Plaza Mayor n° 6, Soria, España

Doce Linajes de Soria

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6 03, 2013

CENA BENÉFICA ORGANIZADA POR LA I.O.H. DE CARLOS V.

Por |2020-11-13T03:45:41+01:00miércoles, marzo 6, 2013|

A las 21.30 horas del próximo 16 de Marzo, la I.O.H. de Carlos V, en el seno de la Sociedad Heráldica Española, celebrará (D.m.), en el Salón “Alcázar de Toledo” de la Residencia Militar Alcázar, C/ Claudio Coello 137 de Madrid, su tradicional CENA BENÉFICA EN AYUDA DE LAS MONJAS DE CLAUSURA DEL REAL MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO DE GRANADA.

A las 23.00 horas se celebrará una rifa y subasta benéfica, cerrando los actos con un baile para todos los asistentes.
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5 03, 2013

UN CÁLIDO ENCUENTRO AFRICANO.

Por |2020-11-13T03:45:41+01:00martes, marzo 5, 2013|

MI VISITA AL PRÍNCIPE  DAVID ALEXANDER SSIMBWA  DE BUGANDA Y LA CASA REAL AFROBOLIVIANA.

Por Francisco M. de las Heras y Borrero, Doctor en Derecho y Correspondiente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación.
 

Entusiasmado con el estudio de la legitimidad histórica de las monarquías tradicionales africanas, me encuentro realizando una serie de encuentros con algunos de sus reyes y príncipes para conocer de primera mano la realidad actual de estos reinos, sus instituciones y su incardinación en la estructura de los actuales estados republicanos, que no sólo los toleran sino que aceptan su papel de liderazgo social. Los contactos y cambios de impresiones con profesores universitarios también me están resultando  muy provechosos y de gran utilidad.
Los casos más emblemáticos  de la realeza tradicional africana lo constituyen las Repúblicas de Gana y de Uganda, quienes llegan a reconocer a los reinos tradicionales en sus propias Constituciones. Al mismo tiempo, en estos estudios me guía el propósito de conectar la Casa Real Afroboliviana con sus homólogas del continente africano, poniendo en relación ambas monarquías que tienen un origen común.
EL Príncipe Alexander – HijO del Rey Chwa II – Saluda a Francisco Manuel de las Heras.
Hace pocos días,  ya hemos expuesto en este mismo blog la situación del Reino Constitucional de Buganda.  Pero antes de pasar al estudio de los otros reinos del país (Toro, Bunyoro, Ankole y Busoga), quedaría incompleta la presentación de dicho reino si no incluimos en nuestro trabajo un encuentro personal con Su Majestad Mutebi II, el Kabaka , como es popularmente conocido.
Llegar  hasta Kabaka Mutebi no es tarea fácil. El protocolo que rodea los reyes tradicionales africanos es muy estricto y no puede ser ignorado. La sencillez y afabilidad que una vez obtenida la entrevista se dispensa al visitante, no está reñida con el puntual cumplimiento de las normas y etiqueta protocolaria.
Aunque no sea fácil, me he impuesto la tarea de acceder al Rey de Buganda, Su Majestad Mutebi II, a fin de concluir como se debe mi trabajo de campo sobre este reino. O, al menos, intentarlo.
Sabiendo que la memoria histórica de la dinastía la constituye el Príncipe Alexander Ssimbwa, me propuse conseguir una entrevista con él, estimando que este paso me aproximaría al encuentro con Kabaka Mutebi.
Mi aliado, como tantas otras veces en cuestiones relativas al Reino de Buganda, lo fue el Príncipe George Mulondo. Este es hijo del Príncipe David Tembo, ya fallecido, hijo a su vez del Príncipe Alexander. El Príncipe George por su dedicación y disponibilidad para trabajar por la Casa Real es uno de sus nietos preferidos.
La biznieta del Príncipe Alexander saluda de rodillas al Príncipe Mulondo.
El Príncipe Alexander, asesor del Presidente de la República para temas históricos y protocolarios de la Casa Real de Buganda, es  el único hijo vivo del Rey Chwa II, es por tanto hermano del anterior Rey Muteesa II y tío del actual Kabaka.
Kabaka Daudi Chwa II (1897 – 1939) nació en el Palacio Mengo. Su padre, Kabaka Mwanga II, murió exiliado en la Islas Seychelles en 1903.  Daudi Chwa tenía  entonces siete años de edad, aunque ya llevaban los regentes gobernando en su nombre desde 1897, cuando ascendió al trono con tan sólo un año. Mwanga II, tristemente famoso por haber ordenado la matanza de los “Mártires  de Uganda”, primeros nativos del país convertidos al cristianismo, había perdido la corona por sus enfrentamientos con los ingleses.
En los años treinta del pasado siglo XX, Chwa II realizó un largo periplo por Europa, siendo reiteradamente condecorado por los gobiernos de los países que visitaba. Muy amante del “deporte  rey”, llegó a ser el primer presidente de la Federación de Uganda de Fútbol.
De entre los 35 hijos que tuvo Daudi Chwa, le sucedió Muteesa II,  quien, continuando siendo el Rey de Buganda, fue, tras la independencia del país en 1962, el primer Presidente Constitucional de la República hasta 1966. En este año es depuesto por su Primer Ministro, Milton Obote, que abolió todos los reinos tradicionales,  los cuales permanecieron en esta situación hasta que el actual Presidente de Uganda, Museveni, volvió a restaurarlos en 1993.
El más joven de todos los hijos de Chwa II  es el Príncipe Alexander, que en la actualidad cuenta 80 años. Aunque su aspecto es el de un hombre fuerte y deportista (a su edad continúa jugando al tenis), necesita ciertas atenciones médicas. Por ello, la entrevista que nos concedió es doblemente de agradecer.
El Príncipe Alexander obsequió a Francisco M. con algunas fotografías históricas.
Para llegar a su casa, una cómoda residencia a la salida de Kampala, tuvimos que atravesar diversas zonas de la ciudad llenas de colorido y tipismo. En el trayecto pudimos observar los mercados al aire libre de frutas y verduras, siempre rebosantes de un bullicioso público que se afana en comprar los productos  más baratos; las aglomeraciones de tráfico sin orden ni concierto continuamente interceptadas por innumerables moto-taxis, aquí llamados “boda-boda”; las mujeres vestidas con trajes multicolores portando en sus cabezas apetitosas fuentes de frutas… Todo un maravilloso espectáculo para la vista imposible de trasladar al mejor de los cuadros.
Ya en el umbral de la puerta principal de la residencia del Príncipe Alexander, y antes de entrar  propiamente al interior de la casa, me quito los zapatos en señal de respeto, siguiendo las indicaciones del Príncipe George Mulondo. Extraña sensación la que sentí: enchaquetado, con corbata y andando en calcetines.
Francisco Manuel conversando con Muzana María, esposa del Príncipe Alexander.
La primera bienvenida la recibimos por parte de la esposa del Príncipe Alexander, Muzana María, que nos acoge con el mismo calor que a los viejos amigos.  Nos hace pasar a un elegante salón completamente abarrotado de recuerdos históricos, fotografías y pinturas. Enseguida nos ofrece unos refrescos, que nos vinieron como anillo al dedo en aquella tarde calurosa del mes de febrero, como casi todas las de Kampala.
Detalles de los recuerdos históricos del salón.

A los pocos minutos aparece el Príncipe Alexander, alto, corpulento, recto, atento y afable, al que saludo sujetándole su mano entre mis  manos, tal como prescribe el protocolo. Me hace sentar a su lado, mientras comenzamos a charlar de la historia y de la actualidad del Reino de Buganda.
Me mostró recuerdos personales, me presentó a algunos miembros de su familia que iban incorporándose a la reunión: sus hijas, las princesas Evylin Nachwa y Rose Nakamanya,  y algunos nietos.  También entra  en el salón una biznieta de ocho años, que muy atenta  saluda de rodillas al Príncipe George Mulondo y a mí. El Príncipe Alexander le encarga que busque en su despacho unas fotos de la Casa Real, cosa que la niña hace con presteza de inmediato.
Francisco Manuel con las Princesas Evylin Nachwa y Rose Nakamanya.
Una empleada doméstica nos ofrece más refrescos, y, además, ahora también, un delicioso café africano con panecillos. Continuamos hablando. Habían transcurrido más de dos horas, creí llegado el momento de  pasar al segundo motivo de mi visita.
Así, comienzo a hablarle al Príncipe Alexander sobre la Casa Real Afroboliviana, de la que hemos informado en diferentes ocasiones en el blog  que acoge estas líneas. Le explico que, al igual que el Reino de Buganda, la Casa Real Afroboliviana está reconocida por la vigente  Constitución de su país, el Estado Plurinacional de Bolivia. Me escucha con vivo interés, haciendo preguntas puntuales en determinados momentos de la narración. 

Francisco Manuel escucha con atención las explicaciones del Príncipe Alexander.

Ya estaba informado de la concesión por parte del Rey Afroboliviano, D.Julio I, de la Gran Cruz de la Orden del Mérito del Príncipe Uchicho, cuyo diploma acreditativo le anuncio le voy a entregar en ese momento. Noté cómo el viejo príncipe se emocionaba, mientras clavaba fijamente su mirada en la fotografía del Rey Afroboliviano,  que momentos antes le había entregado. Interesado, pregunta ciertos detalles de su vida. También le comuniqué lo importante que es para el Rey Afroboliviano entablar contacto con sus hermanos los reyes tradicionales africanos.  Me aseguró, agradecido, que el diploma ocuparía un lugar de honor en su salón.

El Príncipe Alexander muestra satisfecho los documentos entregados por Francisco Manuel.
 Me dijo, también, que Kabaka Mutebi estaría muy interesado en conocer  esta historia y que aceptaría encantado el Gran Collar de la Orden del Príncipe Uchicho, que yo le había anunciado era deseo del Rey Afroboliviano ofrecer al Kabaka como muestra de aprecio y hermandad. Me prometió que Mutebi II no tardaría mucho tiempo en recibirme.
En ese momento capté la expresión de  satisfecha complicidad del Príncipe George Mulondo como queriendo decirme: “lo logramos”.
Tras una cordialísima despedida con invitación a una próxima cena  por parte de Muzana María,  dimos por concluida nuestra visita.
La entrevista fue muy animada.
Cuando salimos, ya hacía rato que había oscurecido.  La noche invitaba a continuar la velada, cosa que hicimos el Príncipe George Mulondo y yo en la agradable  terraza de uno de los numerosos restaurantes con que cuenta Kampala, envueltos en  canciones de ritmo africano que se oían en el ambiente.
4 03, 2013

CEREMONIAL DEL ACTO DE ENTREGA DEL HALCÓN MALTÉS AL VIRREY DE SICILIA (Año 1.760).

