Plaza Mayor n° 6, Soria, España

Doce Linajes de Soria

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25 01, 2013

EL CUERPO DE LA NOBLEZA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS HOMENAJEA A LOS MANDOS DEL REGIMIENTO DE INFANTERÍA MECANIZADA ASTURIAS Nº 31.

Por |2020-11-13T03:45:51+01:00viernes, enero 25, 2013|

 El pasado día 23 el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias ofreció una cena a los mandos del Regimiento de Infantería Mecanizada Asturias Nº 31, con motivo del 350 Aniversario de dicha Unidad.
El acto, que tuvo lugar en el Real Club de Tenis de Oviedo, estuvo presidido por el Canciller de la Nobleza de Asturias, D. Manuel Ruiz de Bucesta, y por el Coronel Jefe del Regimiento, D. Carlos Díez de Diego.
Durante la cena, el Sr. Ruiz de Bucesta pronunció unas acertadas palabras en honor del Regimiento y de su largo servicio a España y a la Corona, desde que fuese fundado hace 350 años, con la denominación de «Tercio de Asturias».
Por su parte el Coronel Jefe, D. Carlos Díez de Diego, contestó con unas palabras de agradecimiento, e hizo entrega de una Metopa del Regimiento.
Cabe destacar que el pasado mes de octubre el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias concedió al Regimiento de Infantería Mecanizada Asturias Nº 31 la Corbata de dicha corporación, siendo recogida en Oviedo por el Coronel Jefe del Regimiento, D. Carlos Díez de Diego.
Un momento durante la cena.
Entre los asistentes a la cena caben destacar, entre otras autoridades, al Delegado de Defensa en Asturias, Coronel D. Baldomero Argüelles, acompañado por su esposa, el Teniente Coronel D. Antonio Cebrián, el Teniente Coronel D. Eduardo Martínez, de la Comandancia de la Guardia Civil de Oviedo, acompañado de su esposa, el Suboficial Mayor del Regimiento Asturias 31, D. Demetrio Peña, D. Jesús Dolado, Presidente de la Asociación Retógenes, y Dña. Inmaculada González, Concejal de Educación de Oviedo. Por parte del Cuerpo de la Nobleza acudieron D. Ángel Bueres, Fiscal del Cuerpo, D. Alfredo Leonard, D. Luis Blázquez, D. Antonio Ruiz de Bucesta, D. Felipe Díaz Miranda, D. Ignacio Alvar-González,  D. Rogelio Díaz Agero.
24 01, 2013

LA TRADICIÓN CABALLERESCA, CRUCES Y VENERAS.

Por |2020-11-13T03:45:52+01:00jueves, enero 24, 2013|

Queremos recomendar con nuestra entrada de hoy, una magnífica obra de D. Luis Valero de Bernabé y Martín de Eugenio, Marqués de Casa Real, que seguro hará las delicias de todos los aficionados a los temas de los que versa este blog.
Esta obra del Marqués de Casa Real es el fruto de una idea muy madurada, que versa sobre los inicios de la caballería en Europa, lo que significó el código  y el espíritu caballleresco, con especial referencia a la participación de España en la formación de la misma. 
Esta obra se revela como una historia sobre las diversas órdenes constituidas en los distintos reinos medievales hispanos, así como de la implantación,en nuestra piel de toro, de las ordenes militarse de los cruzados. Sus veneras y emblemas, así como los acontecimientos  bélicos que sirvieron de fundamento a las grandes cruces históricas españolas y su tratamiento en la heráldica. 
Portada del libro.
Su primer capítulo, dedicado a la tradición caballeresca, versa sobre el hombre  y el caballo, y el origen de la caballería feudal; la gran mutación.
El segundo capítulo nos habla de la influencia hispana en la formación de la Caballería. La caballería íbera “la devotio”, la caballería visigoda “el gardinato”, la caballería islámica “la futuwaw”, la caballería cristiana “fijosdalgos e infanzones”, la caballería popular, los tercios españoles y los conquistadores de Indias.
El capítulo tercero nos sumerge en el espíritu de la caballería. La Caballería en la historia ( el llamamiento a las cruzadas, las ordenes de caballería, la Orden del Santo Sepulcro, la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, la Orden Hospitalaria de San Lázaro, la Orden de la Milicia del Temple y la Orden de Santa María de los Teutónicos).
La caballería en la literatura ( las epopeyas medievales y los tratados y libros de caballería)
El capítulo cuarto versa sobre las ordenes de caballería hispanas ( las órdenes navarras, las aragonesas, las de León y las castellanas ), el final de los tiempos heroicos, la incorporación perpetua de los maestrazgos a la corona, el consejo de las órdenes de caballería, la aristocratización de las órdenes y  las reales maestranzas. Finalizando el capítulo con una reseña a las instituciones caballerescas en la actualidad.
El capítulo quinto trata de la cruz en la heráldica y el sexto viene con un amplio estudio sobre las veneras de las órdenes de caballería. Esta magnífica obra se cierra con un interesante capítulo dedicado a los  símbolos religiosos en la heráldica.
Como todos nuestros lectores ya conocen, D. Luis Valero de Bernabé es Doctor en Historia y Abogado. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales, Licenciado en Dirección de Empresas (ESIC), Diplomado Superior en Genealogía, Heráldica y Derecho Nobiliario por el Instituto Salazar y Castro del C.S.I.C., Diplomado en Vexilografía y Heráldica por la Asociación Ateneística de Madrid, Gran Placa de la Orden Heráldica “Salazar y Castro”, entre otras muchas, siendo autor de multitud de obras, ponencias, artículos y conferencias.
23 01, 2013

HONORES Y DISTINCIONES DEL EMPERADOR HAILE SELASSIE I.

