Plaza Mayor n° 6, Soria, España

Doce Linajes de Soria

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19 03, 2012

BEAUMONT y BOCES: Heráldica de nuestros Caballeros y Damas.

Por |2014-07-27T19:11:03+01:00lunes, marzo 19, 2012|

En Campo de Oro, una cruz llana de gules cantonada con dieciséis aguilones de azur. Escusón de plata con un león de gules coronado de oro. Brochante sobre el todo un bastón de azur, cargado de tres flores de lis de azur.
Escudo Cuartelado. 1º y 4º de azur con un lunel de plata. 2º y 3º , de oro una flecha de sable, bordura de gules con ocho castillos de oro.

18 03, 2012

AGENDA: Conferencias, Actos e Investiduras.

Por |2014-07-27T19:11:04+01:00domingo, marzo 18, 2012|

CONFERENCIA Y PRESENTACIÓN PATROCINADOS POR HIDALGOS DE ESPAÑA EN COLABORACIÓN CON EL INSTITUTO DE ESTUDIOS NOBILIARIOS.
A las 19.00 horas del día 27 de marzo actual, en el número 6 bajo derecha de la calle Jenner de Madrid, La Real Asociación de Hidalgos de España en colaboración con el Instituto Español de Estudios Nobiliarios, patrocinan la conferencia que pronunciará el Tte. Coronel de Infantería D. Antonio Manzano Lahoz, titulada “El Ejército que vuelve a ganar batallas. Felipe V”.
Acto seguido se procederá a la presentación del libro “ Pleitos de hidalguía que se conservan en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (Siglo XVI- Reinado de Juana I).Extracto de sus expedientes” por su autor D. Manuel Ladrón de Guevara e Isasa.
INVESTIDURA  EXTRAORDINARIA DE NUEVOS CABALLEROS, DAMAS Y JEROMINES DEL MONASTERIO DE YUSTE.
A las 20.00 horas del día 14 de abril, en el incomparable marco de la Iglesia Catedral de Santiago de Compostela, la Real Asociación de Caballeros del Monasterio de Yuste, recibirá nuevos miembros en solemne acto de investidura. 
Los actos están previstos que finalicen con una cena de gala a celebrar en los salones del Hostal de los Reyes Católicos, Parador de Turismo de la capital compostelana, sito en la Plaza del Obradoiro.
17 03, 2012

INVESTIDURA DEL GRAN PRIORATO DE PORTUGAL DE LA ORDEN DE SAN LÁZARO, EN LA CIUDAD DE OPORTO.