Por |2020-11-13T03:45:41+01:00lunes, marzo 4, 2013|

Por Antonio de Castro y García de Tejada, Señor de la Casa de Tejada, Halconero Mayor del Reino y del Subpriorato Español de la Orden de Malta.
Escudo del Gremio de Halconeros de la Real Caza de Volatería.
 Como quiera que el Rey Carlos I de España cedió la Isla de Malta a los Caballeros de la Religión de S. Juan como rey de las Dos Sicilias, conviene, si breve, un acercamiento a la historia de este  antiguo reino, que caminó compartiendo la historia de España desde finales del siglo XIII hasta bien entrado el siglo XVIII. Aunque tras ser desgajado de la Monarquía Universal Hispánica, siguió formando parte del patrimonio de la rama española de la Casa de Borbón hasta la creación del nuevo reino de Italia un siglo después.
Carlos I ( Carlos V de Alemania) a caballo en Mühlberg (Tiziano 1548).Museo del Prado (óleo sobre lienzo).
Sicilia hasta el siglo XI, se encontró habitada por población sarracena, a quienes les fue arrebatada por los herederos de Tancredo de Hauteville, cuyo nieto Roger II, fue en 1.130 reconocido por el papado como primer rey de Sicilia. A la muerte de Guillermo II el Bueno, nieto del mencionado, y tras enfrentarse con el pueblo de Sicilia partidario de Tancredo, primo del difunto Guillermo,  heredó el reino su tía Constanza, esposa del emperador Enrique VI  (d.1.197). El poder y la influencia de la familia Hohenstauffen se impuso sobre la voluntad de los sicilianos, consiguiendo imponer su dinastía. De esta casa imperial, destacaremos al rey Federico I de Sicilia, II en el Sacro Imperio Romano Germánico (d. 1.250), quien fue una singular personalidad en su época. Apasionado de la cetrería y autor de la magna obra cetrera “De arte venandi cum avibus” se le atribuye  la frase, muy apreciada por los halconeros modernos, de que un día sin cetrería era un día perdido. Buen poeta, se le considera el fundador de la literatura vernácula italiana. Su enfrentamiento con la Iglesia y el Papado fueron manifiestos, hasta el punto de que el papa Clemente IV, hizo todo lo que estuvo en su mano para destronar a esta dinastía, apoyando las pretensiones de la Casa de Anjou al mencionado reino. 
Federico II Hohenstaufen.
El ajusticiamiento de Conradino de Hohenstauffen en 1.268 por Carlos de Anjou, coronado rey de Sicilia y de Nápoles, provocó la famosa jornada conocida como las Vísperas Sicilianas y la separación de las Sicilias. Tras estos sangrientos episodios, el pueblo de Sicilia – que no perdonó a Carlos el asesinato de Conradino – ofreció el reino a D. Pedro de Aragón, casado con Constanza de Hohenstauffen, hija de Manfredo, heredero bastardo de Federico II. Aunque Nápoles queda bajo la dinastía de los Anjou, Sicilia desde finales del siglo XIII pasa a la corona de Aragón y aunque durante el siglo XIV, se producen enfrentamientos entre los herederos de Pedro III de Aragón, terminó imponiéndose la línea de Martín II de Trastamara. Posteriormente, tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón, Sicilia se incorpora a la gran dinastía hispánica creada tras el matrimonio de los Reyes Católicos. 
Reyes Católicos. Láminas en tonos verde representando los retratos de Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón.
D. Felipe V la pierde tras la Guerra de Sucesión en 1.713. De 1.713-20 perteneció a la Casa de Saboya y más tarde hasta el año 1.735 a la Casa de Austria. El Rey Felipe V, influido por su esposa Isabel de Farnesio, quien pretendió un trono para cada uno de sus hijos, ayudó a su hijo Carlos que reinaba en Nápoles a recuperar Sicilia. Cuando a la muerte de su hermanastro D. Fernando VI, D. Carlos de Nápoles y Sicilia vuelve a España como Rey deja los reinos de Nápoles y Sicilia a su  segundo hijo D. Fernando, que reinó como Fernando IV de Nápoles y III de Sicilia y posteriormente como I de las Dos Sicilias.
Es importante constatar que en la donación, Carlos I de España no cedió el archipiélago con total soberanía sino que  tras complejas negociaciones reservó para la corona española, además del tributo anual del halcón de cetrería, el nombramiento de obispo, y en consideración a sus dominios en Italia, reservó a los de esta Lengua, la dignidad de Almirante de la flota de la Orden. En el siglo XVI, el halcón se entregaba al virrey de Sicilia en el día de Todos los Santos. En siglos posteriores se entregó directamente al rey en la Corte de Madrid, como se constata en diversos documentos  que se conservan  en el archivo de Simancas y entre otros en el pasaporte librado en 1.725 al Comendador Jordi de Montaner. También se cita esta prerrogativa de la corona española en el memorial elevado por el Condestable de Castilla al rey Carlos III de España, al solicitar el restablecimiento de la Real Caza de Volatería.
Conocemos el ceremonial del pleito de homenaje y entrega del halcón maltés por diversos  documentos custodiados en el mencionado archivo, si bien el de más riqueza descriptiva es el que describe la ceremonia celebrada el 22 de julio de 1.760 en Palermo y que se desarrolló siguiendo el siguiente protocolo:

RELACION DE LA INVESTIDURA DE LA ISLA DE MALTA.

Dada por el Señor Virrey de Sicilia en nombre de S. M. Siciliana al Gran Maestro de la Orden Gerosolimitano; y de juramento de Devoto Homenaje prestado por el mismo por medio de su embajador el dia 22 de julio 1.760.- Palermo- junto a Stefano Amato. Con permiso de los superiores.
Habiendo el Gran Maestro de Malta hecho pasar a este puerto la escuadra de sus cuatro galeras, destinando su General y Comendador Fr. D. Pascual Gaetani de Aragona a presentarse a este Señor Virrey, para recibir de sus manos, como procurador de S. M. Siciliana, la investidura de las islas de Malta, Gozzo y el Castillo de Trípoli; y prestar además en nombre de la Religión el juramento de fidelidad y de voto homenaje; adornado a tal efecto el sobredicho Comendador de suficiente poder de  procuración; se celebró el día 29 de julio de la forma siguiente:
Envió S. E. el Señor Virrey al Comendador una carroza de seis caballos con dos cocheros, en la cual, el sobredicho Comendador acompañado por el príncipe de Butera, por quien fue también asistido en toda la función, se trasladó al Regio Palacio, acompañado por los más nobles de esta capital así como de la Orden de Jerusalén.

Comitiva de  una representación de Caballeros de la Orden de Malta, ataviados a la usanza  del siglo XVI. Valetta año 2005.
Al llegar la carroza al Regio Palacio, la compañía de la guardia se colocó en posición de armas, el tambor tocó la marcha hasta que el Comendador entró en el portón, donde los centinelas le presentaron armas; que son los mismos honores de la presentación de armas que realiza la tropa al salir y entrar el Virrey; bien entendido que la distinción de tal honor de presentación de armas se le hizo como capitán general que es, de una de las provincias del Reino de Nápoles, elegido por Real gracia de S. M. Subiendo las escaleras al salón, los alabarderos se pusieron en su sala en fila con las propias armas en mano y los Volantes y Patrulla del Virrey hicieron lo mismo en su sala.

El Halcón Maltés. Valetta 2005.

Los caballeros del Comendador se quedaron en el salón y los pajes pasaron a la primera antecámara, y a la puerta inmediata a la sala de los alabarderos llegó el Comendador acompañado de dos gentileshombres de S. E. y de allí pasando a la cámara de la audiencia, encontró en la antecámara anterior a los pajes puestos en fila.
Estaba el Señor Virrey bajo el dosel en pie con silla a su espalda, almohadón a sus pies; delante había un pequeño buffete con su almohadón, sobre el cual estaba el libro de los Evangelios con el santísimo crucifijo y a los pies del buffete había otra almohadilla para uso del Comendador, donde arrodillado debía de prestar el juramento.

D. Antonio de Castro y García de Tejada  recibiendo el Halcón Maltés en nombre de S.M. D. Juan Carlos I . Valetta, año 2005

Su excelencia el Señor Virrey estaba asistido por todo el Sacro Real Consejo, situado a un lado del trono. El protonotario estaba a la derecha de S. E. y precisamente delante del buffete sobredicho y al mismo lado, un poco más atrás, estaba el capitán de la guardia de S. E.
Habiendo entrado el Comendador en la cámara de la audiencia, después de las acostumbradas reverencias al Señor Virrey, invitado por éste, subió la pequeña escalera del trono, hizo el cumplido a S. E. que entonces se cubrió e igualmente se cubrieron el Comendador y el Protonotario, juntamente con el Sacro Regio Consejo, habiendo podido haber hecho lo mismo los asistentes que suelen cubrirse delante del Señor Virrey.

El Halconero Mayor con el Halcón del Rey. Valetta 2005.

Después de esto el Comendador expuso la embajada en nombre de la Religión, alegrándose de la sucesión de este reino por la majestad de Fernando IV, nuestro Señor, a lo que correspondió el virrey en términos de gratitud y asegurando el Comendador que se encontraba en todo feudatario al Real trono de S. M.
Después de esto, habiendo presentado el Comendador la cédula del juramento al susodicho protonotario del Reino D. Ignacio Papé Duque de Giampilieri, por orden del Señor Virrey fue leída del tenor siguiente; permaneciendo el Señor Virrey con todo el Ministerio y el Comendador en pie, después de haber entregado su capelo al portero de la cámara:
Yo fray Pascual Gaetani de Aragona, Prefecto General de las armas marítimas de la Orden, procurador y nuncio especialmente destinado para estas cosas, por el eminentísimo y reverendísimo Señor fray Manuel Pinto, Gran Maestro de la sagrada casa del Hospital de Jerusalén y a todos los sucesores en el maestrazgo, a toda la Orden y al convento de la misma casa y a mí mismo y a Vos ilustrísimo y Excelentísimo don Juan Fogliano de Aragona, Marqués de Pellegrino y Valdemozola, Barón de Vico, Ponte, Alvarola, Riva y Carmiano, Señor de Castrinovi y Vichizolo,etc., Caballero de la Real Orden de San Genaro, Comendador en la Constantiniana de San Jorge, con sala y ejercicio de su sagrada Real Majestad; en este reino de la Sicilia ulterior y las islas adyacentes Prorrey y Capitán General, y en esta (Palermo), representando la persona de la sagrada regia Majestad FERNANDO, rey invictísimo de ambas Sicilias y Jerusalén, solemnemente presto y prometo juramento de homenaje y fidelidad según la forma del Privilegio por Dios y la cruz del Señor Nuestro Jesucristo y sus sagrados cuatro Evangelios, tocados por mí corporalmente, por las almas de mis principales, y de mí mismo, (prometo) tener, luchar y reconocer el Feudo noble, libre y franco, conforme a los pactos y condiciones contenidos en el Privilegio de la concesión hecha por la cesárea Majestad de Carlos V Emperador de romanos, dada en Castello Franco el día 23 de marzo de la tercera Indicción 1530; ejecutado en la ciudad de Messina el día primero de junio de predicha tercera Indicción; y por la católica Majestad de Felipe II rey de las Españas, de las Dos Sicilias y Jerusalén, etc. dado en Bruselas de Brabante el día 27 de junio, de la segunda Indicción de 1559; ejecutado en  Palermo el día 14 de febrero de la tercera Indicción de 1560 por la misma sacra regia Majestad, y después de él felices y luengos días a los sucesores en el reino; concedidas las islas de Meliveti y Gaudisi, y también la ciudad y el castro de Trípoli, al dicho gran maestro, a los sucesores y al convento predichos, por la dicha cesárea Majestad de Carlos V emperador de los romanos. Y también se tenga relación de observar todas y cada una de las cosas que se contienen en concreto en el cesáreo y regio Privilegio de la cesión del mismo. 

Documento expedido por las Autoridades maltesas, por el cual hacen entrega del Halcón a S.M. el Rey D. Juan Carlos I. Valetta 2005. (fotografía del documento original que se encuentra en los archivos del Real Gremio de Halconeros).

Estando presentes para toda y cada una de estas cosas, el ilustre marqués Don Vincencio Natoli, presidente del Tribunal regio del patrimonio, el ilustre marqués Don Angelo Cavalcanti Consultor de S. E., y el ilustre marqués Don José Asmundo Paternó Presidente del Tribunal del consistorio de la sacra real Conciencia, y otros muchos en número suficiente. Acabada la lectura y arrodillado el Comendador delante del buffete y puestas sus manos sobre los Evangelios, y la cruz, prestó el juramento de fidelidad y de voto homenaje, conforme a la susodicha fórmula de la Cédula respondiendo ASÍ LO JURO, y besando los Evangelios y la cruz.

Documento de la toma de razón del Halcón por parte de la Excma. Sra. Embajadora del Reino de España en Malta. Valetta 2005. (fotografía del documento original que se encuentra en los archivos del Real Gremio de Halconeros).

Con la circunstancia que después de tan solemne función, el Comendador estaba adornado del Poder para la presentación del Tributo anual del Halcón, que solía practicarse el día primero de noviembre, y que en esta ocasión era presentado anticipadamente (el halcón) en nombre del Gran Maestro al Señor Virrey, que tomándolo en su mano ( como era costumbre hacer en nombre del Católico rey de las Españas), de nuevo respondió en términos de gratitud.

Antonio de Castro y García de Tejada.
3 03, 2013

NÚM. 29 DE LA REVISTA «ATAVIS ET ARMIS».