Por |2020-11-13T03:45:52+01:00miércoles, enero 23, 2013|

Por  el Dr. D. José María de Montells y Galán, Heraldo Mayor de esta casa Troncal.
Estando como estoy, muy atareado escribiendo una historia sobre la dinastía salomónica, encuentro entre los papeles que manejo, la relación de honores y distinciones, el medallero, por decirlo de otra manera, del Emperador, que me parece apabullante y responde a la intención del monarca de poner a su país en la primera línea de las naciones influyentes de su época, visitando incansablemente las grandes capitales. Lo logró plenamente ya que la Etiopía imperial llegó a ser la nación políticamente más importante de África. 
El Emperador Haile Selassie.
En 1963, Haile Selassie, presidió la formación de la Organización de la Unidad Africana (OUA). La nueva organización establecería su sede en Addis Abeba. En mayo de ese año, Haile Selassie fue elegido primer presidente de la organización. Junto con Modibo Keita de Malí, el líder etíope ayudaría a negociar con éxito los Acuerdos de Bamako, que pusieron fin al conflicto fronterizo entre Marruecos y Argelia. En 1964, Haile Selassie impulsaría la idea  de la creación de los Estados Unidos de África, proposición que más tarde retomaría el líder libio, Muammar Gaddafi, de tan infausta memoria. Como quiera que la cortesía entre estadistas viene marcada por el intercambio de condecoraciones, Haile Selassie acumuló una serie de honores que le ponen al frente de los Jefes de Estado de su tiempo, como el Soberano más condecorado. Con relación a nuestra Patria, el Negus fue Collar de la Orden de Carlos III, la más alta condecoración española.
Armas del Emperador Haile Selassie como Caballero de la Jarretera.
En 1963, el Emperador visitó España, entrevistándose con el Caudillo. Volvió a nuestro país en 1967, de manera privada, para una corta estancia de descanso  en Palma de Mallorca y en 1971, como consecuencia de una invitación expresa del Generalísimo Franco. Las relaciones entre ambos estadistas fueron de extrema cordialidad. Se sabe que el León de Judá quedó muy impresionado después de su visita al Valle de los Caídos, que recordaría toda su vida como un grandioso monumento. También en Valencia, en 1971, su encuentro con el Santo Cáliz (que evoqué en un artículo publicado ya hace tiempo), fue muy emotivo. El medallero del Emperador, que no me resisto a reproducir, es el siguiente:
–    Gran Comendador de la Orden de la Estrella de Etiopía 1909
–    Gran Cordón de la Orden de Salomón (Etiopía) 1930
–    Gran Collar de la Orden del Sello de Salomón (Etiopía)
–    Gran Cordón de la Orden de la Reina de Saba (Etiopía)
–    Gran Cordón de la Orden de la Santísima Trinidad (Etiopía)
–    Gran Cordón de la Orden de Menelik II (Etiopía)
–    Caballero de la Gran Cruz de la Orden de San Miguel y San Jorge (GCMG) 1917
–    Caballero de la Gran Cruz de la Real Orden Victoria (GCVO) 1924
–    Caballero de la Gran Cruz de la Orden del Baño (GCB) 1924
–    Caballero de la Orden de la Jarretera (KG) 1954
–    Caballero de la Orden de la Santísima Anunciación 1928
–    Collar de la Orden del Serafín de Suecia
–    Cadena de la Real Victoria 1930
–    Gran Cordón de la Orden del Crisantemo 1930
–    Gran Placa de la Orden del Elefante 1954
–    Gran Collar de la Orden del León de Oro de la Casa de Nassau (25 mayo 1924)
–    Collar de la Orden del Maha Chakri 1958
–    Gran Placa de la Orden de Suvorov primera clase  1959
–    Collar de la Orden de Muhammad Ali 1930
–    Gran Placa de la Legión de Honor  1924
–    Gran Comendador de la Legión de Mérito  1945
–    Gran Collar de la Orden de Pahlevi  1964
–    Collar de la Orden del Águila Azteca  1954
–    Collar de la Orden del Crisantemo 1956
–    Gran Cruz de la Orden del Libertador San Martín
–    Collar de la Orden del Nilo (22 mayo 1963)
–    Gran Cruz de la Orden de la Orden Piana o  de Pío IX  1970
–    Gran Cordón de la Orden de Idris I de Libia
–    Gran Cordón de la Orden de la Independencia
–    Gran Cordón de la Orden de Hussein ibn Ali
–    Gran Cordón de la Orden de Muhammad
–    Collar de la Gran Orden de los Hachemitas
–    Orden de la Corona de Italia  1917
–    Orden de los Santos Mauricio y Lázaro  1924
–    Orden del Redentor (19 agosto 1924)
–    Orden de Leopoldo (Bélgica) – 1924
–  Banda de las Tres Órdenes Militares de Cristo, San Benito de Aviz, y Santiago de la Espada (1959)
Haile Selassie saliendo de la Catedral de Toledo.
–    Orden de la Torre y la Espada de Portugal  1925
–    Caballero de la Gran Cruz de la Orden de Guillermo  1954
–    Caballero de la Gran Cruz de la Orden del León Neerlandés   1930
–    Orden del Águila Blanca de Polonia  1930
–    Collar de la Orden de San Olav de Noruega  1949
–    Collar de la Orden de Carlos III (1954)
–    Collar de la Orden de la Rosa Blanca
–    Medalla del Mérito Militar de 1 ª clase (28 de octubre de 1954)
–    Gran Cruz de la Orden Nacional de Vietnam 1958
–    Orden de la Verdad  1958
–    Collar de la Orden de la Cruz del Sur  1958
–    Collar de la Orden del Leopardo
–    Gran Collar de la Orden del León
–    Gran Placa de la Orden del Valor de Camerún
–    Gran Cruz de la Orden del Sol del Perú
–    Collar de la Orden del Busto del Libertador Simón Bolívar
–    Gran Cruz de la Orden del Cóndor de los Andes
–    Grado Especial de la Orden de las Nubes Propicias
–    Gran Cruz de la Orden de Polonia Restituta de Polonia  1967
–    Gran Cordón de la Orden de los Omeyas
–    Gran Placa de la Orden del Mono de Togo
–    Gran Placa de la Orden de Mérito del Congo
–    Gran Cordón de la Orden del Leopardo de Somalia 1960
–    Gran Cruz de la Orden de la Estrella Ecuatorial
–    Gran Placa de la Orden de la República Federal de Nigeria
–    Gran Cordón de la Orden de la Fuente del Nilo
–    Gran Placa de la Orden del Águila de Zambia
–    Clase especial de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania 1954
–    Collar de la Orden de la República de Italia  1955
–    Collar de la Orden Nacional de Honor y Mérito  1966
–    Caballero de la Gran Banda de la Orden de los Pioneros
–    Gran Cacique de la Orden del Corazón Dorado
–    Gran Estrella de la Condecoración de Honor al Mérito de Austria  1954
–    Estrella de la República de Indonesia, 1 ª Clase  1958
–    Raja de la Orden de Sikatuna de Filipinas
–    Gran Comendador de la Orden del Escudo y la Espuela de Uganda  1964
–    Gran Placa de la Orden de la Estrella Yugoslavia  1954
–    Hilal-i-Pakistan, 1 ª Clase  1958
–    Gran Placa de la Orden de la Estrella de Rumania (1964)
–    Gran Cordón de la Orden de la Corona del Estado de Malasia (DMN) – (21 mayo 1968)
–    Gran Cordón de la Orden del Rey Abdul Aziz, Clase 1 ª, de Arabia Saudita
–    Gran Placa de la Orden de la Estrella de Ghana – 1970
–    Gran Cruz de Orden del León Blanco de primera clase
–    Gran Placa de la Orden de la Bandera de la República Popular de Hungría, 1 ª Clase con Diamantes  1964
–    Medalla Militar de Francia  1954
–    Gran Cruz de la Casa de los Reyes de Jamaica, Jamaica  1966
–    Collar de la Orden de Jean-Jacques Dessalines el Grande  1966
–    Collar de la Orden Nacional del Líbano
–    Collar de la Orden Nacional de la República Centroafricana
–    Collar de la Orden Nacional de Chile
–    Gran Placa de la Orden Nacional del Chad
–    Collar de la Orden Nacional de Benin
–    Gran Cordón de la Orden Nacional de Malí
–    Gran Cordón de la Orden Nacional de Madagascar
–    Gran Cordón de la Orden Nacional de Mauritania
–    Gran Placa de la Orden Nacional de Guinea
–    Gran Placa de la Orden Nacional de la República del Alto Volta
Armas del Emperador como Caballero de la Orden del Serafín de Suecia.
22 01, 2013

SOBRE LA TRANSMISIÓN DE LA HIDALGUÍA PERSONAL DE LOS MILITARES.

Por |2020-11-13T03:45:52+01:00martes, enero 22, 2013|

Por D. Antonio de Castro y García de Tejada, Halconero Mayor del Reino.
Siguiendo las entradas de este interesante blog, los concernidos en la materia habrán podido contrastar mis argumentos con los propuestos por el Sr. Pardo de Vera, que niega o duda tal particular. Al respecto, los días 3, 4 y 5 de septiembre de 2012 publiqué varias entradas con el título “Contestación a unos artículos de don Manuel Pardo de Vera” en los que con profusión de datos dejé acreditadas las pruebas de que los oficiales del ejército y la milicia española disfrutaban de la hidalguía personal que podían transmitir a sus descendientes. Para terminar  de redondear y aumentar lo acreditado, propongo esta nueva aproximación a la materia    como un  homenaje personal a todos los miembros del ejército y la armada española.

