Plaza Mayor n° 6, Soria, España

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PREGÓN EN EL BURGO DE OSMA.

Aproximándonos a la Semana Santa, queremos subir hoy a nuestro blog el Pregón que, el día 01 de abril de 2012-vísperas, por aquellas,del Domíngo de Ramos en la Pasión del Señor-, pronunció en la S.I. Catedral de El Burgo de Osma ( Soria) el Rvdo. Señor D. Rubén Tejedor Montón, Formador del Seminario Menor, y colaborador asiduo de nuestra Casa y de esta publicación.
Querido Sr. Obispo, Hermanos Sacerdotes, Sr. Alcalde, Sr. Presidente y Junta de Gobierno de la Cofradía de los Misterios y Santo Entierro de Cristo, Cofrades de esta querida Villa, Hermanos y hermanas.
Agradezco sinceramente al presidente de la Cofradía la invitación a pregonar la Semana Santa de este año 2012. Para mí es un honor el ayudaros a preparar el corazón para, como ha escrito nuestro Sr. Obispo, hacer “memoria viva y agradecida de la entrega del Señor por amor a los hombres, para que nosotros llegáramos a ser en plenitud hijos de Dios”.
En efecto, no podemos olvidar la esencia y el sentido de estos días que se avecinan. Cristo es el eje, el centro, el sentido de estas jornadas a las que nos asomaremos, no como meros espectadores, sino con la intención de cincelar nuestro corazón a imagen del Corazón del que atravesaron. 
En estos días volveremos la mirada a la Cruz. En estos días, nuestro corazón tornará a la sencillez de Nazaret y se preguntará “¿por qué? ¿por qué así?”. En estos días, hermanos, nuestra mirada se volverá a la dulce melodía de las bienaventuranzas; a la valentía de la purificación del Templo convertido “en una cueva de ladrones”; a la misericordia derramada por doquier con aquellos que más sufrían, con aquellos que más la necesitaban. En estos días, es verdad, resonará en nuestro interior la voz del Padre que, nuevamente, nos dice: “Éste es mi Hijo, mi predilecto. Escuchadle”. Escuchar a Jesús en la Pasión, hermanos. Escuchar el latido del Corazón de Aquél que no ha venido a condenar al mundo sino a salvarlo. Escuchar el dolor sereno del Redentor. Escuchar el silencio roto de la Madre. Escuchar el llanto de aquellos que tanto le querían. Escuchar los clavos golpeando en el madero. Escuchar la lanza atravesando a tan dulce Cordero. Escuchar la losa rodando por el suelo. Escuchar al Padre rasgando la tierra y el velo. Escuchar, ¡menos mal!, el canto matinal de los jilgueros y, el día de la Pascua, escuchar al que estuvo clavado en el madero: “soy Yo, estoy vivo, he vuelto”. 
Hermanos, la Semana Santa, la Semana de Pasión, la Semana del amor, nos llama, como al joven Juan, a apoyarnos en el Maestro -sobre su pecho- y hacer latir nuestros corazones al son del Corazón de Aquél que, “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo”. En estos días, permanezcamos con Cristo poniendo nuestras túnicas, a su paso, por el suelo. Permanezcamos con Cristo en el Cenáculo y con Él, en oración, y no durmiendo. Permanezcamos con Cristo camino de su trono, un tronco abrupto, un pobre madero. Permanezcamos con Cristo, a sus pies, y como el centurión, confesemos: “verdaderamente, Éste era el Hijo de Dios”. Permanezcamos con Cristo, serenos, tranquilos, sabiendo que, aunque ha muerto, volverá para llevarnos a su gloria, a su Reino. Escuchar. Estar junto a Cristo. Aprender de Él. Hay que observar a Cristo mientras sube al Calvario. Y revivir con Él su Vía Crucis, para respirar su amor hacia nosotros. 
Pero la Pasión no se acabó entonces, lo sabemos bien. Resumida en Cristo, que cargó sobre sí todo el pecado y el dolor de los hombres, dos mil años después se sigue concretando en el mundo. Cristo, vivo en sus miembros, sigue sufriendo y muriendo por nosotros a dos pasos de nosotros.
Su calle de la amargura pasa por nuestros barrios y ciudades, hospitales y residencias; pasa por nuestras callejas de miseria y dolor. También ante estas estaciones habremos de meditar y orar para pedir a Cristo doloroso el valor de amarle lo bastante para socorrerle en sus miembros, en tantos hermanos nuestros que sufren en su Cuerpo.
La Semana Santa, hermanos cofrades, hermanos todos, debe ayudarnos a configurarnos con Cristo. Debe llevarnos a hacernos semejantes a Él. Debe llevarnos a ser capaces de plasmar en nuestras vidas, actitudes, acciones, etc. los mismos sentimientos de Cristo. ¿Para qué, si no, nuestra devoción; nuestras procesiones; nuestros bellos pasos; nuestro ser cofrades? Mis queridos hermanos: Cristo sigue siendo crucificado y lo será hasta el fin de los siglos. Pero nosotros, cristianos, a veces, no parecemos siquiera sospecharlo. Él, maniatado, abofeteado, crucificado, etc. muere ante nosotros y no nos enteramos, no vemos nada, parecemos ciegos. “¡Señor, si quieres, puedes curarnos! Cura nuestra ceguera, libera nuestros brazos, abrasa en tu amor nuestros corazones, para que seamos capaces de socorrerte, de amarte en tantos que sufren alrededor nuestro!”. 
Hermanos que pasan frío, hambre, desnudez; que viven encarcelados, escarnecidos, humillados. Sí, hay tantos (¡tan cerca de nosotros!) que viven maniatados por la mentira, flagelados por el dolor y la soledad, crucificados por la enfermedad, destrozados por la ira, el egoísmo, la falta de cariño, etc. Acaso, hermanos, ¿no bastaba el madero del Gólgota? ¿Faltaban todavía tantas cruces camino del Calvario? Pero ¿dónde están los cireneos? ¿Dónde los que, por amor, se cargan la cruz del prójimo a sus hombros y son capaces de llegar hasta el amor extremo? 
Nos lo ha recordado hace pocos días ud., Sr. Obispo: “Hemos de hacer un sincero esfuerzo por dar sentido, hondura, coherencia a nuestra Semana Santa; hagamos que no resulte mero folklore turístico. La actualización de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor es tan importante que no puede ser reducida ni sustraída de su auténtico significado”. A ello estamos llamados en estos días. Con la ayuda, con la gracia del Señor, lo haremos. A ello nos ayudará contemplar la gloria de los Ramos; la Soledad de la Madre; el Amor del Jueves Santo; la Cruz y el crucificado; el silencio del sábado, con el corazón esperando; la luz clara de la Pascua que nos haga gritar: ¡ha resucitado! 
Mañana, hermanos, la Villa y los burgenses contemplaremos -un año más- al mismo que crucificaron en un madero, entrando en Jerusalén a lomos de un borrico, gloriosamente aclamado. La gloria, la tentación de la gloria. “Querían proclamarlo rey” leemos en el Evangelio. Rey ¿de qué? Mejor ¿para qué? No, hermanos. Mañana llevaremos por las calles de nuestra Villa la preciosa enseñanza del Maestro: la gloria en lo sencillo; la gloria, también es posible en el dolor cuando éste nace del verdadero amor.
Por la calle Mayor, junto a los niños, acompañaremos a Jesús que hace su entrada en Jerusalén como había sido profetizado muchos siglos antes. Pero, no lo olvidemos, el triunfo de Jesús es un triunfo sencillo. Se contentará con un pobre animal por trono. Además, conocemos ahora que aquella entrada triunfal fue, para muchos, muy efímera. Los ramos verdes se marchitaron pronto. El hosanna entusiasta se transformó, cinco días más tarde, en un grito enfurecido: ¡crucifícalo, crucifícalo! Qué diferentes son los ramos verdes y la cruz. Las flores y las espinas. A quien antes le tendían por alfombra sus propios vestidos, a los pocos días lo desnudan y se los reparten.
Contemplar el paso, la escena de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén nos pedirá, pues, a cada uno de nosotros coherencia y perseverancia. Ahondar en nuestra fidelidad para que nuestros propósitos no sean luces que brillan momentáneamente y pronto se apagan. Sí, hermanos, desde mañana deberemos esforzarnos en que nuestros ramos, que son brotes nuevos de propósitos santos, no se nos marchiten en la manos y se conviertan en ramas secas.
Lunes Santo.
A ello, nos ayudará, el Lunes Santo contemplar a la Madre en su misterio de dolor. Por nuestra Villa procesionaremos con la Piedad, que partirá de un centro tan querido como es la residencia de San José.
Será el primer día de nuestra Semana grande, de nuestra Semana Santa. Para Cristo se acerca el momento para el que ha venido, para el que se ha encarnado. Es significativo, pues, que en ese día los ojos de los burgenses se vuelvan a contemplar a la Virgen que sufre con el Hijo entre sus brazos.
Sí, hermanos. Es providencial que, a los burgenses y a tantos que en estos días nos van a visitar, les recordemos al inicio de la Semana de pasión y de gloria que Cristo sigue sufriendo. ¿Dónde? ¡En nuestro pueblo! ¡A nuestro lado! Si nos paramos a pensar… si abrimos los ojos del corazón… si no somos insensibles a los gritos de dolor de nuestros hermanos, encontraremos tantos camino del Gólgota: ¡cuántos parados en nuestra Villa! ¡cuántos jóvenes que buscan y no encuentran! ¡cuántos matrimonios rotos! ¡cuántos ancianos solos! ¡cuánta división en las familias! ¡Cuántos sufrimientos entre nosotros! ¡cuántos corazones quebrantados! ¡cuántas vidas rotas!
Con la Madre caminaremos echando la mirada en torno para encomendarle a tantas personas que nos encontraremos (participando o, simplemente, observando) para decirle: Madre de Cristo, intercede por nosotros, preséntale a tu Hijo las necesidades de nuestras gentes, de nuestro pueblo. Madre, que supiste cuidar de tu Hijo en Belén, en Egipto, en Nazaret… ¡también en la hora terrible de Jerusalén!: no nos abandones en nuestra particular pasión; permanece a nuestro lado; recoge la oración de nuestros corazones que se elevan a Dios gritándole: “¡Señor, ten piedad, de nosotros! ¡Ayúdanos, confórtanos, sostennos, llénanos de tu gracia!”.
Martes Santo.
Con este sincero grito de nuestro corazón nos adentraremos en el Martes Santo. Martes Santo, la Soledad procesionará por nuestras calles. La Virgen, cuyo corazón fue traspasado por la espada, se nos presentará ante nuestros ojos rota de dolor pero firmemente asida de su Hijo. Ella, la Virgen de la Soledad, nos hará recordar la soledad de la Virgen: la dulce soledad del momento de la Encarnación; la soledad de la gruta de Belén; la amarga soledad, junto a José, en Egipto; tantos seguros ratos de soledad en los que preguntarle a Dios Padre durante treinta años: “¿cuándo empezará todo, Dios mío?”; la soledad del camino del Calvario en la que nacerá de su corazón maternal esa otra pregunta: “¿cuándo acabará todo, Señor?”.
La soledad de la Virgen. Cuando El Burgo de Osma contemple a la Virgen en este doloroso misterio, deberá volver sus ojos y su corazón, permitidme que hable así, a las soledades de tantos vecinos de sus calles y portales: la soledad de los ancianos sin familia; la soledad del inmigrante, lejos de su patria; la soledad del matrimonio que ha visto apagarse la llama del amor; la soledad de tantos que buscan un sentido de su vida y beben en los mares salados del alcohol o la droga. La Virgen de la Soledad, queridos hermanos, deberá hacernos volver los ojos hacia su Hijo, el ‘Ecce Homo’, abandonado también de todos, excepto del Padre del Cielo. Éste es, hermanos, uno de los grandes infiernos que sufren tantos coetáneos nuestros: la soledad. Llegado este día, Martes santo, pongamos en las manos de la Madre del Cielo a todos los que sufren la tempestad de la soledad y no han encontrado en Cristo el seguro asidero.
Miércoles Santo.
