Plaza Mayor n° 6, Soria, España

Doce Linajes de Soria

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16 11, 2010

ACTOS PATROCINADOS POR «SAN CLEMENTE Y SAN FERNANDO».

Por |2020-11-13T03:48:52+01:00martes, noviembre 16, 2010|

La institución hispalense «Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando» convoca, a todos los interesados, a la conferencia que impartirá su Gran Maestre Protector S.E.R. Don Juan Jose Asenjo y Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, en el Real Alcazar, el Viernes 19 a las 19,00. horas.
La misma tratará sobre » La Iglesia en España y el papel de los laicos» .
Está previsto que acudan las primeras autoridades civiles, militares y religiosas de la ciudad.
Esta entrañable institución, recientemente, y con motivo del año Santo Compostelano, acudió en peregrinación a Santiago de Compostela.
Los actos fueron presididos por el Prior de la institución en Galicia, D. Luis Quinteiro y Fiuza, Arzobispo de Tui-Vigo. Quien llamó a Capitulo a todos los miembros en la Concatedral de Vigo.



La corporación en Santiago durante la peregrinación.
(Fotografia de Arte Sacro).
Posteriormente y ante el Santo, el Presidente-Regidor, D. Antonio María González-Pacheco y Vázquez, hizo la correspondiente ofrenda al Patrón de España, con unas emotivas palabras, entregando al Cabildo Catedralicio un obsequio fernandino, en conmemoración de este Año Santo.
Finalizó la Peregrinación con un almuerzo de hermandad en el Hostal de los Reyes Católicos, de esa bonita ciudad.
15 11, 2010

VI JORNADAS INTERNACIONALES DE ESTUDIO.

Por |2020-11-13T03:48:52+01:00lunes, noviembre 15, 2010|

ZARAGOZA – CALATAYUD – TOBED.
( 27 – 30 DE ABRIL DE 2011 ).
El Centro de Estudios de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén convoca las VI JORNADAS DE ESTUDIO sobre esta misma Orden, que tendrán lugar en Zaragoza, Calatayud y Tobed, durante los días 27 al 30 de abril de 2011, prosiguiendo así la labor emprendida con las Primeras Jornadas de Estudios, llevadas a cabo en 1991.
Estas VI Jornadas se estructuran en torno a las tres ponencias tradicionales: Historia, Arte y Espiritualidad, y serán objeto de estudio tanto la Orden Canonical del Santo Sepulcro de Jerusalén, en sus ramas masculina y femenina, como la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén.
A estas tres ponencias se suma una cuarta ponencia, ya desarrollada en las V Jornadas, Mil Años de Devoción al Santo Sepulcro en España: Cofradías y Hermandades, con la que se pretende profundizar en la devoción hispánica hacia el Santo Sepulcro de Jerusalén a través de las numerosas cofradías y hermandades que se han ido creando a lo largo de los siglos.
Por último, y como novedad de estas VI Jornadas, se incorpora una quinta ponencia titulada Actualidad, que tiene como objetivo dar a conocer las actividades espirituales y de atención social que llevan a cabo las Canonesas Regulares del Santo Sepulcro y la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.
La cuota normal de inscripción es de 40 Euros. Para los miembros del Centro de Estudios de la Orden del Santo Sepulcro es de 30 Euros. La cuota reducida para estudiantes universitarios y licenciados en paro es de 20 Euros. Aquellos participantes que presenten comunicaciones están exentos del pago de cuota de inscripción.
Tanto el plazo de inscripción como el envío de comunicaciones a cualquiera de las cinco ponencias, concluye el 31 de enero 2011. Más información puede ser solicitada a la Secretaría de las VI Jornadas en el Centro de Estudios de la Orden del Santo Sepulcro, Plaza de San Nicolás, 3, 50001 – ZARAGOZA, Teléfono y fax: 976 298846. Correo electrónico: centroeoss@yahoo.es
El Centro de Estudios de la Orden del Santo Sepulcro carece de fines lucrativos y tiene como objeto principal fomentar y difundir los estudios sobre las órdenes Canonical y de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén en sus aspectos históricos, artísticos, espirituales y sociales, promoviendo la celebración de Jornadas de Estudio, Congresos y Simposio, procurando becas y bolsas de estudio y creando un archivo histórico de la Orden y una biblioteca especializada.
El logotipo del Centro de Estudios, contiene las dos cruces de la Orden del Santo Sepulcro –Patriarcal y de Jerusalén- dentro del octógono, símbolo de la Resurrección de Cristo.
14 11, 2010

EL OBISPO AFRANCESADO.

Por |2020-11-13T03:48:53+01:00domingo, noviembre 14, 2010|

Por D. Bernardo Lozier Almazán, Presidente de Relaciones Internacionales del Capítulo de la República Argentina de esta Casa Troncal.

«Nos D. Antonio Tavira y Almazán, por la Gracia de Dios y por la Santa Sede Apostólica, Obispo de Salamanca y del Consejo de Su Majestad».
Con este solemne encabezamiento, Su Señoría Ilustrísima el Obispo de Salamanca daba a conocer una Carta Pastoral, fechada en el Palacio Episcopal el 4 de junio de 1801, dirigida «A todos los fieles de nuestra Diócesis, y señaladamente a  los naturales y vecinos de esta Ciudad, y demás pueblos donde hacen mansión, ó por donde transitan las Tropas auxiliares Francesas, salud y bendición en el Señor».
D. Antonio Tavira y Almazán.
Aquella Pastoral aconsejaba a la grey salamantina «sobre el modo con que debíais recibir y tratar a las Tropas de una Nación unida con la nuestra en firme alianza y amistad…» por cuanto «El Rey, pues. por razones del Estado, que debemos respetar todos, ha tratado con su aliada la República Francesa, y se propone hacer de común acuerdo esta guerra. . . ».
El ilustre prelado se refería al tratado de San Ildelfonso, por el cual España y la República francesa se habían aliado con fines ofensivos y defensivos contra el reino de Inglaterra, firmado el 18 de agosto de 1796, por don Manuel de Godoy Alvarez de Faría Ríos Sánchez y Zaragoza, más recordado como el tristemente célebre Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, favorito del Rey Carlos IV, y el general Domingo Perignon, conde Perignon, a la sazón embajador francés en Madrid.
D. Manuel Godoy, Príncipe de la Paz.
En virtud de aquel tratado, el Obispo informaba que Francia había enviado «las Tropas que han pasado por esta Ciudad y Provincia, y quedan todavía algunas, y se esperan otras…», con la advertencia de que «es la voluntad del Rey que se comporten con la debida consideración hacia estos aliados», agregando para mayor abundamiento que «no dejaremos de deciros también que va el honor de toda la Nación, en que vosotros deis pruebas de la benignidad y dulzura de sus costumbres».


Carlos III



No obstante aquellas zalamerías, el Señor Obispo no ignoraba la aversión que el pueblo español le profesaba a los franceses y a las ideas libertarias de la república, razón por la cual los exhortaba a que: «No os dexeis seducir, amados fieles míos, de los que quieran sorprender vuestro candor y buena fe con excitar en vosotros un zelo falso», comprometiéndose a que «todo el Clero Secular y regular de nuestra Diócesis coadyubarán, según nuestras intenciones, a disipar todas las impresiones contrarias que pudieran traer muy tristes y funestos efectos…» El documento fue rubricado, según las formas: «Antonio Obispo de Salamanca»30.
Los acontecimientos que sucedieron a la Pastoral de Monseñor Antonio Tavira y Almazán fueron el fiel testimonio de que aquel Obispo estaba confundido, ya que la Francia de 1801 no abrigaba tan cándidas intenciones como las que pregonaba. El español llano ya lo había intuido.
Carlos IV.
No solamente aquel prelado estuvo confundido, así fue como – por aquel tiempo – Manuel Godoy hizo que España se embarcara en la aventura bonapartista, aportando 15 navíos de línea y 24.000 hombres. La batalla naval en aguas de Trafalgar, donde la flota hispano-francesa fue derrotada por la inglesa, significó el ocaso del poderío marítimo de España. Pero todo ello no serviría de escarmiento.
Carlos IV, débil de carácter y pusilánime, influenciado por la ambición sin límites de Godoy, aceptó una nueva propuesta de Napoleón, recordada como el tratado de Fontainebleu. Esta vez sería la invasión de Portugal y el infame reparto de sus dominios.
Todo terminó cuando las tropas «aliadas» francesas resolvieron quedarse en España en virtud de los oprobiosos sucesos de Bayona, durante los que, abdicación de Carlos IV por medio, y la renuncia de su hijo Fernando, la corona Española quedó en manos de Napoleón, quien la deposita graciosamente en la testa de su hermano, José Bonaparte,  recordado por la cuchufleta española con el mote de «Pepe botellas».
José I.
Pero el águila imperial de Napoleón no lograría doblegar al pueblo español que, olvidando aquella desafortunada Carta Pastoral, se levantó en armas contra el invasor francés, el 2 de mayo de 1808, logrando la reconquista tras seis años de muy cruenta lucha.
Los archivos episcopales guardan la emotiva esquela que le enviara el «Comandante Ayudante Xefe del Estado Mayor», de las tropas francesas, a «Vuestra Señoría el Obispo de Salamanca», manifestándole que «ha llegado a mis manos un exemplar del discurso Pastoral que VI ha dirigido a sus Diocesanos con motivo de la entrada de las Tropas Francesas en los Dominios del Rey de España. ¡Cuan dulces y consoladoras, Monseñor, la moral que los Ministros como Vos predican en nombre de una Región de amor y concordia!»31.
Nuestro deslucido personaje, don Antonio Gerónimo de Tavira y Almazán, había nacido en el pueblo de Iznatorafe, Jaén, donde fue bautizado el 5 de octubre de 1737. Su origen le permitió vestir el hábito de la Orden de Santiago; su vocación religiosa hizo que fuera sacerdote, en cuyo carácter se desempeñó como Capellán de Honor y Predicador de Su Majestad, alcanzando la dignidad de Obispo diocesano de Salamanca. Su hermano, el caballero de la Orden de Carlos III, don Pedro Fernando de Tavira y Almazán, también tuvo destacada actuación, cumplida en la Corte, donde ejerció el cargo de Oficial de la Secretaría de Estado de Su Majestad32.
Ambos eran hijos de don Andrés Vicente de Travira y Majón, casado en Albadalejo, el 15 de octubre de 1736, con doña Agueda de Almazán e Ibáñez, que había recibido las aguas bautismales en Beas de Segura el 28 de octubre de 1715, siendo fruto del matrimonio de Pedro de Almazán y Muñoz, también nacido en Beas de Segura, el 7 de junio de 1671, y Quiteria Ibañez Llavero, natural del mismo lugar33.