Para comenzar es fundamental recordar que en el orden jurídico la nobleza era una condición personal, perpetua y, salvo excepciones, transmisible a los descendientes por agnación. Efectivamente, en el Antiguo Régimen, se podía distinguir entre la hidalguía de sangre y de privilegio, aunque como asegura D. Rafael José R. de Espona, Doctor en Derecho e investigador del área del Derecho Civil,  ambas gozaban de idéntica substancia y sustantividad jurídica. Sabido es que no siempre la nobleza era individualmente concedida por el rey sino que en ocasiones la nobleza se alcanzaba por el concurso de reales disposiciones que generaban casos de ennoblecimiento automático. Rodríguez de Espona, quien considera que el derecho Nobiliario se encuadraría conceptualmente en el Derecho Civil Especial, apunta en  su obra El erróneo concepto de título nobiliario, que el paradigma de nobleza automática sería la de los soldados con cuatro años de guerra viva (R.C. de20 de agosto de 1.637) así como la de  los grados militares incluyendo a los hijos, a partir del empleo de capitán. Entre los aficionados a lo nobiliario se ha venido confundiendo la nobleza vitalicia con la hidalguía personal, que fue siempre transmisible conforme al principio de misma substancia y sustantividad jurídica. Ya en 1781 Don Antonio Javier Pérez López, de la Real Universidad de Sevilla y de su Colegio de Abogados, en la p. 68 de su obra Discurso sobre la honra y la deshonra legal , acreditaba que si resultaba  conforme a las leyes que la mujer siguiera la condición del marido. Cuanto más   seguiría cualquier condición, el hijo que- por filiación- se reputaban legalmente  como una sola persona junto al padre.
Conviene proseguir recordando dos Reales órdenes fundamentales para acreditar el caso que nos ocupa: Por Real orden de 8 de octubre de 1753, con motivo de disputa suscitada por el Ayuntamiento de Gerona sobre preferencia de asiento que atribuiría, por razón de caballero, a un Regidor de aquella ciudad en concurrencia de un Capitán, Capitular de la misma; resolvió S.M. , que siempre que obtuviesen los empleos regidores en el principado de Cataluña los que fuesen Capitanes y Oficiales de mayor grado militar, sean incluidos en la clase de simples Caballeros, guardándose en ella el orden de antigüedad de posesión entre los que son por su familia y dichos Oficiales; entendiéndose por sólo los días de su vida, sin que sus hijos puedan pretender se les mantenga en la distinción que han gozado sus padres.
 
Esta redacción indujo al Sr. Pardo de Vera a considerarla como prueba de que los hijos de los oficiales no heredaban la nobleza de sus padres. Olvidando que en el principado de Cataluña, a diferencia de Castilla y Valencia, como se acreditó en la conferencia Particularidades jurídico-nobiliarias catalanas en la historia del derecho nobiliario español, pronunciada por el Dr. Don Rafael José de Espona, en la sede del Real Cuerpo de la Nobleza de Cataluña el día 16 de febrero de 2010, la nobleza de sangre del principado estaba compuesta por los nobles del principado, los caballeros del principado o donceles, generosos, ciudadanos honrados,  hombres de paratge y gentileshombres. Individuos estos últimos de estirpe militar, pero no armados caballeros. Por lo que vuelvo a insistir en el hecho de que aunque a los hijos de los oficiales no se les asentara como caballeros en tal ayuntamiento, no significaba que no se les reputara por nobles en el sentido castellano del término. Sobre este particular abundará también el ínclito nobilarista y juriconsulto del XVIII, D. Mariano de Madramany y Calatayud como acreditaré seguidamente tras recordar otra Real orden fundamental para el estudio que nos ocupa:
Y por otra Real orden comunicada al Consejo en 16 de abril de 1799, con motivo de recurso de un Capitán del Regimiento provincial de Salamanca, quejándose de oposición hecha a que exerciese el empleo de Procurador Síndico general de la villa de Fuente de la Peña, a pretexto de no haber hecho constar en debida forma la posesión de hidalguía; se sirvió S. M. declarar, que con arreglo al art.I, tít. 7 de la Real declaración de Milicias (ley 12, tit. 6, lib. 6) sea libre en todo individuo de estos Cuerpos el admitir o no este u otro cargo público; pero que la oposición era infundada, respecto a que por el empleo de Oficial gozaba de la hidalguía personal, y por consiguiente las gracias concedidas a los del estado noble.
 
Don Mariano de Madramany  y Calatayud en su magna obra Tratado de la Nobleza de la Corona de Aragón en la p. 382 y siguientes acredita:
Y así el que se diga algunas veces personales las gracias de hidalguía en el primero a quien se conceden, a diferencia de las heredadas, no es argumento de que dejen de ser transmisibles y propietarias, a que adquieren derecho los descendientes. La nobleza personal se transmite a los hijos por Ley Como concedidas a una persona en quien principia la nobleza de la familia. Respecto pues que de estas mercedes llama la Real Cédula personal a la nobleza cuando solo designa á los mismos Ciudadanos que consiguieron el privilegio….  Estos privilegios que concedían los Reyes á algunos sugetos para que en su virtud fuesen insaculados, no pasaban a los hijos, los cuales no eran puestos en bolsa, matrícula o cántaro, si no tenían  la edad de veinte y cinco años, la renta suficiente, y demás circunstancias necesarias, y asi se podía decir también distinción personal con respecto á  la sola insaculacion a la que se referían directamente aquellos rescriptos, pero con relación a los efectos que causaban de la nobleza eran transmisibles a la posteridad…. De lo que también se infiere que las palabras personal y personalmente se contraen en la Real Cédula para significar el principio o primer grado, que en la persona nuevamente insaculada tiene la nobleza, y no excluye el derecho de transmisión en los descendientes, ni la propiedad de la hidalguía.
 En fin, de esta investigación que ofrezco a la familia militar se infiere, justifica y acredita que los oficiales del ejército y la milicia alcanzaban la nobleza cuando no la gozaban por linaje y que ésta era legal, natural y automáticamente transmitida a los hijos .
Por tanto: si los oficiales militares gozaron en el Antiguo Régimen de la hidalguía, confirmada por el Derecho consuetudinario y por las reales órdenes reseñadas en este artículo.
Si esas reales órdenes forman parte del Derecho Nobiliario Histórico, que sigue vigente y tiene fuerza de ley, por no encontrarse derogado y ser conforme -en sus aspectos honoríficos- con la doctrina Constitucional. Los oficiales del ejército y la armada disfrutan hoy, como ayer, del dictado de hidalgos. Gozando sus hijos de la nobleza que, a lo largo de la historia, todo hidalgo transmitió y aún sigue transmitiendo a sus descendientes.
Para terminar deseo expresar que el no admitir el hecho incontestable  de la transmisión de la nobleza de los oficiales militares a sus hijos, por las corporaciones que se dicen aglutinadoras de las esencias nobiliarias, no significa más que una arbitrariedad producto de la ignorancia, cuando no de la mala fe. Así como un menosprecio  injustificado al ejército, a la armada y a S. M. el Rey su jefe y Mando supremo.
21 01, 2013

UNA OBRA DE DANIEL GARCÍA RIOL: EL SULTANATO DE SULU.