Por |2020-11-13T03:46:56+01:00sábado, marzo 17, 2012|

A primeros de este mes de marzo (los días 9 y 10) se realizaron los actos de investidura del Gran Priorato de Portugal en la ciudad de Oporto, magníficamente organizados por su Gran Prior, el mayor don José Augusto da Silva Duarte y por la Encomienda del Norte, en colaboración con el Real Colegio Nobiliárquico. Las jornadas se abrieron con una audiencia en la cámara municipal del alcalde de la ciudad, don Rui Fernando da Silva Rio, al que le fue otorgada la Medalla de Mérito del Gran Priorato y a la que asistieron entre otros, SAR el Infante don Miguel duque de Viseu, SAIR el Archiduque don Andrés Salvador, SAIR el príncipe Osman Rifat Ibrahim, el doctor don José María de Montells ( todos ellos Caballeros de esta Casa Troncal), en representación del Gran Maestre y el Arquitecto don Nuno Pinto Leite, Presidente del citado Real Colegio y Juez de Armas del Gran Priorato portugués.
El Archiduque don Andrés Salvador y don Nuno Pinto Leite.
Seguidamente, en una sesión académica en el Museo Romántico, se presentó el Libro de los Registros de Nobleza, publicado por el Real Colegio. Presentación que corrió a cargo del arquitecto don Nuno Pinto Leite, ante un público interesado y atento, entre los que destacaban el Maestro José Colaço y el Vicepresidente del Partido Popular Monárquico, Adriao Gonçalvez, entre otras muchas personalidades. Completó la jornada una disertación del príncipe Osman Rifat Ibrahim sobre el Imperio Otomano y una conferencia del Juez de Armas del Gran Priorato de España, y Heraldo Mayor de esta Casa,  don José María de Montells sobre la historia del Hospital de San Lázaro de Jerusalén y sus vicisitudes actuales.
Al día siguiente y en el mismo escenario, se procedió a la exposición de la ponencia  por parte del profesor Vitor Escudero, magistral, como todas las suyas y una reflexión magnífica sobre el mundo de la nobleza, del profesor doctor Antonio de Sousa Lara, Gran Prior Emérito de Portugal y también Caballero de esta Casa Troncal.
Caballeros lazaristas en un momento de la ceremonia.
Ya por la tarde, en el maravilloso marco de la Iglesia do Carmo, se desarrolló la ceremonia de investidura de nuevos caballeros y damas del Hospital de los pobres leprosos. La iglesia, de estilo rococó, se construyó en granito a mediados del siglo XVIII.
La misa fue oficiada por el Obispo Emérito de Sao Tomé e Príncipe y Gran Prior espiritual del Gran Priorato de Portugal, don Abilio Rodas de Sousa Ribas, en presencia de Sus Altezas y caballeros lazaristas, don Miguel de Braganza y don Andrés Salvador de Habsburgo-Lorena y del delegado magistral, don José María de Montells. Los neófitos fueron investidos caballeros y damas de la orden, por el Gran Prior, el Mayor Silva Duarte, actuando de maestro de ceremonias, el Juez de Armas, arquitecto don Nuno Pinto Leite.