La Virgen de la Soledad. Cristo, el ‘Ecce Homo’, el Siervo doliente, triturado por nuestros pecados. Los Misterios de la Pasión irán desfilando ante nosotros para darnos grandes lecciones. Así sucederá el Miércoles Santo cuando, tras haber celebrado en esta bellísima Seo la Misa Crismal, por la tarde veamos procesionar al Señor, coronado de espinas. Él, el Rey de Reyes, coronado… ¡de espinas! Objeto de burla; abofeteado; desnudado; ridiculizado; coronado. Sin embargo, unas pocas horas más tarde, de su boca oiremos una de las grandes lecciones de la Pasión: “perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”. Perdón. La Villa vibrará ante… ¡el perdón!
Cristo, es nuestro gran ejemplo. Poco después de la muerte de Cristo, la Escritura nos muestra otro precioso ejemplo de qué es, de verdad, perdonar: “puesto de rodillas exclamó: Padre, no les tengas en cuenta este pecado” (Hch 7, 60). Esteban, el protomártir, según nos narra el Libro de los Hechos inmediatamente, expiró. Lo habían matado pero él fue capaz de perdonar. Se había configurado con el Señor de tal manera que, como afirma San Pablo en su Carta a los Colosenses, perdonó de la manera en la que lo hizo Cristo (cfr. Col 3, 13)
Perdonar… a eso nos moverá nuestra procesión del perdón; sí, hermanos, cuando el perdón es sincero e incondicional libera a la persona que perdona para que disfrute de mayores misericordias regaladas por un generoso Padre celestial que promete derramar en nuestro corazón una “medida buena, apretada, remecida y rebosante” (Lc 6, 38).
Jueves Santo.
Perdonar. El perdón nace del amor. Y el amor nace en Dios; mejor, el Amor es Dios. Así lo sentiremos, una vez más, cuando el Jueves Santo participemos en la Santa Misa en la Cena del Señor.
Jueves santo. Misterio de amor. De amor eterno. Todo en ti, Señor, es así: amor hasta el extremo. Lo dice Juan, al comienzo: los amó; sabiendo que había llegado su hora, lo hizo hasta el extremo. Y llega ya. Es tu hora y la aceptas. Pero antes, das ejemplo. Y te arrodillas. Les lavas, les curas, les limpias… eso es amor, amor eterno. Servid, sed humildes, agachaos, limpiad, curad,… así es mi amor, hacedlo, imitadme, seguid mi ejemplo.
Y, tras eso, la Cena. ¡Cuánto la he deseado!, afirmas. Te creo. Y hoy nos dices lo mismo: lo deseo. Deseas “cenar” conmigo, deseas darme tu Cuerpo, unirte a mí, hacerme eterno. Calmar mi sed, mi sed de todo, del Todo, de Ti. ¿Cuál será nuestra respuesta, hermanos burgenses, hermanos cofrades? Pasa, entra, derrumba la puerta… Pero no, nos pides que te abramos, que seamos libres -para hacernos eternos-. Yo, acepto. Comamos juntos. Y me dices: trae tu cabeza, apóyala en mi pecho. ¿Lo sientes? Es Amor eterno. Así ha de ser el tuyo, me dices: para todos, con todos, ante todo. ¡Pero estamos tan lejos! ¡Cámbianos, Señor! ¡Cámbianos de verdad, por dentro, para ser como Tú: tus mismos sentimientos, tus mismos pensamientos, tu mismo amor… amor eterno!
Y te quedas. Te quedas para siempre. Es la Eucaristía, es el día, el día en que te entregas: en este día, Jueves santo, en misterio; mañana, clavado en el madero. ¿Por qué? ¿Por quién? Por amor, por mí. Y nuevamente nos dices lo mismo: os amo, os quiero. Desde siempre y para siempre. Amor eterno.
El Jueves Santo es el día en el que las calles burgenses, en silencio, como la procesión que las recorrerá, contemplarán el gran Misterio: Cristo, presente para siempre, a nuestro lado; el Eterno, en un pedazo de pan; Dios, en la más pequeña de las nadas. Y el sufrimiento. Lo contemplaremos en silencio: el Huerto. Allí, el Señor velará; sudará sangre; se sentirá tan solo… los suyos, cerca, están durmiendo. Será buen día, hermanos, para confesar que demasiadas veces dormimos ante la angustia ajena; demasiadas veces permanecemos impasibles ante el sufrimiento.
Viernes Santo.
Pero ¿cómo no sentir compasión ante ese Hombre, el Hombre, que yacerá colgado en el madero? Viernes Santo, hermanos. Ese día, desde el alba, diremos: 
La Villa se emocionará al paso de la procesión del Santo Entierro. Cristo, muerto. El Eterno, muerto. Dios, traspasado. El que existía antes de todo, desciende a los infiernos. Sí, hermanos: Cristo, muerto. La tarde de aquel Viernes, cuando la losa de un sepulcro prestado se cerró sobre su cuerpo, nadie habría dado un céntimo por su memoria; nadie habría podido sospechar que su recuerdo perduraría en algún sitio, fuera del corazón de aquella pobre mujer -su madre- que probablemente se hundiría en el silencio del olvido, de la noche y de la soledad.
Sin embargo, veinte siglos después, no fue así. Hoy, la Cruz sigue siendo nuestro orgullo y nuestra gloria. La cruz, después de casi veinte siglos, sigue siendo un misterio para todo aquel que contempla el modo en que Dios quiso salvar a los hombres en Cristo. Pudo escoger cualquier otro camino para decretar nuestra salvación, pero escogió el fracaso, el sufrimiento y la ignominia para declararnos así su amor por nosotros. Es la gran verdad que sostiene la esperanza del cristiano y que hace que ante el misterio de Jesús en la Cruz brote en el corazón de cada creyente una inmensa gratitud y correspondencia a su amor.
Cuando procesionemos con el Santo Entierro recordaremos a todos que Cristo realiza un amor solidario con el hombre por medio del cual comparte destino con nosotros y puede sostener desde dentro del corazón a todo aquél que se ve invadido por el pecado y sus consecuencias, es decir, por el sufrimiento y la muerte. Éste es el estilo de Dios Padre manifestado en Cristo Jesús, el cual al expirar nos entrega su Espíritu para que nosotros, llenos del consuelo que sólo Él puede dar, seamos capaces de dar un sentido a todos los sinsentidos e injusticias que podamos padecer en nuestra vida, y poder dar a los hombres y al mundo un mensaje de esperanza y salvación. Ante la Cruz, la actitud más coherente es la adoración y el inmenso respeto que nos merece un acto tan inmenso de amor.
En esa oración de adoración, bien podremos hacer nuestra esta plegaria de la Liturgia de las horas:
Sábado Santo.
Silencio. Dios calla. Ha muerto. ¿Dios, muerto? ¿El Hijo del Padre, el Verbo eterno, el Amor de los amores, Él que nada malo había hecho, El que nos amó hasta el extremo? ¿Muerto? Y Dios calla, la humanidad espera, cruza los dedos… “no, ahora no; ahora, Señor, no nos dejes… era Él, estuvimos con Él, le vimos levantar muertos, hacer milagros, curar enfermos, predicar a todos, amar a todos, sanar y curar los corazones dolidos, abatidos, separados de ti, enfermos… no puede ser. ¡Habla! ¿Por qué lo has hecho?”. Y Dios calla. Lo ha dicho todo. En Él, en su Hijo, en el Verbo, Dios nos lo ha dicho todo: los amó hasta el extremo (Jn 13, 1)
Y en la Villa, una vez más, miraremos a la Madre. A la Madre, otra vez, contemplando cómo supo sufrir y vencer en su misteriosa soledad. El Hijo, muerto. Aparentemente, la noche ha vencido; no hay ni una sola ventana con luz; sólo queda creer, esperar. Sí, cuando el sábado la losa caiga, no habrá nada de ángeles, nada de voces del Padre. Sólo la noche y el sonar de los latigazos en los oídos, y las carcajadas, y las blasfemias y las risas; sólo el golpe final de la piedra, cerrándose. ¡Qué lejos queda ahora lo de Belén, también para la Madre! Y es que, en la noche, no hay nada. Sólo la noche. Pero es verdad… se vislumbra la certeza de que el sol está al fondo y volverá mañana.
El sábado, anochecerá. Después del dolor del Viernes Santo, volverá la calma. La calma nocturna, pero calma al fin y al cabo. Ya sólo quedará esperar y ver la puerta que se abre y sus ojos que brillan. Y de noche, muy de madrugada, podremos preguntar a aquella mujer que tanto lo amaba:
 Domingo de Pascua.
La Pascua. El Paso del Señor. La Luz. La Paz.  La Alegría.
De nuevo, y para siempre, Él.
Los ortodoxos en Jerusalén celebran con especial gozo este Día, la Pascua, EL Día. Durante la noche anterior, e incluso antes del atardecer, ya está abarrotada la basílica de creyentes que esperan ansiosos la hora de esa resurrección. Allí oran unos, duermen otros, esperan todos. Y poco después del alba, el patriarca ortodoxo de Jerusalén penetra en el pequeño edículo que encierra el sepulcro de Jesús. Se cierran sus puertas y allí permanece largo rato en oración, mientras crece la ansiedad y la espera de los fieles. Al fin, hacia las seis de la mañana, se abre uno de los ventanucos de la capillita del sepulcro y por él aparece el brazo del patriarca con una antorcha encendida. En esta antorcha encienden los diáconos las suyas y van distribuyendo el fuego entre los fieles que, pasándoselo de unos a otros, van encendiendo todas las antorchas. Sale entonces el patriarca del sepulcro y grita: ¡Cristo ha resucitado! Y toda la comunidad responde: ¡Aleluya!
Y en ese momento se produce la gran desbandada: los fieles se lanzan hacia las puertas, hacia las calles de la ciudad con sus antorchas encendidas y las atraviesan gritando: ¡Cristo ha resucitado, aleluya! Y quienes no pudieron ir a la ceremonia encienden a su vez sus antorchas y como un río de fuego se pierden por toda la ciudad.
Impresiona la ceremonia por su belleza. Pero aún más por su simbolismo. Eso deberíamos hacer los cristianos todos los días de Pascua y todos los días del año, porque en el corazón del creyente siempre es Pascua: dejar arder las antorchas de nuestras almas y salir por el mundo gritando el más gozoso de todos los anuncios ya que Cristo ha resucitado y, como Él, todos nosotros resucitaremos.
¡Aleluya, aleluya!, éste es el grito que, desde hace veinte siglos, diremos ese Día los cristianos, un grito que traspasa los siglos y cruza continentes y fronteras. Alegría, porque Él resucitó. Alegría para los niños que acaban de asomarse a la vida y para los ancianos que se preguntan a dónde van sus años; alegría para los que rezan en la paz de las iglesias; alegría para los solitarios que consumen su vida en el silencio y para los que gritan su gozo en la ciudad.
Revive Cristo dentro de los que le aman. Y su resurrección es un anuncio de mil resurrecciones: la del recién nacido que ahora recibe las aguas del bautismo, la de los dos muchachos que sueñan el amor, la del joven que suda trabajando, la de ese matrimonio que comienza estos días la estupenda aventura de querer y quererse, y la de esa pareja que se ha querido tanto que ya no necesita palabras ni promesas. Sí, resucitarán todos, incluso los que viven hundidos en el llanto; los que ya nada esperan porque lo han visto todo; los que viven envueltos en violencia y odio; y los que de la muerte hicieron un oficio sonriente y normal.
No lloréis a los muertos como los que no creen. Quienes viven en Cristo arderán como un fuego que no se extingue nunca. Acercaos al Pan, burgenses, que en el altar anuncia el banquete infinito; a ese Pan que es promesa de una vida más larga; a ese Pan que os anuncia una vida más honda. El que resucitó volverá a recogeros, nos llevará en sus hombros como un Padre querido, como una madre tierna que no deja a los suyos. Recordad, recordadlo: no nos ha dejado solos en un mundo sin rumbo. Hay un sol en el cielo y hay un sol en las almas.
En ese Día, hermanos, al quitar en nuestra plaza el manto a la Virgen y hacerle lucir el manto de la alegría, Cristo volverá a recordarnos: amigos míos, no temáis, no lloréis como los que no tienen esperanza. ¡No! Él no dejará a los suyos en la estacada de la muerte. Su resurrección fue la primera de todas. Él es el capitán que va delante de nosotros. No tengáis miedo. No temáis. 
Por |2020-11-13T03:45:40+01:00viernes, marzo 8, 2013|