Por |2020-11-13T03:45:52+01:00lunes, enero 21, 2013|

Por el Dr. D.José María de Montells y Galán. Heraldo Mayor de esta Casa Troncal.
Vaya por delante que tengo por el profesor Daniel García Riol (el responsable del blog Salón del Trono), sincera admiración y gran afecto, lo que no empaña para nada mi juicio sobre una obra suya, que acaba de publicarse, de enorme interés para España, ya que rescata del olvido la historia del sultanato de Sulu, Joló más propiamente, tan vinculada a nuestra presencia en las Islas Filipinas, la exótica perla asiática de la Corona.
Decir Sulú o más castizamente Joló, es evocar la aventura y la gesta de los españoles en Asia. En aquellos mares, nuestros compatriotas del siglo XVI escribieron un romance de antaño, henchido de heroicidad y coraje. No lejos de esas gloriosas páginas, los moros filipinos nos hicieron frente con la misma valentía y ejemplaridad.
Los dos pueblos se combatieron ferozmente y se admiraron mutuamente, tanto es así que España reconoció la soberanía de los sultanes en la temprana fecha de 1645, estableciéndose formalmente el protectorado en 1851. España, por medio del Gobernador Urbiztondo, les concedió amplios derechos, entre otros la libertad de seguir profesando la religión islámica y el respeto a las tradiciones y costumbres de estos pueblos. Para los españoles de hoy, tan olvidadizos de su historia, decir Sulú, debiera significar la vuelta a un territorio familiar, hostil en ocasiones y en ocasiones, sumamente amistoso.
En su jurisdicción, nació el chabacano, el idioma criollo del castellano, fruto del mestizaje, con diverso vocabulario español y sintaxis de las lenguas locales,  propio de Zamboanga, ciudad fronteriza, fundada por los españoles en 1635. 
Portada del libro.
Uno se figura a sí mismo en aquellos mares tan anchos y azules, bajo la lluvia del trópico, en un junco de tres palos, enarbolando la bandera negra de las tibias y la calavera, haciendo el corso al inglés que desde el expolio de Gibraltar le tengo mucha manía. Una brisa caliente y salobre haría ondear la enseña pirata. Nada me haría más feliz que servir los designios del legítimo Sultán de Joló, Su Alteza Real el Rajá Muda Muedzul Lail Tan Kiram.
Recobrar aquella memoria, es la tarea que se ha impuesto mi caballeroso amigo Daniel García Riol con este libro tan poco habitual como interesante, porque si bien escribir sobre la Casa Real de Sulú es dar a conocer una tradición exótica y lejana, también es escribir sobre una monarquía que ha mantenido relaciones con nuestra patria desde los tiempos de las grandes exploraciones marítimas y la conquista de Filipinas.
Así de la mano del autor, el lector irá descubriendo, como he ido descubriendo yo, la historia de la nación mora, sus circunstancias y vicisitudes y las de sus soberanos, la legitimidad del actual jefe de la Casa, su lucha por recuperar el trono de sus mayores y la dignidad de su dinastía. Hay además un especial énfasis en su admirable heráldica y en su sistema premial, en la Orden de la Perla, de la que me honro en pertenecer, porque Daniel García Riol, no solo es un magnífico escritor, sino también es un verdadero experto en Ordenes de Caballería y en Falerística y une a todo eso, su condición de representante del sultanato en el reino de España. 
D. Daniel García Riol, autor de la obra.
Yo le leo casi diariamente en su blog Salón del Trono, referente obligado para los que nos interesamos por estas cosas y aprendo cada vez que me asomo a esa impagable web. Le vengo observando desde hace tiempo y creo que García Riol es leal a un puñado de convicciones muy acendradas en su fuero interno, un adalid de la legitimidad, lo que se dice un hombre cabal, un hombre de honor y al mismo tiempo, un tratadista riguroso y un autor exigente, como prueba con creces esta obra única.
El Sultanato de Sulú y la Real y Hachemita Orden de la Perla, es un libro oportuno y necesario, para todos aquellos que creemos en la tradición y en la monarquía, en los creemos en los valores morales contenidos en los códigos caballerescos, en los que pensamos que un regreso a las raíces es una seña de verdadera modernidad en este mundo terriblemente confuso y desgraciadamente confundido.

 
20 01, 2013

AGENDA.

Por |2020-11-13T03:45:53+01:00domingo, enero 20, 2013|

ARMAS DE D. SALVATORE OLIVARI DE LA MONEDA EN EL DÍA DE SU CUMPLEAÑOS.
Copia del documento armero expedido a favor de D. Salvatore, y cuyo original se encuentra depositado en los fondos del Archivo Municipal de Soria.
Escudo: de oro, un águila de sable sosteniedo con la garra derecha un ramo de olivo de sínople. Bordura de azur con ocho anclas de plata.
 PRESENTACIÓN DE «V CENTENARIO DEL MONASTERIO DE LA CONCEPCIÓN FRANCISCA DE MADRID».
 
 
Con motivo de haberse cumplido los 500 años de la fundación, por parte de Beatriz Galindo (consejera de Isabel I), del monasterio de la Concepción Francisca de Madrid, mañana 22 de enero de 2013, a las 19,00, en el Museo de San Isidro (Plaza de San Andrés, 2) tendrá lugar el acto de presentación del libro V Centenario del Monasterio de la Concepción Francisca en Madrid, de D Luis Regino Mateo del Peral, miembro del Instituto de Estudios Madrileños, en el que, junto al autor y el Director del Museo, D. Eduardo Salas Vázquez, participarán D. José María Álvarez del Manzano, Fray Santiago Cantera Montenegro, O.S.B., Prior de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, D. Luis Miguel Aparisi Laporta  y D. José Luis Sampedro Escolar, de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.
CONFERENCIA SOBRE LA ORDEN DE MALTA EN LA SOCIEDAD GEOGRÁFICA DE LISBOA.
La Sección de Genealogía, Heráldica y Falerística de la Sociedad Geográfica de Lisboa, ha organizado una conferencia que tendrá lugar  (D.m)  mañana 22 de enero de 2013, y que pronunciará D. Vítor Escudero de Campos, Caballero de esta Casa Troncal, bajo el título “Ordem Soberana e Militar de Malta, nove séculos de história (1113-2013) e um peculiar estudo de falerística”
La sesión tendrá lugar en el anfiteatro de la sede de esa ilustre sociedad a las 18 horas del mencionado día (Rua das Portas de Santo Antão, 100, 1150-269 Lisboa – Portugal).
Para más información: www.socgeografialisboa.pt
Invitación al acto.
19 01, 2013

SANTACRUZ, SANTA CRUZ, MARQUESES DE SANTA CRUZ Y LOS BENAVIDES (II).

Por |2020-11-13T03:45:53+01:00sábado, enero 19, 2013|

SEGUNDA PARTE ( ÚLTIMA).
Y así a algunos nobles e hijosdalgo de nuestros días, pudiere parecer algo “absolutamente terrible e inadmisible”, hasta el Benavides más humilde del mundo, como una simple criada… si llevase o llevare este apellido por sangre (no por adopción o por dádiva), es “nobleza no titulada”, al descender del infante Don Fernando Alfonso o Alonso de Benavides, así como de la Casa de Benavides de las juderías de León, y descender del IX señor de Benavides y I señor de Santisteban del Puerto, Don Men Rodríguez de Viedma y Benavides; hijo de Diego Sánchez de Biedma y Benavides y de María Afonso de Benavides, hija de Juan Alonso o Alfonso de Benavides, VI Señor de Benavides, y hermana de Juan Alonso de Benavides, el mozo, VIII Señor de Benavides (quien, al no dejar descendencia, instituyó y estatuyó por testamento, en 1358, no tan sólo la sucesión legítima de la casa de Benavides en su primo y sobrino por el linaje Benavides, Men Rodríguez de Biedma, sino que, por mayorazgo, dispuso se llevara obligatoriamente el apellido Benavides en sus descendientes). 

Alfonso VII.

Urraca I de León.

Y proceden, al igual -por el lado de la Casa de Biedma, no de la Casa de Benavides- del célebre Don Iñigo Iñiguez de Biedma, el reconquistador de Andalucía, y de su hijo, Rodrigo Iñiguez de Biedma, abuelo de Men Rodríguez de Biedma y Benavides. Realidad por la que el origen de los Benavides no se halla en Don Rodrigo Íñiguez de Biedma, como algunos lo aseveran, sino en el infante Don Fernando Alfonso de Benavides, y en la Casa de Benavides con su escudo de armas y, con un sincero respeto, me permito enterar al ilustre señor Conde de Quinta Alegre, de algo sobre los “Santacruz” de Colombia, que quizás desconoce, empero que lo registra la historia:
En la época de la independencia, mi tátara-tátara abuelo, el coronel del Ejército Realista, un criollo de nacimiento, y de familia de origen español y europeo de pura cepa por todos sus linajes, el Dr. Tomás Miguel Salazar de Santacruz y Caycedo (abogado de la Universidad de Salamanca, y ancestro también del señor Harold Santacruz), junto con mi otro tátara-tátara abuelo, el general español, Don Basilio Modesto García, defendieron a ultranza los derechos de la Corona en América del Sur del rey Borbón, Don Fernando VII, y derrotaron al triunfante Libertador, el general Simón Bolívar, en la Batalla de Bombona, el 7 de abril de 1.822, así como al Grande Mariscal Antonio José de Sucre (el héroe de Pichincha), el 24 de noviembre de 1.822 en la segunda batalla de Taindala. Una irrestricta lealtad al rey español, que llevó a la inefable navidad negra de San Juan de Pasto del 24 de diciembre de 1822, que terminase con el asesinato de más de 500 pastusos por creer y defender la autoridad del monarca español en la América Española (así como a que los pastusos tomaran fama de “tontos”); y valentía de la que -parece-, jamás se enteró Fernando VII.