Por |2020-11-13T03:45:42+01:00domingo, marzo 3, 2013|

Hace escasas fechas hemos recibido en esta Casa Troncal el Núm.29 de la Revista “Atavis et Armis”, órgano de comunicación del Gran Priorato de España de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén. 
Portada del último núm. de la Revista.
Del mismo queremos resaltar:
– El Apartado dedicado a la Campaña “Toda Ayuda es Poca II”.
– El Artículo dedicado a la última investidura de la Orden en Madrid.
– El Artículo dedicado al Galardón que la Fundación de Fomento Europeo ha dado a la Orden.
– El Artículo dedicado al Cincuenta Aniversario del Gran Priorato de Irlanda.
El Gran Maestre de la Orden, el marqués de Almazán,  y el Gran Prior del Gran Priorato de España, el marqués de La Lapilla, junto a Dña. Berta Pedemonte, en un momento de los actos de Investidura de la Orden lazarista. Ambos llevan en sus uniformes la rueda que les acredita como Caballeros pertenecientes a esta Casa Troncal.
Entre los actos protagonizados por otras Corporaciones que se recogen en este número queremos destacar:
–  El artículo dedicado al recibimiento de nuevos miembros en la Maestranza de Castilla.
–  El dedicado a la investidura de nuevos Caballeros y Damas en el Cuerpo de la Nobleza de Asturias.
–  El Artículo dedicado a los nuevos ingresos en el “Centenar de la Ploma”.
–  El Artículo dedicado a los actos protagonizados el pasado día 20 de octubre de 2012 por la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria.
Artículo dedicado a nuestra Casa Troncal.
«La Asamblea que fue presidida por el Presidente de la Diputación, don Francisco Manuel de las Heras y Borrero y por el Diputado Mayor, el Excmo. Sr. D. Carlos Martínez Mínguez, Alcalde de Soria, iniciándose con una ofrenda floral a San Saturio, Patrón de Soria. Tras la entrega de los Libros de Inscripciones y Asientos al Archivero titular del Archivo Municipal de Soria, D. José Antonio Martín de Marco, que también lo es de la Casa Troncal, para su custodia en los fondos de ese archivo, se procedió a la entrega de las primeras Llaves de Plata y Bronce que otorga la Corporación.
Las Llaves de Plata fueron entregadas al Excmo. Sr. Alcalde de Soria D. Carlos Martínez Mínguez y al Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Gerardo Melgar Viciosa, en ambos casos, como merecido reconocimiento a su incondicional apoyo e impulso a la Casa Troncal.
Otras Llaves de Plata, fueron recogidas por el Ilmo. Sr. D. Javier Martínez de Lagos Beitia, Coronel de Infantería, en nombre del Jefe del Estado Mayor del Ejército, el Excmo. Sr. General D. Jaime Domínguez Buj, para ser entregadas al Ilmo. Sr. Coronel Jefe del Regimiento de Infantería Soria 9, actualmente destacado en Canarias, como reconocimiento a su impecable trayectoria desde tiempos inmemoriales en favor de España, llevando en alta honra el nombre de Soria por todo el mundo.
Las Llaves de Bronce fueron otorgadas, en primer lugar al Sr. D. Arthur Vivacqua Meyer y a los caballeros lazaristas D. Claudio Chaqués Ramón y D. Alfredo Escudero y Díaz Madroñero, por su ayuda y mecenazgo de muchas de las actividades de la Corporación.
Los actos terminaron con la concesión de la Placa de Caballero al anterior Jefe del Estado Mayor del Ejército el Excmo. Sr. D. Fulgencio Coll Bucher, General de Ejército de nuestras Fuerzas Armadas, representante de una saga de importantes militares y políticos».
 
Este número finaliza con las semblanzas, y otros artículos, dedicados a miembros destacados de la Orden, así como otros de gran interés de la autoría del Profesor D.DANIEL GARCÍA RIOL, de D.FRANCISCO CAVIEDES BUTLER, de D. RAFAEL PORTELL PASAMONTE y del Dr. DE MONTELLS, los cuales con el permiso de sus autores, y de esta publicación, tenemos pensado reproducir, en futuras entradas de este blog para el deleite de todos los que gustamos de estas ciencias, artes y tradiciones.
El número finaliza, además de con las acostumbradas recomendaciones bibliográficas, con las armas del caballero D. Hugo Pascual del Póbil y López de Tejada, blasonadas por el Juez de Armas don José María de Montells y dibujadas por don Carlos Navarro Gazapo.
2 03, 2013

EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA CUARESMA.

Por |2014-07-27T19:10:25+01:00sábado, marzo 2, 2013|

El día 13 de Febrero comenzábamos en la Iglesia Católica, con la imposición de la Ceniza el tiempo de Cuaresma, cuarenta días que tienen su culminación en la fiesta de la Pascua de Resurrección de Cristo.
La cuaresma  rememora los cuarenta años que pueblo de Israel paso en el desierto camino de la tierra prometida y de la liberación tan esperada. Este tiempo de peregrinaje camino de la tierra prometida fue un tiempo cargado de trabajos, luchas fatigas, hambre sed y cansancio, pero pudo el pueblo elegido disfrutar de la entrada en la tierra que manaba leche y miel  (Cfr. Ex.16 ).
La cuaresma es un tiempo litúrgico que nos prepara para la Pascua, la resurrección del Señor y su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte, que es la fiesta de la alegría porque en la resurrección de Cristo, todos hemos pasado por la acción de Dios de las tinieblas a la luz, del ayuno a la comida, de la tristeza al gozo y de la muerte a la vida.
La cuaresma es ese tiempo propicio de prepararnos para esa gran alegría de la Pascua, un tiempo especialmente propicio para convertir nuestras vidas plenamente al Señor y a lo que el Señor pide de nosotros:
Para unos puede ser tiempo de vuelta al camino de Dios, a la casa paterna, porque reconoce que se había separado de él como el hijo menor del la parábola del Padre bueno y el Hijo prodigo (Cfr. Lc. 15, 11-31). 
Para otros la cuaresma es la conversión como purificación de todo aquello que no se ajusta a lo que Dios quiere de nosotros. No se ha roto con Dios, ni se ha elegido el camino equivocado, pero aun  permaneciendo con Dios y en su camino, no todo lo que vive está de acuerdo con la voluntad y el plan de Dios. Para  Estos la cuaresma es tiempo de purificación de determinadas actitudes que no son las que Dios quiere y espera de nosotros.
Para quienes reconocen que han equivocado el camino, el medio auténtico de volver es acercarse al trono del perdón que es el sacramento de la penitencia, hacer una buena confesión de los pecados y comenzar de nuevo a caminar por el camino de Dios, manteniéndose en él por medio de la oración y el ayuno y preparar así la fiesta de la alegría de la Resurrección del Señor y de su propio resucitar a la vida de Dios.
Para quienes no se han marchado de la casa paterna, pero descubren en sus vidas determinadas actitudes poco conformes con la voluntad del Señor, la confesión sacramental, junto con la oración y el sacrificio, les ayudarán a responder plenamente a lo que Dios espera de ellos.
Otro medio importante que pone a nuestro alcance la cuaresma para todos es el ayuno, que nos ayuda a vaciarnos de todo aquello que nos queda vacíos, para llenarnos de algo mucho más valioso, que nos aleje de los criterios del mundo y nos ayude a llenarnos de Dios.
El ayuno hemos de entenderlo como la privación de algo para entregarlo a los demás que lo están necesitando en el caso de ayuno de comida. Pero hay otros tipos de ayuno que nos pueden llevar al verdadero encuentro con Jesucristo, porque se trata de ayunar de aquellas actitudes que son incompatibles con los valores del evangelio y con el estilo de vida que Jesús nos propone. 
Se trata de ayunar de determinadas actitudes pecaminosas que se pueden estar dando en nosotros: De juzgar a los demás para descubrir a Cristo que vive en ellos y amarlos como hermanos;  del pesimismo para llenarnos de esperanza; de las preocupaciones terrenas para llenarnos de la confianza en Dios; de pensar solo en nosotros para ayudar y a mar a los demás; del desaliento para llenarnos del entusiasmo de la fe; de los pensamientos mundanos para llenarnos de los planes de Dios, de todo cuanto nos separa de Jesús, para vivir desde lo que nos acerca a El.
Vivamos esta cuaresma así como la penitencia y el ayuno y seguro que estaremos preparando el gran día de la Pascua de la Resurrección del Señor, que nos liberará definitivamente de todo mal, de todo poder de la muerte y del pecado, para vivir en adelante como verdaderos hijos de Dios.
+ GERARDO MELGAR VICIOSA
OBISPO DE OSMA-SORIA
Y
CAPELLÁN MAYOR DE LA CASA TRONCAL DE LOS DOCE LINAJES DE SORIA.
1 03, 2013

SEMINARIO DE GENEALOGÍA Y HERÁLDICA EN LA ULHT.

Por |2020-11-13T03:45:42+01:00viernes, marzo 1, 2013|

Dentro del IV Curso de Introducción a la Genealogía y la Heráldica, la Universidad Lusófona de Humanidades y Tecnologías de Lisboa, está celebrando un Seminario en el que diversos expertos, bajo la coordinación de D. Benito Martínez y del Caballero de esta Casa Troncal D. Vitor Escudero de Campos,  se están exponiendo y estudiando temas relacionados con estas ciencias.
PROGRAMA:
23 de febrero de 2013. «Ex-Librística e Falerísitica», por Vítor Escudero
9 de marzo de 2013. «Heráldica e família: da pessoa ao grupo», por Segismundo Pinto
16 de marzo de 2013. «Pedras de Armas dos Açores», por Sérgio Avelar Duarte
23 de marzo de 2013. «Das empresas aos símbolos nacionais», por José Colaço
13 de abril de 2013. «Heráldica e Ciências Sociais», por António de Sousa Lara.
28 02, 2013

RECIBIMIENTO QUE LA CIUDAD DE SORIA HIZO AL DOCTOR TOMÁS DE VERA ACEVES, RECONOCIÉNDOLO COMO HIJODALGO NOTORIO DE AQUELLA CIUDAD, HONRÁNDOLE CON EL TÍTULO DE CABALLERO DIPUTADO DE LOS ARNESES DEL LINAJE DE LOS VERAS DE SANTA MARÍA DE BARNUEVO.