LA ACADEMIA DOMINICANA DE GENEALOGÍA Y HERÁLDICA.

TRAYECTORIA DE UNA INSTITUCIÓN.
 
Por D.Luís José Américo Prieto Nouel.
Escudo de la Academia Dominicana de Genealogía y Heráldica. Dentro del escudo, en la parte superior, la bandera dominicana, abajo un árbol como símbolo de la familia, y a la derecha un galeón español, vehículo en el que vinieron los primeros navegantes a nuestra isla.
Como ya comentamos en este blog, la Academia Dominicana de Genealogía y Heráldica fue fundada el 27 de febrero de 2004, por un grupo de investigadores dominicanos y españoles, e incorporada al Poder Ejecutivo de la República Dominicana para darle personalidad jurídica dentro del territorio nacional y en el mundo.
El 27 de febrero del 2013, la academia renueva su Junta Directiva para hacerla más operativa debido a la ausencia de algunos de sus fundadores, ya porque hayan establecido residencia fuera del país o porque se encuentren inmersos en otras actividades personales que no les permiten asistir a las reuniones y actividades ordinarias de la misma.
La actual Junta Directiva 2013-2014 ha quedado conformada de la siguiente forma:
1.-Presidente: Ing. Electromecánico Luis José Américo Prieto Nouel.
2.-Primer VicePresidente: Dr. Miguel Isaías Ortega Peguero.
3.-Segundo VicePresidente: Dra. Hanny Charlotte Mateo Goicochea.
4.-Secretario: Ing. Civil Antonio José Ignacio Guerra Sánchez.               
5.-Tesorera: Lic. Altagracia Morel Jaquez.
6.-Bibliotecario: Ing. Civil Félix Antonio Disla Gómez.
7.-Primer Vocal: Ing. Jan Marcel Piña Croes.
8.-Segundo Vocal Sr. Carlos Alonso Salado.
9.-Tercer Vocal –Enc. Asuntos Internacionales: Lic. Joan Manuel Ferrer Rodríguez.
Desde su fundación, la academia ha tratado de incorporarse dentro del mundo genealógico internacional, efectuando actividades tanto en el territorio nacional como fuera del país.
Las primeras actividades se realizaron en compañía del Dr. Francisco Manuel de las Heras y Borrero, por aquellos entonces residente en República Dominicana, y promotor de la fundación de esta academia. Junto a él ,  los demás fundadores participábamos en las «Tertulias Diplomáticas» en “Quinta Dominicana” y colaborábamos en la elaboración de la publicación de los artículos “Diplomacia Internacional” en la “Revista Ritmo Social”, del Periódico más antiguo y de mayor tirada nacional “Listín Diario”, que culminaron en un majestuoso libro que recoge todas estas publicaciones periodísticas.
Curso de  Derecho Premial y Genealogía, impartido en la Universidad UNAPEC. Don Francisco M. de las Heras, Director, Don César Caracas, Jefe de Estudios, Don Dennis Simó, Rector UNAPEC, Don Luis José Prieto Nouel, Presidente ADGH, 2004-2010.  Año2004.
Dentro del curso Sobre Derecho Premial y Genealogía, que realizáramos en la Universidad APEC, dirigido por Francisco Manuel y contando con la asistencia del autor de estas letras, que en ese entonces fungía como Presidente del Instituto Dominicano de Genealogía, se fraguó el nacimiento de esta institución.
Acto de recibimiento de Caballeros y Damas en la I.O.H. de Carlos V, Capítulo de Santo Domingo, Don Enrique de Borbón, Don Antonio José Ignacio Guerra Sánchez, Secretario ADGH y su señora esposa, Don Luis José Américo Prieto Nouel y su señora esposa. Año2005.
La Academia de Genealogía y Heráldica participó activamente en la creación del Capítulo Dominicano de la I.O.H. de Carlos V, así como en la posterior investidura de Caballeros y Damas de esa Hermandad, que se celebró bajo la presidencia de D. Enrique de Borbón, quién posteriormente sería nombrado protector de nuestra Academia. Del mismo modo impulsa la creación del Capítulo Dominicano de la Asociación de Caballeros Hijosdalgo descendientes de la casa Troncal de los Doce Linajes de Soria.
Asistentes a la XIII Reunión Americana de Genealogía, en el Hotel Santo Domingo. Director Dr. Ramiro Ordoñez Jonama. Presidente de la Academia Guatemalteca de Estudios Genealógicos, Heráldicos e Históricos. Año 2005.
La academia realiza su primera actividad internacional asistiendo y participando con la ponencia “Los Nouel una familia francesa en América.Investigación genealógica», en la XIII Reunión Americana de Genealogía en Guatemala, donde solicita la sede para la próxima reunión en Santo Domingo, lo cual no fue posible. Esta reunión fue coordinada por nuestro querido amigo el Dr. Ramiro Ordóñez Jonama.

Asistentes a las XIV ReuniónAmericana de Genealogía celebrada en Lima.

La Institución participó activamente en la XIV Reunión Americana de Genealogía, celebrada en la Real Ciudad de Lima, Perú, donde el que escribe estas líneas  pronunció la charla “El legado familiar de Esteban Santos Prieto Casas y Carmen Buenaventura Peña Peña, en San Pedro de Macoris. Investigación genealógica». Estuvo  acompañado además de por su esposa, la Arquitecto Gloria Villegas de Prieto, por  su Presidente de Honor el Lic. Fernando Cavada y Paris, Conde de la Vega del Pozo, y del entonces Embajador de la Soberana Orden de los Caballeros de Malta en la República Dominicana, el Lic. José Luis Rodríguez Villacañas y López de Haro.  En esta reunión se solicita de nuevo la sede para realizar la siguiente Reunión Americana de Genealogía en Santo Domingo, oportunidad en la que le fue concedida la tan deseada  petición. Dicha reunión fue coordinada por el Dr. James Jensen de Souza Ferreira.

Asistentes a la XV Reunión Americana de Genealogía,  frente a la Basílica Catedral Primada de América de Nuestra Señora María de la Encarnación. Director Ing. Luis José Américo Prieto Nouel, Presidente de la Academia Dominicana de Genealogía y Heráldica.Año 2009.
Como ya es sabido, la Academia organizó la XV Reunión Americana de Genealogía ( 2009)  celebrada en las ciudades de Santo Domingo, Santiago y la Romana, con sede en un resort de Juan Dolio, Provincia de San Pedro de Macorís, donde los asistentes fueron declarados como»Visitantes Distinguidos de las ciudades de Santo Domingo y Santiago», primera ciudad del Nuevo Mundo y el primer Santiago de América, por las autoridades edilicias correspondientes a estas dos nobles ciudades americanas enclavadas en la Republica Dominicana, la tierra que más amó Colon y el destino turístico más guardado del Caribe. 

Sello Postal alusivo a la celebración de la XV Reunión Americana de Genealogía, en suelo dominicano. Año 2009.

Momento en que se emite oficialmente el sello de la XV RAG, el Director del Imposdom Dr. Modesto Guzmán, el Ing. Luis José Prieto y a su izquierda el Presidente Confederación Internacional de Genealogía y Heráldica Mr. Michell Teillard d’Eyre y el Presidente de la Confederación Iberoamericana de Genealogía y Heráldica Dr. Yves de la Goublaye de Menorval. Año 2009.

Reunión que contó con la presencia de gran parte de los más afamados y reputados investigadores de los continentes americano y europeo, destacando la presencia del Presidente, Vicepresidente y Secretario de la Confederación Internacional de Heráldica y Genealogía, Mr. Michelle Teillard d’Eyre, Mr. Yves de la Goublaye de Menorval y Mr. Pier Felice degli Uberti respectivamente. Conmemorando el evento, el Instituto Postal Dominicano, edita un Sello Postal Conmemorativo.

Asistentes a la XV Reunión Americana de Genealogía,  frente a la Marina de Casa de Campo en La Romana. Director Ing. Luis José Américo Prieto Nouel, Presidente de la Academia Dominicana de Genealogía y Heráldica.Año2009.
Asistentes a la XV Reunión Americana de Genealogía,  frente al Monumento a los Héroes de la Restauración en Santiago. Director Ing. Luis José Américo Prieto Nouel, Presidente de la Academia Dominicana de Genealogía y Heráldica, Año 2009.
En el 2010 dentro de las actividades del Bicentenario de México, el Ing. Felix Disla y el Ing. Luis José Prieto Nouel participaron en la XVI Reunión Americana de Genealogía celebrada en Morelia, México, reunión coordinada  por el Dr. Javier Sanchíz Ruíz.
Miembros de la Real Academia Matritense Asistentes a la XVI Reunión Americana de Genealogía,  en el Centro Cultural Clavijero, Morelia México. Directores Dr. Javier Sanchíz y la Lic. Amaya Garritz Ruiz, Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional de México UNAM. Año 2010.
En el 2011, la Academia, vuelve  a participar en la XVII Reunión Americana de Genealogía en la ciudad de Quito, Ecuador, ubicada en las altas montañas andinas del centro del mundo, donde nuestro Miembro de Número Lic. Joan Manuel Ferrer Rodríguez participó con la ponencia “Los Roco-Campofrío de Alcántara y sus ramas sucedáneas”.
Asistentes a la XVII Reunión Americana de Genealogía, en el centro del mundo, Quito, Ecuador. Directora Dra. Marcia Stacey Chiriboga de Valdivieso, Encargado de Eventos de la Sociedad Ecuatoriana de Genealogía. Año2011.
Asistentes de la ADGH y del IDG a la puesta en circulación del primer libro de la ADGH del Ing. Felix Antonio Disla Gomez, “Los Gomez Alfonso, una familia dominicana de origen boricua cubano”. Año 2011.
Ese mismo año la Academia celebró el Primer Simposio de Genealogía e Historia en Santo Domingo, contando con la cooperación de la Sociedad Puertorriqueña de Genealogía y las Sociedades Genealógicas de las Islas Vírgenes Americanas.
Primer Simposio de Genealogía e Historia, celebrado en Santo Domingo con la colaboración de la Sociedad Puertorriqueña de Genealogía y las Sociedades Genealógicas de las Islas Vírgenes Americanas.Año 2011.
En el mismo participaron los genealogistas Antonio Guerra, Fermín Álvarez y Joan Manuel Ferrer como expositores, junto a afamados investigadores puertorriqueños y procedentes de las Islas Vírgenes.
Luis José Prieto Nouel, Presidente de la ADGH, asiste a la celebración de los 60 Años de la fundación de la Academia Costarricense de Estudios Genealógicos y Heráldicos, cuyo presidente fue el Dr. Yves de la Goublaye de Menorval. Año 2012.
Nuestra Institución asistió y participó activamente en la Celebración del 60 Aniversario de la fundación de la Academia Costarricense de Genealogía y Heráldica, en la hidalga ciudad de Alajuela, en compañía del Presidente de la Academia Nicaragüense de Genealogía y Heráldica y de su presidente el Dr. Yves de la Goublaye de Menorval y García Quiroz.
Segundo Simposio Genealogía e Historia, celebrado en el Viejo San Juan de Puerto Rico, con la colaboración de la ADGH y las Sociedades Genealógicas de las Islas Vírgenes Americanas.
El año pasado, con gran éxito, el Ministerio de Cultura a través de la Editora Nacional, publicó la obra “Los Gómez Alfonso una familia cubana – boricua en la Republica Dominicana” de la autoría de nuestro Miembro de Número el Ing. Félix Disla Gómez.
Junto con la Lic. Hanny Mateo, la Academia  participó en el Segundo Simposio de Genealogía e Historia celebrado en 2012 en el Viejo San Juan de Puerto Rico.
Patio español de la ADGH. Desde el 2008 la academia disfruta de un espacioso local donde celebra sus actividades.
Sala de estar de la ADGH.
Como todos los seguidores de este blog conocen, desde el 2008 la Academia dispone de una vieja casa colonial que se usa de manera usufructuaria para efectuar las actividades de la Institución, como archivo y biblioteca. Instalaciones que han sido visitadas por numerosos genealogistas e investigadores internacionales.

Biblioteca Dr. Victor M. Villegas en la ADGH.

Ese mismo año, el Dr.Ing. Antonio José Ignacio Guerra Sánchez, Secretario fundador de la Academia Dominicana de Genealogía y Heráldica es nombrado, por el Poder Ejecutivo del gobierno del Presidente Dr. Leonel Fernandez,  Presidente del Patronato del Archivo General de la Nación. Órgano compuesto por diversas personalidades oficiales, intelectuales y comerciantes. Instituido con el único fin de resguardar el acervo histórico cultural de nuestros documentos históricos . Durante la conmemoración del Bicentenario de Duarte imparte unas charlas mensuales sobre “Duarte y sus compañeros de La Trinitaria” sacando a la luz datos inéditos de los mismos, fruto de una concienzuda investigación. Aclarando muchos conceptos oscuros, ocultos y olvidados.
Patronato de Conservación del Archivo.
Recorte de prensa que recoge la noticia ( Listín Diario).

La noticia se difunde en la prensa digital.