Batalla de Bombona, año 1822.

Ora bien: Como en España y en Europa, los títulos nobiliarios que otorgaban los reyes a sus súbditos, casi siempre obedecían a hechos heroicos en batalla o al reconocimiento  por servicios prestados al condigno rey, como por ejemplo acaeciese con Don Álvaro de Bazán y Guzmán, I marqués de Santa Cruz, con la batalla de Lepanto, mis dos referidos ancestros, bien hubiesen podido merecer sendos títulos nobiliarios, y mucho más, cuando el doctor Tomás Miguel Salazar de Santa Cruz y Caicedo (quien, luego de la independencia, tuvo que limitar su nombre a Tomás Miguel De Santacruz Caicedo, porque, en las épocas de Bolívar, aquí se odiaba todo lo que fuera noble o lo pareciera, como también acaeció en una época ulterior en España), amén de ser absolutamente fiel a la Corona Española en las cruentas épocas independentistas, era un hijodalgo, con origen noble, encomendero del Rey -como lo fueron sus ancestros en la Nueva Granada-, hijo de alféreces reales, y su familia -sólo por el lado “Santacruz”-, propietaria de más de 2 millones de hectáreas en una de las tierras más ricas de Colombia, con todos los climas. Allende que, también, en su progenie, se hallaría entroncado en la Nueva Granada con descendientes de una familia, con un indiscutible origen real alemán, francés, español y judío, como los Ben-Avid-es.
Con respeto: Pretender sobajar a los descendientes de los españoles que vinieron al Nuevo Mundo, por su pobreza o conversión -o por la razón que fuere-, siendo ellos poseedores legítimos de apellidos tan peninsulares, tan largos, tan rimbombantes, con el mismo origen genitor de los apellidos españoles, y heredados de sus propios padres y ancestros, resulta bastante ingenuo y un poco prejuicioso. Colombia, es un país maravilloso, con unas riquezas infinitas (llevan más de 500 años tratándolas de acabar y aún continua siendo una nación rica en demasía), y con una gente extraordinaria. Lo único que nos diferencia de nuestros hermanos españoles de noble o hidalgo linaje, es que a la descomunal mayoría de los colombianos, de los latinoamericanos y de los norteamericanos, no les importa ni les importará quiénes fueron sus ancestros; siendo contados a quienes nos preocupamos por nuestro linaje y genealogía, al punto de que, por estos lares, se nos estima como “tontos y superficiales”. Lo que, con un total respeto, no podemos compartir.

Tres paisajes colombianos. Todos los climas, todos los días del año.

Mas, el señor Harold Santacruz Moncayo en el libro que referencia el Señor Conde, sí incurre en un error gravísimo: Si bien señala el origen judío converso de Paulo Santacruz o Paulo Antonio Salazar y Santacruz (antes Salomón Levi o Paulo Sánchez de Guadalupe o Alfonso de Miranda), quien, luego de la conversión toma el apellido “Santacruz” -como una sola palabra para diferenciarse de los ya existentes (obviamente no de los Santa Cruz que procedían del linaje de Álvaro Iñiguez de Santa Cruz que aparece unos años después, a mediados del siglo XVI, y que no pocos autores estiman como el genitor de este ilustre linaje soriano, cuando, ya desde hacía más de cuatro siglos, había muchos caballeros y damas que ostentaban este linaje, como el Don Miguel de Santa Cruz, Juan de Santa Cruz de la Torre, o el mismo capitán Juan de Santa Cruz, quien en 1.540 fundase en el Nuevo Mundo la población de Santa Cruz de Mompox). 

Apóstol Santiago.

 Y cuando, acorde con su investigación, el señor Harold Santacruz también informa que, en el año de 1.495, Paulo Santacruz se casó en Guadalajara con la Isabel Bazán de Santa Cruz; dama, posiblemente, del mismo linaje de los Bazán de los marqueses de Santa Cruz (que se remontan al topónimo Baztan y a los Pérez de Bazán y González de Bazán y a toda su descendencia tres siglos antes de que naciera Álvaro de Bazán y Guzmán); y dama que ostentaba también -como Don Juan de Santa Cruz y muchos otros apellidados así desde el siglo  XI-, un previo apellido De Santa Cruz que otros genealogistas, y conforme con la tradición heráldica aceptada, bien remontan a Numancia -el nombre antiguo de Soria-, y al capitán numantino, Megaria, como el genuino progenitor de la familia de los Santa Cruz, cuyos descendientes -como se sostiene, y lo acepta la egregia institución nobiliaria de la Casa Troncal de Soria-, fueron convertidos a la Fe Católica por el mismo apóstol Santiago en el año 43 después de Cristo, y en cuya memoria, y por habérsele aparecido en varias ocasiones una Cruz en el aire, la tomaron como el distintivo esencial de su Casa, poniéndola azul floreada en campo de plata y cargada de otra cruz roja, como se aprecia en su escudo; y como se reconocía en las Casas Solares de estos caballeros en la ciudad de Soria; casas en las que alguna vez -y varios siglos después-, se ampararía de infante el Rey Don Alonso I de Aragón; y de las que fuese miembro Don Miguel de Santa Cruz, un ricohombre, Señor de la ciudad de Daroca, en el año de 1.131, y cuya dignidad entendíase que correspondía a un Grande de España.

Armas de los Santa Cruz.

 Resulta apenas obvio, que doña Isabel Bazán de Santa Cruz no era ni podía ser descendiente del médico judío converso Paulo Santacruz como para tener su mismo apellido u origen (porque era su esposa), ni menos, lo podía ser, del padre de aquél, el también médico, Juan Sánchez de Guadalupe (antes Isaac Levi, quien tuvo sólo dos hijos varones), por lo que no podía llevar el apellido “Santacruz” como el señor Harold Santacruz lo relaciona y escribe equívocamente; y, al llevar ella el apellido De Santa Cruz, sin duda alguna, el mismo provenía del más antiguo linaje soriano de los Santa Cruz instituido por el capitán Megaria. Indicando el señor Santacruz Moncayo, que el nieto de Paulo e Isabel Bazán, Álvaro, toma los apellidos Bazán Santacruz y Zúñiga (un apellido con origen en la casa real de Navarra), quien a su vez cásase con María Salazar de Mendoza, surgiendo, a partir de ese momento para él, el uso continuo del apellido Salazar y Santacruz en nuestra familia. No obstante, con respeto, esto último, no resulta exacto: Lo correcto es -como lo señalaba mi abuelo materno-,  indicar que nuestros ancestros tomaron a partir de ese momento, para todos sus descendientes, por derecho de sangre y linaje, el apellido Salazar de Santa Cruz, como la fusión de los apellidos españoles preexistentes, Salazar y De Santa Cruz, más que por el apellido converso SantacruzPor lo tanto, los Santacruz de origen judío (que, con su nuevo apellido cristiano, tan sólo pretendieron honrar la cruz en donde el hijo de Dios redimió a la humanidad, como lo hicieron los Santa Cruz del capitán numantino Megaria), se entroncaron inmediata y convenientemente con los ilustres señores del asaz rancio linaje de los Santa Cruz de origen soriano, al punto incontrastable en el que, nuestro escudo de armas en Colombia, es el mismo escudo de los Santa Cruz que consta en el armorial de la Casa Troncal de los Doce Linajes de de Soria, sin diferencia alguna, ya que por linaje nos corresponde. Amén de que mi familia más cercana -los Cyfuentes-Pantoja De Santa Cruz-, por otro entronque familiar (y que desconozco si lo tiene o no el señor Harold Santacruz), directamente también desciende del licenciado Juan de Santa Cruz de la Torre,  del hidalgo linaje de la ciudad de Soria, que viniese al Nuevo Mundo como gobernador y juez de Cartagena de Indias -a quien algunos atribuyen realmente la fundación de la ciudad de Santa Cruz de Mompox-; y caballero a quien la Corona le otorgase el título de conde de Santa Cruz de Mompox.
Se le abona al señor Harold Santacruz Moncayo su juicioso estudio sobre la familia Santacruz, pero amén de su aparente error de vincularla con los marqueses de Santa Cruz de Mudela (mi abuelo, médico, político y periodista de profesión, educado a comienzos del pasado siglo en Francia y Argentina, la vinculaba con los marqueses de Santillana y los duques del Infantado en un entronque que desconozco aún), o de olvidar inexcusablemente, el ilustre linaje de los Santa Cruz en la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria, y de omitir los dos únicos apellidos alemanes entroncados con esta familia (Von Wolff-Metternich y Von Guntem, razón por la que -suponemos- que los Santacruz como mi abuelo, bisabuela y tátara abuelo eran muy altos, rubios, de tez muy blanca, y de ojos azules y verdes, habiendo sido casi todos así hasta mi pasada generación), tampoco toma en cuenta otras personas que descienden directamente del capitán español Lucas Salazar de Santa Cruz y Sánchez de Ayala, quien llegose a la Nueva Granada, y fuese -entre otras dignidades-, alférez real de la ciudad de Anserma, como su hijo Pedro Salazar de Santacruz y Bermúdez de Burria; y cargo para el que, para poder ser designado, tenía que acreditar, cuando menos, nobleza de sangre, en la época imperial de Felipe IV de España, en la que uno simple “don nadie” no podía ser designado como el alférez real de un rey Habsburgo. 