Por |2020-11-13T03:45:42+01:00jueves, febrero 28, 2013|

Páginas de la 475 a la 481 de la obra de D.Manuel Morales Borrero titulada “El Franciscanismo y el Monasterio de Franciscanas Descalzas de Jaén (Bernardas) en la primera mitad del siglo XVII”.
Archivo Histórico Provincial de Jaén, legajo 1284, escribano Juan de la Bella, fecha 20 de agosto de 1619, folios 1051r–1054r. Aquí consta por extenso el recibimiento que la ciudad de Soria hizo al doctor Tomás de Vera Aceves, hermano del Obispo de Troya, reconociéndolo como hijodalgo notorio, y le honraron con el título de caballero diputado de los arneses de dicho linaje. La carta con el nombramiento lleva fecha de 27 de julio de 1619. (En el Archivo Histórico Municipal de Jaén existe otro documento similar, de fecha 6 de septiembre 1619, que también tengo localizado). A continuación incluyo el texto casi completo del Archivo Histórico Provincial de Jaén, legajo 1284:
[fol. 1051r] «Testimonio de el doctor Tomás de Bera de Aceves, de cómo fue reconoçido por el linaxe de los Beras de Santa María de Barnuebo, uno de los doçe linaxes de la çiudad de Soria, de notorios cavalleros Hijos dalgo ––. Y cómo fue nonbrado por cavallero diputado de los arneses de dicho linaxe».
«En la muy noble, famosa y muy leal çiudad de Jaén guarda y defendimiento de los reynos de Castilla, a veinte días del mes de agosto de mill y seisçientos y diez y nueve años, su merçed el doctor Antonio del Río alcalde mayor de Jaén por el señor don Françisco de Brizuela cavallero del ávito de Santiago, corregidor de Jaén y Andúxar por su magestad, pareçió el doctor Thomás de Vera y Açeves y presentó por la petición y el testimonio siguiente:
»El Doctor Thomás de Vera y Açeves veçino de esta çiudad, digo que yo soy caballero hijodealgo notorio del linage de los Veras de Santa María de Barnuebo, uno de los doçe linages de la çiudad de Soria de notorios Caballeros hijos dealgo, y por el dicho linage fui electo por diputado de los arneses y reçebido por tal por los demás caballeros diputados de los demás linages, conforme a la costunbre inmemorial de los dichos doçe linages, como todo consta y pareçe por estos testimonios de que originalmente hago presentaçión. Y porque por el dicho offiçio de caballero diputado tengo muchas preheminençias y prerrogatibas y las mismas mis descendientes y para que en todo tienpo se entienda y sepa y conste de ello, pido y suplico a vuestra merced mande que los dichos testimonios se ponga original en el registro del presente escribano, interponiendo en ello su autoridad para que haga fee. Pido justiçia, &c. El Doctor Vera de Açeves» [firmado y rubricado]. Aquí el testimonio.
»Su merced, el dicho alcalde mayor, abiendo bisto el dicho testimonio y que no está roto ni biçioso ni en parte sospechoso, y que está firmado y signado del escribano y çertificado, mandó que yo el presente escrivano le ponga en este registro de scripturas públicas [fol. 1051v] deste presente año de mill y seiscientos y diez y nueve, y de el dicho testimonio con estos autos dé un traslado, dos o más a la parte que lo pidiere, yo el dicho escrivano y los demás que subçedieren en este oficio firmado y signado y en manera que haga fee; en los quales traslados y en éste su merced dixo que ynterponía e ynterpuso su autoridad y decreto judicial tanto quanto puede y con derecho deve, y lo firmó siendo testigo Fernando Díaz de Biedmar escrivano público y Alonso Palomino vecinos en Jaén. [Firman y rubrican:] El Doctor Antonio del Río y Joan de la Bella, escribano público. Doy fee».
[fol. 1052r] »Yo, Domingo Gutiérrez, scrivano del Rey nuestro señor y público del número antiguo desta mui noble y mui leal ziudad de Soria, cabeça de provinçia y de los fechos y negoçios del linaje de Santa María de Varnuevo uno de los doçe linajes de la dicha ciudad zertifico y doi fe y verdadero testimonio a los quel presente vieren cómo en la dicha çiudad de Soria en veinte y dos días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nueve años, estando juntos los cavalleros hijos dalgo del dicho linaje en los portales de la yglesia parroquial de Sancta María de Varnuevo, parte y lugar donde tienen uso y costumbre de se juntar para las cossas y negoçios tocantes al dicho linaje, aviendo sido muñidos1 y llamados por mí el dicho escrivano los que viven y moran en esta dicha ziudad y los que pudieron ser havidos del día anteçedente conforme a la costumbre del dicho linaje y de los demás desta ziudad y siendo y estando presentes expecial y nombradamente los señores Juan de Varnuevo Miranda, regidor desta dicha ziudad por elezión y nombramiento del dicho linaje cúyo es el dicho regimiento, Diego López de Medrano y don Jaçinto y don Francisco de Medrano sus hijos, D. Francisco López de Medrano y Silva y don Francisco de Varnuevo Cabredo, D. Francisco de Varnuevo Azeves, Antonio de Varnuevo y Sebastián y Antonio de Varnuevo sus hijos; y don Diego López de Medrano señor de los Carrezuelos, y don Alonso de Balsinieso, y don Francisco Bélez de Medrano y don Diego de Medrano hijo de Velasco de Medrano, señor de la casa y Jerónimo de San Miguel […]. Y en la dicha junta parezió el doctor Tomás de Vera Aceves becino de la ciudad de Jaén estando en esta de Soria y presentó la proposición del thenor siguiente.
»El Doctor Thomás de Vera y Açeves veçino de la ziudad de Jaén, del reyno de la Andaluçía, digo que yo soi cavallero hijo dalgo notorio deste linaje de Sancta María de Varnuevo, uno de los doçe desta ziudad por ser hijo lejítimo y natural de Rodrigo de Vera de Soria y nieto de Juan López de Soria Vera y bisnieto de Fernán Núñez de Soria Vera y reviznieto de Rodrigo de Vera Soria hijo lejítimo y natural que fue de Gonçalo de Vera el nieto y de Sancha de Aceves su muger, vecinos y naturales que fueron del dicho lugar de Rinieblas jurisdicción desta ziudad, cavallero hijo dalgo notorio quel dicho Gonçalo de Vera fue deste dicho linaje y que como tal en él gozó y botó, y sus antepasados y desçendientes. Y a causa de que el dicho Rodrigo de Soria Vera mi rebisagüelo salió desta ziudad y del dicho lugar a servir a los señores y reyes en las guerras del reyno de Granada
e hizo su asiento en la dicha ziudad de Jaén donde él y sus descendientes, mis antepasados, vivieron y yo e vivido. No emos asistido a goçar y votar en las cosas y juntas tocantes al dicho linaje y para quen él sea reconoçido por tal cavallero hijo dalgo, aora que vengo a esta çiudad pido y suplico a vustras mercedes en conformidad de la costumbre del dicho linaje y de los demás de los dichos doze linajes. Mande nombrar y nombren jueçes ante los quales haga las diligençias y pruevas neçesarias y que se termine la causa en forma a la dicha costumbre. Pido justicia y para ello &c. El doctor Vera de Açeves.
»Y presentada la dicha proposición y vista por el dicho linaje y cavalleros dél, haviendo sobre ello conferido y platicado se acuerda de nombrar jueçes en razón de lo en el dicho pedimiento conthenido; y por mayor parte de boces fueron nombrados por tales juezes a los dichos señores».
[fol. 1052v] »Hernando Yáñez de Varnuevo y don Diego López de Medrano señor de los Carrezuelos a los quales dieron poder en vastante forma para conoçer en la dicha causa y la determinación della conforme a la costumbre del dicho linaje y de los demás de los doçe desta ziudad, y los susodichos açeptaron el dicho nombramiento de jueçes y juraron de haçer justiçia.= Y en el dicho día ante los dichos jueçes pareçió Jofeph de Usguerá procurador del número desta ziudad y en birtud del poder especial quen la dicha causa tiene, presentó otra petiçión por la qual dijo que los dichos señores jueçes devían declarar ser cavallero hijo dalgo del dicho linaje como desçendiente por linea recta de varón, de Gonçalo de Vera de Rinieblas cavallero hijo dalgo del dicho linaje, como constava por las ynformaçiones y libro del dicho linaje y partidas sacadas del dicho libro y que como a tal cavallero hijo dalgo el escrivano del linaje lo muña zite y llame para todas las juntas dél estando en esta dicha ziudad y su jurisdiçión y que como tal goçe de las preeminenzias en el dicho linaje por perteneçerle lijítimamente y por otras raçones como consta de la petiçión que presentó. Y pidió ser reconoçido por tal cavallero hijo dalgo y justiçia.
»Y los dichos jueçes mandaron se pusiesse con los autos. Y ansí mismo se presentó por el dicho señor doctor Vera de Açeves ynterrogatorio de preguntas a cuyo tenor pidió se examinasen sus títulos y por los dichos señores jueçes se mandó que al tenor de él fuesen examinados los testimonios que se presentaren y fueron phechas provanças y presentado y compulsado ziertos testimonios y puntos del libro original del dicho linaje. Y concluida la causa por los dichos señores jueçes con acuerdo del señor doctor Gutiérrez de Molina, corregidor y justiçia mayor por el rei nuestro señor en esta dicha ziudad y su jurisdicción fue dada e pronunçiada la sentencia del tenor siguiente:
»Su Señoría: Visto el pedimiento phecho en el linaje de Santa María de Varnuevo por el doctor Tomás de Vera Haçeves veçino de la ziudad de Jaén estante en esta de Soria y el fecho ante nos como jueçes por el dicho linaje nonbrados sobre el reconoçimiento que pide de ser cavallero hijo dalgo notorio del dicho linaje y visto lo compulsado del libro orijinal del dicho linaje y la probança que hizo y lo que más verse devía etcª.
»Hallamos que debemos de declarar y declaramos el dicho dotor Tomás de Vera Açeves ser cavallero hijodalgo notorio del dicho linaje de Santa María de Varnuevo, uno de las doze desta ciudad, por ser desçendiente por línea reta de varón de Gonzalo de Vera de Rinieblas, cavallero hijo dalgo que fue del dicho linaje y por tal le reconoçemos y mandamos reconoçer y quel scribano lo muña cite y llame estando en esta ziudad para todas las juntas, cossas y casos que çitan y llaman a los demás cavalleros hijos dalgos del dicho linaje para que bote y goçe como tal cavallero hijo dalgo del y se asiente en las listas y matrículas donde los demás están asentados y listados. Y por esta nuestra sentençia difinitiva, juzgando ansí lo pronunçiamos y mandamos con acuerdo de nuestro asesor, y mandamos que el dicho Doctor Vera Azeves pague las costas y asesorias deste negoçio. [Firman:] Hernando Yañez de Varnuevo, don Diego López de Medrano, el doctor Gutiérrez de Molina asesor en la ziudad de Soria a veinte y tres días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nueve años por ante mí el presente escribano y testigos los señores Hernán Yáñez de Varnuevo [fol. 1053r] y don Diego López de Medrano jueçes de esta causa dieron e pronunçiaron las sentençia de suso contenida, firmada de sus nombres; y del señor doctor Pablo Gutiérrez de Molina corregidor en esta ziudad de Soria y su jurisdicción por el rey nuestro señor su asesor, y la mandó notificar en el linaje y a la presente, siendo testigo don Juan Morales de Arévalo tesorero de la collegial y Juan de Varnuevo regidor y Juan Gómez vecinos de Soria ante mí Juan Gutiérrez.
»Para notificar la dicha sentencia de suso yncorporada los dichos juezes por su auto mandaron que se juntase el dicho linaje para miércoles siguiente, veinte y quatro del presente mes de jullio a la dicha ora los dichos cavalleros hijos dalgo del dicho linaje para el dicho efecto special y nombradamente Diego López de Medrano y don Jaçinto y don Francisco de Medrano sus hijos, Juan de Varnuevo Miranda regidor, don Francisco López de Medrano y Silva, don Francisco de Varnuevo Cabredo, don Francisco de Varnuevo Açeves, don Diego López de Medrano señor de los Carrezuelos, Velasco de Varnuevo, Domingo de Varnuevo, don Francisco Vélez de Medrano, Sebastián de Varnuevo y Antonio de Varnuevo hermanos, don Alonso de Valdivieso, don Diego de Medrano hijo de Velasco de Medrano, Hernando Yáñez de Varnuevo vecinos de esta ziudad; e Juan de Varnuevo de Fuentesecha y Juan de Varnuevo de Alconava, cavalleros hijos dalgo del dicho linaje. Yo el dicho escribano leí la dicha scritura y por ellos fue oida y entendida unanimemente y conformes nemini discrepante a boz de linaje dijeron que la consentían y consintieron, loavan y aprovavan y mandaban llamar a la dicha junta al dicho doctor Vera de Açeves para que en ella se allase goçase y botase como los demás cavalleros hijos dalgo del dicho linaje; y estando en la dicha junta se trató de nombrar caballero diputado de los arneses de los doçe linajes desta dicha ziudad y rentas y vienes dellos y demás cosas tocantes a la administrazión y diputaçión, y unánimes y conformes todos los dichos cavalleros hijos dalgo nombraron por tal cavallero diputado por el dicho linaje a el dicho señor doctor Thomás de Vera de Açeves, cavallero hijo dalgo del dicho linaje y le dieron poder cumplido en vastante forma para que se pueda juntar y junte con los demás cavalleros hijos dalgo diputados de los demás linajes en su junta y
diputación y haçer, tratar y acordar lo que fuere necesario conforme a la costumbre de los doçe linajes, como todo lo sobre dicho consta y pareçe por los dichos autos y proçeso y libro de las juntas del dicho linaje a que me refiero.
»Y para que dello conste, de pedimiento del dicho doctor Vera de Haçeves di la presente fe y testimonio en la ziudad de Soria a veynte y çinco días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nueve siendo testigos Juan Gutiérrez de Morales y Juan de Ventemilla vecinos de Soria.
»Ba escrita esta fee y testimonio en una foxa más ésta, y se entiende que esta fee y testimonio y otras qualesquier que pareçiere tener dadas ésta y ellas se entiendan ser todas unas y una misma cosa y no aber contradiçión en cosa ni en parte. Y en fee de ello signo a tal en testimonio de verdad. [Firmado y rubricado] Domingo Gutiérrez».
[fol. 1053v] En el vuelto de este folio (1053v) el escribano público de Soria Martín de Esparza y fedatario de las juntas de caballeros diputados de los arneses de los doce linajes de Soria certifica y da fe que en dicha ciudad, con fecha 25 de julio de 1619, se reunieron los caballeros diputados siguientes: don Rodrigo de Camarga por el linaje de los Morales, representante de la cuadrilla Hondonera.
Don Francisco de Solier, de la cuadrilla Romera, diputado por el linaje de don Martín Salvador.
El licenciado Sebastián de Morales de la cuadrilla Romera, diputado por el linaje de los Morales.
Alonso Ruiz, diputado por el linaje de don Bela.
Bartolomé de Santa Cruz, diputado por el linaje de Santa Cruz.
El licenciado Diego Rodríguez de Morales, diputado por el linaje de los cancilleres del tercio de Álvaro González de Izarra.
Alonso de Albiz, diputado por el linaje de Santisteban.
Diego Gutiérrez de Montalbo, diputado por el linaje de Calatañazor.
Don Antonio López Dinio, diputado por el linaje de don Martín Salvador.
El capitán Jerónimo Zapata, diputado por el linaje de San Llorente.
El doctor Tomás de Vera y Aceves, vecino de Jaén, diputado por el linaje de Santa María de Barnuevo.
[Una vez indicada la lista precedente continúo con la trascripción paleográfica del final de este documento:]