El Gran Prior de la Orden en Portugal y Caballero de esta Casa Troncal, el Mayor Silva Duarte.
La investidura tuvo como brillante colofón una cena de gala a la que asistieron más de doscientas personas en el Palacio de las Cardosas, a cuyos postres, tomaron la palabra el sr. Pinto Leite en nombre del Real Colegio y el sr. Silva Duarte, en nombre de la Orden de San Lázaro. La noche se cerró con un animado baile de gala. Unas jornadas, en suma, de alto contenido cultural y religioso.
16 03, 2012

BAGRATIONI y BARRAL-GUERÍN: Heráldica de nuestros Caballeros y Damas.

Por |2014-07-27T19:11:04+01:00viernes, marzo 16, 2012|

Escudo cuartelado por una cruz de plata: 1º, de gules, el harpa (arpa) de oro y la honda de plata del Rey David. 2º, de azur, un sable de plata y un cetro de oro entrecruzados, surmontados por un orbe de oro. 3º, de azur, la balanza de oro del Rey Salomón. 4º, de gules, un San Jorge al natural. Sobre el todo, un escusón de gules, cargado de la sagrada túnica de Nuestro Señor de plata.
Escudo cortado: 1º, de sinople, tres barras de oro y sobre el todo un ala de oro cargada de ocho rosas de gules. 2º, de gules, una cadena de oro puesta en banda.
15 03, 2012

SORIA Y MÁS.

Por |2020-11-13T03:46:56+01:00jueves, marzo 15, 2012|

«SORIA Y MÁS» es un proyecto cultural de la editorial SOTABUR que, como nuestros lectores y amigos podrán comprobar, trasciende de lo meramente soriano.
Fundada en 1996 por D . Ángel Almazán de Gracia, Sotabur, se distingue por la seriedad y el rigor con el que trata a la historiografía soriana, entremezclando argumentos científicos con el más sensible exoterismo medieval.
Ángel Almazán es escritor, Licenciado en Ciencias de la Información y miembro, entre otras instituciones, del Centro de Estudios Soriano.
Cenobios templarios como el de San Paolo, el conocidísimo enclave de Ucero, el Castillejo de Robledo, o la propia Agreda, junto con Sampedro Manrique o Yanguas, entre otras muchas, delatan las raíces inequívocamente templarias donde descansa la historia de Soria.
Tradiciones, leyendas y consejas nos hablan de la presencia de templarios en las ruinas de San Adrián  y Morón de Almazán. Templarios pudieran ser unos restos cerca de Peñalba de San Esteban , más concretamente en un paraje conocido como «Coto del Prior»,de todas estas cosas saben muy bien los amantes de lo netamente soriano.
Sillar del muro exterior de la Catedral del Burgo de Osma.
Libros como la “Guía Templaria Soriana y el Enigma del Río Lobos” o “Templarios, Sanjuanistas y Calatravos en Soria”, nos recuerdan el pasado místico y belicoso de los naturales de estas tierras.
Con la entrada de hoy, desde este blog, recomendamos a todos nuestros lectores y amigos le echen un vistazo a los artículos que se publican en esta interesante web. http://www.soriaymas.com
14 03, 2012