Armas de Napoleón I.

Por aquellos tiempos, las malas lenguas aseguraban que el Obispo afrancesado, durante sus frecuentes pesadillas, era atormentado por horribles sueños en los que se le aparecía un enorme águila  – semejante a la napoleónica – que posándose sobre un frondoso árbol picoteaba sus frutos con insaciable voracidad. Los más chismosos e insolentes también murmuraban que aquellos frutos eran manzanas.

30) Reproducida en el Telégrafo Mercantil del Río de la Plata, del martes 27 de octubre de 1801.
31) Idem.
32) Casado con María Teresa Acosta y Montealegre, fueron padres de Agustín de Tavira y Acosta, caballero de Carlos III.
33) Arch. Hist. Nac. de Madrid.- Secc. Ordenes. Exp. Nº 10.818, año 1799. Pedro de Almazán Muñoz fue admitido en el Estado Noble y empadronado como tal en 1702, año en que tomó la vara de Alcalde Noble de Beas. Fue hijo de Pedro de Almazán y Martínez, n. Beas de Segura, casado con María Rodríguez de San José y Muñoz (hija de Juan Rodríguez Palencia y Agueda Muñoz). Nieto de Rodrigo de la Cruz Almazán y Catalina Martínez.
13 11, 2010

RECTIFICACIONES A LA ASCENDENCIA Y ARMAS DE UN CABALLERO DE SANTIAGO.