Alfonso VI, bisabuelo de Fernando Alfonso de Benavides.

Tanto los Santacruz, como los De Santa Cruz, como los Benavides y De Benavides colombianos, somos profunda y convencidamente católicos (sin doble militancia con el judaísmo), y jamás nos hemos atrevidos ni nos atreveríamos  a considerar inferior a aquella la “raza” de donde proviene el mismo Jesucristo y la Santísima Virgen; ni menos, nos atreveríamos a denominar como “marranos” a aquellos judíos que se convirtieron al Cristianismo al finales del Medioevo, porque el hacerlo nos parece un poco grosero, ligeramente obscurantista y absolutamente anticristiano. Y tampoco creemos en esa pretérita diferenciación entre “viejos y nuevos cristianos”, sino en la que realmente debe interesarnos como católicos: Entre buenos y malos católicos, sin importar su raza, sexo o condición social.

Y como atinadamente lo expresa el ilustre Señor Conde de Quinta Alegre, jamás debemos olvidar que los esclavos se hicieron reyes y que los reyes se hicieron esclavos; ni menos, que todos los nobles, antes de ser nobles -y como nos lo demuestra la historia y la misma heráldica-, fueron en algún momento plebeyos y campesinos, empero que, por la gracia a Dios, por a la enorme generosidad de un determinado monarca, y por sus servicios, se les elevó a la nobleza de su entonces corriente y humilde estatus social. 

 Resultando mucho más importante para el autor de la presente nota, y para un acucioso genealogista, el saber de dónde viene un linaje dos o tres mil años antes de Cristo, que tan sólo pretender saberlo después del siglo XII o del siglo XVI, con el mero origen de un apellido hispánico o europeo, tratando de ocultarse un origen sefardita que, en el desafortunado “cristiano concepto del mundo de algunos estudiosos de los linajes con un origen español”, no conviene a muchos de ellos, como si el Cristianismo no proviniera directamente del judaísmo; como si no proviniéramos de Adán y Eva (esto último, obviamente, para los que somos creyentes católicos); y como si los pueblos asentados en la Hispania no hubiesen sido en algún momento convertidos al Cristianismo.

El Presidente Uribe y Freddy Cyfuentes-Pantoja De santa Cruz .

Sí. Un orgullo inmenso siento por mi origen español y por el linaje peninsular de mis apellidos Santacruz y De Santa Cruz, así como por lo que los mismos simbolizan (en esencia, lo mismo) No obstante, y a pesar de ser convencida y absolutamente católico, siento mucho más orgullo, por el indiscutible linaje real (hebreo y europeo), de mi tercer apellido Benavides -itero-, como el fruto heráldico de la castellanización del linaje sefardí de los Ben-Avid (los hijos descendientes del Rey David), con su previo origen reconocido en la Biblia en la Casa de Jacob y de su hijo Judá; y casa real aquella, de la que descendieron también la Santísima Virgen María y nuestro Redentor, Jesús de Nazaret. 
Además: Nadie conoce la totalidad de su genealogía -el hacerlo resulta un absoluto imposible a la limitadísima naturaleza humana-, sino en aquella parte, en la que le interesa que la misma sea  conocida (!)….

Freddy A. Cyfuentes-Pantoja De Santa Cruz y Benavides.
18 01, 2013

SANTACRUZ, SANTA CRUZ, MARQUESES DE SANTA CRUZ Y LOS BENAVIDES (I).

Por |2020-11-13T03:45:53+01:00viernes, enero 18, 2013|

Por Freddy A. Cyfuentes-Pantoja De Santa Cruz y Benavides.
PRIMERA PARTE.

Interesante es el artículo del conde de Quinta Alegre, publicado el 12 de septiembre de 2.011, así  como las puntuales confutaciones que hace sobre el  libro de la genealogía  de la familia Santacruz en Colombia, que presenta el señor Harold Santacruz Moncayo en la internet. Aun cuando, a través de ese libro virtual, los “Santacruz” de estas tierras, cuando menos, pueden enterarse un poco de su origen, no sólo “español”, sino de su origen judío (por el linaje Levi), que proviene directamente del hermano de Moisés, Aarón Levi, el primer gran sacerdote del pueblo de Israel.
Con respeto, no entiendo que haya de malo en saber que una familia católica y practicante de hoy, como la nuestra, tenga un origen sefardita. Gracias a Dios, los que descendemos del médico de los Reyes Católicos, Paulo Santacruz o Paulo Antonio Salazar y Santacruz (antes Salomón Levi, o Paulo Sánchez de Guadalupe), estamos ciertos de nuestro origen hebreo, así como de que, gracias a los Reyes Católicos, en 1.494, lograron su conversión al Cristianismo.