UNA ENCOMIENDA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS TEUTÓNICOS EN EL TERRITORIO CASTELLANO- LEONÉS.

Por |2020-11-13T03:46:56+01:00miércoles, marzo 14, 2012|

Como entrada de hoy, queremos subir a nuestro blog, un interesante artículo de D. Enrique Fernández-Prieto, publicado originalmente en el número 136 ( mayo-junio de 1976) de la Revista Hidalguía, en la página 379 y siguientes, titulado “Una Encomienda de la Orden de los Caballeros Teutónicos en el Territorio Castellano- Leonés”, facilitado amablemente para su publicación en este blog por D.Sergio Rodríguez y López-Ros.
La Orden Militar de Caballeros Teutónicos era la tercera en la cronografía fundacional de las Ordenes caballerescas instituidas en Palestina durante las Cruzadas, la cual fue creada el 19 de noviembre del año 1190 a favor de la nobleza alemana que había servido en las guerras contra Saladino, y sobre el que consiguió grandes ventajas el Emperador Federico I de Alemania.
Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes.
A esta Orden, que era Militar y Hospitalaria a la vez, se la llamó también comúnmente Hospitalarios de Nuestra Señora de los Alemanes y Caballeros de Nuestra Señora del Monte Sión, de ahí por tanto con una tradicional devoción mariana.
La Mota del Marqués, denominada anteriormente La Mota de Toro, es una villa de la provincia de Valladolid, cuya jurisdicción fue disputada por los Obispos de Zamora y Palencia, hasta que llegaron a una concordia en 1346 asignándole dos parroquias que tuvo hasta finales del siglo XIX, una de las cuales pertenecía a la diócesis de Palencia y la otra a la de Zamora, y dentro de esta última quedó comprendida después de la extinción de la Encomienda Teutónica el templo que fue sede de ésta; refundidas las dos parroquialidades en una sola desde hace unos ochenta años, ésta quedó sujeta hasta nuestros días al Obispado de Zamora, pasando últimamente a depender de la archidiócesis de Valladolid.
Don Casimiro Erro Irigoyen, que fue Canónigo Magistral de Zamora, y el historiador zamorano Don Urcisinio Álvarez Martínez (hace ahora noventa y cinco años) publicaron en la revista “Zamora Ilustrada” dos interesantes estudios sobre la iglesia de Nuestra Señora de Castellanos de la Mota, mencionando la tradición de que ésta en sus orígenes fue un santuario votivo fundado por el Conde Fernán González, por las victorias conseguidas por éste contra los moros. Don Jacobo Fitz James Stuart, XVII Duque de Alba, que entre los títulos que ostentaba también el de XIX Marqués de la Mota, el que fue concedido por Felipe II en 1575 a su antepasado Rodrigo de Ulloa, nieto del que tuvo ese mismo nombre y apellido que fue Contador Mayor de los Reyes Católicos y Alcaide del Castillo de Toro, hizo un interesante estudio que fue publicado por la Real Academia de la Historia en 1948 bajo el título de “Documentos sobre Propiedades de la Orden de los Caballeros Teutónicos en España”, y últimamente el meritorio trabajo de J.Ferreiro Alemparte, publicado en 1971, titulado “Asentamiento y Extinción de la Orden Teutónica en España”.
Estatua que representa a la Reina Beatriz de Suavia.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Su Encomienda de la Mota tiene su origen en la Reina Doña Beatriz de Suavia, hija de Felipe, Emperador de Alemania, y su mujer Irene Angelo, en relación filial con los Emperadores de Constantinopla, al contraer matrimonio el Rey Don Fernando III el Santo , en 1219, con el deseo de recordar los más queridos afectos de su patria natal concedió el Santuario de Nuestra Señora de los Castellanos de la Mota de Toro, como se llamaba entonces esa villa, a los miembros de la Orden Teutónica que le acompañaron en sus bodas, cuyo privilegio fue firmado en Burgos el 20 de junio de 1222, creándose a la vez la única encomienda que esta Orden tuvo en la península Ibérica.
A la documentación fundacional se unía la autorización del Rey Don Fernando III dada el 5 de ese mismo mes y año antes referido, para donar también a la Orden Teutónica la villa de la Mota y los lugares de Morales y Benafarces que eran de la jurisdicción de Toro, y el lugar de los Griegos , que había pertenecido hasta entonces al monasterio cisterciense de la Santa Espina.
Así quedó constituida en la convergencia de los antiguos reinos de León y Castilla una especie de colonia de Alemanes muy vinculada con la hija del Emperador y Soberana consorte de estos reinos españoles, doña Beatriz de Suavia, la cual falleció en Toro (distante solamente tres leguas de la Mota) el año 1235.
Los privilegios de donación fueron confirmados en 1258 por el Rey Don Alfonso X el Sabio y este santuario se convirtió en un suntuoso monasterio y casa de la Orden, a cuyos Caballeros se les llamaba también Caballeros de la Virgen y bautizando a las tierras conquistadas a los infieles con el nombre de tierras de María, de aquí el porqué a los territorios de Andalucía reconquistados entonces a los infieles se les denomina aún, algunas veces, “tierra de María Santísima”.