Por |2020-11-13T03:48:53+01:00sábado, noviembre 13, 2010|

Por D.Alexis Rolando Arévalo Vergara, Caballero Linaje de esta Casa Troncal.
I. INTRODUCCIÓN.
Mediante este artículo busco rectificar la ascendencia y armas de mi antepasado don José Vázquez Franco de la Parra y Santa Marina, Caballero de la Orden de Santiago en 1818. Este personaje figura en el importante libro “Caballeros de la Orden de Santiago que efectuaron sus pruebas de ingreso durante el siglo XIX”, del distinguido genealogista D. Vicente de Cadenas y Vicent.
En dicho libro se indica que el Caballero de Santiago tuvo por bisabuelo paterno paterno al Capitán D. Fernando Vázquez-Franco y Millán, quien a su vez era nieto de un tal “Sancho Díaz Franco, que obtuvo Privilegio de nobleza y uso de armas que no se describen en 30 de setiembre de 1585”. Este asunto acarrea un grave problema, para todo aquel amante de la genealogía y de la historia; ya que, nos encontramos ante un vacío generacional. Además del rarísimo asunto, de que este Caballero de Santiago no contaría con un blasón descrito.
Sin embargo, recientemente he tenido la oportunidad de leer el expediente original de ingreso de mi antepasado a la citada Orden de Santiago, tesoro histórico que guarda innumerables y valiosos datos familiares. Es de este modo, que he podido descubrir la verdadera genealogía y armas que si se describen del linaje de los Vázquez Franco, de Sevilla.
II. GENEALOGÍA.
El linaje de los Vázquez-Franco inicia en:
1. Don Sancho Díaz-Franco, Caballero Hijodalgo notorio. Natural de Burgos, España. Mediante Real Privilegio del Emperador Carlos V fechado el 23-VIII-1523, se le concedía para él, sus hijos y descendientes, el aditamento de “Nobles” e “Ilustres”, así como el uso de “Coronel sobre el Escudo de las Armas de su casa y familia de Franco, en premio y remuneración de los loables servicios y hazañas”. Estas especiales concesiones, propias solo de la nobleza titulada, fueron otorgadas por sus leales servicios en el ejército imperial durante las guerras de las Comunidades de Castilla (1520-1521); y la guerra en Lombardía; participando en la decisiva Batalla de Pavía el 24-II-1525, en la que resultó prisionero el Rey Francisco I de Francia. Fue padre de:
2. Don Andrés Díaz Franco, que sirvió con “gran valor y lealtad” en la Batalla de Lepanto el 7-X-1571 contra los Turcos Otomanos; en la que resultaron victoriosos los cristianos, frenando así el expansionismo de los musulmanes en el Mediterráneo occidental. En este combate naval también participaría el eminente escritor español don Miguel de Cervantes Saavedra, autor de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, quien no tuvo mucho suerte en la lucha dado que perdería el uso de su mano izquierda, de ahí su apelativo de “manco de Lepanto”. Fue padre de:
3. Don Francisco Franco, natural de Burgos, que obtuvo confirmación del Privilegio de uso de Coronel (Corona) sobre sus armas de nobleza por S.M. El Rey Felipe II de España en 30-IX-1585. Casó con doña María Fernández, fueron padres de:
4. Don Juan Francisco Franco y Fernández, que casó con doña Sebastiana de Flores Eslava y Vázquez Rañon, natural de la villa de Palma. Fueron padres de:
5. Don Benito Martín Franco y Vázquez Rañon, que casó con doña Ana Millán Vázquez, fueron padres de:
Árbol Genealógico de D. José Vázquez-Franco
6. Don Fernando Vázquez-Franco y Millán, natural de Chucena, Huelva. Sirvió en el Ejército Real, logrando el rango de Capitán, según patente del 10-XI-1704. Casó en Huelva, el 24-IX-1668, con doña María Ruiz de los Santos y López, de su misma naturaleza. Fueron padres de:
7. Don Mateo Vázquez-Franco y Ruiz de los Santos, nacido en Chucena el 22-I-1675. Casó en Sevilla, el 7-II-1714, con doña María Jacinta Franco y Vargas-Machuca, nacida en Sevilla el 20-IX-1683; hija legítima de don Francisco Franco y Bejarano y de doña Agueda Josefa Sánchez-Durán y Vargas-Machuca. Fueron padres de:
8. Don Francisco Vázquez-Franco y Franco, nacido el 14-VI-1724 en Sevilla. Hidalgo en Chucena, “según acuerdo y certificación de 5-X-1764, para seguir en los goces de sus ascendientes”. Casó en Sevilla el 20-IX-1753 con doña Inés de la Parra y Payán, hija legítima de D. José Carlos de la Parra y Aranda, hidalgo en los padrones de Alcalá de la Alameda de 1756 a 1761 y Señor del Mayorazgo de Santa Marina y doña María Payán Franco. Fueron padres de:
9. Don José Vázquez-Franco de la Parra y Santa Marina, Caballero de la Orden de Santiago. Fue bautizado en la Parroquia de Santa Ana, Barrio de Triana, Sevilla el 1-V-1756. Fue Señor del Mayorazgo de Santa Marina en Triana, Sevilla; a pesar de su acomodada situación decide servir en el ejército al igual que sus antepasados. Ingresado ya en el ejército es enviado al Virreinato del Perú, lugar donde formaría una familia que perdura hasta nuestros días. Llegó a ser Coronel del Regimiento de Milicias de Dragones del Rey en el Partido de Condesuyos de Arequipa desde el 22-III-1780; Teniente Coronel de Ejército desde el 22-IV-1786, Coronel Agregado del Regimiento de Caballería de Milicias Disciplinadas de Arequipa desde el 8-IV-1796. Fue asimismo el último Corregidor y posteriormente primer Subdelegado del Partido de Condesuyos de Arequipa. Armó dos escuadrones de Dragones del Rey, construyó un Cuartel y Cárcel, e hizo innumerables donativos a la corona, durante la guerra contra Francia. Por sus muchos méritos y servicios, el Rey Fernando VII de España lo nombró Caballero de la Orden de Santiago en 1818. Testó en Arequipa el 7-X-1818. Seguía figuraba con su rango militar en la Guía de Forasteros de Madrid de 1821. Casó en Majes, Arequipa el 24-III-1776 con doña María Martina Vázquez de la Rocha y Tapia Lasso de la Vega. Hija de D. Juan José Vázquez de la Rocha y Zúñiga, General del Ejército de S.M. y Corregidor de Condesuyos, y de doña Inés de Tapia Padilla y Lasso de la Vega. Fueron padres de:
10. Doña María Josefa Vázquez-Franco de la Rocha y Santa Marina, nacida en Arequipa, Perú ca. 1780 y fallecida en Arequipa, Perú el 29-XII-1838. Casó en Arequipa ca. 1803 con D. Antonio José de Bernardo y Estremadoyro, nacido en Pontevedra, Reino de Galicia, ca. 1763, y fallecido en Arequipa, Perú el 1-X-1816. Fue Contador Perpetuo de la Real Aduana de Arequipa (1803 – 1816). Hijo de D. Josef de Bernardo y de doña María Ventura Estremadoyro. Fueron padres de:
11. Don Manuel José Estremadoyro y Vázquez de la Rocha, nacido en Arequipa, Perú el 10-V-1812 y fallecido en Arequipa, Perú el 13-IX-1865. Fue Coronel del Ejército del Perú y Comandante General de la División de Reservas de la Plaza de Arequipa. Casó en Huaraz, Ancash ca. 1854 con doña María González de Aguilar y González de Mendoza, hija de D. José Mariano González de Aguilar y Larrea y de doña Norberta González de Mendoza y Alzamora. Fueron padres de:
12. Don Víctor Manuel Estremadoyro y González de Aguilar, nacido en Huaraz, Ancash, Perú el 6-III-1858 y fallecido el 29-X-1903. Fue Miembro de la Junta de Notables del Departamento de Ancash. Casó en Huaraz, Ancash ca. 1880 con doña María Trinidad Rodríguez de la Viuda y González, hija de D. Juan Rodríguez de la Viuda, Alcalde de Huaraz y Tesorero Fiscal del Departamento de Ancash, y de Doña Juana González Díaz y López de Olaza. Fueron padres de:
13. Doña Zoila Mercedes Estremadoyro y Rodríguez de la Viuda, nacida en Huaraz, Ancash, Perú el 6-XI-1884, y fallecida en Barranco, Lima el 14-XII-1958. Casó en Huaraz, Ancash ca. 1900 con el Dr. D. Carlos Antolín Mercedes Robles y Jiménez, Magistrado de la Corte Superior de Ancash y Senador Suplente del Departamento de Ancash. Nacido el 23-IX-1876, y fallecido en Huaraz, Ancash el 22-II-1945. Hijo del Dr. D. Antolín Robles y Lugo (Huaraz, 1853 – Lima, 1931), Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Diputado y Alcalde de Huaraz, y de doña Teresa Jiménez y Busos-Mexía Yrigoyen, n. Huaraz, 1858 y f. Lima, 1914. Fueron padres de:
14. Doña Justa Nelly Mercedes Robles Estremadoyro, nacida en Huaraz, Ancash el 6-VIII-1924. Es Socia Activa de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores el 2 de Mayo de 1866 y Defensores Calificados de la Patria. Casó en Miraflores, Lima el 30-VIII-1950 con el Dr. D. Jorge Alejandro Vergara Lévano, Magistrado de la Corte Superior de Piura y Tumbes, y Alcalde de la Provincia de Contralmirante Villar, Tumbes. Nacido en Ica, Perú el 27-X-1923 y fallecido en Lima, Perú el 20-XII-1984. Hijo de D. José Natividad Vergara Uceda y de Doña Marcelina Lévano Vizarreta. Fueron padres de:
15. Doña Marcela Leticia Vergara Robles, Baronesa de Arévalo y Orbe, nacida el 15-VI-1961. Es Socia Activa de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores el 2 de Mayo de 1866 y Defensores Calificados de la Patria. Casó en Santiago de Surco, Lima el 1-II-1986 con el Contador Público D. Rolando Homero Arévalo Montalván, Barón de Arévalo y Orbe, del reino de Georgia y Caballero Gran Cruz de la Orden del Águila de Georgia y la Túnica Inconsútil de Nuestro Señor Jesucristo, nacido el 23-XI-1957, hijo de D. Arquímedes Arévalo Gardini y de doña Lilliam Montalván Vásquez. Son padres de:
16. Don Alexis Rolando Arévalo Vergara, nacido en San Borja, Lima, el 7.V.1987. Autor del presente artículo.
III. ARMAS DE LOS VÁZQUEZ-FRANCO.
Las armas de los Vázquez-Franco de Sevilla, es la que corresponde al linaje de los Francos que eran originarios de Germania, y que vinieron a la Conquista de Aragón en tiempos del Rey D. Alonso, asentándose una rama en el Arzobispado de Burgos, siendo el más conspicuo de sus miembros don Sancho Díaz-Franco, tronco del linaje y que luego se extendería a Andalucía y al Perú. Su Escudo era una cruz hueca y floreteada de gules, cantonada de cuatro flores de lis de azur mirando hacia el centro; en campo de oro; y coronada con una Corona de Hijodalgo. Esta información la extraje del expediente de ingreso a la Orden de Santiago de mi antepasado D. José Vázquez-Franco de la Parra, quien incluye entre sus muchas pruebas de nobleza, las certificaciones dadas por el Cronista Rey de Armas D. Josef Alonso de Guerra y Villegas, dada en Madrid el 1 de enero de 1704; así como la del Cronista Rey de Armas D. Francisco Josef de la Rua y Astorga, dada en Madrid el 15 de enero de 1765.
Fue el antepasado más remoto de estos Vázquez-Franco, el mencionado don Sancho Díaz-Franco, quien obtuvo grandes privilegios para su casa y descendientes; prueba de ello es el Real Privilegio del Emperador Carlos V fechado el 23-VIII-1523, en el que se le concedía para él, sus hijos y descendientes, el aditamento de “Nobles” e “Ilustres”, así como el uso de “Coronel sobre el Escudo de las Armas de su casa y familia de Franco, en premio y remuneración de los loables servicios y hazañas”. Todos estos honores fueron confirmados a don Francisco Franco (nieto del anterior), por Real Privilegio del Rey Felipe II de España, el 30-IX-1585.
Resulta fascinante para aquellos estudiosos de la heráldica española, encontrarse con un hijodalgo que tuviera derecho al uso de una corona sobre sus armas y no el simple yelmo; en especial por el hecho de que según la normativa española, solo un noble titulado (Duque, Marqués, Conde, Vizconde o Barón) puede colocar una corona sobre sus respectivas armas. Sin embargo, aquí nos encontramos ante una rareza y excepción de la heráldica española en la que sí se permite a un hijodalgo hacer uso de una corona, diferente obviamente a la de la nobleza titulada. Esta corona es una corona muy sencilla que puede ser descrita como la del Barón pero sin el brazalete de perlas, es decir un círculo de oro. Aunque sencillo es una corona al fin y al cabo, cosa rarísima que solo era permitida a poquísimos nobles. Asimismo, es derecho de todo Caballero de Santiago colocar detrás de sus armas la cruz de gules de dicha Orden Militar, privilegio propio de estos caballeros, quienes orgullosos llevaban siempre en el pecho la venera y en sus armas la distintiva cruz del santo patrono de España.
IV. FUENTES.
– Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_SANTIAGO,MOD.137
– Arévalo Vergara, Alexis Rolando. “Ascendencia y descendencia del Crnl. D. José Vázquez-Franco de la Parra y Santa Marina, Caballero de la Orden de Santiago y último Corregidor de Condesuyos-Arequipa”. En: Algunas Familias de la Costa, Sierra y Selva del Perú. Lima: Edición Privada, 2010, p. 56-78.
– Barriga, Víctor M. Memorias para la historia de Arequipa (1790-1793). Relaciones de las Visitas del Intendente de Arequipa Don Antonio Álvarez y Jiménez. Tomo II. Arequipa: La Colmena S.A., 1946, p. 10-11
– Cadenas y Vicent, Vicente de. Caballeros de la Orden de Santiago que efectuaron sus pruebas de ingreso durante el siglo XIX. Madrid: Hidalguía, 1993, p. 156-158.
– Guía de Forasteros en Madrid para el año de 1821. Madrid: Imprenta Nacional, 1821, p. 197.
12 11, 2010

BÉCQUER Y SUS LEYENDAS SORIANAS.