[fol. 1053v] »Y por la dicha junta y diputaçión [don Tomás de Vera y Aceves] fue reçivido y admitido y entró en ella. Y en lo que en la dicha junta se trató y acordó dio su boto como consta del Libro de las Juntas de la dicha diputaçión a que me remito. Y para que dello conste, de pedimiento del dicho doctor Tomás de Vera de Açeves, di el presente en la çiudad de Soria a veinte y siete días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nuebe años.
»Y en fee dello hize mi signo, en testimonio de verdad. Martín de Esparza» firmado y rubricado.
[fol. 1054r] »Yo Juan Luis Berrio escribano del rei nuestro señor y del ayuntamiento y número antiguo de la ziudad de Soria zertiffico y doi ffe que Domingo Gutiérrez y Martín de Sparça contenidos en los testimonios desta otra parte y Pedro Espejo y Mendiola y Miguel Navarro y Diego de Bentemilla, de quien van çertificados, son escrivanos del rey nuestro señor y de el número antiguo de la dicha ciudad, fieles, legales y de confiança, y como a tales a las scripturas, testimonios y autos que antellos an pasado y pasan se les a dado y da entera fee y crédito en juiçio y fuera de él, como echos ante tales escribanos. Y para que dello conste, de pedimiento del dicho doctor Bera de Açeves caballero hijo dalgo del linaje de Sancta María de Barnuebo uno de los doce linajes desta dicha ciudad y natural de la de Jaén, di esta çertificación en Soria a veinte y ocho de jullio de mill y seisçientos y diez y nuebe años. En testimonio de ello lo signo y firmo y lo sellé con el sello de las armas de la çiudad que está en mi poder. En testimonio de verdad, Juan Luis Berrio». [firmado y rubricado; aquí va el sello de la ciudad de Soria].
[Seguimos en el fol, 1054r] Al margen: «Recibimiento de los testimonios de arriba por la ciudad de Jaén»].
»Yo, don Antonio de Talabera Sotomayor, escribano del Rey nuestro señor, y maior del cavildo de la çiudad de Jaén y sus tierras, doy fee que hoy día de la fecha, aviendo presentado el señor doctor Thomás de Vera y Aceves una petición con unos testimonios a la letra como los de arriba sinados de Domingo Gutiérrez y de Martín de Esparza, escrivanos de la çiudad de Soria, que todo ello por acuerdo y mandado desta dicha çiudad está escrito en el libro del cavildo deste día; por ante mí, en el dicho libro, proveyeron el auto siguiente.
»En este cavildo se leyó una petición del señor doctor Thomás de Vera y Aceves vecino desta çiudad con unos testimonios que presentó por los quales consta le reconocieron en la çiudad de Soria por uno de los cavalleros de los doce linaxes de la dicha çiudad de Soria y que le nombraron por uno de los cavalleros diputados de los arneses de ella, y pedido se escriba en el libro y se le dé testimonio, la Ciudad mandó se haga ansí como lo pide y se le buelba el original y se le dé por testimonio para guarda de su derecho, a quien se le guarden las preheminencias que como tal caballero deve aver con las otras preheminencias que le pertenecen a él y a sus hermanos y a el señor Juan de Soria Vera veinte y quatro desta çiudad por ser, como todos son, cavalleros hijos de algo y de los dichos doze linajes. Como todo consta por la petición testimonios y acuerdo desta çiudad de Jaén, que todo está en el dicho libro a que me refiero.
»Y de pedimiento del dicho señor Doctor Thomás de Vera y Aceves doy la presente en Jaén a seis de setiembre de mill y seiscientos y diez y nueve años.
Y en fe dello fiçe mi signo en testimonio [de verdad]
Antonio de Talabera Sotomayor». [Firmado y rubricado].
Portada de la Obra.
Notas.
1 Muñir.– «Llamar o convocar a las juntas o a otra cosa». D.R.A.E
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27 02, 2013

ALGUNOS RECUERDOS PERSONALES DE BENEDICTO XVI.

Por |2020-11-13T03:45:42+01:00miércoles, febrero 27, 2013|


POR EL VIZCONDE DE AYALA.
 
No me cabe duda de que Su Santidad reinante hasta hoy ha sido uno de los mejores pontífices romanos de los tiempos modernos: intelectual notable y gran teólogo, discreto pero contundente, decidido y eficaz, bondadoso y tímido, nos deja un recuerdo suave de su firmeza germánica atemperada por la dolcezza italiana. Y al hilo de la abdicación pontificia, que se llevará a cabo hoy mismo, quiero compartir algunos recuerdos míos cercanos: los de mis últimos encuentros con Su Santidad.
El pasado 5 de febrero, cuando nada hacía sospechar de su próxima decisión, acudí a la Ciudad Eterna con motivo de la audiencia que Su Santidad había señalado para conmemorar el aniversario del patronato de Nuestra Señora del Pilar a la Guardia Civil. Asistieron el Ministro del Interior, el Director General del Benemérito Cuerpo, y sus más altos mandos. La ocasión, dentro del contexto del cuidado ceremonial de los Palacios Apostólicos, fue muy grata y muy señalada.
El 6 de febrero por la tarde, cuando salía de la Cancillería de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge en Via Sistina, me encontré con el regente del Subpriorato de San Jorge y Santiago, suprema autoridad de la Orden de Malta en España, que no es otro que mi buen amigo José María Moreno de Barreda. Y enseguida, muy cerca de la Fontana di Trevi, con su equivalente portugués Augusto de Athayde Bettencourt, Conde de Albuquerque – de quien tan buena amistad y tantos favores tengo recibidos -, acompañado de Miguel de Polignac, embajador de la Orden en Lisboa, del Conde de Calheiros y de Joâo Pedro de Campos Henriques. Gratos encuentros.
El 7 de febrero tuve la grata ocasión de compartir mesa y mantel, en su comedor privado del propio cuartel, con el General Domenico Giani, comandante en jefe de la Gendarmería Pontificia y jefe absoluto de la seguridad vaticana. Me impresionó el carácter sólido pero espartano del dottore Giani, no menos que su preparación técnica y sus relaciones óptimas con los primeros servicios del mundo. ¡Un campeón, al que veo todos los días en televisión, siempre inmediato a la persona del Santo Padre!. Y por la tarde pude pasear a solas con su ayudante Giovanni Bariviera por los bellísimos jardines vaticanos, a la misma hora en que lo hacía Su Santidad. ¡Feliz causalidad y gratísima ocasión, por alejada de las sólitas solemnidades de la corte pontificia!
De ese atardecer romano -es decir bellísimo- me quedan, a más del grato recuerdo, la bendición de Su Santidad, y dos obsequios para mí más que entrañables: una bonita medalla papal en plata dorada, y una santo rosario de gran calidad -ébano y plata-, ornado además de las Armas Pontificias, siempre gratas a un heraldista.
Esa misma noche cené en una estupenda trattoria con el cónsul general de España en Roma, Marqués de Villafranca de Ebro, casado con mi amiga de juventud Margarita Pérez de Rada (próxima Marquesa de Jaureguízar, Deo volente), con Fabio Cassani, Conde de Giraldeli, y con Sergio Rodríguez, director del Instituto Cervantes y su encantadora mujer Olga. Topamos allí con mi viejo amigo el príncipe Rúspoli y con su bellísima princesa, y lo pasamos muy bien.
El sábado 9 volvía ver al Pontífice en la basílica de San Pedro, con ocasión de celebrar el 900º aniversario de la promulgación de la bula Pia postulatio voluntatis, por la que la Santa Sede reconoció el 15 de febrero de 1113 a la Orden de San Juan Bautista, llamada entonces del Hospital de Jerusalén, después de Rodas, y hoy de Malta. La ocasión fue magna: 4.500 caballeros de Malta, con sus familias, y encabezados por Su Alteza Eminentísima el Príncipe Gran Maestre y demás dignidades de la Orden, acudieron a recibir la bendición de Benedicto XVI -algo cansado, la verdad-, tras una misa cantada, concelebrada por el Cardenal Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad, y no menos de diecisiete Cardenales, cuarenta Arzobispos y Obispos, e innumerables sacerdotes. Fue el último acto en público de Su Santidad, pues apenas el lunes siguiente nos anunció su renuncia ¡Para no olvidar nunca!
Yo asistí a tal solemnidad en mi condición de Rector de la Academia Melitense, y como tal se me dio un muy buen asiento en la primera fila de la Casa Pontificia, muy inmediato al Cuerpo Diplomático acreditado cerca de la Santa Sede. Un lugar de privilegio para ver y ser visto: y además, acompañado por mis amigos el Príncipe de Windischt-Graetz, gentilhombre de Su Santidad, y el doctor Cardelús, tuve plena libertad de movimientos por toda la zona del parque corona al famoso baldaquino de Bernini, y pude saludar entonces a S.A.R. el Duque de Braganza (quien me ha señalado audiencia en Lisboa), al Zar de los Búlgaros, al Rey de Rumanía, al Cardenal Martino, gran prior de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge, a los embajadores de España, de Georgia, de Portugal y de Francia, y a muchos amigos que son caballeros de la Orden, tanto italianos como portugueses y españoles.

Después de la misa, en la Sala Pablo VI, la Santa Sede y la Orden de Malta fueron capaces de dar de comer con éxito a esas cinco mil personas, sin que el número de concurrentes fuese en ningún momento agobiante, ni a nadie faltase la comida. A los amables sones de la banda de la Gendarmería Pontificia, tuve ocasión de saludar allí a tantísimos amigos del mundo entero. Porque no es exagerado decir que aquel dia y en aquel lugar estaba reunida toda la historia de Europa, personificada en los descendientes de quienes la hicieron. El elenco de tantos nombres ilustres -desde Austria y Borbón, a Prusia y Saboya, sin ir más lejos ni entrar en los nombres ilustres de la más alta y encumbrada nobleza- produce un cierto vértigo histórico. Muchas de mis próximas actividades y viajes de los próximos meses se ajustaron allí, por la amabilidad de mis buenos amigos.
Para completar la jornada, la Orden de Malta nos entregó a los asistentes una reproducción facsímil con traducción a varias lenguas de la bula fundacional, acompañada de la medalla conmemorativa de este 900º aniversario de su promulgación, que reproduce el sello del Papa Pascual II. Una presea vistosa, y muy de agradecer por parte de quienes amamos esta clase de distintivos; yo no dejaré de usarla con frecuencia sobre mi uniforme.
Rematé el viaje al dia siguiente, domingo 10 de febrero, visitando los Palacios Magistrales en la colina del Aventino -desde donde se ofrece la mejor vista panorámica de la Ciudad Eterna-, nuevamente de la mano de la Casa Pontificia y guiado por mi buen amigo Fabio Cassani, Conde de Giraldeli. Nuevamente me encontré allí con tantos amigos italianos -como el príncipe Caracciolo, Francesco Chiarizia di Molisse, o la bella napolitana Nuria Merolla-, españoles -los Marqueses de Villafranca de Ebro- y franceses, y también me tropecé con la delegación española de la Orden de Malta, en la que tantos y tan buenos amigos tengo. 
Rematé la jornada asistiendo a la misa mayor en la basílica española, la de Santa María Maggiore, donde en compañía de S.A.R. el Duque de Braganza, del Barón Nesci di S.Agata, del Conde de Giraldeli y de Tommaso Cherubini, oramos todos por la salud de nuestro queridísimo pequeñín Bartolomeu Correia de Matos, a sus tres años convaleciente de una tremenda y peligrosa operación a corazón abierto -felizmente, el niño está restablecido cuando escribo esto, bendito sea Dios-.
Y desde allí a casa, que ya era hora. Un viaje ciertamente emotivo y memorable.
 Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila
Vizconde de Ayala y Marqués de la Floresta.
26 02, 2013

LINAJE NOBLE DE LOS SORIA VERA (II).