En el libro-índice de esta Encomienda, que dio comienzo por Hernando Rodríguez en 1526, dice que “la Orden Teutónica que milita debaxo del Hospital de Jherusalem como la Orden del Sant Johan y ansi tiene sus banderas contra los infieles”. Más adelante añade refiriéndose a la Encomienda diciendo: “Está esta iglesia de Santa María de los Castellanos sita junto a dicha villa de la Mota, diócesis de Zamora, que es a tres legua de la cibdad de Toro y en toda España no hay otra de esta Orden. Proveyéndola en dicho Maestre de Prusia, e son profesos los Comendadores y freires della, el habito blanco y la cruz negra en el pecho sobre el habito llana de terciopelo negro”.
Al frente de esta Encomienda Teutónica de la Mota, estaba el Comendador con freires alemanes dirigidos por el Prior al que sustituía el Subprior y varios seglares al servicio de la iglesia y del hospital anejo.
En la primera época los Comendadores fueron siempre alemanes; en 1255 está fechado un documento dirigido al honorable Eberhardo de Mossberg, Comendador de la Casa Teutónica en España y en 1282 era Provincial de esta misma Casa, Volmar de Berhnhausen, el cual después murió en combate contra los lituanos, cuyas acciones canta la Crónica rimada de Livonia. A su vez había un intercambio de Caballeros calatravos en Alemania con residencia en Tymau, a orillas del Vístula.
Sepulcro de la Reina Beatriz de Suavia.
Catedral de Sevilla.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
El primer Comendador natural de nuestro país fue el llamado Frey Juan Alonso de Vezdemarbán, que figuraba otorgando documentos en 1355; ochenta y cinco años más tarde el Papa Eugenio IV, en 1440, concedió la Encomienda a Pedro Gundisalvo, Procurador general de la Reina y Prior de los Caballeros del Santo Sepulcro de Toro.
Sigue después otro Comendador, incluso natural de la villa de la Mota, que fue Fey Juan de la Mota, al que se le plantearon litigios respecto a determinados bienes de esta Encomienda y que pudo resolver con una transacción; anos después, teniendo que ausentarse a Alemania para tratar asuntos de la Orden, durante su ausencia usurparon parte de ellos los monjes de la Santa Espina y a la vez también le disputaban ciertas pertenencias los Caballeros del Santo Sepulcro de Jerusalén de Toro.
También era español como los restantes sucesivos el Comendador Juan de Bullón, el que recibió la encomienda directamente del Gran Maestre en Prusia y después de entregar ésta a su sucesor Diego del Castillo, en 1741, murió al siguiente año. Este Diego del Castillo cedió muchas de las “ tierras de pan llevar” que sumaban unas 900 fanegas, así como algunas viñas y prados, cuya superficie no se indica, y que la Encomienda poseía a favor de Rodrigo de Ulloa, I señor de la Mota, Contador Mayor de los Reyes Católicos, con la contraprestación por este último del pago anual de 35.000 maravedís, según así consta en un documento testimoniado en 1488 que se conserva en el archivo parroquial de la Mota; murió Diego del Castillo en 1514 y en la Encomienda le sucedió su sobrino Constantino del Castillo, el cual recuperó muchas de las propiedades que su tío había vendido o permutado, celoso entusiasta de la Encomienda que tenía confiada visitó Roma y el Papa León X le agradeció con los cargos y honores de Conde latarense, noble del Sacro Palacio Apostólico, notario, familiar y escudero, pero envanecido con ellos, contribuyó a la decadencia de esta Encomienda; en 1523 le visitaron embajadores enviados por el Gran Maestre informando a éstos que por la mucha distancia de Prusia en donde residía el gran Maestre, no podía defender la Encomienda, cuyos bienes sufrían quebrantos, determinado a su juicio la conveniencia de ponerla bajo la protección de la Santa Sede mediante la creación de siete capellanes perpetuos presididos por el Capellán Mayor y auxiliados por dos sacristanes, retribuyendo la dotación con una cantidad anual que no excedería de 120 ducados de oro de Zamora, solución que aprobó el Papa Paulo IV a finales de 1565; Constantino del Castillo, último Comendador, continuó conservando esta denominación hasta su fallecimiento unos diez años más tarde.
No obstante, los capellanes durante más de dos siglos, después continuaron con cierta vinculación con la Orden Teutónica, ya que en carta de un canónigo de Palencia dirigió en 1777 al entonces Duque de Alba, como Marqués de la Mota, decía que en el acto de la toma de posesión de los capellanes juraban éstos obediencia al Gran maestre de Prusia, y así debió de continuar hasta la invasión napoleónica, entonces fueron destruidos los conventos y el hospital, pero quedó subsistente y perdura la iglesia con las consiguientes formas que ha tenido a través de los tiempos, como ermita aneja a la iglesia parroquial.
13 03, 2012