Por |2020-11-13T03:48:53+01:00viernes, noviembre 12, 2010|

Por D. Bernardo Lozier Almazán, Presidente de Relaciones Internacionales del Capítulo de la República Argentina de esta Casa Troncal.
«Ego te baptizo in nomine Patris, et Filie, et Spiritus Sacti».Con aquellas sacramentales palabras, ungido con los óleos de los catecúmenos y las benditas aguas derramadas sobre su cabeza, aquel párvulo sostenido en brazos de su madrina,recibió la gracia y el carácter de cristiano de manos del cura párroco en la pila bautismal de la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla, el 27 de febrero de 1836.
Así fue como aquel niño también recibió los nombres de sus santos tutelares, Gustavo Adolfo, manifestando con estridentes berridos que era consciente del tremendo significado espiritual de aquella ceremonia.
El acta bautismal, asentada en el registro parroquial de aquel año de 1836, testimonia que Gustavo Adolfo había nacido el 17 de ese mismo mes y año y que era hijo legítimo habido en el matrimonio formado por José Domínguez Bécquer y María Antonia Inchausti y Bausá, siendo su madrina Manuela Monahay.
La existencia de Gustavo Adolfo Domínguez Bastida estuvo signada por la adversidad desde sus comienzos, cuando a los cinco años perdió a su padre, y a su madre cuatro años después, circunstancias que indudablemente forjaron su temperamento melancólico y retraído. Durante los primeros años de orfandad, Gustavo Adolfo, vivió bajo la tutela de Manuela Monahay, su madrina en la pila bautismal, quien despertó su vocación por las letras mediante el estímulo de la lectura de autores clásicos como Chateaubriand, Lamartine, Heine y otros románticos franceses, alemanes y españoles que en alguna medida influyeron en su futura obra poética.
Gustavo Adolfo, que sustituyó sus apellidos por el de Bécquer, de vieja estirpe flamenca, llegó a ser uno de los poetas mas conocidos y populares del movimiento romántico español.
La fama en las letras de Gustavo Adolfo Bécquer trascendió – sobre todo – por sus «Leyendas», relatos en prosa plenos de idealismo y fantasía y por sus «Rimas» de intenso romanticismo.
Las leyendas de Bécquer son notables por su sobriedad de expresión y castizo lenguaje castellano, que se puede apreciar en: Maese Pérez el organista, La cruz del diablo, El Cristo de la calavera, La ajorca de oro, El miserere, La corza blanca, Los ojos verdes, o el Rayo de luna.
En esta última – donde la acción responde a las características del cuento tradicional¬ – hace gala de un gran conocimiento de la región soriana, su historia y sus leyendas, como cuando se refiere a que en el «Duero, que pasaba lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios»(22), o aquellas otras alusiones que hace en «Los ojos verdes» a la ermita de San Saturio, el legendario Santo Patrono de Soria (23), ciudad de la que hace una evocativa descripción de sus calles como si su vida hubiera transcurrido en aquel lugar.
¿Qué recónditos vínculos lo unían a Soria y su remoto pasado, para que su influjo le inspirara sus más románticas leyendas?
Solamente una incursión por los misteriosos ríos de la sangre, de este poeta sevillano, nos podrá conducir hasta las ocultas fuentes que nutrieron su atávica inspiración.
Comencemos esta búsqueda, recordando que su abuelo había sido José Domínguez Bécquer, casado con María Antonia Inchausti y Bausá, como ya lo viéramos anteriormente.
Haciendo un nuevo avance en sus ancestros podemos establecer que, aquel abuelo paterno, era hijo de don Julián Domínguez, quien había contraído matrimonio con doña Mencía Bécquer y Díez de Tejada.
Doña Mencía, por su parte, era hija del caballero veinticuatro de Sevilla, don Martín José Becquer y Tamaríz y doña Ursula Díez de Tejada y Almazán, encontrándonos aquí – de buenas a primeras – con la cepa soriana del apellido solariego de Almazán.
Hallada la vertiente castellana de Gustavo Adolfo Bécquer, debemos remontarla para alcanzar sus orígenes.
Dispuestos a continuar, veremos que Ursula Díez de Tejada y Almazán, era hija del capitán José Díez de Tejada y Trujillo24, casado, el 12 de septiembre de 1707, con doña Francisca de Almazán y Lasso de Castilla25, VII vizcondesa del Castillo de Tajo(26), habida en el matrimonio de don Francisco Pedro Gil de Almazán y Altamirano(27), casado en Antequera, el 28 de junio de 1678, con doña Clara Mansilla y Lasso de Castilla(28); para abreviar los vértigos de este ascenso, diremos que era séptima nieta de don Pedro I, el Cruel, Rey de Castilla.
Establecida la veta castellana de Gustavo Adolfo Bécquer y su vinculación genealógica con los Almazán nos animamos a emprender una incursión en su paterna ascendencia flamenca: los Becquer.
Habíamos dicho que Ursula Díez de Tejada y Almazán fue la esposa de Martín José Bécquer y Tamaríz, ahora podemos agregar que éste era hijo de don Juan Antonio Bécquer y Bernal y doña Josefa Mencía Tamaríz y Vargas; nieto de otro Juan Antonio Becquer y Aldaba y doña María Bernal y Céspedes, y bisnieto de Antonio Bécquer y Bécquer Banst y Ducerf, alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición, quien vistió el hábito de la Orden de Calatrava desde 1643.-( 29).
Mediante el trabajoso ascenso a este frondoso árbol genealógico, hemos podido establecer que Gustavo Adolfo era dos veces Bécquer, razón por la cual suponemos que fue motivo de que prevaleciera y desplazara a su patronímico paterno apellido, Domínguez, según viéramos al comienzo. No obstante, el peso ancestral del linaje flamenco de Bécquer no pudo menguar la fuerza atávica de su cepa castellana que inspiró sus leyendas sorianas.
Armas de los Bécquer.
Gustavo Adolfo Bécquer terminó su desarreglada existencia el 22 de diciembre de 1870, víctima de una prolongada tisis que le arrebató la vida cuando contaba 34 años, pero su genio literario se perpetuará mientras perduren las almas sensibles que vibren de emoción bajo el influjo de su poesía.
22) En Soria actualmente se puede contemplar la magnífica iglesia de San Polo, perteneciente al antiquísimo convento de los Templarios, a que hace mención G. A. Becquer.
23) Zamora Lucas, Florentino.- Es autor de una recopilación de «Leyendas de Soria» en donde se reproducen las cinco leyendas de G. A. Becquer que se refieren a esa región. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Centro de Estudios Sorianos, 1971.
24) Hijo de Roque Díez de Tejada, Regidor Perpetuo de Antequera y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Descendiente del noble linaje originario de la Casa Solar de Tejada en Valdeosera.
25) Parroquia de Santa María la Mayor, de Antequera (Málaga). Libro de matr. VI, fol 442, part. Nº 17.
26) Título que heredó de Fernando Mansilla de Urbina, VI vizconde del Castillo de Tajo, quien falleció sin sucesión. Este título fue convertido en condado del Castillo de Tajo a partir de 1750.
27) Su hidalguía, originaria en la Casa Solar de Almazán, le fue reconocida por el Real Cédula otorgada por S. M. Carlos V, el 3-11-1545.
28) Hija del caballero de Santiago, Antonio Mansilla y de Isabel Lasso de Castilla, hija ésta última de Diego Lasso y Toledo, caballero de la Orden de Calatrava y Clara Pacheco y Rejón de Silva.
29) Su hermano, Manuel Becquer y Becquer Banst y Ducerf, ingresó a la Orden de Alcántara en 1643. Las armas del linaje de Becquer son: En campo de azur, un chevrón de oro, cargado de cinco estrellas de azur, y componado de dos hojas de trébol de oro en los cantones del jefe, y de una corona, también de oro en punta.
11 11, 2010

LOS DOCE LINAJES DE SORIA Y OTROS LINAJES CASTELLANOS.