Esta Institución, como conocen todos los lectores de este blog, movida sin intereses lucrativos y con el único objetivo de fomentar la realización de estudios genealógicos e históricos, pese a su corto tiempo de vida, va cumpliendo todos sus objetivos  con especial brillantez. Metas que sin lugar a dudas redundarán en éxitos futuros.

Fundadores de la ADGH en la Quinta Dominica. Luis Jose Prieto Nouel, Francisco de las Heras, Manuel Fuertes, Antonio Guerra, Eduardo Hued, Guillermina Cruz, Jail Aurich, Hector Brea y Jose Luis Rodriguez Villacañas.
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Por |2020-11-13T03:45:41+01:00jueves, marzo 7, 2013|

CENA BENÉFICA ORGANIZADA POR LA I.O.H. DE CARLOS V.

A las 21.30 horas del próximo 16 de Marzo, la I.O.H. de Carlos V, en el seno de la Sociedad Heráldica Española, celebrará (D.m.), en el Salón “Alcázar de Toledo” de la Residencia Militar Alcázar, C/ Claudio Coello 137 de Madrid, su tradicional CENA BENÉFICA EN AYUDA DE LAS MONJAS DE CLAUSURA DEL REAL MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO DE GRANADA.

A las 23.00 horas se celebrará una rifa y subasta benéfica, cerrando los actos con un baile para todos los asistentes.
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Por |2020-11-13T03:45:41+01:00miércoles, marzo 6, 2013|

UN CÁLIDO ENCUENTRO AFRICANO.

MI VISITA AL PRÍNCIPE  DAVID ALEXANDER SSIMBWA  DE BUGANDA Y LA CASA REAL AFROBOLIVIANA.

Por Francisco M. de las Heras y Borrero, Doctor en Derecho y Correspondiente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación.
 

Entusiasmado con el estudio de la legitimidad histórica de las monarquías tradicionales africanas, me encuentro realizando una serie de encuentros con algunos de sus reyes y príncipes para conocer de primera mano la realidad actual de estos reinos, sus instituciones y su incardinación en la estructura de los actuales estados republicanos, que no sólo los toleran sino que aceptan su papel de liderazgo social. Los contactos y cambios de impresiones con profesores universitarios también me están resultando  muy provechosos y de gran utilidad.
Los casos más emblemáticos  de la realeza tradicional africana lo constituyen las Repúblicas de Gana y de Uganda, quienes llegan a reconocer a los reinos tradicionales en sus propias Constituciones. Al mismo tiempo, en estos estudios me guía el propósito de conectar la Casa Real Afroboliviana con sus homólogas del continente africano, poniendo en relación ambas monarquías que tienen un origen común.
EL Príncipe Alexander – HijO del Rey Chwa II – Saluda a Francisco Manuel de las Heras.
Hace pocos días,  ya hemos expuesto en este mismo blog la situación del Reino Constitucional de Buganda.  Pero antes de pasar al estudio de los otros reinos del país (Toro, Bunyoro, Ankole y Busoga), quedaría incompleta la presentación de dicho reino si no incluimos en nuestro trabajo un encuentro personal con Su Majestad Mutebi II, el Kabaka , como es popularmente conocido.
Llegar  hasta Kabaka Mutebi no es tarea fácil. El protocolo que rodea los reyes tradicionales africanos es muy estricto y no puede ser ignorado. La sencillez y afabilidad que una vez obtenida la entrevista se dispensa al visitante, no está reñida con el puntual cumplimiento de las normas y etiqueta protocolaria.
Aunque no sea fácil, me he impuesto la tarea de acceder al Rey de Buganda, Su Majestad Mutebi II, a fin de concluir como se debe mi trabajo de campo sobre este reino. O, al menos, intentarlo.
Sabiendo que la memoria histórica de la dinastía la constituye el Príncipe Alexander Ssimbwa, me propuse conseguir una entrevista con él, estimando que este paso me aproximaría al encuentro con Kabaka Mutebi.
Mi aliado, como tantas otras veces en cuestiones relativas al Reino de Buganda, lo fue el Príncipe George Mulondo. Este es hijo del Príncipe David Tembo, ya fallecido, hijo a su vez del Príncipe Alexander. El Príncipe George por su dedicación y disponibilidad para trabajar por la Casa Real es uno de sus nietos preferidos.
La biznieta del Príncipe Alexander saluda de rodillas al Príncipe Mulondo.
El Príncipe Alexander, asesor del Presidente de la República para temas históricos y protocolarios de la Casa Real de Buganda, es  el único hijo vivo del Rey Chwa II, es por tanto hermano del anterior Rey Muteesa II y tío del actual Kabaka.
Kabaka Daudi Chwa II (1897 – 1939) nació en el Palacio Mengo. Su padre, Kabaka Mwanga II, murió exiliado en la Islas Seychelles en 1903.  Daudi Chwa tenía  entonces siete años de edad, aunque ya llevaban los regentes gobernando en su nombre desde 1897, cuando ascendió al trono con tan sólo un año. Mwanga II, tristemente famoso por haber ordenado la matanza de los “Mártires  de Uganda”, primeros nativos del país convertidos al cristianismo, había perdido la corona por sus enfrentamientos con los ingleses.
En los años treinta del pasado siglo XX, Chwa II realizó un largo periplo por Europa, siendo reiteradamente condecorado por los gobiernos de los países que visitaba. Muy amante del “deporte  rey”, llegó a ser el primer presidente de la Federación de Uganda de Fútbol.
De entre los 35 hijos que tuvo Daudi Chwa, le sucedió Muteesa II,  quien, continuando siendo el Rey de Buganda, fue, tras la independencia del país en 1962, el primer Presidente Constitucional de la República hasta 1966. En este año es depuesto por su Primer Ministro, Milton Obote, que abolió todos los reinos tradicionales,  los cuales permanecieron en esta situación hasta que el actual Presidente de Uganda, Museveni, volvió a restaurarlos en 1993.
El más joven de todos los hijos de Chwa II  es el Príncipe Alexander, que en la actualidad cuenta 80 años. Aunque su aspecto es el de un hombre fuerte y deportista (a su edad continúa jugando al tenis), necesita ciertas atenciones médicas. Por ello, la entrevista que nos concedió es doblemente de agradecer.
El Príncipe Alexander obsequió a Francisco M. con algunas fotografías históricas.
Para llegar a su casa, una cómoda residencia a la salida de Kampala, tuvimos que atravesar diversas zonas de la ciudad llenas de colorido y tipismo. En el trayecto pudimos observar los mercados al aire libre de frutas y verduras, siempre rebosantes de un bullicioso público que se afana en comprar los productos  más baratos; las aglomeraciones de tráfico sin orden ni concierto continuamente interceptadas por innumerables moto-taxis, aquí llamados “boda-boda”; las mujeres vestidas con trajes multicolores portando en sus cabezas apetitosas fuentes de frutas… Todo un maravilloso espectáculo para la vista imposible de trasladar al mejor de los cuadros.
Ya en el umbral de la puerta principal de la residencia del Príncipe Alexander, y antes de entrar  propiamente al interior de la casa, me quito los zapatos en señal de respeto, siguiendo las indicaciones del Príncipe George Mulondo. Extraña sensación la que sentí: enchaquetado, con corbata y andando en calcetines.
Francisco Manuel conversando con Muzana María, esposa del Príncipe Alexander.
La primera bienvenida la recibimos por parte de la esposa del Príncipe Alexander, Muzana María, que nos acoge con el mismo calor que a los viejos amigos.  Nos hace pasar a un elegante salón completamente abarrotado de recuerdos históricos, fotografías y pinturas. Enseguida nos ofrece unos refrescos, que nos vinieron como anillo al dedo en aquella tarde calurosa del mes de febrero, como casi todas las de Kampala.
Detalles de los recuerdos históricos del salón.

A los pocos minutos aparece el Príncipe Alexander, alto, corpulento, recto, atento y afable, al que saludo sujetándole su mano entre mis  manos, tal como prescribe el protocolo. Me hace sentar a su lado, mientras comenzamos a charlar de la historia y de la actualidad del Reino de Buganda.
Me mostró recuerdos personales, me presentó a algunos miembros de su familia que iban incorporándose a la reunión: sus hijas, las princesas Evylin Nachwa y Rose Nakamanya,  y algunos nietos.  También entra  en el salón una biznieta de ocho años, que muy atenta  saluda de rodillas al Príncipe George Mulondo y a mí. El Príncipe Alexander le encarga que busque en su despacho unas fotos de la Casa Real, cosa que la niña hace con presteza de inmediato.
Francisco Manuel con las Princesas Evylin Nachwa y Rose Nakamanya.
Una empleada doméstica nos ofrece más refrescos, y, además, ahora también, un delicioso café africano con panecillos. Continuamos hablando. Habían transcurrido más de dos horas, creí llegado el momento de  pasar al segundo motivo de mi visita.
Así, comienzo a hablarle al Príncipe Alexander sobre la Casa Real Afroboliviana, de la que hemos informado en diferentes ocasiones en el blog  que acoge estas líneas. Le explico que, al igual que el Reino de Buganda, la Casa Real Afroboliviana está reconocida por la vigente  Constitución de su país, el Estado Plurinacional de Bolivia. Me escucha con vivo interés, haciendo preguntas puntuales en determinados momentos de la narración. 

Francisco Manuel escucha con atención las explicaciones del Príncipe Alexander.

Ya estaba informado de la concesión por parte del Rey Afroboliviano, D.Julio I, de la Gran Cruz de la Orden del Mérito del Príncipe Uchicho, cuyo diploma acreditativo le anuncio le voy a entregar en ese momento. Noté cómo el viejo príncipe se emocionaba, mientras clavaba fijamente su mirada en la fotografía del Rey Afroboliviano,  que momentos antes le había entregado. Interesado, pregunta ciertos detalles de su vida. También le comuniqué lo importante que es para el Rey Afroboliviano entablar contacto con sus hermanos los reyes tradicionales africanos.  Me aseguró, agradecido, que el diploma ocuparía un lugar de honor en su salón.

El Príncipe Alexander muestra satisfecho los documentos entregados por Francisco Manuel.
 Me dijo, también, que Kabaka Mutebi estaría muy interesado en conocer  esta historia y que aceptaría encantado el Gran Collar de la Orden del Príncipe Uchicho, que yo le había anunciado era deseo del Rey Afroboliviano ofrecer al Kabaka como muestra de aprecio y hermandad. Me prometió que Mutebi II no tardaría mucho tiempo en recibirme.
En ese momento capté la expresión de  satisfecha complicidad del Príncipe George Mulondo como queriendo decirme: “lo logramos”.
Tras una cordialísima despedida con invitación a una próxima cena  por parte de Muzana María,  dimos por concluida nuestra visita.
La entrevista fue muy animada.
Cuando salimos, ya hacía rato que había oscurecido.  La noche invitaba a continuar la velada, cosa que hicimos el Príncipe George Mulondo y yo en la agradable  terraza de uno de los numerosos restaurantes con que cuenta Kampala, envueltos en  canciones de ritmo africano que se oían en el ambiente.
Por |2020-11-13T03:45:41+01:00martes, marzo 5, 2013|

CEREMONIAL DEL ACTO DE ENTREGA DEL HALCÓN MALTÉS AL VIRREY DE SICILIA (Año 1.760).