PRESENTACION DEL LIBRO DE REGISTROS DE NOBLEZA DEL REAL COLEGIO NOBILIÁRQUICO EN OPORTO.

Por |2020-11-13T03:46:57+01:00martes, marzo 13, 2012|

Por el Dr. José María de Montells y Galán, Heraldo Mayor de esta casa Troncal.
El pasado día 9 de marzo, en Oporto, en mi siempre añorado Portugal, tuve la inmensa suerte de asistir a la presentación del Libro de Registros del Real Colegio Nobiliárquico portugués,
Había acudido, invitado por su joven y docto Presidente, el Excmo. Sr. don Nuno Pinto Leite y por el Gran Prior de la Orden de San Lázaro, mi caro amigo el Mayor Silva Duarte para dictar una conferencia sobre la caballería lazarista en el marco de los actos de una investidura del Hospital que se iban a desarrollar al día siguiente.
Ese mismo día muy de mañana habíamos viajado en avión (mi mujer y yo). Una travesía placentera, pese al terror que le tengo a los ingenios aéreos. Uno es decidido partidario del tren (ya sea moderno AVE o locomotora renqueante) Me da más seguridad y me amohíno menos.
Portada del libro.
Luego de ser recibidos en el aeropuerto por Pinto Leite y su encantadora esposa Ena, nos trasladamos al Hotel Intercontinental, situado en pleno centro de la ciudad, frente por frente del ayuntamiento, donde el alcalde recibió a una delegación de ambas instituciones, presidida por el Infante don Miguel de Braganza, duque de Viseu, el Archiduque don Andrés Salvador de Habsburgo-Lorena y el SAIR Osman Rifat Ibrahim, todos ellos miembros, según creo, de esta Casa Troncal. Fue un grato encuentro con la política local que me permitió conocer por dentro un edificio ciertamente singular.
Ya, por la tarde, en el Museo Romántico de Oporto, una fiel reproducción de una residencia burguesa del s. XIX, se realizó un primer acto académico. El museo es único. Si su interior ofrece un encanto particular con sus estancias decoradas con lienzos, muebles de estilo Imperio o ingleses y estucos; la historia del lugar le da un toque más que cautivador a todo el conjunto. En Quinta de Macierinha, como se llama la casa que alberga el museo, vivió sus últimos días el rey Carlos Alberto de Italia tras haber estado exiliado después de su abdicación. En sus jardines, que sirvieron de inspiración para un libro de poemas y fotografías de mi admirado Ulisses Rolim, no es descabellado pensar en encontrarse paseante y ensimismado a Almeida Garrett, el poeta del romanticismo luso por excelencia.
Un momento del acto.
En ese escenario privilegiado, se presentó el Libro en cuestión por el presidente del Real Colegio, para seguidamente intervenir el príncipe Osman sobre los títulos honoríficos del Imperio otomano y el que esto escribe. Fue, desde luego, todo un éxito que tuvo su continuidad a la mañana siguiente, con otra sesión interesantísima por las intervenciones del profesor Escudero de Campos, canciller de esta Casa Troncal en Portugal cuya ponencia sobre el patrimonio ecuestre y falerístico de la Casa Real de Túnez fue toda una lección magistral y la disertación, espléndida, sobre la nueva y antigua nobleza de mi caro amigo, el profesor Sousa Lara.
Intervención de Vitor Escudero de Campos.
Conviene decir que el Libro de Registros es una primera muestra de los trabajos iniciados por el Real Colegio, en la senda de los que aquí desarrolla el Noble Cabildo de San Jorge y Santiago y que, según mis noticias, verán pronto la luz. Es una obra acertada sobre los nuevos títulos de nobleza otorgados por Casas Reales incontestables, que se acompaña de las armerías de sus titulares. Un repertorio riguroso y detallado muy bien concebido con dibujos heráldicos primorosos, donde encontramos a algunos amigos y miembros de esta Casa Troncal. Para los que gustamos de la Ciencia Heroica, una pura delicia que se debe agradecer a la dedicación y buen hacer del Presidente del Real Colegio, el ya mencionado don Nuno Pinto Leite.
Si a todo esto le añadimos el homenaje de una lamprea extraordinaria, exquisita, supongo que a la bordelesa, con arroz por guarnición, más ligera que cocinada a la gallega, comida con aquellos buenos amigos, compartiendo la conversación, el pan y el vino de la tierra, comprenderá el lector que uno, que acaba de aterrizar en Madrid, se encuentre en el séptimo cielo.
12 03, 2012

DE CÓMO ME DEJÉ SEDUCIR POR TOLEDO Y POR LA MOZARABÍA (II).