Por |2014-07-27T19:59:34+01:00jueves, noviembre 11, 2010|

La profesora de la Universidad de Valladolid, Dra. María Ángeles Sobaler Seco, en su magnífica tesis doctoral sobre la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria , nos dice que “en todos los casos en que los linajes urbanos tuvieron el doble carácter de asociaciones oligárquicas y estructuras de poder, contaron con una organización interna cuyo fin era obtener el ejercicio compartido de sus derechos y capacidades, ya fuera la selección e integración de las familias de la oligarquía, la distribución de oficios municipales de mayor o menor relevancia, o el disfrute de prerrogativas propias y exclusivas.”
Iglesias y conventos eran las sedes para dar cabida a las reuniones de estas asociaciones, que además, servían para otros actos sociales y religiosos.
En diferentes localidades de Castilla y Extremadura existieron, hasta bien entrado el siglo XVI, organizaciones de linajes nobles de caballeros para decidir sobre el reparto de cargos municipales y otros beneficios. La frecuencia de sus reuniones y el momento de celebración estuvieron directamente relacionados con la amplitud de sus prerrogativas.
En Segovia, escribe la profesora Sobaler, “la progresiva pérdida de control de las regidurías por los linajes de Día Sanz y Fernán García, condujo a que concretaran sus reuniones anuales a tres juntas para tratar de aquellos asuntos en que aún tenían mano” (los días de Año Nuevo, San Martín y San Lázaro).
En Arévalo, los cinco linajes –Briceño, Montalvo, Sedeño, Tapia y Berdugo- se reunían al primer viernes del año, a la puesta del sol, cada uno en su parroquia correspondiente, para celebrar las sesiones de admisión de nuevos caballeros que probasen su hidalguía, así como proceder a los nombramientos a que tenían derecho.
En Valladolid, sus dos linajes Tovar y Reoyo se reunían el día de Año Nuevo en La Mayor y en el convento de San Pablo, respectivamente, para decidir sobre la elección de oficios y la admisión de nuevos miembros.
En Medina del Campo, nos cuenta la profesora Sobaler, “los integrantes de cada uno de los siete linajes –Benito, Mercado, Morejón, Sancho Ibáñez, Pollino, Barriento y D. Castellano- celebraban sus reuniones por separado, en distintas iglesias, conventos y hospitales de la ciudad, para la elección del regidor del linaje y nombramiento de escribano público, (…) sayones andadores, mayordomo y otros oficios”.
En Ciudad Rodrigo, los linajes Garci-López y los Pacheco se distribuían las regidurías locales de modo que cuando quedaba vacante algún regimiento, el linaje al que le correspondía elegía el nuevo regidor, pero notificándolo al otro linaje para que en el plazo de dos días esta elección fuese ratificada por los regidores de ambos linajes, elevándose en este momento la correspondiente petición de confirmación real.
En Trujillo, el nombramiento de oficios se realizaba mediante un reparto desigual, doblando las ventajas del linaje Altamirano frente a los linajes Bejarano y Añascos.
Los cambios y alteraciones en la organización que con el paso del tiempo se irían produciendo en de estas instituciones son debidas, según la profesora Sobaler, “al progresivo avance del intervencionismo regio en la designación de oficios, la creación y venta de nuevos empleos, y la extensión de la práctica de la “renuncia”, además de las tensiones y conflictos internos en el seno de los linajes y en ocasiones, la fuerza de familias de la alta nobleza asentadas en la ciudad concreta”.
Con el paso de los años, estas asociaciones de caballeros, a medida que fueron perdiendo su capacidad de intervención política, fueron quedando reducidas a una cofradía de la media y baja nobleza local, organizando y supervisando los procedimientos de selección e ingreso de nuevos miembros.
Caso único en este panorama fue el de los Doce Linajes de Soria que mantuvieron su derecho al nombramiento de regidurías y procuraciones en Cortes, junto a otros oficios municipales, y al reconocimiento del grupo noble tradicional, y todo ello pese a que la Corona lograra abrirse paso, por otras vías, en la política local.
La conservación de buena parte de sus prerrogativas y capacidades, concluye la profesora Sobaler, fue determinante para “la pervivencia de una organización interna, regulada y ordenada, que se prolongó durante toda la época moderna”.
1 La tesis se encuentra publicada por la Junta de Castilla y León, año 2007, bajo el título “Oligarquía y Poder en Soria – La Institución de los Doce Linajes en los siglos XVI y XVII”.
10 11, 2010

FALSEDAD DOCUMENTAL EN TÍTULOS NOBILIARIOS.

Por |2020-11-13T03:48:53+01:00miércoles, noviembre 10, 2010|

En nuestro artículo TÍTULOS NOBILIARIOS: Prescripción Adquisitiva y Falsedad Documental, publicado en este blog el pasado 29 de septiembre de 2010, concluíamos que la validez de la expedición de un título nobiliario quiebra cuando se declara judicialmente por sentencia firme que para la obtención del mismo se ha incurrido en falsedad documental, lo que permite en todo momento el ejercicio por la Administración de su potestad excepcional de revisión de oficio, previa a la declaración de nulidad de pleno derecho de la Real Carta de Sucesión del consiguiente título.
En complemento e ilustración de lo entonces allí expuesto publicamos hoy el Edicto de la notificación, de 17 de septiembre de 2010, publicada el 13 de octubre de 2010 en el Boletín Oficial del Estado, efectuada a don Rafael Gutiérrez de Calderón Attard del acuerdo recaído en el expediente de revisión de oficio de la Orden ministerial de 19 de julio de 1982, por la que se mandó expedir Real Carta de Sucesión en el título de Marqués de Mozobamba del Pozo.

MINISTERIO DE JUSTICIA 34834.
“A la vista de la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, Sección 6.ª, de fecha 5 de mayo de 1997, firme tras haber desestimado la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo mediante sentencia de 4 de diciembre de 1998 el recurso de casación interpuesto contra ella en relación con la causa n.º 2.487/91, instruida por el Juzgado de Instrucción n.º 14 de los de Madrid, por delito de falsedad en documento público, por Resolución de la Subsecretaria del Departamento de 17 de septiembre de 2010, se inicia expediente de revisión de oficio, de conformidad con el artículo 102 de la Ley 30/92, de 26 de noviembre de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, a fin de declarar, previo informe favorable del Consejo de Estado, la nulidad de pleno derecho de la Orden de 19 de julio de 1982, por la que se mandó expedir Real Carta de Sucesión a favor de su fallecido padre, don José Fernando Gutiérrez de Calderón y Scapardini-Andréu en el título de Marqués de Mozobamba del Pozo.
Lo que pongo en su conocimiento para que de acuerdo con el artículo 79 de la citada Ley, pueda aducir alegaciones y aportar documentos u otros elementos de juicio.
Madrid, 17 de septiembre de 2010.
La Consejera Técnica, Ana María Iglesias Hernández.»
Lo que se hace saber a don Rafael Gutiérrez de Calderón Attard, ante la imposibilidad de notificarle en el domicilio por él indicado, de conformidad con el artículo 59.5 de la Ley 30/92, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, en su redacción dada por la Ley 4/1999, de 13 de enero.
Madrid, 30 de septiembre de 2010.- La Consejera Técnica, Ana María Iglesias Hernández.”
El marquesado de Mozobamba del Pozo fue otorgado el 4 de mayo de 1735 por el Rey Don Felipe V a Don Domingo López del Pozo, Regidor de la ciudad de Guamanga, en el Perú. En 1982 fue rehabilitado por Don José Fernando Gutiérrez de Calderón y Scapardini-Andreu, fallecido en Madrid el 21 de noviembre de 1993.
En este mismo caso se encuentran otros nueve títulos nobiliarios: el ducado de Baños con grandeza de España, los condados de Trivento y Avelino y la baronía de Calonge, los cuatro pertenecientes a Doña Pilar Paloma de Casanova y Barón, actual condesa de Cabra. En la misma situación está el marquesado de Vivanco, en la persona de Don José María Horrillo López del Rey; el marquesado de Villarica de Salcedo, cuya titular es Doña Amparo Urbina Arróspide; los marquesados de Guisa y Torregrosa, siendo sus titulares, respectivamente, Doña María Luisa de Entrambasaguas Fernández y su hija Doña Isabel Serrano de Entrambasaguas; y, por último, el condado de Villapineda, que recae en Doña Carmen Durán de Quiroga, ya fallecida.
La revisión de todos estos títulos se inició a instancia del Consejo de Estado, que emitió el 9 de febrero de 2006 un dictamen en el que insta al Ministerio de Justicia a la revisión de todos los títulos bajo sospecha y a que se proceda a “declarar la nulidad de pleno derecho” de las respectivas órdenes por las que se mandó expedir las Cartas de Sucesión.
Dr. D. Francisco M. de las Heras y Borrero, Presidente de la Diputación de ésta Casa Troncal
9 11, 2010

LA ORDEN DE SAN LÁZARO Y EL EJÉRCITO ESPAÑOL.