Por |2020-11-13T03:45:44+01:00martes, febrero 26, 2013|

Ante el mismo escribano de la Bella, el día 13 de agosto del año 1620, habiendo fallecido don Tomás, su hermano el obispo de Troya, cumpliendo la voluntad del difunto, nombra tutor para sus tres sobrinos, y lo hace en la persona de su hermano y tío de los menores don Pedro de Vera Soria, el que era escribano mayor del cabildo municipal y del número de la ciudad, quien aceptó.
7.– Pasando en silencio por los nombres de otros ilustres descendientes, citaré el de Juan de Soria y Vera, el primero de los hijos de don Melchor de Vera, quien contrajo nupcias el 19 de marzo de 1606 en el Sagrario, con doña Francisca Juana de Aguilar y Carrillo, natural de Torredelcampo, hermana del canónigo de Jaén don Bartolomé de Aguilar. Fueron padres de:

a)  Ana, nacida el 1608 y bautizada en San Bartolomé.
b)  Melchor, que es el continuador de la estirpe, nació en 1609.
c)  Diego de Vera y Villavicencio, presbítero y arcediano que fue de la Iglesia de Jaén, nacido el primero de octubre de 1610.
d)  Catalina nacida en 1613.
e) Francisco, caballero veinticuatro de Jaén, nacido en 1616 quien se casó con doña Agustina Gutiérrez de Figueroa.
f)  Bartolomé, nacido en el año 1617.
g) Estefanía en el 1619; y finalmente,
h) María, que nació en 1622.    

Frachada del  Monasterio de Franciscanas Descalzas de Jaén

 Este don Juan, por escritura de 22 de julio de 1602 ante Juan Morales, asegura que, dado que don Diego de Ceballos fundó en tiempos pasados un  patronato que reformó posteriormente por otra escritura ante Miguel Milán el 20 de mayo de 1580, señalando por patronos a su sobrino don Bernardo de Ceballos y a los descendientes de éste, y también a don Melchor de Soria y Vera su padre; y por cuanto don Bernardo Ceballos había fallecido sin descendencia ni generación ninguna, el patronato le pertenecía al otorgante como hijo primogénito de su padre; y por cuanto en la fundación no se fija iglesia ni altar donde decir las misas, ni se fijaba residencia para los capellanes, en uso de las facultades que como patrón le corresponden señala por iglesia la de San Bartolomé, en la que radica la fundación de su padre, en el altar primero de la derecha, entrando por la puerta que linda con las casas de su morada, y el capellán estará obligado a residir y servir en dicha iglesia todos los días de las Pascuas de cada año, y servir en el coro de la misma; y si tal capellán tiene algún impedimento, sea cual fuere, éste podrá nombrar otro sacerdote que le sustituya en sus obligaciones. Y como primer capellán nombra a su hermano don Diego, presbítero y beneficiado.
8.– Melchor de Vera (Soria) y Aguilar. Primogénito del anterior por varonía, nació en el año 1609. También fue llamado Melchor de Vera Aguilar y Villavicencio. Ostentó el cargo de caballero veinticuatro de nuestra ciudad, por real cédula de 15 de agosto del 1643. Caballerizo de su majestad, y familiar del santo oficio de la Inquisición en Jaén, falleció el año de 1650 habiendo testado ante Salvador de Medina el 9 de febrero de 1648.
Estuvo casado con doña María Isabel de Haro Porcel y Benavides, natural de Baeza, hija de los señores Alonso de Haro y Porcel, caballero del hábito de Santiago, nacido en Baeza, y de doña Felipa de Ortega Carvajal y Benavides, que era de Úbeda. Fue vecino de la feligresía de San Bartolomé, y testó ante Cristóbal de Mírez Hortuño. Fueron padres del presbítero y arcediano del cabildo catedralicio don Juan de Vera y Haro, y de doña Francisca, (nacida en 1629), que estuvo casada con don Fernando de Cerón y Girón de la Cerda.
9.– Francisco de Soria y Vera Aguilar. Caballero veinticuatro de Jaén, e hijo de don Juan de Soria y Vera y doña Francisca Juana de Aguilar ya citados, contrajo matrimonio en San Ildefonso el 18 de septiembre de 1639 con doña Agustina Gutiérrez de Figueroa y de los Ríos, hija del que fuera jurado, veinticuatro y rico–hombre don Martín Gutiérrez de Figueroa y de doña Catalina de los Ríos, dueños y moradores de la casa–palacio desaparecida hace muchísimos años que estaba sita en la calle Marina Díaz (después de Cruz Verde y de las Cumbres), en la que habitaron con posterioridad los Quesada, condes del Donadío sus descendientes.

Techumbre y espada del Monasterio.

 Fue su única hija doña Francisca Antonia de Vera y Figueroa, casada el 19 de mayo de 1660 en la iglesia de Santiago con don Fernando Antonio de Quesada y Ulloa, caballero veinticuatro y del hábito de Calatrava; éstos fueron padres de Francisco Antonio Ignacio, de Alonso y de Félix, y al primogénito le fue concedido el título de conde del Donadío de Casasola el 24 de mayo de 1713 aunque el real despacho se extendiera a su bisnieto.
10.– Incido ahora en la figura de  Melchor de Vera y Aceves que he mencionado anteriormente en el epígrafe número 6, quien fue sobrino de nuestro obispo de Troya e hijo de don Tomás (el diputado por los arneses de la ciudad de Soria) y de doña Francisca del Salto; contrajo dos matrimonios, ambos en la parroquia de Santa Cruz, hoy desaparecida, en la calle de su nombre. Fue caballero del hábito de Santiago y veinticuatro de Jaén, y su tesorero de alcabalas.
El primer enlace se produjo el 26 de julio de 1628 con su pariente doña Catalina de Vilches y Vera, hija de don Cristóbal de Vilches y Coello también de nobles linajes giennenses y de doña Leonor de Vera, y fueron velados en dicha parroquia el 22 de enero de 1631. La boda había sido celebrada primeramente el 2 de enero de 1627 en dicha iglesia parroquial, pero fue anulada por no tener don Melchor edad suficiente. Doña Catalina de Vilches falleció sin testar el 5 de abril de 1634, y recibió sepultura en su panteón familiar del convento de Santa Clara.
El segundo casamiento tuvo lugar el domingo 10 de septiembre de 1634 con doña María Catalina de Contreras Torres, hija de don Gonzalo de Contreras Torres y de doña Isabel Ana de Contreras Vera. Esta señora, siendo viuda, otorgó escritura de transacción de bienes con su propio hermano Melchor de Contreras, en los años de 1667 y 1670 ante Cristóbal Mírez Hortuño, el mismo que escrituró su testamento cerrado el 2 de septiembre de 1676. Este testamento fue abierto el día de su fallecimiento en presencia del alcalde mayor don Blas de la Torre, a requerimiento de uno de los albaceas; en él doña María Catalina de Contreras había dejado dispuesto ser enterrada en la capilla mayor del convento de franciscanas de la primera regla de Santa Clara (Bernardas), que había fundado el obispo de Troya don Melchor de Soria Vera tío de su marido, pero no lo logró. Era hermana terciaria franciscana, por lo que había de ser amortajada con el hábito.
La principal heredera de su esposo había sido su tía doña Leonor de Vera Vilches viuda de don Cristóbal de Vilches Coello, ambos matrimonios sin descendencia, al no haberla habido de doña Catalina la primera cónyuge, hija de éstos, por lo que doña Leonor instituyó como heredera a esta doña María de Contreras, por su testamento ante Cristóbal Mírez de 25 de noviembre de 1659, que fue abierto el mismo día de su fallecimiento. Su dote se otorgó ante Diego de Herrera, cuyos protocolos están perdidos.

Lateral del Monasterio.

 También heredó a su hermano el general y capitán general de la flota de Nueva España don Mendo de Contreras Torres, por su testamento de 7 de febrero de 1670 otorgado ante Cristóbal de Mírez.
Y por no tener hijos, funda un mayorazgo vinculado “a Fuero de España”, con todos sus bienes libres que eran varias casas, entre ellas las de la calle Cerón donde habitaba, que daba a las espaldas con los álamos de San Francisco, varias fincas en Guadalla y Fuentezuelas y varios juros que rendían unos ciento cincuenta mil maravedís anuales, llamando en primer lugar para su goce y posesión a sus tres sobrinos, cada uno en su tiempo: Gonzalo, Melchor Mendo y Diego Antonio de Contreras Torres, los tres hijos ilegítimos reconocidos por su hermano el referido don Mendo, y por este orden y para ellos y sus descendientes, aunque el tercero de ellos era canónigo en Jaén; y si fuera necesario en cuarto lugar nombra a los hijos de don Fernando de Contreras Salto que falleció en Lima, su resobrino, hijo de don Diego Antonio de Contreras Salto su primo hermano. Previene otros llamamientos para caso necesario. 
Voy a continuar con la relación de una rama muy singular de la que acabo de citar sus nombres dentro del círculo de los Soria Vera, pero algo más alejada cronológicamente de nuestro obispo de Troya.
11.– El citado Diego Antonio de Contreras Salto desciende directamente de la estirpe de un Melchor de Contreras Vera que habitó ya en la colación de San Andrés en el siglo XVI. Nació este don Diego en el año 1598 en Jaén según se desprende de su expediente matrimonial  y se casó con su pariente doña María de Mendoza Molina de la Cueva; matrimonio celebrado en la parroquia de Santa Cruz el 4 de julio de 1617; de este matrimonio nacieron Fernando, Juan, Melchor y Pedro. Don Diego Antonio fue veinticuatro de Jaén, pero hubo de renunciar al cargo y huír de España acusado de haber dado muerte a don Alonso de Vied¬ma, también caballero veinticuatro. No le fue mal en ese exilio, porque don Diego alcanzó a ser maestre de campo de nuestros ejércitos en Europa y después gobernador de las Collaguas, en Perú . De los cuatro hijos que tuvo sólo nos llegan algunas noticias del primero y muchas del último. Los otros dos, Juan y Melchor, sin duda murieron poco después de nacer o en su primera juventud, porque nunca se vuelve a hablar de ellos. 
Aunque tenemos solamente algunas referencias del primero llamado Fernando, conocemos con muchos detalles la biografía del último llamado Pedro, y deseo detenerme en éste para poner punto final al presente capítulo. Dicha abundancia de noticias aparece manuscrita en la parte posterior del primer Libro de Difuntas que hemos podido leer en el archivo del monasterio de las carmelitas descalzas de Santa Teresa de Jesús de Jaén .
Ahí se habla de doña María de Mendoza y de los «muchos trabajos con que crió a sus ijos que fueron dos : el maiorazgo que pasó a los estados de Milán en busca de su padre y después a Indias donde se casó y dejó suçesión», y don Pedro que «biéndose ya de edad para poder por sí balerse i remediar a su madre, determinó yrse a la guerra en busca de su padre  y ermano, para ber si por sí o por los muchos serbiçios que a el Rei abían echo podía traer algún remedio a su afligida madre».

Imagen de Santa Isabel de Hungría.

12.– Fernando de Contreras del Salto, hermano del citado don Pedro, fue el primer hijo de don Diego. Nació en Jaén y falleció en Lima. Fue caballero del hábito de Santiago y se casó con doña María Bernarda Sandoval y Rojas, de apellidos ilustres. Tuvieron dos hijos: Diego y Cristóbal. El primero de estos dos, Diego de Contreras Salto Sandoval y Rojas, nació en la ciudad de Lima y se trasladó a Jaén en donde se casó en la parroquia de Santiago el 8 de septiembre de 1688 con doña Juana Melchora de Contreras Talavera, hija de don Pedro de Contreras Arellano, caballero de la orden de Santiago y veinticuatro de Jaén, y de doña María Jerónima de Talavera.
13.– Don Pedro de Contreras Salto  nació en Jaén hacia el año 1625, y en Jaén murió el día de Todos los Santos, primero de noviembre de 1681, después de haberse dado una vuelta por el mundo. Como he dicho antes, sus padres fueron don Diego de Contreras Salto y doña María de Mendoza y de la Cueva, pertenecientes ambos a familias muy ilustres. Pero su padre Diego de Contreras tuvo que huír de España después de haber dado muerte a otro caballero, como he indicado; se instaló en Italia y parece ser que nunca más volvió a su patria. En el primer Libro de Difuntas leemos que su esposa
«quedó por la ausençia de su marido, que le ocasionó la muerte de un caballero a quien mató, con pocas conbeniençias y muchos trabajos con que crió a sus hijos que fueron dos» .
Don Pedro había comenzado los estudios eclesiásticos, pero con el deseo de dejar de ser una carga para su madre cerró los libros y se fue detrás de su hermano, también con la intención de encontrar a su padre. No sabemos si dio con él, pero sí que se alistó como soldado al servicio del rey, y empleó todo su valor con la esperanza de hacer fortuna en el ejército y ayudar a su madre. Siguiendo este género de vida «gastó mucho tienpo y con grandes bitorias y singular balor, que lo tubo grandísimo, a que le aiudó mucho su natural determinado, animoso y de enpeño para qualquier ocasión» .
Con el pensamiento de su pobre madre sola en Jaén, regresó a esta ciudad; pero no encontró ayuda ni entre amigos ni entre los familiares más adinerados e influyentes que lo menospreciaban por pobre, y «biendo que no podía conforme su calidad sustentar su casa, por estar su açienda mui enpeñada y él mui dado a los gastos y ocasiones de su edad en que fue mui dybertido» , se volvió al ejército y así comenzó a prosperar hasta reunir un sólido capital. Regresó de nuevo a Jaén en los comienzos del año 1670 con toda su riqueza para especular con ella, con la que ganó considerables beneficios. Calmados los ardores especulativos de los primeros años después de su regreso a Jaén, decidió emplear parte de su hacienda «en serbiçio de Dios» pero ayudando desde el primer momento a su madre «a quien guardó sienpre mucho respeto». Viéndole ahora así de próspero, sus familiares sí lo reconocieron, pero él,
«aunque no benía desengañado, conoçiendo que quando pobre no le abían sus deudos faboreçido siendo sienpre el mismo, se fue retirando de todos y de algunos casamientos que su madre le traba