Por |2020-11-13T03:46:57+01:00lunes, marzo 12, 2012|

Por D. José Antonio Dávila y García-Miranda.
SEGUNDA PARTE.
Concluyo mi trabajo para el curso y avanzo la idea de la Hermandad.
Era evidente que esta Comunidad precisaba de un organismo en el que participasen no solo los Párrocos y capellanes, sino especialmente también seglares mozárabes, feligreses de una y otra Parroquia, interesados en la conservación de la Comunidad, de su liturgia y de sus tradiciones. Pero esto solo podía hacerse a través de una Cofradía o Hermandad de mozárabes, erigida canónicamente, cuya Junta directiva o Cabildo, asumiese esas funciones y la representación, a lo menos moral, de toda la Comunidad Mozárabe toledana.
Cruz.
(Imagen incluida por blog Doce Linajes).
Ante la conformidad de ambos párrocos y las enormes facilidades que me dieron, continué adelante, pues me es difícil ser eficaz si cada idea o proyecto mío hay que consultarlo en una junta, normalmente con más de un escéptico. Y así fue frecuente mi correspondencia, conversaciones telefónicas y entrevistas con los párrocos. Finalmente terminé y presenté en 15 de junio de 1965, mi trabajo para el citado Curso, titulado LA COMUNIDAD MOZÁRABE TOLEDANA Y SU JURISDICCIÓN ECLESIÁSTICA, que a pesar de sus faltas y graves omisiones, me fue calificado con Sobresaliente. Años después y por la buena amistad de Mario Arellano García, ya incorporado desde mayo de 1971 a este quehacer y a la Hermandad restaurada, -donde desde entonces volcó y hasta ahora, su entusiasmo, su gran valía y extraordinaria capacidad, amén de su no siempre fácil carácter-, se publicó ese trabajo en Junio de 1973, en PROVINCIA, Revista de la Diputación Provincial, número 82, año XVIII, que hay que leer con el condicionamiento de tener presente que el trabajo publicado entones, se había escrito ocho año antes de su publicación. Cuando a mediados de 1965 le envié una copia de esta Tesina, a Don Balbino, en 31 de agosto me escribió: »  Veo que está Ud. mucho mas informado que nosotros: plantea Ud. problemas que ni siquiera sospechábamos».
Miniatura.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Entre tanto había madurado el proyecto de la Cofradía, idea que fue bien vista en el Arzobispado, por lo que en 25 de julio envié a ambos Párrocos Un plan a seguir para la Constitución de la Hermandad o Cofradía de Caballeros Mozárabes de Toledo, una especie de Hoja de Ruta, que se dice ahora, de seis puntos, que se iniciaba con la propuesta de que por ambos párrocos se creara una comisión preparatoria con feligreses de ambas parroquias, de los mas caracterizados y que de entre ellos designasen los Párrocos un Cabildo y una Junta Directiva del Brazo de Damas, provisionales, mediante Carta Nombramiento. Y concluía dicho plan, en su Punto Sexto, con la propuesta de que el primer acto público de la Hermandad, después de ser constituida canónicamente, fuese visitar al Sr. Cardenal Arzobispo, para darle las gracias y significarle la adhesión de los mozárabes toledanos a su persona y a S.S. el Papa.
Inicialmente se pensó en la advocación de Nª Sª del Ave María, que se veneraba en la Iglesia de la Trinidad, entonces sede de la Parroquia Mozárabe de San Marcos, pero al no proceder de una antigua Parroquia Mozárabe, Don Balbino, con gran acierto, -uno de los muchos que tuvo a lo largo de todo este proceso-, propuso, como acabó haciéndose, que se reestableciera la antigua Cofradía-Esclavitud de Nª Srª de la Esperanza, de la antigua Parroquia mozárabe de San Lucas, entonces filial de la de Santas Justa y Rufina, de gran tradición en Toledo y con muy antiguos cultos sabatinos y que gozaba por acuerdo municipal de 1867, de la protección del Consistorio, acuerdo renovado cien años después, a petición del Cabildo de la Hermandad ya reestablecida y por iniciativa del benemérito mozárabe, Don Francisco de Sales Córdoba y Sánchez-Bretaño, q,e,p,d, .