Por |2020-11-13T03:48:54+01:00martes, noviembre 9, 2010|

Por el Dr.D. José María de Montells y Galán, Heraldo Mayor de esta Casa Troncal.
Un amigo militar, recientemente condecorado con la Medalla de Honor del Gran Priorato, me dice que la Ministra de Defensa, la Excma. doña Carmen Chacón, no le ha autorizado llevarla sobre el uniforme. Evidentemente las actuales autoridades del Ministerio deben desconocer la estrecha vinculación de la Orden de San Lázaro de Jerusalén y el Ejército español, porque en caso contrario caerían en un flagrante caso de agravio comparativo, ya que es históricamente comprobable que la cruz verde lazarista ha estado presente sobre el glorioso uniforme de nuestros soldados hasta hoy mismo. Ocurre, por lo visto, que las insignias de la Orden están autorizadas plenamente, pero existe el criterio, muy discutible, de no reconocer las medallas al mérito que no tengan carácter oficial.
Por si acaso y para que conste, me permito recordar algunas verdades históricas:
Es sabido que la Orden Hospitalaria de San Lázaro adquiere su carácter de verdadera Orden Militar por virtud de la Constitución Cum a nobis otorgada por Alejandro IV el 11 de Abril de 1254, quien le da tal carácter y le cambia la regla de San Basilio, que hasta entonces seguía, por la regla de San Agustín.
Y es que, en teoría, para que exista una orden caballeresca es preciso un cuerpo, una sociedad con intereses e ideales comunes; un jefe o gran maestre; y que sus componentes obedezcan una regla o estatuto, que les obliga a todos. Los grados se confieren por ceremonias, en tiempos determinados y poseen un signo distintivo. La filosofía de estas órdenes monástico-guerreras, profundamente cristianas, tiene influjos islámicos, adquiridos por asimilación de la disciplina del ribat, el cenobio ascético-religioso musulmán donde se aprendía también a guerrear. La frontera entre los estados cruzados del Levante y el Califato fue siempre muy permeable a influencias mutuas. La caballería cristiana remeda el modo de actuar de la caballería ligera turcomana, armenia o fatimí, naciendo así la carga tornada, que permite tras reorganizar a los jinetes, volver a cargar sobre la retaguardia enemiga con óptimos resultados. Los caudillos utilizan, desde la aparición del estribo, la carga de caballería por su capacidad decisiva. Caballo, jinete y lanza se unen y actúan como un proyectil; el impacto de un grupo de caballeros, así armado, representa una ventaja militar de primer orden.
General Millán Astray.
Como decía Raimundo Lulio, corresponde al caballero ser amado por bueno, temido por fuerte, alabado por sus buenas obras y rogado por ser consejero de su señor. Yo mismo, en la nota a la edición de mi Diccionario de Ordenes de Caballería, decía:
De las órdenes de cruzada heredaría la caballería toda, un espíritu de honor y defensa de la fe, que tiene su origen en la fanática caballería chiita de los asesinos e impregna la literatura del Santo Grial a partir del siglo XII. Nace así un modelo humano, soberbio con los soberbios y humilde con los humildes que vive en un mundo en el que el idealismo lo llena todo.
En palabras de Raimundo Lulio, El Dios de la Gloria ha elegido caballeros que, por fuerza de las armas, venzan y se apoderen de los infieles que se afanan en destruir la Iglesia. Decía San Bernardo de Claraval, el predicador de la segunda cruzada, que los monjes guerreros adscritos a una orden militar, al practicar la obediencia, la castidad, la pobreza y el ejercicio de las armas, nada les falta de la perfección evangélica. Y añadía que esta lucha, combatir contra hombres de carne y hueso y contra las fuerzas espìrituales del mal, ser valiente con la espada y sobresalir en el combate con la tentación, es el verdadero servicio de Dios. …matando sirven a Cristo y muriendo Cristo se les entrega…. Y les describe:
Se tonsuran el cabello… jamás se lo rizan…. se bañan muy rara vez… van cubierto de polvo, negros por el sol que les abrasa bajo las mallas… se arman en su interior con la fe y al exterior con acero, sin dorado alguno; armados, no adornados, infunden miedo y no avaricia….. Y para terminar, apuntaba:
a la vez mansos como corderos y feroces como leones. Tanto que no se sabe cómo habría que llamarles si monjes o soldados. De esta raza serían los primitivos caballeros lazaristas, dispuestos a morir en la batalla, por sublimar el fin que el cruel destino de su dolencia, les deparaba irremediablemente.
General Rada.
Desde aquella, la Orden estaría firmemente vinculada al estamento militar. No hará falta recordar el período del Gran Maestrazgo de Aquiles Nerestang (1645-1673), cuando recuperando la tradición militar, el Gran Maestre intentó crear una flota perteneciente a la Orden, a la manera de la Orden de San Juan de Malta.
El ejemplo de la Milicia de San Juan había demostrado que era posible que una orden militar y hospitalaria preservase su independencia, asegurándose un papel de potencia naval. Pese a que San Lázaro dependía ahora del poder real, el Gran Maestre concibió un plan para convertir la Orden en una poderosa máquina de guerra, con patente de corso. Para ello, negoció la transferencia de las islas de Ré en el Atlántico y Porquerolles en el Mediterráneo, con el propósito de convertirlas en bases navales de la Orden. Pero la oposición de Mazarino truncó el proyecto. Sin amilanarse, Nerestang armó dos navíos por cuenta de la Orden: el San Lázaro, al mando de Groslieu y el Nuestra Señora del Monte Carmelo, que tenía a De la Riviere como capitán, que desde su base en Saint Malo intervinieron activamente en la guerra contra Inglaterra. Groslieu murió heroicamente en un combate naval contra tres fragatas inglesas, el 19 de septiembre de 1666. Al año siguiente, la escuadra de la Orden se duplicó y fue puesta bajo el mando de Cice, que también murió en combate. Estos hechos propiciaron que al sucesor de Cice, el caballero de Coudray, le fuese encomendado el mando de diez fragatas y la guardia de las costas bretonas. Tampoco se puede olvidar que en este período, el Gran Prior de Languedoc, Salas, acometió una iniciativa de cierta importancia para la Orden, ya que fundó una Academia en Montpellier, con las rentas de varias encomiendas, embrión de una verdadera Academia Militar de la Orden de San Lázaro, donde se enseñaba a los jóvenes aspirantes, equitación, esgrima, instrucción militar, matemáticas y geografía. Por si esto fuera poco, los decretos del 31 de Diciembre de 1778, reforzaron el carácter militar de la Religión ya que para ingresar, era necesario haber servido en el ejército o en la marina.
Pero siendo todo esto significativo, nada comparable a la íntima relación de la Orden con el Ejército español una vez finalizada la guerra civil. El ingreso del Generalísimo Franco, como Gran Cruz de Justicia con Collar, y los de los generales victoriosos, como el conde de Jordana, Gran Prior de España, el Capitán General don Camilo Alonso Vega, Ministro de la Gobernación, el Tte. General don Asensio Cabanillas, Ministro del Ejército, el General don Fernando Barrón Ortiz, el General don Juan Beigbéder Atienza, Ministro de Asuntos Exteriores, los Ttes. Generales don Francisco y don Alberto de Borbón y Castellví, el Capitán General don Fidel Dávila Arredondo, marqués de Dávila, el Tte. General don Rafael García Valiño, el Tte. General don Carlos Martínez Campos y Serrano, duque de la Torre, conde de Llovera y de San Antonio, grande de España, el Tte. General don Luis Orgaz y Yoldi, el Tte. General don José Monasterio Ituarte, el Tte. General don Miguel Ponte y Manso de Zúñiga, marqués de Bóveda de Limia, el Tte. General don Ricardo de Rada y Peral, el Capitán General don José Moscardó e Ituarte, conde del Alcázar de Toledo, el Almirante don Salvador Moreno y Fernández, marqués de Alborán, el Tte. General don Andrés Saliquet y Zumeta, marqués de Saliquet, el Tte. General don Joaquín Solchaga y Zabala, el Capitán General don José Enrique Varela Iglesias, marqués de Varela de San Fernando, el General Heli Rolando de Tella y Cantos entre otros (y por solo citar algunos), permitió al Hospital de San Lázaro, una posición privilegiada en nuestro país, para reorganizarse como Orden internacional en un mundo endurecido por la proximidad de la Guerra Mundial. Puede decirse entonces sin temor a faltar a la verdad, que la cruz verde lazarista se mantuvo en el pecho de una pléyade de héroes, como en los tiempos de las Cruzadas.