[jaba], diçiendo que su açienda se la abía dado Dios y a su Magestad se la debolber[ía]».
Desde que regresó de América advertimos que don Pedro quiere invertir en Jaén algo del dinero que ha traído de aquellas lejanas tierras, y este hecho queda reflejado en un sinfín de escrituras. Hace algunas inversiones en tierras y casas que paga siempre al contado, pero sobre todo se dedica al negocio de prestamista.
Fue entonces cuando entró en conocimiento de las carmelitas descalzas de Jaén que acababan de comenzar la obra de la iglesia. Su relación con la comunidad se extiende desde 1673 a 1681, y en la asignación de méritos como benefactor, él se lleva muchos de los triunfos. Mandó que un renombrado artífice, cuyo nombre desconocemos, le tallase una imagen de la Purísima Concepción a la que llamaba «mi Mayorazga» que hoy preside el centro del retablo de la iglesia de las carmelitas descalzas de Jaén, en la que puso su corazón desengañado ya de todas las cosas del mundo.
A mediados de 1673 las carmelitas descalzas de Santa Teresa se dirigieron a don Pedro de Contreras para preguntarle si eran ciertos los rumores de que él estaba dispuesto a contribuir con su caudal para pagar ciertos gastos de la obra; que ellas ya tenían mil ducados de un préstamo del licenciado Lázaro de Cachiprieto, pero necesitarían más. Como respuesta, don Pedro les donó desinteresadamente quinientos ducados, y algo después, también para la obra, le regalaría otros cien a Eufrasio López de Rojas con el que le unió una honda amistad desde ese momento. Además de esto, en 1678 al finalizar la construcción de la iglesia entregó a la comunidad para embellecerla todas las alhajas, lámparas y candelabros de plata y otros valiosos objetos de culto. Y no contento con esto, contrató y costeó el magnífico retablo  y las pinturas, y colocó en él su imagen predilecta de la Purísima Concepción, su Mayorazga tal como hoy puede contemplarse.
«Quando trajo a nuestra Señora, demás de el retablo trajo una lánpara de plata mui grande, dos arañas, çiriales, quatro candeleros, dos atriles, un açetre , un cáliz y anpolletas, todo de plata y de egçelente echura cuios pesos i otras circustançias están en el Libro de Sacristía» .
En los comienzos del año 1681 empezó a perder la salud y pasado el verano se vio precisado a guardar cama durante los meses finales, hasta que murió hacia las dos de la madrugada del día de Todos los Santos, primero de noviembre de ese mismo año. Mandó que lo enterrasen con el hábito carmelitano en cualquier lugar que quisieran sus hermanas, que así llamaba a las religiosas, y éstas cumplieron sus deseos depositando sus restos en un nicho dentro de la clausura, con licencia que dio el definitorio, siendo general de la orden fray Silvestre de la Asunción. 
La necrológica que la cronista carmelitana escribió en el momento de su muerte y enterramiento retrata perfectamente la imagen de un caballero cristiano:
«Era de grandísimo entendimiento y ablaba con tal confiança de Dios y de su misericordia que era un sermón oírlo discurrir en éstas y otras qualquiera materias, porque para todo tubo gran talento. Diose a leer buenos libros. Trató de oraçión en que le dio nuestro Señor mucha conformidad con su boluntad, y desengaño de todas las cosas de mundo y vanidad».
Don Pedro de Contreras Salto en su testamento dejó por herederas de toda su fortuna a las religiosas del convento, después que fallecieran su madre y su tía doña Inés de Mendoza y Molina, que todavía vivían, para que las dos ancianas lo pasaran holgadamente hasta su muerte. Y así como don Melchor de Soria Vera fundó el monasterio de franciscanas clarisas en Jaén, su descendiente don Pedro de Contreras, aunque fuese en mucha menor cuantía, contribuyó en el último cuarto del mismo siglo XVII al ornato y mantenimiento del monasterio de carmelitas descalzas de Santa Teresa de Jesús, en esta misma ciudad
.

Obra de D.Manuel Morales Borrero  “El Franciscanismo y el Monasterio de Franciscanas Descalzas de Jaén (Bernardas) en la primera mitad del siglo XVII”.

NOTAS.
 (1) A.H.D.J., sección Expedientes Matrimoniales, legajo 515–B.
 (2) A.H.P.J., legajo 1535, fol. 808r, y legajo 1539, fol. 580r.
 (3) Archivo del Monasterio de Santa Teresa, Carmelitas descalzas de Jaén (A.M.S.T.), primer Libro de Difuntas, parte posterior, págs. 298–297 (La numeración de estas páginas va en orden descendente, porque el libro ha sido numerado partiendo lógicamente de la primera cubierta, dejando en blanco el vuelto de cada hoja).
 (4)Debe entenderse que eran dos los que seguían vivos, porque realmente fueron cuatro.
  (5)La historia de este personaje ha sido estudiada, tomando las fuentes antedichas, y publicadas en el conocido libro El Monasterio de Santa Teresa de Jesús, Carmelitas Descalzas de Jaén. Historia Documentada. Jaén, Instituto de Estudios Giennenses, 1999, págs. 167–175. De ahí la recojo yo.
  (6)A.M.S.T., primer Libro de Difuntas, pág. 298. Dice que sus hijos fueron dos; se entiende que fueron dos los que sobrevivieron, pero realmente tuvo cuatro hijos, como he dicho anteriormente.
(7)  A.M.S.T., primer Libro de Difuntas, pág. 297.
 (8) A.M.S.T., primer Libro de Difuntas, págs. 297–296.
(9)A.M.S.T., primer Libro de Difuntas, pág. 296.
(10)  Un siglo después, en 1783, las carmelitas descalzas encargaron otro nuevo retablo, que es el que vemos hoy, pero aprovecharon las pinturas y otros elementos, como la imagen de la Virgen que había en el primero.
 (11) «El hisopo con que se echa el agua bendita, por la semejança que tiene con el cetro; aunque se toma comúnmente por el caldero del agua bendita», Vid. Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española.
 (12) A.M.S.T., primer Libro de Difuntas, pág. 286.
 (13) A.M.S.T., primer Libro de Difuntas, pág. 291.

25 02, 2013

LINAJE NOBLE DE LOS SORIA VERA (I).

Por |2020-11-13T03:45:45+01:00lunes, febrero 25, 2013|

Páginas de la 123 a la 139 de la obra de D.Manuel Morales Borrero titulada “El Franciscanismo y el Monasterio de Franciscanas Descalzas de Jaén (Bernardas) en la primera mitad del siglo XVII”.
Los Soria Vera y Aceves se aposentaron en esta ciudad de Jaén en el siglo XV procedentes de un lugar llamado Renieblas(1) en la provincia de Soria, nombre que tomaron en principio por sobrenombre, ya que al referirse a ellos siempre les añadían “los de Soria”, y así les quedó por apellido que fue unido casi siempre con el de Vera y también con el de Aceves(2), en unión de otros apelativos patronímicos, principalmente López y Contreras. Estas familias hidalgas fueron muy notables en Jaén, y una rama pasó a Granada.
El centro sobre el que yo haré girar a este linaje en mi relato es don Rodrigo de Soria Vera casado con doña Leonor Díaz Manrique. En los protocolos del escribano Juan de la Bella se narra la relación de este linaje con la ciudad de Soria, al decir que el doctor en leyes don Tomás de Vera y Aceves (hijo de don Rodrigo y hermano del obispo de Troya), por él y su casa, era Caballero Diputado de los Arneses de la ciudad de Soria, de Santa María de Barnuevo, uno de los doce linajes nobles de dicha ciudad(3). Comenzamos con la relación de sus antepasados, para concluir con la de sus descendientes.
Escudo en Piedra de D.melchor de Soria y Vera.
1.- Gonzalo de Vera y Soria. Casado con doña Sancha de Aceves, naturales y oriundos de Renieblas, fueron los progenitores de su linaje en Jaén, y tuvieron como hijo a:
 2.- Rodrigo de Vera apodado “el de Soria”; fue vecino de Jaén y es el que asienta su casa entre nosotros. Testó en esta ciudad ante Fernán Gómez de Molina (a quien sucedió Francisco Martínez de Quesada). Habitó en la colación de San Pedro y estuvo casado con doña Isabel Núñez de Villavicencio natural de Jerez de la Frontera, la que testó el 19 de junio de 1498 ante Diego González Palomino (antecesor de Martín González Palomino). Ella fue hija de don Pedro Núñez de Villavicencio y de doña María de Zurita y Lobera, naturales de Jerez de la Frontera, como consta en el expediente de limpieza de sangre de su rebisnieto el arcediano de la catedral de Jaén don Diego de Vera Soria y Díaz Manrique (septiembre de 1624).
En los expedientes de los señores capitulares del cabildo catedralicio se halla la documentación más antigua de esta familia, en la que consta que doña Isabel Núñez de Villavicencio se preciaba de ser descendiente de Miguel Fernández de Villavicencio quien con sus hijos estuvo en la batalla de las Navas de Tolosa (16 de julio 1212) y defendió al rey de Castilla don Alfonso VI; cuando éste iba a ser rematado por un moro, Fernández de Villavicencio se puso entre ambos y recibió la herida mortal. De don Miguel descendía Salvador de Villavicencio, corregidor que fue de Jaén. El patronímico Núñez lo usaban porque decían descender también de Nuño Rasura, juez de Castilla. Además eran sus deudos don Bartolomé Núñez de Villavicencio, natural de Jerez de la Frontera, caballero de la orden de Alcántara y comendador de Benfaya y de Orta, y visitador de su orden. En el testamento de su esposa, que ha sido consultado, consta que fueron sus hijos: a) Pedro Núñez de Soria y Vera, que casó con doña María Núñez. b) Lope Núñez de Soria Vera; c) Hernán Núñez del que vamos a tratar. Una rama de éstos se llamó durante varias generaciones Núñez de Soria.
3.- Hernán Núñez de Soria y Vera. Se casó el año de 1483 con doña Gracia Gómez de Tobar, hija de Pedro Gómez de Tobar y de doña Catalina de la Chica. En dicho año se le otorgó carta dotal valorada en setenta mil maravedís, ante el escribano Gómez de Molina. Fueron padres, entre otros, de un hijo llamado Juan López de Soria y Vera. Nació éste en Jaén, donde casó con doña Isabel Fernández de Aranda y parece que fueron los padres de Rodrigo, Melchor, Gabriel, Pedro, Jerónimo y Catalina. 
Escudo de la Orden Franciscana.
4.- Rodrigo de Soria Vera (padre del obispo de Troya). Doctor en leyes y tesorero real en el reino de Jaén. Estuvo casado con doña Leonor Díaz Manrique que en otras escrituras consta como Inés, pero aparece muchas más veces como Leonor Manrique, la que otorgó poder testandi en favor de su esposo, el lunes 5 de octubre de 1592 ante Juan de Morales(4). Es frecuente hallar en muchos protocolos notariales noticias de don Rodrigo en su condición de tesorero real. Ella otorgó a su esposo el mencionado poder para testar, para que él dispusiera por ella su última voluntad, por la confianza y compenetración habida entre ambos. Es un amplio poder para que don Rodrigo dispusiera a su completa voluntad, mejorando a los hijos que quisiese, y citando las renuncias de los tres hijos religiosos.
Don Rodrigo otorgó testamento estando en salud ante Juan Morales el 23 de septiembre de 1610(5) y de su contenido voy a resaltar solamente algunos aspectos. Mandó ser enterrado en el convento de Santa Clara donde la familia tenía panteón, y que fuera con el hábito de san Francisco, con asistencia de sus hermanos cofrades de Omnium Sanctorum, de los Santos Ángeles, Misericordia y Limpia Concepción de nuestra Señora sita en San Andrés, y de san Luis de los Caballeros, más la cofradía de la Vera Cruz aunque no era cofrade de ella. También debería asistir la Universidad de curas párrocos y beneficiados, capilla de música de la Catedral, y cien frailes de los cuales cuarenta deberían ser de San Francisco, y los sesenta restantes de las comunidades que ordenase su hijo fray Antonio de Vera y Soria, guardián del convento de San Francisco en Jaén a quien mantenía y ratificaba en la manda o legado anual
mientras viviera, bien cuantificada en arrobas de trigo y dinero efectivo. Dispuso que se efectuase ofrenda de seis fanegas de trigo y el vino y cera que dispusiese su hijo fray Antonio.
Ratificó el legado que en unión de su esposa hicieran al convento de franciscanas de Santa Ana, de un juro de heredad sobre las alcabalas de Jaén, por valor de cuatrocientos mil maravedís de principal a cambio de la obligación perpetua de hacerles por sus ánimas las nueve fiestas de nuestra Señora anuales, más cuatro misas de réquiem semanales, según quedó constancia en la correspondiente escritura otorgada el 19 de diciembre de 1605 ante Juan Morales.
A sus sobrinos Juan e Isabel de Soria Vera les envía una manda de seis mil y cinco mil quinientos maravedís respectivamente. Don Rodrigo dispone que a su hermana religiosa, llamada doña Isabel, se le habían de entregar doscientos reales, y a sus hijos don Juan López de Soria, y al doctor don Tomás de Vera Aceves Soria, y a don Pedro de Vera Soria escribano mayor del Ayuntamiento, habían de entregarles a cada uno trece varas de balleta fina además de cuatro escuderos a cada uno, para que le acompañasen en el sepelio, y estos mismos requisitos se habían de cumplir con don Cristóbal de Vilches Coello marido de su nieta doña Leonor, y con los hermanos de ésta, Rodrigo y Juan. Estos nietos eran hijos de don Gaspar de Soria y Vera difunto y de su esposa doña Teresa de Vilches.
En vida se habían aplicado por su ánima cuatrocientas misas, y ahora dispone otras seiscientas, más treinta de Ánimas, y las habituales por sus padres, familiares y obligaciones.
Manda al hospital de la Misericordia cuatro mil quinientos maravedís para atención de enfermos pobres, y doscientos cincuenta reales a los frailes de San Francisco para ayudas de hábitos, y otros cien para los pobres de la cárcel.
Cita a la que había sido su esclava, Ana, originaria de Orán, que se la envió su hijo don Melchor obispo de Troya, y que se había tornado cristiana. Le manda diez ducados y le confirma todas las donaciones realizadas con anterioridad, y manda se le abonen los salarios que se le adeudan.
Don Rodrigo declara que para evitar pleitos a sus hijos cuando ocurriese su fallecimiento, hizo tanteo del inventario ante el escribano Cristóbal de Mírez Hortuño el 30 de julio de 1607, enmendado ante el susodicho el 9 de agosto de 1608, y la suma total de sus bienes podría ascender a veintiún millones sesenta mil maravedís independientemente de las importantes cantidades que sus hijos tenían recibidas a cuenta. Del monto total citado se habían de rebajar seis millones quinientos sesenta mil maravedís del tercio de libre disposición y remanente del quinto para el mayorazgo vinculado que fundaría, y los gastos de su sepelio. Rodrigo de Soria Vera falleció en la feligresía de Santa Cruz, el 22 de septiembre de 1612. 
Escudo en esmaltes de D. Melchor de Soria y Vera.