Los Reyes Católicos.
Eso de cristianos viejos y cristianos nuevos para hacer referencia a los judíos conversos entre los siglos XIV y XV, y a lo que hace mención el Señor Conde, amén de ser una diferenciación que pertenece a una época ya ida, y con la que pretendía sobajarse a los judíos, resulta en demasía ingenua, si en ello pretende fundamentarse el también advenido cristianismo católico de nuestros ancestros españoles. Porque, amén de que los pueblos que habitaron la Hispania antes de la muerte de Cristo, y por palmarias e incontratables razones, no eran ni podían ser pueblos cristianos sino pueblos no cristianos que se convirtieron con ulterioridad al Cristianismo, ya, desde dos o tres siglos antes del nacimiento de Jesús, había miembros de la comunidad hebrea asentados en tal territorio peninsular, que se entroncaron cultural y racialmente con los pueblos ahí ubicados. Y por ello, muchos genealogistas, se han atrevido a señalar que los linajes españoles y europeos tienen en alguna parte, entronques con los linajes hebreos, incluidos no pocos reyes.
Como bien es sabido, a los judíos no les querían en la Europa medieval, primero, porque les estimaban miembros de un pueblo deicida (del pueblo que había crucificado al Redentor; quien, por demás, no era ario, ni celta, ni bretón, ni español, sino judío); y segundo, porque vivían de prestar dinero a interés, lo que, para el entonces, proscribía el Cristianismo e, incluso, el islamismo. Sin embargo, hoy, en nuestros capitalistas días, la mayoría de los banqueros españoles y del mundo occidental -que prestan dinero a interés, y ejecutan judicialmente cuando no se les paga-, profesan la Fe Cristiana; y por fin estamos asimilando que la muerte del Hijo de Dios, estaba predeterminada por el mismo Padre para nuestra propia redención, como se desprende sin hesitación alguna de la simple lectura de Isaías 52,13-15 y 53,1-12.
Jamás  los  judíos  han  sido  una raza inferior.  Son  una  raza  en  extremo  inteligente  y  creativa y, acorde con los preceptos de nuestra misma Biblia , fueron el Pueblo Elegido de Dios; y siempre fueron especialmente ricos, al punto en el que hoy en día,
son ellos  quienes manejan la economía mundial. Razones por las que, así yo no profesé la fe judía, me merecen el mayor respeto.
Hugo Capeto, Rey de Francia.
Ahora: Parece una imperdonable ofensa para el ilustre Señor Conde de Quinta Alegre, que el señor Harold Santacruz Moncayo, insinúe un ancestro judío en la noble casa española de los marqueses de Santa Cruz. Con suma consideración, yo no advierto la terrible ofensa, pues, tanto el Señor Conde, como los señores marqueses, si son auténticamente católicos, y tiene como libro común, la Sagrada Biblia, deben saber muy bien que, por los preceptos incuestionables de nuestra propia Fe, todos los hombres del mundo tenemos un origen hebreo. Primero, en Adán y Eva y, después, en Abraham con su innumerable descendencia, que incluye a mis ancestros Levi y Judá. Amén de que los precitados señores marqueses, desde el segundo marqués de Santa Cruz, Don Álvaro de Bazán y Benavides, hasta el VII de ellos, Don Álvaro Antonio de Bazán Benavides y Pimentel, ostentaron el apellido Benavides, que no es tan sólo un topónimo como se presenta por parte de algunos investigadores, sino que, como su genitor indiscutible, fue el infante Fernando Alfonso de Benavides, hijo ilegítimo de rey de Castilla, Alfonso VII, llamado el Emperador, y este infante, era hijo de una princesa de la casa real de Judea, descendiente directa del Rey David (de los Ben-Avid… casa a la que también pertenecían María y nuestro Redentor); y casa real judía de donde tomó su apellido este infante real para todos sus descendientes, castellanizándolo como Ben-avid-es, es indiscutible que, así los genealogistas españoles no lo sepan -o no lo sepa el respetado señor Conde de Quinta Alegre-, la ilustrísima casa de los marqueses de Santa Cruz de Mudela, también tienen un nobilísimo y real ascendiente judío al entroncarse con los Benavides. Resultando muchísimo más conspicuo este entronque con la sangre real judía, que la importantísima ascendencia real francesa, sajona, castellana y leones del referido infante, Fernando Alfonso o Alonso de Benavides, como chozno del Rey Roberto II de Francia, o como descendiente directo de Hedwige de Sajonia (hermana del Otón I el Grande de Alemania, rey del Sacro Imperio Romano Germánico, e hija de Enrique I el Pajarero, rey de Francia Oriental); o como descendiente del mismo Hugue Capétien o Hugo Capeto, primer Rey de Francia de la dinastía de los Capetos, y padre del rey Roberto II, el Piadoso. Pues no olvidemos que Don Fernando Alfonso de Benavides, era nieto de la reina Urraca I de León (cuñada del Papa, Calixto II), hija a su vez, del rey Alfonso VI de Castilla y León, y nieta de Fernando I de León y de Castilla y de la reina Sancha de Castilla. Además de que la reina Urraca I de León -por línea materna-, era hija también de doña Constanza de Borgoña, hija de Roberto el Viejo, I Duque de Borgoña, nieta de Roberto II el Piadoso, rey de Francia, y bisnieta del mencionado rey de Francia, Hugo Capeto, duque de los francos, y el primer rey Capeto, quien, por demás –y como todos bien lo sabemos-, es el tronco generatriz de la casa real más antigua y poderosa de Europa, así como de las ramas reales de los Valois y de los Bourbon. Casa real que ha gobernado además de Francia, a España, Portugal, Luxemburgo, Polonia, Sicilia y Hungría desde aquellas épocas; y casa real que inclusive tiene vínculos con la reina Isabel II de Inglaterra, por línea materna, y con la casa real de Kiev. 
Rey David, genitor de los Ben-Avid.
 El segundo apellido de mi padre (un muy prestigioso abogado católico, catedrático, y quien murió siendo miembro del Congreso de la República de Colombia en 1.974), por sangre, era Benavides, descendiente directo del Infante Fernando Alfonso o Alonso de Benavides, y como lo son también, sépanlo o no, los miembros de muchas familias en Colombia que llevan o cuentan entre sus ancestros con este apellido de incuestionable origen real. O, como incluso, lo tienen en sus ilustrísimos ancestros, muchas nobles familias de España y de Europa, así como aquellas casas nobiliarias que entroncaron con los Benavides, como los condes y duques de Santisteban del Puerto, los marqueses de Navas, los marqueses de Solera y los marqueses de Malagón, o los condes de Cocentaina, los del Risco, los del Castellar, y los de Villalonso; teniéndolo, inclusive, los mismos Duques de Medinaceli, con el matrimonio de la duquesa de Santisteban del Puerto, Joaquina María de Benavides con el heredero de la Casa Ducal de Medinaceli, Don Luis María Fernández de Córdoba y Gonzaga, marqués de Cogolludo (uniendo, a partir de ese momento, las Casas Ducales de Santisteban y Medinaceli). Por consiguiente, mi tercer apellido, a mucho honor, es Benavides, y así hoy en día el 95% de mi sangre y apellidos sean de reconocido origen “español” (vizcaínos, aragoneses, castellanos e, inclusive, mozárabes), me siento profundamente orgulloso de mi sangre hebrea, como descendiente directo de Aarón (por parte de los Santacruz, como descendientes de linaje de los Levi) y del mismo Rey David (por partes de los Benavides, antes de castellanizarse, los Ben-Avid, los hijos y descendientes del Rey David). Y le agradezco a mis ancestros hebreos por estos dos históricos linajes, el haberse convertido a la religión católica, apostólica y romana, así como, a mis asaces remotos ancestros bretones, celtas, godos, sajones y francos, el haberse convertido al Cristianismo.
Armas de los Benavides.
17 01, 2013

EL DÍA EN QUE MURIÓ EL MARQUÉS DE RIESTRA.