Uno de los lazaristas que contribuyó grandemente a este asentamiento de la Religión en nuestra Patria, fue el general Millán Astray. Destaco a este último, porque el fundador del Tercio, pese a esa leyenda negra que le presenta como un histrión jactancioso, fue muy poco dado a las vanidades mundanas y salvo San Lázaro, se abstuvo de entrar en otras corporaciones nobiliarias que le hubieran abierto sus puertas de par en par, dada su condición de hidalgo notorio.
Pocos saben el entusiasmo que despertó en el sempiterno coronel de la Legión el conocimiento de la historia lazarista. Quien se aproxime ahora a la figura de Millán Astray, deberá acudir desprovisto de los prejuicios contemporáneos que le han encasillado en un estereotipo muy alejado de la verdad histórica. El Tercio de Extranjeros había sido creado por una Real Orden de 4 de Septiembre de 1920, siguiendo la genial intuición de su Fundador, que había estudiado con sagaz espíritu crítico la historia de la Legión francesa. En la imaginación de Millán Astray se concibió la idea de crear un cuerpo de vanguardia a base de recluta extranjera, a imitación de los ejércitos liberal y carlista y de los lansquenetes de los tercios de Carlos V.
Lo cierto es que Millán encontraría en Franco un colaborador excepcional, pues si bien el Fundador aportaría al Tercio la mística y la poesía, el nervio y la personalidad; Franco le daría el rigor y la técnica, la eficacia combativa, en suma. Por obra y gracia de Millán Astray, desde el perdulario marsellés al cubano indolente, desde el príncipe ruso al fugado asesino, todos encontrarían en la Legión, la familia añorada y la hermandad que proporciona la sangre derramada. Escribí recientemente de Millán Astray (1): Siempre impecablemente vestido, era frecuente verle pasear con canotier y bastón, el monóculo ahumado que disimulaba el tiro en el ojo y el guante de manopla sabiamente arrugado en la bocamanga de su único brazo. La capa adquiría en él, aires de otros tiempos. También el Tercio en su peculiar uniformidad se vio influido por su fuerte personalidad, pues fue el propio Millán Astray quien redactase los primeros reglamentos siguiendo los dictados de un dandismo sublimado al paroxismo de lo místico
Para un admirador del bushido, el Hospital y la Milicia de los pobres leprosos fue todo un descubrimiento tardío. Un condottiero de otra época como él, forzosamente se tenía que sentir atraído por la mística de una religión que había combatido en Tierra Santa hasta la extenuación. Para un legionario, los monjes-guerreros de la cruz verde de las Cruzadas eran un antecedente a tener en cuenta. Al enemigo, siempre le ha entendido: Los moros son los mejores soldados del mundo; bravos, leales, sufridos, arrogantes, afectuosos, y de alma infantil. Pero feroces y crueles en la pelea. (…) Al entrar en batalla, cantan su himno de guerra como reto al enemigo, a lo que éste contesta de igual forma. El acto tiene una belleza y una emoción intensas. Es el saludo con las espadas de los duelistas.
Millán Astray conoce la carta del jefe de la cábila de Beni-Urriaguel –sí, la misma de Ab-del-Krim– al general Franco el 21 de Julio de 1936 “…al glorioso héroe, tan afortunado de mano, alma y corazón: el General Franco… deseamos ayudar a tu Ejército con nuestras haciendas para conseguir que España vuelva a ser lo que era… nuestros hombres, que irán contigo, no han de dejar a vuestros opresores un solo lugar de España donde refugiarse… con el imperio de Dios a nuestro lado extirparemos el mal de esa tiranía… no regresaremos de España hasta que los mayores y los menores gocen de vuestra paz… ya veréis como a nuestros heroicos hombres no les importa la muerte…”.
La lucha de los cruzados lazaristas fue en el pasado la misma que la de sus legionarios, concluye para sí.
Millán Astray se había encontrado con el Duque de Sevilla, a la sazón Gran Maestre, en una recepción en palacio, probablemente el mismo año de la fundación del Tercio de Extranjeros en 1920, donde fueron poco menos que apadrinados por el propio Alfonso XIII y pese a no coincidir en ningún destino militar, siempre conservaron una afectuosa relación de camaradas y amigos.
D.Francisco de Paula de Borbón y Escasany, Duque de Sevilla y Grande de España, Gran Maestre Emérito de la Orden de San Lázaro.
Don Francisco de Borbón y de la Torre le tenía gran aprecio, conociendo como conocía, su devoción entusiasta por el Rey y la monarquía, los terribles dolores de sus heridas y su acendrada sencillez. Respecto de sus graves lesiones de guerra, él mismo lo ha relatado con su escueta prosa, una bala me atraviesa las sienes, entrándome por el ojo derecho y saliéndome por el oído izquierdo. Vuelvo a la Legión ya manco y tuerto. Iba a las operaciones, me subían a caballo y me bajaban en brazos para sentarme en una silla. Era para mí un tormento.
Antes que la nobleza de sangre, para Millán Astray cuenta la nobleza del espíritu. Educado entre patibularios y asesinos, ya que su padre era director de prisiones, los delincuentes de toda condición contribuyeron a formar su carácter y su amor por los humildes. Su adjetivación de los gitanos nos lo confirma: Otro día hablaré de los gitanos caballeros legionarios. Será un canto a la fidelidad, la lealtad y la bravura.
El Hospital de los pobres leprosos ha vencido todas las adversidades porque se ha hecho a sí mismo en el dolor y en la lucha. Una caballería heroica que recogía los despojos humanos de la lepra, aquellos hermanos que no servían en las otras órdenes de caballeros sanos, para redimirlos en el combate contra el sarraceno. Millán Astray confirma cercanas similitudes entre la milicia lazarista y la moderna Legión. La heroicidad y el coraje que los Gobiernos no premian, los premiará la Orden de San Lázaro y así, pide de favor al Gran Maestre que ingresen en la clase de mérito o de gracia, algunos oficiales y suboficiales del Tercio que han sido tratados con ramplona cicatería, con la misma mezquindad oficial que le negó a él, la Laureada de San Fernando.
La cruz verde de ocho puntas será su Laureada. Para un hombre cuyos valores supremos eran el Honor, el Valor y la Cortesía, la Orden apareció en su vida como la materialización de sus ideales. Para un militar, tan celoso de sus condecoraciones ganadas en combate, la cruz verde de ocho puntas constituyó un símbolo de unión con un pasado glorioso del que sentía continuador y en cierto modo, partícipe. Del aluvión de ingresos de la inmediata posguerra, ninguno tan militante como el del héroe mutilado. Los ataques a la orden de 1950, no hicieron mella en su ánimo, pues conservó intacta la devoción por la cruz de sinople (bordada en su uniforme de gala de Jefe del Cuerpo de Mutilados, según el testimonio de su hija Peregrina) hasta su muerte acaecida en Madrid, en 1954.
Desde aquella, ha sido constante el ingreso de militares españoles en la Milicia lazarista, desde los oficiales de la heroica División Azul, pasando por el Tte, General don Manuel Díez Alegría y Gutiérrez, embajador de España, hasta el general don Juan José Hernández Rovira, alevosamente asesinado en 1994 por el terrorismo etarra en Madrid, al alba, cuando salía de su casa para dirigirse al acuartelamiento de la Acorazada en el Pardo. Tuve la inmensa suerte de conocer muy bien al general Rovira, un hombre extraordinario, de firmes convicciones patrióticas y religiosas, muy cuidadoso en el atuendo y un entusiasta de la Cruz Verde hasta el extremo de lucirla sobre el uniforme de faena.
No estoy escribiendo sin conocimiento de causa. A Rovira, me lo presentó hace muchos años, el coronel Rodríguez Augustin (ilustre lazarista, Presidente de la Secretaría de Cámara y Gobierno del duque de Sevilla, modelo de caballeros) y estoy por asegurar que fuimos amigos desde el primer momento.
No recuerdo ahora por qué motivo, quizá por su ascenso a General de Brigada nos invitó a comer, a Rodríguez Augustin, al Comandante Pérez de Sevilla y a mí mismo, en el Estado Mayor de la Brunete y nos recibió con la cruz verde sobre su uniforme de cuartel. Pocas veces le vi con el de diario, pero siempre que lo hice, llevaba la cruz de ocho puntas verde cosida sobre el bolsillo izquierdo de la guerrera caqui. En lo peor de la actividad terrorista, tenía a gala lucir el uniforme. Murió con la guerrera puesta y estoy por asegurar que con la cruz lazarista próxima al corazón.
Con todos estos antecedentes, me resultaba muy extraño que Defensa negase conscientemente el permiso de lucir sobre el uniforme una insignia de la Orden, pero a lo que parece, según me cuentan ahora, la negativa solo se circunscribe a las condecoraciones otorgadas al mérito. Loado sea Dios.
(1) Teoría del dandismo. Cuadernos de Ayala, nº 37
8 11, 2010