Por Antonio de Castro y García de Tejada, Señor de la Casa de Tejada, Halconero Mayor del Reino y del Subpriorato Español de la Orden de Malta.
Escudo del Gremio de Halconeros de la Real Caza de Volatería.
 Como quiera que el Rey Carlos I de España cedió la Isla de Malta a los Caballeros de la Religión de S. Juan como rey de las Dos Sicilias, conviene, si breve, un acercamiento a la historia de este  antiguo reino, que caminó compartiendo la historia de España desde finales del siglo XIII hasta bien entrado el siglo XVIII. Aunque tras ser desgajado de la Monarquía Universal Hispánica, siguió formando parte del patrimonio de la rama española de la Casa de Borbón hasta la creación del nuevo reino de Italia un siglo después.
Carlos I ( Carlos V de Alemania) a caballo en Mühlberg (Tiziano 1548).Museo del Prado (óleo sobre lienzo).
Sicilia hasta el siglo XI, se encontró habitada por población sarracena, a quienes les fue arrebatada por los herederos de Tancredo de Hauteville, cuyo nieto Roger II, fue en 1.130 reconocido por el papado como primer rey de Sicilia. A la muerte de Guillermo II el Bueno, nieto del mencionado, y tras enfrentarse con el pueblo de Sicilia partidario de Tancredo, primo del difunto Guillermo,  heredó el reino su tía Constanza, esposa del emperador Enrique VI  (d.1.197). El poder y la influencia de la familia Hohenstauffen se impuso sobre la voluntad de los sicilianos, consiguiendo imponer su dinastía. De esta casa imperial, destacaremos al rey Federico I de Sicilia, II en el Sacro Imperio Romano Germánico (d. 1.250), quien fue una singular personalidad en su época. Apasionado de la cetrería y autor de la magna obra cetrera “De arte venandi cum avibus” se le atribuye  la frase, muy apreciada por los halconeros modernos, de que un día sin cetrería era un día perdido. Buen poeta, se le considera el fundador de la literatura vernácula italiana. Su enfrentamiento con la Iglesia y el Papado fueron manifiestos, hasta el punto de que el papa Clemente IV, hizo todo lo que estuvo en su mano para destronar a esta dinastía, apoyando las pretensiones de la Casa de Anjou al mencionado reino. 
Federico II Hohenstaufen.
El ajusticiamiento de Conradino de Hohenstauffen en 1.268 por Carlos de Anjou, coronado rey de Sicilia y de Nápoles, provocó la famosa jornada conocida como las Vísperas Sicilianas y la separación de las Sicilias. Tras estos sangrientos episodios, el pueblo de Sicilia – que no perdonó a Carlos el asesinato de Conradino – ofreció el reino a D. Pedro de Aragón, casado con Constanza de Hohenstauffen, hija de Manfredo, heredero bastardo de Federico II. Aunque Nápoles queda bajo la dinastía de los Anjou, Sicilia desde finales del siglo XIII pasa a la corona de Aragón y aunque durante el siglo XIV, se producen enfrentamientos entre los herederos de Pedro III de Aragón, terminó imponiéndose la línea de Martín II de Trastamara. Posteriormente, tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón, Sicilia se incorpora a la gran dinastía hispánica creada tras el matrimonio de los Reyes Católicos. 
Reyes Católicos. Láminas en tonos verde representando los retratos de Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón.
D. Felipe V la pierde tras la Guerra de Sucesión en 1.713. De 1.713-20 perteneció a la Casa de Saboya y más tarde hasta el año 1.735 a la Casa de Austria. El Rey Felipe V, influido por su esposa Isabel de Farnesio, quien pretendió un trono para cada uno de sus hijos, ayudó a su hijo Carlos que reinaba en Nápoles a recuperar Sicilia. Cuando a la muerte de su hermanastro D. Fernando VI, D. Carlos de Nápoles y Sicilia vuelve a España como Rey deja los reinos de Nápoles y Sicilia a su  segundo hijo D. Fernando, que reinó como Fernando IV de Nápoles y III de Sicilia y posteriormente como I de las Dos Sicilias.
Es importante constatar que en la donación, Carlos I de España no cedió el archipiélago con total soberanía sino que  tras complejas negociaciones reservó para la corona española, además del tributo anual del halcón de cetrería, el nombramiento de obispo, y en consideración a sus dominios en Italia, reservó a los de esta Lengua, la dignidad de Almirante de la flota de la Orden. En el siglo XVI, el halcón se entregaba al virrey de Sicilia en el día de Todos los Santos. En siglos posteriores se entregó directamente al rey en la Corte de Madrid, como se constata en diversos documentos  que se conservan  en el archivo de Simancas y entre otros en el pasaporte librado en 1.725 al Comendador Jordi de Montaner. También se cita esta prerrogativa de la corona española en el memorial elevado por el Condestable de Castilla al rey Carlos III de España, al solicitar el restablecimiento de la Real Caza de Volatería.
Conocemos el ceremonial del pleito de homenaje y entrega del halcón maltés por diversos  documentos custodiados en el mencionado archivo, si bien el de más riqueza descriptiva es el que describe la ceremonia celebrada el 22 de julio de 1.760 en Palermo y que se desarrolló siguiendo el siguiente protocolo:

RELACION DE LA INVESTIDURA DE LA ISLA DE MALTA.

Dada por el Señor Virrey de Sicilia en nombre de S. M. Siciliana al Gran Maestro de la Orden Gerosolimitano; y de juramento de Devoto Homenaje prestado por el mismo por medio de su embajador el dia 22 de julio 1.760.- Palermo- junto a Stefano Amato. Con permiso de los superiores.
Habiendo el Gran Maestro de Malta hecho pasar a este puerto la escuadra de sus cuatro galeras, destinando su General y Comendador Fr. D. Pascual Gaetani de Aragona a presentarse a este Señor Virrey, para recibir de sus manos, como procurador de S. M. Siciliana, la investidura de las islas de Malta, Gozzo y el Castillo de Trípoli; y prestar además en nombre de la Religión el juramento de fidelidad y de voto homenaje; adornado a tal efecto el sobredicho Comendador de suficiente poder de  procuración; se celebró el día 29 de julio de la forma siguiente:
Envió S. E. el Señor Virrey al Comendador una carroza de seis caballos con dos cocheros, en la cual, el sobredicho Comendador acompañado por el príncipe de Butera, por quien fue también asistido en toda la función, se trasladó al Regio Palacio, acompañado por los más nobles de esta capital así como de la Orden de Jerusalén.

Comitiva de  una representación de Caballeros de la Orden de Malta, ataviados a la usanza  del siglo XVI. Valetta año 2005.
Al llegar la carroza al Regio Palacio, la compañía de la guardia se colocó en posición de armas, el tambor tocó la marcha hasta que el Comendador entró en el portón, donde los centinelas le presentaron armas; que son los mismos honores de la presentación de armas que realiza la tropa al salir y entrar el Virrey; bien entendido que la distinción de tal honor de presentación de armas se le hizo como capitán general que es, de una de las provincias del Reino de Nápoles, elegido por Real gracia de S. M. Subiendo las escaleras al salón, los alabarderos se pusieron en su sala en fila con las propias armas en mano y los Volantes y Patrulla del Virrey hicieron lo mismo en su sala.

El Halcón Maltés. Valetta 2005.

Los caballeros del Comendador se quedaron en el salón y los pajes pasaron a la primera antecámara, y a la puerta inmediata a la sala de los alabarderos llegó el Comendador acompañado de dos gentileshombres de S. E. y de allí pasando a la cámara de la audiencia, encontró en la antecámara anterior a los pajes puestos en fila.
Estaba el Señor Virrey bajo el dosel en pie con silla a su espalda, almohadón a sus pies; delante había un pequeño buffete con su almohadón, sobre el cual estaba el libro de los Evangelios con el santísimo crucifijo y a los pies del buffete había otra almohadilla para uso del Comendador, donde arrodillado debía de prestar el juramento.

D. Antonio de Castro y García de Tejada  recibiendo el Halcón Maltés en nombre de S.M. D. Juan Carlos I . Valetta, año 2005

Su excelencia el Señor Virrey estaba asistido por todo el Sacro Real Consejo, situado a un lado del trono. El protonotario estaba a la derecha de S. E. y precisamente delante del buffete sobredicho y al mismo lado, un poco más atrás, estaba el capitán de la guardia de S. E.
Habiendo entrado el Comendador en la cámara de la audiencia, después de las acostumbradas reverencias al Señor Virrey, invitado por éste, subió la pequeña escalera del trono, hizo el cumplido a S. E. que entonces se cubrió e igualmente se cubrieron el Comendador y el Protonotario, juntamente con el Sacro Regio Consejo, habiendo podido haber hecho lo mismo los asistentes que suelen cubrirse delante del Señor Virrey.

El Halconero Mayor con el Halcón del Rey. Valetta 2005.

Después de esto el Comendador expuso la embajada en nombre de la Religión, alegrándose de la sucesión de este reino por la majestad de Fernando IV, nuestro Señor, a lo que correspondió el virrey en términos de gratitud y asegurando el Comendador que se encontraba en todo feudatario al Real trono de S. M.
Después de esto, habiendo presentado el Comendador la cédula del juramento al susodicho protonotario del Reino D. Ignacio Papé Duque de Giampilieri, por orden del Señor Virrey fue leída del tenor siguiente; permaneciendo el Señor Virrey con todo el Ministerio y el Comendador en pie, después de haber entregado su capelo al portero de la cámara:
Yo fray Pascual Gaetani de Aragona, Prefecto General de las armas marítimas de la Orden, procurador y nuncio especialmente destinado para estas cosas, por el eminentísimo y reverendísimo Señor fray Manuel Pinto, Gran Maestro de la sagrada casa del Hospital de Jerusalén y a todos los sucesores en el maestrazgo, a toda la Orden y al convento de la misma casa y a mí mismo y a Vos ilustrísimo y Excelentísimo don Juan Fogliano de Aragona, Marqués de Pellegrino y Valdemozola, Barón de Vico, Ponte, Alvarola, Riva y Carmiano, Señor de Castrinovi y Vichizolo,etc., Caballero de la Real Orden de San Genaro, Comendador en la Constantiniana de San Jorge, con sala y ejercicio de su sagrada Real Majestad; en este reino de la Sicilia ulterior y las islas adyacentes Prorrey y Capitán General, y en esta (Palermo), representando la persona de la sagrada regia Majestad FERNANDO, rey invictísimo de ambas Sicilias y Jerusalén, solemnemente presto y prometo juramento de homenaje y fidelidad según la forma del Privilegio por Dios y la cruz del Señor Nuestro Jesucristo y sus sagrados cuatro Evangelios, tocados por mí corporalmente, por las almas de mis principales, y de mí mismo, (prometo) tener, luchar y reconocer el Feudo noble, libre y franco, conforme a los pactos y condiciones contenidos en el Privilegio de la concesión hecha por la cesárea Majestad de Carlos V Emperador de romanos, dada en Castello Franco el día 23 de marzo de la tercera Indicción 1530; ejecutado en la ciudad de Messina el día primero de junio de predicha tercera Indicción; y por la católica Majestad de Felipe II rey de las Españas, de las Dos Sicilias y Jerusalén, etc. dado en Bruselas de Brabante el día 27 de junio, de la segunda Indicción de 1559; ejecutado en  Palermo el día 14 de febrero de la tercera Indicción de 1560 por la misma sacra regia Majestad, y después de él felices y luengos días a los sucesores en el reino; concedidas las islas de Meliveti y Gaudisi, y también la ciudad y el castro de Trípoli, al dicho gran maestro, a los sucesores y al convento predichos, por la dicha cesárea Majestad de Carlos V emperador de los romanos. Y también se tenga relación de observar todas y cada una de las cosas que se contienen en concreto en el cesáreo y regio Privilegio de la cesión del mismo. 

Documento expedido por las Autoridades maltesas, por el cual hacen entrega del Halcón a S.M. el Rey D. Juan Carlos I. Valetta 2005. (fotografía del documento original que se encuentra en los archivos del Real Gremio de Halconeros).

Estando presentes para toda y cada una de estas cosas, el ilustre marqués Don Vincencio Natoli, presidente del Tribunal regio del patrimonio, el ilustre marqués Don Angelo Cavalcanti Consultor de S. E., y el ilustre marqués Don José Asmundo Paternó Presidente del Tribunal del consistorio de la sacra real Conciencia, y otros muchos en número suficiente. Acabada la lectura y arrodillado el Comendador delante del buffete y puestas sus manos sobre los Evangelios, y la cruz, prestó el juramento de fidelidad y de voto homenaje, conforme a la susodicha fórmula de la Cédula respondiendo ASÍ LO JURO, y besando los Evangelios y la cruz.

Documento de la toma de razón del Halcón por parte de la Excma. Sra. Embajadora del Reino de España en Malta. Valetta 2005. (fotografía del documento original que se encuentra en los archivos del Real Gremio de Halconeros).

Con la circunstancia que después de tan solemne función, el Comendador estaba adornado del Poder para la presentación del Tributo anual del Halcón, que solía practicarse el día primero de noviembre, y que en esta ocasión era presentado anticipadamente (el halcón) en nombre del Gran Maestro al Señor Virrey, que tomándolo en su mano ( como era costumbre hacer en nombre del Católico rey de las Españas), de nuevo respondió en términos de gratitud.

Antonio de Castro y García de Tejada.
Por |2020-11-13T03:45:41+01:00lunes, marzo 4, 2013|

NÚM. 29 DE LA REVISTA «ATAVIS ET ARMIS».