Por |2020-11-13T03:45:54+01:00jueves, enero 17, 2013|

 POR D.RAFAEL L. TORRE.
Artículo publicado en el diario el Faro de Vigo el día 13/01/2013.
Aunque su salud maltrecha no constituía secreto alguno para ningún pontevedrés, nada hacía presagiar un fatal desenlace. Muy consciente de que su estado de salud era delicado, José Riestra López, marqués de Riestra, había dejado atrás su intensa actividad, tanto política como empresarial, y se cuidaba mucho.
Ilustres galenos como el doctor Moreno, de Madrid, o el doctor Bahamonde, de Santiago, le habían asistido de sus primeras afecciones estomacales. Posteriormente, las úlceras se agravaron y su situación se hizo preocupante. Pero remontó la decaída en el último año.
Por consejo médico pasó el otoño en Santiago de Compostela. De regreso a Pontevedra se encontró muy bien e incluso volvió a salir de casa, y se dejó ver por la ciudad, cosa que no había hecho en mucho tiempo.
La tarde soleada del martes 16 de enero de 1923 optó por dar un paseo en coche hasta A Caeira y disfrutar de aquel día primaveral en compañía de su buen amigo Rafael Lenard, director de la sucursal del Banco de España. Tras regresar pronto a su domicilio en Michelena 30, descansó, y luego se acostó temprano.
De madrugada, se sintió mal repentinamente y los médicos que acudieron nada pudieron hacer por salvarle la vida. El marqués de Riestra, que había cumplido 70 años, tuvo una rápida agonía y murió en paz, a la siete y media de la mañana del miércoles 17, rodeado de su mujer María Calderón Ozores y de todos sus hijos.
La triste noticia se propagó rápidamente por toda la ciudad y causó una conmoción general. El Ayuntamiento y la Diputación celebraron aquella misma mañana sendos plenos extraordinarios para expresar sus respectivos pesares. Todas las sociedades recreativas, desde el Liceo Casino hasta el Recreo de Artesanos, pasando por el Círculo Católico, enlutaron sus balcones. Y se suspendieron las actividades previstas, tanto culturales, como deportivas y sociales.
El capitán general, Artero Rubín, máxima autoridad de la región gallega, enseguida se desplazó en coche hasta Pontevedra para presidir el duelo, que se instaló en el vestíbulo de la casa mortuoria.
El servicio de telégrafos de Pontevedra se las vio y se las deseó a partir de entonces para atender tantos y tantos telegramas de condolencia y pesar que empezaron a llegar de toda España: nobles, políticos, banqueros, arzobispos, industriales, etc. La propia Isabel de Borbón firmó el telegrama enviado por la Casa Real.
La iglesia de San Bartolomé resultó insuficiente y tuvo que abrir sus puertas para acoger de forma simbólica a cuantas personas quisieron participar en el solemne funeral, que tuvo lugar al día siguiente, a las once de la mañana, oficiado por el arcipreste de la catedral de Santiago, Cándido García. Majestuosa sonó aquella mañana una misa de réquiem, cantada a cuatro voces por Mercadillo, Fraga, Boullosa y Lores, bajo el acompañamiento de la orquesta y coro del maestro Tabaoda.
Si multitudinario resultó el funeral, qué decir de aquel impresionante entierro. Pontevedra entera se paralizó para participar o seguir el paso del cortejo, que partió a las tres y media de la tarde. Nunca se había visto tanta gente en la calle, y hacía mucho tiempo que no coincidía en la ciudad un plantel tan grande de relevantes personalidades.
Los senadores Pan de Soraluce, Calderón y Lema; los diputados Mon Landa, Barreras Massó, Moreno Tilve y González Garra, o los banqueros Juan Manuel Urquijo y Marcelino Blanco, junto a parientes ilustres como Antonio del Moral, Francisco de Federico, Alfredo Moreno, Vicente Calderón, Ventura Villar y Manuel Sanjurjo.
El marqués de Riestra fue amortajado de forma muy sencilla con el hábito de San Francisco en un féretro nada suntuoso. Encima se extendió un gran crucifijo de plata y los mantos con sus insignias de la cofradía de San Roque y de la Asociación Protectora del Obrero.
Desde la casa mortuoria hasta el Gran Hospital, el féretro fue portado a hombros por camilleros de la Cruz Roja en medio de una multitudinaria comitiva. El tramo final hasta el cementerio de San Mauro se hizo en coche. Finalmente, el féretro fue introducido en el panteón familiar por un grupo de empleados de su Casa de Banca.
Como primer gesto altruista tras el fallecimiento de su marido, la marquesa de Riestra desempeñó a finales de mes un total de 140 lotes de efectos pertenecientes a familias humildes. El Monte de Piedad tuvo que establecer un horario especial de tres a cuatro y media de la tarde para la recogida correspondiente por parte de sus legítimos propietarios.
Reconocimiento unánime. 
«Extraordinaria intuición política», «carácter extremadamente bondadoso», «espíritu profundamente democrático», «cautivador don de gentes».»En fin, el político ecléctico, el político sin odios ni venganzas, el político tolerante y comprensivo que aprovechaba toda su influencia en volear el bien».
Ni una sola aproximación al arquetipo de cacique por excelencia de la Restauración en esta provincia, que tanto ha gustado a cierta literatura historicista, asomó en las semblanzas publicadas tras el fallecimiento del marqués de Riestra. Más bien al contrario. Todos, sin excepciones, se rindieron ante un hombre extraordinario que hoy quizá deslumbra todavía más como empresario innovador, que como político avezado.
Un periódico tan poco sospechoso como Galicia, bajo la combativa dirección de Valentín Paz Andrade, que nunca perdía la ocasión de golpear el decrépito caciquismo y fustigar al político de turno, aseguró en su portada al anunciar el fallecimiento:
«El marqués de Riestra ha sido, sin duda, el político contemporáneo más influyente de Galicia. Esa hegemonía política la logró el ilustre muerto sin violencias y sin traiciones. En este aspecto la personalidad del marqués fue una singularísima excepción».
En este reconocimiento unánime que le brindaron sus muchos amigos y sus escasos enemigos pudo influir, en todo caso, el absoluto alejamiento de la política activa que mantuvo en los últimos años, tras haber fraguado más de un gobierno de España en su propia casa.
Bienhechor de la provincia.
La filantropía del marqués de Riestra no tuvo límite, y por eso su referencia ocupó un lugar muy destacado en cuantos obituarios y recordatorios se escribieron en torno a su fallecimiento, como un rasgo característico de su singular personalidad.
Un gesto inmenso fue la cesión que hizo de su residencia en A Caeira para acoger a los heridos de la guerra de Cuba. Aquel palacete se transformó en un hospital de campaña y todos los gastos que generó corrieron por su cuenta. Incluso cubrió los pagos a médicos y las compras de medicinas.
Igualmente sufragó la Cocina Económica, donde se daba de comer diariamente a muchos pobres. Una propiedad suya albergó la Sociedad Económica de Amigos del País, que impartió formación y enseñanza a miles y miles de obreros. Otro tanto ocurrió con la Asociación Protectora del Obrero y con la Sociedad Artística Musical, que también ocuparon inmuebles suyos.
Con su esposa compartió apoyos no menos generosos, que permitieron la fundación de la Casa Cuna y el sostenimiento de los Exploradores. El Hospital, el Asilo y la cárcel, a la cabeza de los centros más necesitados, recibieron siempre los alimentos que requerían en las fechas más señaladas.
Y más allá de sus gestos públicos, Riestra atendió incontables necesidades de pontevedreses en apuros que nunca trascendieron por su discreción absoluta.
Con razón más que sobrada la Diputación le otorgó el título honorífico de bienhechor de la provincia, que no tuvo nadie más.

 13 de enero de 2013.
16 01, 2013

350 ANIVERSARIO DEL R.I.M.Z ASTURIAS 31.

Por |2020-11-13T03:45:54+01:00miércoles, enero 16, 2013|

ANGELI ME FECERUNT.
 
A las 13.00 horas del  día 25 de enero, en la Plaza de la Constitución de Oviedo, una parada militar  servirá para conmemorar el 350º aniversario de la organización, como unidad militar, del Regimiento de Infantería Mecanizada Asturias nº 31.
Cartel del acto.
Del mismo modo, y bajo el nombre de “Angeli Me Fecerunt” (los ángeles me hicieron),lema de esta unidad, desde el 14 de este mes hasta el 5 de febrero, el Ayuntamiento de Oviedo y la Asociación Retógenes de Amigos de la Historia Militar, han montado una muestra en la Plaza de Transcorrales, que seguro hará las delicias de todos los estudiosos y aficionados a la historia militar.
El Regimiento de Infantería Mecanizada Asturias n.º 31, actualmente encuadrado en la Brigada de Infantería Acorazada Guadarrama XII, tiene sus antecedentes en 1663  organizado con una composición de 600 efectivos. No obstante, sería bajo el mando de D. Álvaro Navia Osorio y Vigil, Vizconde del Puerto y Marqués de Santa Cruz de Marcenado, cuando el 6 de julio de 1703 recibiera la denominación de Tercio de Asturias. Desde entonces, el Regimiento ha participado en grandes gestas durante su dilatada historia, entre las que cabe destacar la campaña de Rosellón ( 1793-1795 ) en las que ganó  el sobrenombre de “El Cangrejo”, apelativo que obtuvo al no volver jamás la espalda al enemigo, ni tan siquiera cuando se veía forzado a retirarse.
Escudo del Regimiento.
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