Don Rodrigo y doña Leonor fueron padres de:
a) Juan López de Soria y Vera, veinticuatro de Jaén.
b) Melchor de Soria Vera, el que fue obispo auxiliar de Toledo y obispo de Troya.
c) Gaspar, alguacil mayor de Jaén, quien se casó con doña Teresa de Vilches.
d) El doctor Tomás de Vera y Aceves, quien fue elegido por los linajes de Soria como uno de los doce caballeros Diputados de los Arneses de dicha ciudad que le pertenecían por sangre.
e) Baltasar de Soria que debió morir muy joven y del que sólo tengo una noticia.
f) Francisca de Vera, profesa en Santa Clara de Jaén.
g) Pedro de Vera, escribano mayor del cabildo de Jaén y siempre muy allegado en sentimientos a su hermano Melchor.
h) Isabel de Soria Vera nacida en 1573, monja en Santa Clara de Jaén, quien con licencia del canónigo de la catedral giennense y notable escritor, el toledano doctor don Matías Rodríguez de Melgar, provisor general de este obispado, renunció a sus legítimas paterna y materna el 15 de febrero del año de 1588 por escritura ante el escribano Gonzalo de Herrera, habiendo recibido ya la dote monjil, y una vez cumplido el año de noviciado, por lo que era inminente su profesión con la imposición del velo negro.
i) Fray Antonio de Soria Vera, franciscano guardián de su convento de Jaén y consultor del santo oficio de la Inquisición.
5.- Ahora vamos a ocuparnos del hijo que más nos interesa, el que fue obispo de Troya. Dejando a un lado al resto de sus hermanos, algunos de los cuales irán apareciendo a lo largo de este libro, voy a citar ahora a nuestro personaje, don Melchor de Soria y Vera.
Don Melchor fue bautizado en Jaén el mismo día de su nacimiento, 4 de junio de 1558, y falleció en Toledo el 29 de septiembre de 1643. Recibió sepultura en primeras instancias en el convento toledano de las Benitas y posteriormente trasladaron sus restos al de las Bernardas de Jaén, convento del que fue su constructor y patrono. Aquí yacen tras el altar mayor de la iglesia y aún hoy se contemplan sus armas en las cuatro pechinas que sostienen la media naranja de la capilla mayor; otros dos escudos se muestran en las bases de las dos calles laterales de su altar mayor. También en la fachada, a ambos lados de la imagen de la Inmaculada Concepción, aparece tallado en piedra el blasón de dicho obispo, con el lema: “Veritas vincit”. 
D. Melchor de Soria y Vera, Obispo de Troya.

En un extremo del terreno que ocupa este convento estuvo anteriormente el de Santa Quiteria, de frailes jerónimos, de donde la explanada, hoy calle, a él adherida recibe el nombre de Portillo de San Jerónimo. La idea del nuevo convento patrocinado por don Melchor se puso en marcha en el mes de febrero de 1618, se obtuvieron las licencias el 20 de agosto y los trabajos materiales comenzaron en el mes de septiembre de dicho año. La vida conventual se inició el 5 de enero de 1627, aunque algún tiempo después todavía se realizaban ciertas obras finales. Todos los costes fueron financiados por don Melchor de quien hablaremos muy extensamente en los capítulos quinto y sexto de este libro.
6.- Tomás de Vera Aceves y Soria (hermano del obispo de Troya). Doctor en leyes, estudió en las universidades de Baeza, Granada y Salamanca. Fue elegido por los linajes de Soria como uno de los Doce Caballeros Diputados de los Arneses de dicha ciudad que le pertenecían por sangre, siendo evidente que mantenía relaciones con el pueblo de origen de su casa solariega. He incluido en su lugar correspondiente los datos
contenidos en el Archivo Histórico Provincial de Jaén y el Archivo Histórico Municipal de Jaén de 20 agosto 1619, relativos a su nombramiento como hijo predilecto de Soria. Ya que ambos son idénticos, uno de ellos va completo como Apéndice Documental de este libro. Tomás contrajo matrimonio con doña Francisca del Salto y Escobar en el Sagrario de Jaén el 10 de noviembre de 1610, y tuvieron tres hijos: Melchor, Rodrigo y Leonor de Vera Aceves. Otorgó codicilo ante Juan de la Bella, escribano de Jaén, con fecha 23 de junio de 1620, en el que incluyó poder en favor de su hermano don Melchor (el obispo de Troya), para que éste, y en nombre suyo, creara un mayorazgo vinculado con parte de sus bienes, del quinto del remanente, en favor de su hijo primogénito don Melchor de Vera Aceves y de los hijos y descendientes de éste, bajo las condiciones que regían las leyes de España, que en general eran la preferencia de primogenitura y varonía del sobrino sobre el tío, con exclusión de los religiosos y de los que cometieran delitos graves, con la obligación de mantener las propiedades en perfecto estado. Así lo hizo el obispo de Troya estando en las casas de su hermano don Pedro de Vera, ante el citado Juan de la Bella, incorporando las condiciones que el padre de ambos, don Rodrigo, había puesto en el mayorazgo vinculado que también fundara, y al que se agregaría el de don Tomás, en el caso de faltarle sucesión legal. Y precisamente por esa falta de sucesión del primogénito, se llama al segundo hijo, que era don Rodrigo de Vera Aceves y a su otra hija doña Leonor de Vera Aceves, y si fuera preciso, por extinción sucesoria de ellos, se incorporaría al del padre de ellos y abuelo de los beneficiarios, y lo gozaría la persona que en ese momento poseyera el de don Rodrigo.
Los bienes que comprendía esta fundación eran una haza en el Valle y otra en la Vega, en el Cañaveralejo junto al monasterio de La Coronada del carmen calzado, extramuros de la ciudad, en La Imora(6), además del oficio de veinticuatro del Ayuntamiento giennense que antes fuera de su padre don Rodrigo, y un juro de cuatro mil ochocientos ducados de principal sobre las alcabalas de Jaén, ascendiendo el valor total de estos bienes a diez mil quinientos ducados. Era condición para el goce de estos bienes que siempre se apellidasen de Vera y Aceves
Portada de la Obra.
NOTAS:
 (1) Pueblo que tiene actualmente 115 habitantes, situado a 11 km. al nordeste de la ciudad de Soria. Los lugares más cercanos a él son los pueblos de Ventosilla de San Juan, Velilla de la Sierra, Torretartajo y Canos.
(2) En los numerosos documentos consultados, este apellido aparece escrito preferentemente con “v” y así lo escribiré yo siempre que aparezca.
(3) Queda constancia de ello en el A.H.M.J., Actas capitulares de fecha 6 de septiembre de 1619. Aquí vuelve a aparecer el texto de la «Presentación del testimonio del recibimiento que se le hizo al Dr. Tomás de Vera y Aceves en la ciudad de Soria donde le reconocieron por uno de los caballeros de los doçe linajes della». En este extenso documento, que consta completo en el acta, con letra muy fina y pequeña y ocupa tres páginas (folio y medio), aparece al final una anotación marginal que dice: «Otros testimonios como los de arriba de los escrivanos de la ciudad de Soria con authoridad judicial se pusieron en el Registro de escripturas de Juan de la Vella, escribano público desta ciudad de Jaén en XX de agosto de 1619». En efecto, ahí también los he localizado y pueden verse en A.H.P.J., leg. 1284, escr. Juan de la Bella, 20 de agosto de 1619, fols. 551r–554r. Con lo anterior se demuestra que el apellido Soria les viene de aquella ciudad que fue la cuna de su linaje. La carta con el nombramiento lleva fecha de 27 de julio de dicho año.
(4) A.H.P.J., leg. 732, escr. Juan de Morales, fecha lunes 5 de octubre de 1592, fols. 1377r–1381v. (5)A.H.P.J., leg. 750, escr. Juan de Morales, fecha 23 septiembre 1610, fols. 1411r–1424r.
6 El convento de La Coronada de carmelitas calzados desde su fundación en el siglo XVI estuvo situado extramuros de Jaén, yendo por la carretera que sale de esta ciudad hacia Córdoba a mano derecha, en las proximidades de la Puerta de Martos (que fue demolida hacia 1860), en el lugar llamado “La Granja” en el que hoy existen unas edificaciones de la Diputación Provincial dedicadas, entre otros, al Servicio de Recaudación. Por su alejamiento de la ciudad y quizá por motivos de higiene ya que por allí vertían algunos desagües malolientes, los frailes se trasladaron en los inicios del siglo XVII al lugar que todos conocemos dentro de la ciudad, calle Martínez Molina, en la plaza de los Rosales, entre las calles Barranco de la Coronada y El Carmen. Este convento desapareció, quedó en ruinas y en su solar se instaló en el siglo XX un cine de verano llamado primeramente Jalisco y después Rosales.
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