Hace escasas fechas hemos recibido en esta Casa Troncal el Núm.29 de la Revista “Atavis et Armis”, órgano de comunicación del Gran Priorato de España de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén. 
Portada del último núm. de la Revista.
Del mismo queremos resaltar:
– El Apartado dedicado a la Campaña “Toda Ayuda es Poca II”.
– El Artículo dedicado a la última investidura de la Orden en Madrid.
– El Artículo dedicado al Galardón que la Fundación de Fomento Europeo ha dado a la Orden.
– El Artículo dedicado al Cincuenta Aniversario del Gran Priorato de Irlanda.
El Gran Maestre de la Orden, el marqués de Almazán,  y el Gran Prior del Gran Priorato de España, el marqués de La Lapilla, junto a Dña. Berta Pedemonte, en un momento de los actos de Investidura de la Orden lazarista. Ambos llevan en sus uniformes la rueda que les acredita como Caballeros pertenecientes a esta Casa Troncal.
Entre los actos protagonizados por otras Corporaciones que se recogen en este número queremos destacar:
–  El artículo dedicado al recibimiento de nuevos miembros en la Maestranza de Castilla.
–  El dedicado a la investidura de nuevos Caballeros y Damas en el Cuerpo de la Nobleza de Asturias.
–  El Artículo dedicado a los nuevos ingresos en el “Centenar de la Ploma”.
–  El Artículo dedicado a los actos protagonizados el pasado día 20 de octubre de 2012 por la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria.
Artículo dedicado a nuestra Casa Troncal.
«La Asamblea que fue presidida por el Presidente de la Diputación, don Francisco Manuel de las Heras y Borrero y por el Diputado Mayor, el Excmo. Sr. D. Carlos Martínez Mínguez, Alcalde de Soria, iniciándose con una ofrenda floral a San Saturio, Patrón de Soria. Tras la entrega de los Libros de Inscripciones y Asientos al Archivero titular del Archivo Municipal de Soria, D. José Antonio Martín de Marco, que también lo es de la Casa Troncal, para su custodia en los fondos de ese archivo, se procedió a la entrega de las primeras Llaves de Plata y Bronce que otorga la Corporación.
Las Llaves de Plata fueron entregadas al Excmo. Sr. Alcalde de Soria D. Carlos Martínez Mínguez y al Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Gerardo Melgar Viciosa, en ambos casos, como merecido reconocimiento a su incondicional apoyo e impulso a la Casa Troncal.
Otras Llaves de Plata, fueron recogidas por el Ilmo. Sr. D. Javier Martínez de Lagos Beitia, Coronel de Infantería, en nombre del Jefe del Estado Mayor del Ejército, el Excmo. Sr. General D. Jaime Domínguez Buj, para ser entregadas al Ilmo. Sr. Coronel Jefe del Regimiento de Infantería Soria 9, actualmente destacado en Canarias, como reconocimiento a su impecable trayectoria desde tiempos inmemoriales en favor de España, llevando en alta honra el nombre de Soria por todo el mundo.
Las Llaves de Bronce fueron otorgadas, en primer lugar al Sr. D. Arthur Vivacqua Meyer y a los caballeros lazaristas D. Claudio Chaqués Ramón y D. Alfredo Escudero y Díaz Madroñero, por su ayuda y mecenazgo de muchas de las actividades de la Corporación.
Los actos terminaron con la concesión de la Placa de Caballero al anterior Jefe del Estado Mayor del Ejército el Excmo. Sr. D. Fulgencio Coll Bucher, General de Ejército de nuestras Fuerzas Armadas, representante de una saga de importantes militares y políticos».
 
Este número finaliza con las semblanzas, y otros artículos, dedicados a miembros destacados de la Orden, así como otros de gran interés de la autoría del Profesor D.DANIEL GARCÍA RIOL, de D.FRANCISCO CAVIEDES BUTLER, de D. RAFAEL PORTELL PASAMONTE y del Dr. DE MONTELLS, los cuales con el permiso de sus autores, y de esta publicación, tenemos pensado reproducir, en futuras entradas de este blog para el deleite de todos los que gustamos de estas ciencias, artes y tradiciones.
El número finaliza, además de con las acostumbradas recomendaciones bibliográficas, con las armas del caballero D. Hugo Pascual del Póbil y López de Tejada, blasonadas por el Juez de Armas don José María de Montells y dibujadas por don Carlos Navarro Gazapo.
Por |2020-11-13T03:45:42+01:00domingo, marzo 3, 2013|

EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA CUARESMA.

El día 13 de Febrero comenzábamos en la Iglesia Católica, con la imposición de la Ceniza el tiempo de Cuaresma, cuarenta días que tienen su culminación en la fiesta de la Pascua de Resurrección de Cristo.
La cuaresma  rememora los cuarenta años que pueblo de Israel paso en el desierto camino de la tierra prometida y de la liberación tan esperada. Este tiempo de peregrinaje camino de la tierra prometida fue un tiempo cargado de trabajos, luchas fatigas, hambre sed y cansancio, pero pudo el pueblo elegido disfrutar de la entrada en la tierra que manaba leche y miel  (Cfr. Ex.16 ).
La cuaresma es un tiempo litúrgico que nos prepara para la Pascua, la resurrección del Señor y su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte, que es la fiesta de la alegría porque en la resurrección de Cristo, todos hemos pasado por la acción de Dios de las tinieblas a la luz, del ayuno a la comida, de la tristeza al gozo y de la muerte a la vida.
La cuaresma es ese tiempo propicio de prepararnos para esa gran alegría de la Pascua, un tiempo especialmente propicio para convertir nuestras vidas plenamente al Señor y a lo que el Señor pide de nosotros:
Para unos puede ser tiempo de vuelta al camino de Dios, a la casa paterna, porque reconoce que se había separado de él como el hijo menor del la parábola del Padre bueno y el Hijo prodigo (Cfr. Lc. 15, 11-31). 
Para otros la cuaresma es la conversión como purificación de todo aquello que no se ajusta a lo que Dios quiere de nosotros. No se ha roto con Dios, ni se ha elegido el camino equivocado, pero aun  permaneciendo con Dios y en su camino, no todo lo que vive está de acuerdo con la voluntad y el plan de Dios. Para  Estos la cuaresma es tiempo de purificación de determinadas actitudes que no son las que Dios quiere y espera de nosotros.
Para quienes reconocen que han equivocado el camino, el medio auténtico de volver es acercarse al trono del perdón que es el sacramento de la penitencia, hacer una buena confesión de los pecados y comenzar de nuevo a caminar por el camino de Dios, manteniéndose en él por medio de la oración y el ayuno y preparar así la fiesta de la alegría de la Resurrección del Señor y de su propio resucitar a la vida de Dios.
Para quienes no se han marchado de la casa paterna, pero descubren en sus vidas determinadas actitudes poco conformes con la voluntad del Señor, la confesión sacramental, junto con la oración y el sacrificio, les ayudarán a responder plenamente a lo que Dios espera de ellos.
Otro medio importante que pone a nuestro alcance la cuaresma para todos es el ayuno, que nos ayuda a vaciarnos de todo aquello que nos queda vacíos, para llenarnos de algo mucho más valioso, que nos aleje de los criterios del mundo y nos ayude a llenarnos de Dios.
El ayuno hemos de entenderlo como la privación de algo para entregarlo a los demás que lo están necesitando en el caso de ayuno de comida. Pero hay otros tipos de ayuno que nos pueden llevar al verdadero encuentro con Jesucristo, porque se trata de ayunar de aquellas actitudes que son incompatibles con los valores del evangelio y con el estilo de vida que Jesús nos propone. 
Se trata de ayunar de determinadas actitudes pecaminosas que se pueden estar dando en nosotros: De juzgar a los demás para descubrir a Cristo que vive en ellos y amarlos como hermanos;  del pesimismo para llenarnos de esperanza; de las preocupaciones terrenas para llenarnos de la confianza en Dios; de pensar solo en nosotros para ayudar y a mar a los demás; del desaliento para llenarnos del entusiasmo de la fe; de los pensamientos mundanos para llenarnos de los planes de Dios, de todo cuanto nos separa de Jesús, para vivir desde lo que nos acerca a El.
Vivamos esta cuaresma así como la penitencia y el ayuno y seguro que estaremos preparando el gran día de la Pascua de la Resurrección del Señor, que nos liberará definitivamente de todo mal, de todo poder de la muerte y del pecado, para vivir en adelante como verdaderos hijos de Dios.
+ GERARDO MELGAR VICIOSA
OBISPO DE OSMA-SORIA
Y
CAPELLÁN MAYOR DE LA CASA TRONCAL DE LOS DOCE LINAJES DE SORIA.
Por |2014-07-27T19:10:25+01:00sábado, marzo 2, 2013|

SEMINARIO DE GENEALOGÍA Y HERÁLDICA EN LA ULHT.

Dentro del IV Curso de Introducción a la Genealogía y la Heráldica, la Universidad Lusófona de Humanidades y Tecnologías de Lisboa, está celebrando un Seminario en el que diversos expertos, bajo la coordinación de D. Benito Martínez y del Caballero de esta Casa Troncal D. Vitor Escudero de Campos,  se están exponiendo y estudiando temas relacionados con estas ciencias.
PROGRAMA:
23 de febrero de 2013. «Ex-Librística e Falerísitica», por Vítor Escudero
9 de marzo de 2013. «Heráldica e família: da pessoa ao grupo», por Segismundo Pinto
16 de marzo de 2013. «Pedras de Armas dos Açores», por Sérgio Avelar Duarte
23 de marzo de 2013. «Das empresas aos símbolos nacionais», por José Colaço
13 de abril de 2013. «Heráldica e Ciências Sociais», por António de Sousa Lara.
Por |2020-11-13T03:45:42+01:00viernes, marzo 1, 2013|

RECIBIMIENTO QUE LA CIUDAD DE SORIA HIZO AL DOCTOR TOMÁS DE VERA ACEVES, RECONOCIÉNDOLO COMO HIJODALGO NOTORIO DE AQUELLA CIUDAD, HONRÁNDOLE CON EL TÍTULO DE CABALLERO DIPUTADO DE LOS ARNESES DEL LINAJE DE LOS VERAS DE SANTA MARÍA DE BARNUEVO.