EL MÉDICO DE CARLOS V.

Por |2020-11-13T03:48:54+01:00lunes, noviembre 8, 2010|

Don Francisco de Almazán vio concretadas sus máximas ambiciones – a que podía aspirar un discípulo de Esculapio – cuando recibió de la Real Corte aquel pomposo nombramiento de «Médico de la Cesárea Majestad del Señor Emperador Don Carlos V».
Tan honrosa distinción también significó para Almazán la tremenda responsabilidad de velar por la augusta salud del monarca más poderoso de la tierra en el siglo XVI.
Así fue como la competencia de aquel galeno, o la fortaleza física – propia de los Habsburgo –, hicieron posible que Carlos V gozara de buena salud durante su existencia, terminando sus días recluido en el monasterio de Yuste, más preocupado por salvar su alma que por aliviarse de tan noble como incurable gota que finalmente superó con la muerte.
Por su parte, el doctor Francisco de Almazán y su esposa Ana Pérez – como buenos mortales – también hicieron abandono de este mundo, no sin antes procrear ilustre descendencia, de la que carecíamos de mayores noticias, hasta que el azar puso en nuestras manos un documento esclarecedor20.



El Emperador Carlos I de España y V de Alemania.
– Carlos de Gante –
Un 23 de agosto del año 1571, don Diego de Henao, escribano de la villa de Madrid, hacía correr la pluma sobre el infolio notarial para registrar las disposiciones testamentarias que le dictaba «doña María de Almazán, hija lexítima que soy del doctor Francisco de Almazán, médico de su magestad y doña Ana Pérez mis señores padre y madre, ya difuntos», quien, como era de rigor, primeramente encomendó «su ánima a Dios nuestro Señor Jesuxpto
[…] para que por los méritos de su Sagrada Pasión la quiera librar de las penas del Ynfierno…» Luego se ocupó del destino terrenal de sus despojos, disponiendo que, «quando la boluntad de Dios […] fuere serbido de llevarme desta vida, mi cuerpo sea metido en una caxa de madera» y enterrada «en la Yglesia del Señor San Xines […] en la sepultura de mis padres».
Encomendada su alma y previsto el destino de su cuerpo, doña María de Almazán, ordenó el reparto de sus bienes, registrándolo el notario con farragoso estilo y complicada grafía procesal, de cuya trabajosa lectura surgen algunos datos reveladores, como cuando manda que «se de al señor licenciado Diego de Almazán, médico de Su Magestad, mi hermano, seis mil maravedis de juro que yo tengo en su compañía en las alcabalas de la villa de Alcalá de Henares».
De tal manera, nos enteramos que don Francisco de Almazán tuvo un hijo, que no solo heredó su vocación profesional, sino que también la ejerció en la Real Corte, para que otro Almazán continuara velando por la salud cortesana.
El documento también nos revela la buena posición económica de la otorgante, así como las rentas obtenidas en las alcabalas de Alcalá de Henares.
Armas del César Carlos.
Respecto al Dr. Diego de Almazán, sabemos que había contraído sagradas nupcias con la linajuda Catalina de Salmeron y de la Cerda, de quienes descienden cuatro retoños: Jerónimo de Almazán y Salmeron, religioso jesuita igual que su otro hermano Juan Lucas de Almazán y Salmeron; Fray Diego de la Paz de Almazán y Salmeron y Antonia de Almazán y Salmeron, lo que nos evidencia que los nietos de Francisco de Almazán no heredaron aquella vocación por curar las enfermedades del cuerpo y prefirieron dedicarse a salvar las almas.
María de Almazán también incluyó en el reparto de sus bienes al «señor licenciado Francisco Pérez de Almazán, mi hermano» quien, por lo que advertimos, es el único de los hijos de Francisco de Almazán y Ana Pérez que antepuso el apellido materno.
Por último, la otorgante quiso beneficiar con cincuenta reales a cada una de sus parientas muy cercanas, Catalina de Almazán, Isabel de Almazán y Ana de Almazán, todas monjas profesas, la primera en el Monasterio de Santa Clara, de Cuenca de Campos «porque tengan cargo de Rogar a nuestro Señor por mi ánima…»
Pero María de Almazán tuvo – al menos – otro hermano que ignoramos por qué secretos motivos no lo incluyó en su testamento.
No obstante, su prestigio trascendió de manera tal que su actuación ha quedado registrada en distintos repositorios y obras que hablan de los ilustres personajes del pasado.
Esto nos lo revela aquella magnífica obra de José Alvarez de Baena, titulada «Hijos de Madrid, Ilustres en Santidad, Dignidades, Armas, Ciencias y Artes», cuando lo menciona a: «Agustín de Almazán, natural de esta Corte, fue hijo del Dr. Almazán, Médico de la Cesarea Majestad del Señor Emperador Don Carlos V, persona muy docta en todo género de letras humanas, e inteligente en las lenguas Latinas y Griega. Traduxo del Latín el Momo de León Baptista Alberto [Alberti] en cuatro libros, repartidos en capítulos para mayor claridad; imprimiose esta obra en Alcalá, año 1538, en folio, letra de tortis, y después en Madrid en 1598, en octava con este título: «Momo, La Moral y Graciosa Historia del Momo»21.
Años más tarde su nombre fue incorporado al Catálogo de Autoridades de la Real Academia de la Lengua, que lo consagra como uno de los escritores notables del siglo XVI.
De esta manera – contando con muy escasos testimonios – hemos podido rescatar del olvido a este gajo del frondoso árbol de los Almazán florecido en Madrid, para dejar testimonio de sus abnegadas vidas dedicadas al bien de sus semejantes aquí en la tierra, o la mayor gloria de Dios allá en los cielos.
 D. Bernardo Lozier Almazán, Presidente de Relaciones Internacionales del Capítulo de la República Argentina de esta Casa Troncal.
Nota:
20) Archivo General de Simancas.- Secc. Contaduría de Mercedes. Testamento de María Almazán. Leg. 93, 15 folios. Escribano Diego de Henao.
21) Alvarez Baena, José A.- Hijos de Madrid, Ilustres en Santidad, Dignidades, Armas, Ciencias y Artes. Tomo I, p. 2. Madrid, 1789.
7 11, 2010

LA CASA REAL DE KUPANG: Fueron y aún son Reyes.

Por |2020-11-13T03:48:55+01:00domingo, noviembre 7, 2010|

El Canciller de la Casa Troncal en Nueva Zelanda e Islas del Pacífico, el Honorable Señor Don Anthony Raman, nos envía esta interesante crónica sobre la reunión de Casas Reales de Indonesia, celebrada en Kupang, a finales del pasado mes de julio 2010, en el Palacio del Rey Nisnoni, Don Leopold Nicolaas Nisnoni, Raja de Kupang, en la que participaron un gran número de Rajas, y en la que se trataron importantes temas culturales.
Armas del H.Sr.D. Anthony Raman.
La reunión, presidida por el Raja de Kupang, fue abierta por el Vice Gobernador del estado indonesio de East Nusa Tenggara, Su Excelencia Eshton Leyloh Foenay, él mismo titular del trono del Reino de Helong, uno de los reinos de Kupang, que acudió vestido con la vestimenta tradicional.
La ceremonia, solemne, estuvo acompañada de danzas y músicas regionales, usando los asistentes los vestidos propios de su condición nobiliaria.
El Raja de Kupang, al igual que muchos otros, es reconocido formalmente por el gobierno de Indonesia, quien les otorga un importante rol en temas culturales y tradicionales.
Don Leopold Nicolaas Nisnoni, muy respetado y querido por todos, es uno de los pocos reyes cristianos de Indonesia, se mantiene al margen de la política y trabaja en pro del desarrollo cultural de su país.
A continuación, pueden leer el texto original gentilmente remitido por el Caballero Anthony Raman.
ONCE THEY WERE KINGS AND STILL KINGS
Antara News, the national news agency of Indonesia, reported the recent historic meeting of the various Rajas of Timor in the Nusa Tenggara Timor Province including West Timor held towards the end of July.
The news article headlined and prominently stated that the meeting that the Rajas assembled at the Sonaf (Palace) of the King Nisnoni in Kupang, who is HRH Don Leopold Nicolaas Nisnoni, The Raja of Kupang.
The meeting was opened by the current Vice Governor of East Nusa Tenggara (NTT), H.E Eshton Leyloh Foenay who is also the heir to the throne of the Kingdom of Helong, which is one of the Kingdoms within Kupang. He stressed when opening the meeting that the kings must be closer to the people and be a role model for them, as without the people, there would be no king. The Vice Governor came in royal cloths and regalia befitting his status as the heir to the throne of the Kingdom of Helong.
The Vice Governor, Rajas, Fettors and some Temukungs within Timor (equivalent to Lords or territorial heads who manage certain villages, smaller villages and neighbourhoods traditionally for the Raja and representative of the Raja in their areas of responsibility ) were welcomed upon their arrival by the heir to the throne of the Kingdom of Kupang, Don Leopold Nicolaas Nisnoni. Their welcome was accompanied by regional dances, royal regalia and nobility clothing with music from the beating of gongs (traditional Indonesian musical instrument).
The grandfather Raja Don Nicolaas Nisnoni of the current Raja of Kupang and his father who was the then Crown Prince Alfonsus Nisnoni. Standing behind them are the Fettors or Vice Kings of the Kupang Kingdom.

The title for this picture please put as ‘The grandfather Raja Don Nicolaas Nisnoni of the current Raja of Kupang and his father who was the then Crown Prince Alfonsus Nisnoni. Standing behind them are the Fettors or Vice Kings of the Kupang Kingdom)
The Rajas (Kings) sat on special chairs that had been prepared in prominent location while in front of them dozens of Temukungs sat cross legged on special mats on the ground with their own traditional clothes.
The atmosphere was ceremonial and certainly royal and brought back memories and images of the time prior to the 1960s and hundreds of years before that when the ancestors of these Rajas headed their own governments and ruled their own kingdoms.
Don Leopold Nicolaas Nisnoni, The Raja of Kupang.

The title for this picture please put as ‘Don Leopold Nicolaas Nisnoni, The Raja of Kupang’
The Raja of Kupang and the Royal Dynasty of Kupang as one of the certain formerly ruling royal dynasties is recognised on a cultural and traditional basis. The Raja is a traditional leader of his people and the custodian/beholder of their customs and culture. Don Leopold Nisnoni is one of the few Christian Kings in Indonesia who is well regarded by the various other royal dynasties. Don Leopold maintains good relations with the various Rajas and Sultans in Indonesia including the larger former sultanates throughout Indonesia.
Don Leopold takes active part in various royal meetings and gatherings of the various royal dynasties in Indonesia and his views are taken seriously by the other dynasties.
There exist much historical records in the west of the ancestors and lineage Don Leopold and his current position as head of the Royal House of Kupang and successor to the former empire of Sonbai. Even at the present moment, much historical research are being done by certain European professors on the Timor Kings with Don Leopold taking a prominent and guiding role for these researchers.
Even though, Don Leopold, The Raja of Kupang is not involved in politics but he is well regarded and accepted as a cultural and traditional leader who is well loved by all. The Raja’s focus is for the development of cultural and traditional values while working towards friendship and peace amongst all and with all.
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