Páginas de la 475 a la 481 de la obra de D.Manuel Morales Borrero titulada “El Franciscanismo y el Monasterio de Franciscanas Descalzas de Jaén (Bernardas) en la primera mitad del siglo XVII”.
Archivo Histórico Provincial de Jaén, legajo 1284, escribano Juan de la Bella, fecha 20 de agosto de 1619, folios 1051r–1054r. Aquí consta por extenso el recibimiento que la ciudad de Soria hizo al doctor Tomás de Vera Aceves, hermano del Obispo de Troya, reconociéndolo como hijodalgo notorio, y le honraron con el título de caballero diputado de los arneses de dicho linaje. La carta con el nombramiento lleva fecha de 27 de julio de 1619. (En el Archivo Histórico Municipal de Jaén existe otro documento similar, de fecha 6 de septiembre 1619, que también tengo localizado). A continuación incluyo el texto casi completo del Archivo Histórico Provincial de Jaén, legajo 1284:
[fol. 1051r] «Testimonio de el doctor Tomás de Bera de Aceves, de cómo fue reconoçido por el linaxe de los Beras de Santa María de Barnuebo, uno de los doçe linaxes de la çiudad de Soria, de notorios cavalleros Hijos dalgo ––. Y cómo fue nonbrado por cavallero diputado de los arneses de dicho linaxe».
«En la muy noble, famosa y muy leal çiudad de Jaén guarda y defendimiento de los reynos de Castilla, a veinte días del mes de agosto de mill y seisçientos y diez y nueve años, su merçed el doctor Antonio del Río alcalde mayor de Jaén por el señor don Françisco de Brizuela cavallero del ávito de Santiago, corregidor de Jaén y Andúxar por su magestad, pareçió el doctor Thomás de Vera y Açeves y presentó por la petición y el testimonio siguiente:
»El Doctor Thomás de Vera y Açeves veçino de esta çiudad, digo que yo soy caballero hijodealgo notorio del linage de los Veras de Santa María de Barnuebo, uno de los doçe linages de la çiudad de Soria de notorios Caballeros hijos dealgo, y por el dicho linage fui electo por diputado de los arneses y reçebido por tal por los demás caballeros diputados de los demás linages, conforme a la costunbre inmemorial de los dichos doçe linages, como todo consta y pareçe por estos testimonios de que originalmente hago presentaçión. Y porque por el dicho offiçio de caballero diputado tengo muchas preheminençias y prerrogatibas y las mismas mis descendientes y para que en todo tienpo se entienda y sepa y conste de ello, pido y suplico a vuestra merced mande que los dichos testimonios se ponga original en el registro del presente escribano, interponiendo en ello su autoridad para que haga fee. Pido justiçia, &c. El Doctor Vera de Açeves» [firmado y rubricado]. Aquí el testimonio.
»Su merced, el dicho alcalde mayor, abiendo bisto el dicho testimonio y que no está roto ni biçioso ni en parte sospechoso, y que está firmado y signado del escribano y çertificado, mandó que yo el presente escrivano le ponga en este registro de scripturas públicas [fol. 1051v] deste presente año de mill y seiscientos y diez y nueve, y de el dicho testimonio con estos autos dé un traslado, dos o más a la parte que lo pidiere, yo el dicho escrivano y los demás que subçedieren en este oficio firmado y signado y en manera que haga fee; en los quales traslados y en éste su merced dixo que ynterponía e ynterpuso su autoridad y decreto judicial tanto quanto puede y con derecho deve, y lo firmó siendo testigo Fernando Díaz de Biedmar escrivano público y Alonso Palomino vecinos en Jaén. [Firman y rubrican:] El Doctor Antonio del Río y Joan de la Bella, escribano público. Doy fee».
[fol. 1052r] »Yo, Domingo Gutiérrez, scrivano del Rey nuestro señor y público del número antiguo desta mui noble y mui leal ziudad de Soria, cabeça de provinçia y de los fechos y negoçios del linaje de Santa María de Varnuevo uno de los doçe linajes de la dicha ciudad zertifico y doi fe y verdadero testimonio a los quel presente vieren cómo en la dicha çiudad de Soria en veinte y dos días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nueve años, estando juntos los cavalleros hijos dalgo del dicho linaje en los portales de la yglesia parroquial de Sancta María de Varnuevo, parte y lugar donde tienen uso y costumbre de se juntar para las cossas y negoçios tocantes al dicho linaje, aviendo sido muñidos1 y llamados por mí el dicho escrivano los que viven y moran en esta dicha ziudad y los que pudieron ser havidos del día anteçedente conforme a la costumbre del dicho linaje y de los demás desta ziudad y siendo y estando presentes expecial y nombradamente los señores Juan de Varnuevo Miranda, regidor desta dicha ziudad por elezión y nombramiento del dicho linaje cúyo es el dicho regimiento, Diego López de Medrano y don Jaçinto y don Francisco de Medrano sus hijos, D. Francisco López de Medrano y Silva y don Francisco de Varnuevo Cabredo, D. Francisco de Varnuevo Azeves, Antonio de Varnuevo y Sebastián y Antonio de Varnuevo sus hijos; y don Diego López de Medrano señor de los Carrezuelos, y don Alonso de Balsinieso, y don Francisco Bélez de Medrano y don Diego de Medrano hijo de Velasco de Medrano, señor de la casa y Jerónimo de San Miguel […]. Y en la dicha junta parezió el doctor Tomás de Vera Aceves becino de la ciudad de Jaén estando en esta de Soria y presentó la proposición del thenor siguiente.
»El Doctor Thomás de Vera y Açeves veçino de la ziudad de Jaén, del reyno de la Andaluçía, digo que yo soi cavallero hijo dalgo notorio deste linaje de Sancta María de Varnuevo, uno de los doçe desta ziudad por ser hijo lejítimo y natural de Rodrigo de Vera de Soria y nieto de Juan López de Soria Vera y bisnieto de Fernán Núñez de Soria Vera y reviznieto de Rodrigo de Vera Soria hijo lejítimo y natural que fue de Gonçalo de Vera el nieto y de Sancha de Aceves su muger, vecinos y naturales que fueron del dicho lugar de Rinieblas jurisdicción desta ziudad, cavallero hijo dalgo notorio quel dicho Gonçalo de Vera fue deste dicho linaje y que como tal en él gozó y botó, y sus antepasados y desçendientes. Y a causa de que el dicho Rodrigo de Soria Vera mi rebisagüelo salió desta ziudad y del dicho lugar a servir a los señores y reyes en las guerras del reyno de Granada
e hizo su asiento en la dicha ziudad de Jaén donde él y sus descendientes, mis antepasados, vivieron y yo e vivido. No emos asistido a goçar y votar en las cosas y juntas tocantes al dicho linaje y para quen él sea reconoçido por tal cavallero hijo dalgo, aora que vengo a esta çiudad pido y suplico a vustras mercedes en conformidad de la costumbre del dicho linaje y de los demás de los dichos doze linajes. Mande nombrar y nombren jueçes ante los quales haga las diligençias y pruevas neçesarias y que se termine la causa en forma a la dicha costumbre. Pido justicia y para ello &c. El doctor Vera de Açeves.
»Y presentada la dicha proposición y vista por el dicho linaje y cavalleros dél, haviendo sobre ello conferido y platicado se acuerda de nombrar jueçes en razón de lo en el dicho pedimiento conthenido; y por mayor parte de boces fueron nombrados por tales juezes a los dichos señores».
[fol. 1052v] »Hernando Yáñez de Varnuevo y don Diego López de Medrano señor de los Carrezuelos a los quales dieron poder en vastante forma para conoçer en la dicha causa y la determinación della conforme a la costumbre del dicho linaje y de los demás de los doçe desta ziudad, y los susodichos açeptaron el dicho nombramiento de jueçes y juraron de haçer justiçia.= Y en el dicho día ante los dichos jueçes pareçió Jofeph de Usguerá procurador del número desta ziudad y en birtud del poder especial quen la dicha causa tiene, presentó otra petiçión por la qual dijo que los dichos señores jueçes devían declarar ser cavallero hijo dalgo del dicho linaje como desçendiente por linea recta de varón, de Gonçalo de Vera de Rinieblas cavallero hijo dalgo del dicho linaje, como constava por las ynformaçiones y libro del dicho linaje y partidas sacadas del dicho libro y que como a tal cavallero hijo dalgo el escrivano del linaje lo muña zite y llame para todas las juntas dél estando en esta dicha ziudad y su jurisdiçión y que como tal goçe de las preeminenzias en el dicho linaje por perteneçerle lijítimamente y por otras raçones como consta de la petiçión que presentó. Y pidió ser reconoçido por tal cavallero hijo dalgo y justiçia.
»Y los dichos jueçes mandaron se pusiesse con los autos. Y ansí mismo se presentó por el dicho señor doctor Vera de Açeves ynterrogatorio de preguntas a cuyo tenor pidió se examinasen sus títulos y por los dichos señores jueçes se mandó que al tenor de él fuesen examinados los testimonios que se presentaren y fueron phechas provanças y presentado y compulsado ziertos testimonios y puntos del libro original del dicho linaje. Y concluida la causa por los dichos señores jueçes con acuerdo del señor doctor Gutiérrez de Molina, corregidor y justiçia mayor por el rei nuestro señor en esta dicha ziudad y su jurisdicción fue dada e pronunçiada la sentencia del tenor siguiente:
»Su Señoría: Visto el pedimiento phecho en el linaje de Santa María de Varnuevo por el doctor Tomás de Vera Haçeves veçino de la ziudad de Jaén estante en esta de Soria y el fecho ante nos como jueçes por el dicho linaje nonbrados sobre el reconoçimiento que pide de ser cavallero hijo dalgo notorio del dicho linaje y visto lo compulsado del libro orijinal del dicho linaje y la probança que hizo y lo que más verse devía etcª.
»Hallamos que debemos de declarar y declaramos el dicho dotor Tomás de Vera Açeves ser cavallero hijodalgo notorio del dicho linaje de Santa María de Varnuevo, uno de las doze desta ciudad, por ser desçendiente por línea reta de varón de Gonzalo de Vera de Rinieblas, cavallero hijo dalgo que fue del dicho linaje y por tal le reconoçemos y mandamos reconoçer y quel scribano lo muña cite y llame estando en esta ziudad para todas las juntas, cossas y casos que çitan y llaman a los demás cavalleros hijos dalgos del dicho linaje para que bote y goçe como tal cavallero hijo dalgo del y se asiente en las listas y matrículas donde los demás están asentados y listados. Y por esta nuestra sentençia difinitiva, juzgando ansí lo pronunçiamos y mandamos con acuerdo de nuestro asesor, y mandamos que el dicho Doctor Vera Azeves pague las costas y asesorias deste negoçio. [Firman:] Hernando Yañez de Varnuevo, don Diego López de Medrano, el doctor Gutiérrez de Molina asesor en la ziudad de Soria a veinte y tres días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nueve años por ante mí el presente escribano y testigos los señores Hernán Yáñez de Varnuevo [fol. 1053r] y don Diego López de Medrano jueçes de esta causa dieron e pronunçiaron las sentençia de suso contenida, firmada de sus nombres; y del señor doctor Pablo Gutiérrez de Molina corregidor en esta ziudad de Soria y su jurisdicción por el rey nuestro señor su asesor, y la mandó notificar en el linaje y a la presente, siendo testigo don Juan Morales de Arévalo tesorero de la collegial y Juan de Varnuevo regidor y Juan Gómez vecinos de Soria ante mí Juan Gutiérrez.
»Para notificar la dicha sentencia de suso yncorporada los dichos juezes por su auto mandaron que se juntase el dicho linaje para miércoles siguiente, veinte y quatro del presente mes de jullio a la dicha ora los dichos cavalleros hijos dalgo del dicho linaje para el dicho efecto special y nombradamente Diego López de Medrano y don Jaçinto y don Francisco de Medrano sus hijos, Juan de Varnuevo Miranda regidor, don Francisco López de Medrano y Silva, don Francisco de Varnuevo Cabredo, don Francisco de Varnuevo Açeves, don Diego López de Medrano señor de los Carrezuelos, Velasco de Varnuevo, Domingo de Varnuevo, don Francisco Vélez de Medrano, Sebastián de Varnuevo y Antonio de Varnuevo hermanos, don Alonso de Valdivieso, don Diego de Medrano hijo de Velasco de Medrano, Hernando Yáñez de Varnuevo vecinos de esta ziudad; e Juan de Varnuevo de Fuentesecha y Juan de Varnuevo de Alconava, cavalleros hijos dalgo del dicho linaje. Yo el dicho escribano leí la dicha scritura y por ellos fue oida y entendida unanimemente y conformes nemini discrepante a boz de linaje dijeron que la consentían y consintieron, loavan y aprovavan y mandaban llamar a la dicha junta al dicho doctor Vera de Açeves para que en ella se allase goçase y botase como los demás cavalleros hijos dalgo del dicho linaje; y estando en la dicha junta se trató de nombrar caballero diputado de los arneses de los doçe linajes desta dicha ziudad y rentas y vienes dellos y demás cosas tocantes a la administrazión y diputaçión, y unánimes y conformes todos los dichos cavalleros hijos dalgo nombraron por tal cavallero diputado por el dicho linaje a el dicho señor doctor Thomás de Vera de Açeves, cavallero hijo dalgo del dicho linaje y le dieron poder cumplido en vastante forma para que se pueda juntar y junte con los demás cavalleros hijos dalgo diputados de los demás linajes en su junta y
diputación y haçer, tratar y acordar lo que fuere necesario conforme a la costumbre de los doçe linajes, como todo lo sobre dicho consta y pareçe por los dichos autos y proçeso y libro de las juntas del dicho linaje a que me refiero.
»Y para que dello conste, de pedimiento del dicho doctor Vera de Haçeves di la presente fe y testimonio en la ziudad de Soria a veynte y çinco días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nueve siendo testigos Juan Gutiérrez de Morales y Juan de Ventemilla vecinos de Soria.
»Ba escrita esta fee y testimonio en una foxa más ésta, y se entiende que esta fee y testimonio y otras qualesquier que pareçiere tener dadas ésta y ellas se entiendan ser todas unas y una misma cosa y no aber contradiçión en cosa ni en parte. Y en fee de ello signo a tal en testimonio de verdad. [Firmado y rubricado] Domingo Gutiérrez».
[fol. 1053v] En el vuelto de este folio (1053v) el escribano público de Soria Martín de Esparza y fedatario de las juntas de caballeros diputados de los arneses de los doce linajes de Soria certifica y da fe que en dicha ciudad, con fecha 25 de julio de 1619, se reunieron los caballeros diputados siguientes: don Rodrigo de Camarga por el linaje de los Morales, representante de la cuadrilla Hondonera.
Don Francisco de Solier, de la cuadrilla Romera, diputado por el linaje de don Martín Salvador.
El licenciado Sebastián de Morales de la cuadrilla Romera, diputado por el linaje de los Morales.
Alonso Ruiz, diputado por el linaje de don Bela.
Bartolomé de Santa Cruz, diputado por el linaje de Santa Cruz.
El licenciado Diego Rodríguez de Morales, diputado por el linaje de los cancilleres del tercio de Álvaro González de Izarra.
Alonso de Albiz, diputado por el linaje de Santisteban.
Diego Gutiérrez de Montalbo, diputado por el linaje de Calatañazor.
Don Antonio López Dinio, diputado por el linaje de don Martín Salvador.
El capitán Jerónimo Zapata, diputado por el linaje de San Llorente.
El doctor Tomás de Vera y Aceves, vecino de Jaén, diputado por el linaje de Santa María de Barnuevo.
[Una vez indicada la lista precedente continúo con la trascripción paleográfica del final de este documento:]

[fol. 1053v] »Y por la dicha junta y diputaçión [don Tomás de Vera y Aceves] fue reçivido y admitido y entró en ella. Y en lo que en la dicha junta se trató y acordó dio su boto como consta del Libro de las Juntas de la dicha diputaçión a que me remito. Y para que dello conste, de pedimiento del dicho doctor Tomás de Vera de Açeves, di el presente en la çiudad de Soria a veinte y siete días del mes de jullio de mill y seiscientos y diez y nuebe años.
»Y en fee dello hize mi signo, en testimonio de verdad. Martín de Esparza» firmado y rubricado.
[fol. 1054r] »Yo Juan Luis Berrio escribano del rei nuestro señor y del ayuntamiento y número antiguo de la ziudad de Soria zertiffico y doi ffe que Domingo Gutiérrez y Martín de Sparça contenidos en los testimonios desta otra parte y Pedro Espejo y Mendiola y Miguel Navarro y Diego de Bentemilla, de quien van çertificados, son escrivanos del rey nuestro señor y de el número antiguo de la dicha ciudad, fieles, legales y de confiança, y como a tales a las scripturas, testimonios y autos que antellos an pasado y pasan se les a dado y da entera fee y crédito en juiçio y fuera de él, como echos ante tales escribanos. Y para que dello conste, de pedimiento del dicho doctor Bera de Açeves caballero hijo dalgo del linaje de Sancta María de Barnuebo uno de los doce linajes desta dicha ciudad y natural de la de Jaén, di esta çertificación en Soria a veinte y ocho de jullio de mill y seisçientos y diez y nuebe años. En testimonio de ello lo signo y firmo y lo sellé con el sello de las armas de la çiudad que está en mi poder. En testimonio de verdad, Juan Luis Berrio». [firmado y rubricado; aquí va el sello de la ciudad de Soria].
[Seguimos en el fol, 1054r] Al margen: «Recibimiento de los testimonios de arriba por la ciudad de Jaén»].
»Yo, don Antonio de Talabera Sotomayor, escribano del Rey nuestro señor, y maior del cavildo de la çiudad de Jaén y sus tierras, doy fee que hoy día de la fecha, aviendo presentado el señor doctor Thomás de Vera y Aceves una petición con unos testimonios a la letra como los de arriba sinados de Domingo Gutiérrez y de Martín de Esparza, escrivanos de la çiudad de Soria, que todo ello por acuerdo y mandado desta dicha çiudad está escrito en el libro del cavildo deste día; por ante mí, en el dicho libro, proveyeron el auto siguiente.
»En este cavildo se leyó una petición del señor doctor Thomás de Vera y Aceves vecino desta çiudad con unos testimonios que presentó por los quales consta le reconocieron en la çiudad de Soria por uno de los cavalleros de los doce linaxes de la dicha çiudad de Soria y que le nombraron por uno de los cavalleros diputados de los arneses de ella, y pedido se escriba en el libro y se le dé testimonio, la Ciudad mandó se haga ansí como lo pide y se le buelba el original y se le dé por testimonio para guarda de su derecho, a quien se le guarden las preheminencias que como tal caballero deve aver con las otras preheminencias que le pertenecen a él y a sus hermanos y a el señor Juan de Soria Vera veinte y quatro desta çiudad por ser, como todos son, cavalleros hijos de algo y de los dichos doze linajes. Como todo consta por la petición testimonios y acuerdo desta çiudad de Jaén, que todo está en el dicho libro a que me refiero.
»Y de pedimiento del dicho señor Doctor Thomás de Vera y Aceves doy la presente en Jaén a seis de setiembre de mill y seiscientos y diez y nueve años.
Y en fe dello fiçe mi signo en testimonio [de verdad]
Antonio de Talabera Sotomayor». [Firmado y rubricado].
Portada de la Obra.
Notas.
1 Muñir.– «Llamar o convocar a las juntas o a otra cosa». D.R.A.E
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Por |2020-11-13T03:45:42+01:00jueves, febrero 28, 2013|

ALGUNOS RECUERDOS PERSONALES DE BENEDICTO XVI.


POR EL VIZCONDE DE AYALA.
 
No me cabe duda de que Su Santidad reinante hasta hoy ha sido uno de los mejores pontífices romanos de los tiempos modernos: intelectual notable y gran teólogo, discreto pero contundente, decidido y eficaz, bondadoso y tímido, nos deja un recuerdo suave de su firmeza germánica atemperada por la dolcezza italiana. Y al hilo de la abdicación pontificia, que se llevará a cabo hoy mismo, quiero compartir algunos recuerdos míos cercanos: los de mis últimos encuentros con Su Santidad.
El pasado 5 de febrero, cuando nada hacía sospechar de su próxima decisión, acudí a la Ciudad Eterna con motivo de la audiencia que Su Santidad había señalado para conmemorar el aniversario del patronato de Nuestra Señora del Pilar a la Guardia Civil. Asistieron el Ministro del Interior, el Director General del Benemérito Cuerpo, y sus más altos mandos. La ocasión, dentro del contexto del cuidado ceremonial de los Palacios Apostólicos, fue muy grata y muy señalada.
El 6 de febrero por la tarde, cuando salía de la Cancillería de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge en Via Sistina, me encontré con el regente del Subpriorato de San Jorge y Santiago, suprema autoridad de la Orden de Malta en España, que no es otro que mi buen amigo José María Moreno de Barreda. Y enseguida, muy cerca de la Fontana di Trevi, con su equivalente portugués Augusto de Athayde Bettencourt, Conde de Albuquerque – de quien tan buena amistad y tantos favores tengo recibidos -, acompañado de Miguel de Polignac, embajador de la Orden en Lisboa, del Conde de Calheiros y de Joâo Pedro de Campos Henriques. Gratos encuentros.
El 7 de febrero tuve la grata ocasión de compartir mesa y mantel, en su comedor privado del propio cuartel, con el General Domenico Giani, comandante en jefe de la Gendarmería Pontificia y jefe absoluto de la seguridad vaticana. Me impresionó el carácter sólido pero espartano del dottore Giani, no menos que su preparación técnica y sus relaciones óptimas con los primeros servicios del mundo. ¡Un campeón, al que veo todos los días en televisión, siempre inmediato a la persona del Santo Padre!. Y por la tarde pude pasear a solas con su ayudante Giovanni Bariviera por los bellísimos jardines vaticanos, a la misma hora en que lo hacía Su Santidad. ¡Feliz causalidad y gratísima ocasión, por alejada de las sólitas solemnidades de la corte pontificia!
De ese atardecer romano -es decir bellísimo- me quedan, a más del grato recuerdo, la bendición de Su Santidad, y dos obsequios para mí más que entrañables: una bonita medalla papal en plata dorada, y una santo rosario de gran calidad -ébano y plata-, ornado además de las Armas Pontificias, siempre gratas a un heraldista.
Esa misma noche cené en una estupenda trattoria con el cónsul general de España en Roma, Marqués de Villafranca de Ebro, casado con mi amiga de juventud Margarita Pérez de Rada (próxima Marquesa de Jaureguízar, Deo volente), con Fabio Cassani, Conde de Giraldeli, y con Sergio Rodríguez, director del Instituto Cervantes y su encantadora mujer Olga. Topamos allí con mi viejo amigo el príncipe Rúspoli y con su bellísima princesa, y lo pasamos muy bien.
El sábado 9 volvía ver al Pontífice en la basílica de San Pedro, con ocasión de celebrar el 900º aniversario de la promulgación de la bula Pia postulatio voluntatis, por la que la Santa Sede reconoció el 15 de febrero de 1113 a la Orden de San Juan Bautista, llamada entonces del Hospital de Jerusalén, después de Rodas, y hoy de Malta. La ocasión fue magna: 4.500 caballeros de Malta, con sus familias, y encabezados por Su Alteza Eminentísima el Príncipe Gran Maestre y demás dignidades de la Orden, acudieron a recibir la bendición de Benedicto XVI -algo cansado, la verdad-, tras una misa cantada, concelebrada por el Cardenal Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad, y no menos de diecisiete Cardenales, cuarenta Arzobispos y Obispos, e innumerables sacerdotes. Fue el último acto en público de Su Santidad, pues apenas el lunes siguiente nos anunció su renuncia ¡Para no olvidar nunca!
Yo asistí a tal solemnidad en mi condición de Rector de la Academia Melitense, y como tal se me dio un muy buen asiento en la primera fila de la Casa Pontificia, muy inmediato al Cuerpo Diplomático acreditado cerca de la Santa Sede. Un lugar de privilegio para ver y ser visto: y además, acompañado por mis amigos el Príncipe de Windischt-Graetz, gentilhombre de Su Santidad, y el doctor Cardelús, tuve plena libertad de movimientos por toda la zona del parque corona al famoso baldaquino de Bernini, y pude saludar entonces a S.A.R. el Duque de Braganza (quien me ha señalado audiencia en Lisboa), al Zar de los Búlgaros, al Rey de Rumanía, al Cardenal Martino, gran prior de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge, a los embajadores de España, de Georgia, de Portugal y de Francia, y a muchos amigos que son caballeros de la Orden, tanto italianos como portugueses y españoles.

Después de la misa, en la Sala Pablo VI, la Santa Sede y la Orden de Malta fueron capaces de dar de comer con éxito a esas cinco mil personas, sin que el número de concurrentes fuese en ningún momento agobiante, ni a nadie faltase la comida. A los amables sones de la banda de la Gendarmería Pontificia, tuve ocasión de saludar allí a tantísimos amigos del mundo entero. Porque no es exagerado decir que aquel dia y en aquel lugar estaba reunida toda la historia de Europa, personificada en los descendientes de quienes la hicieron. El elenco de tantos nombres ilustres -desde Austria y Borbón, a Prusia y Saboya, sin ir más lejos ni entrar en los nombres ilustres de la más alta y encumbrada nobleza- produce un cierto vértigo histórico. Muchas de mis próximas actividades y viajes de los próximos meses se ajustaron allí, por la amabilidad de mis buenos amigos.
Para completar la jornada, la Orden de Malta nos entregó a los asistentes una reproducción facsímil con traducción a varias lenguas de la bula fundacional, acompañada de la medalla conmemorativa de este 900º aniversario de su promulgación, que reproduce el sello del Papa Pascual II. Una presea vistosa, y muy de agradecer por parte de quienes amamos esta clase de distintivos; yo no dejaré de usarla con frecuencia sobre mi uniforme.
Rematé el viaje al dia siguiente, domingo 10 de febrero, visitando los Palacios Magistrales en la colina del Aventino -desde donde se ofrece la mejor vista panorámica de la Ciudad Eterna-, nuevamente de la mano de la Casa Pontificia y guiado por mi buen amigo Fabio Cassani, Conde de Giraldeli. Nuevamente me encontré allí con tantos amigos italianos -como el príncipe Caracciolo, Francesco Chiarizia di Molisse, o la bella napolitana Nuria Merolla-, españoles -los Marqueses de Villafranca de Ebro- y franceses, y también me tropecé con la delegación española de la Orden de Malta, en la que tantos y tan buenos amigos tengo. 
Rematé la jornada asistiendo a la misa mayor en la basílica española, la de Santa María Maggiore, donde en compañía de S.A.R. el Duque de Braganza, del Barón Nesci di S.Agata, del Conde de Giraldeli y de Tommaso Cherubini, oramos todos por la salud de nuestro queridísimo pequeñín Bartolomeu Correia de Matos, a sus tres años convaleciente de una tremenda y peligrosa operación a corazón abierto -felizmente, el niño está restablecido cuando escribo esto, bendito sea Dios-.
Y desde allí a casa, que ya era hora. Un viaje ciertamente emotivo y memorable.
 Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila
Vizconde de Ayala y Marqués de la Floresta.
Por |2020-11-13T03:45:42+01:00miércoles, febrero 27, 2013|
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