Pero el comienzo, a pesar de lo dicho, no fue del todo fácil. Don Jaime Colomina, en carta de 31 de julio de 1965, me escribía sobre el particular; «He hablado con algunos mozárabes del proyecto de una Hermandad y los encuentro escépticos. Y creo que no les falta razón, por lo siguiente: Si se trata únicamente de crear una Hermandad o Cofradía mas para lucir un hábito y hacer una fiesta al año, ellos no están dispuestos. Y piensan que no tendremos eco ninguno en los mozárabes de fuera». «(…)Las cofradías tradicionales se estilan cada vez menos en la Iglesia y no parece oportuno crear una nueva(…)» , añadía Don Jaime, que otra cosa sería, – me dicen y pienso yo también-, si fuera verdaderamente posible demostrar y rehabilitar la mozarabía como un título nobiliario. En tal caso existiría ya un fuerte aliciente para pertenecer a la Asociación de Mozárabes toledanos.
Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes.
 Oportunamente aclaré las dudas de Don Jaime y remití a ambos Párrocos el proyecto de “Estatutos” para la propuesta de restauración de la Cofradía, recogiendo lo ya hecho como Anteproyecto, que pareció bien a los Párrocos y fue aceptado por la Comisión de Feligreses de una y otra Parroquia que lo habían estudiado, por indicación de sus respectivos Curas-Párrocos, que fue la primera intervención en esto de otras personas de este rito y calidad, ya que hasta ese momento el trabajo se circunscribía a los dos párrocos y a mí, como promotor. Al redactar el Proyecto de Estatutos, en el verano de 1965. les di todo el posible tinte caballeresco tradicional: así, Capítulo, por Junta General; Cabildo, por Junta directiva; Canciller, por Secretario; Capitulares Electos, por aspirantes admitidos y así todo. Concretamente había leído yo un artículo en Hidalguía, sobre la Orden de Caballeros de Montfrague, extinguida hace siglos y que en recuerdo de esa orden, al Cura Párroco de allí, se le denominaba Prior, consecuentemente así se llama el Capellán o Consiliario de nuestra Hermandad. Como en la Procesión del Corpus Christi en Toledo, desfilaban caballeros de diversos Capítulos, con hábitos de diversos colores, se eligió el que no lo llevaba ninguno: azul oscuro, con vivos y cordones amarillos y hasta hice entonces un mal dibujo del proyecto de hábito o manto capitular, sobre un grabado (foto-copiado) de la Iglesia de Santiago del Arrabal, con la leyenda Caballero Mozárabe de Toledo.
Caballero Mozárabe.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Y ni que decir tiene que dibujé, inspirándome en el relieve de San Pedro de la Nave y en la referida moneda o ponderal monetario mozárabe, la Cruz de Alfonso VI, en cuyo centro campea, dentro de un círculo, el antiguo Blasón de Toledo, Corona Imperial, con forros gules (rojos) sobre fondo azur (azul). Y compuse el Blasón de la Comunidad, campo cortado, 1º y 2º, los escudos de una y otra parroquia y en escusón, las armas de Cisneros, por la Capilla. Acolada la cruz mozárabe y el collar. El águila que le sirve de soporte, es la que aparece en el Libro de los Privilegios de Toledo, que la Archivera Municipal entonces, la inolvidable, gran investigadora y excelente amiga y primera Camarera de Nª Sª de la Esperanza, de San Lucas, Iltma. Srª Doña Esperanza Pedraza Ruiz, (q.e,p,d,), me había dejado foto-copiar. Timbra el escudo, un Capelo arzobispal, con sus flóculos, que fotocopié de una revista vienesa, Adler, del barroco blasón de un Arzobispo austriaco. Así montaba todo, dado lo mal que dibujo, cortando y pegando, lo corregía con pintura blanca y foto-copiaba el resultado y así las veces que hicieran falta, echando en esto el verano de 1965, que pasamos la familia en La Rioja, en la Casa-Palacio de los Salazar de Gurendes, en Casalareina.
Blasón de la Comunidad.
(Imagen incluida  en el artículo por blog Doce Linajes).
Los escudos de las dos Parroquias tuve que dibujarlos yo y se nota. A cambio la Cruz Mozárabe me fue más fácil, ya que por ser de líneas rectas pude dibujarla con regla y cartabón, y el círculo central, con compás. Me inspiré en una cruz procesional visigótica, que ahora no recuerdo, para las líneas horizontales, que escalonan la Cruz y en una miniatura de Alfonso X , para la corona imperial.Y así fui perfilando detalles y seguí recopilando materiales para la obra que preparaba, de mayor calado, aunque tuve poco éxito en mis peticiones. Escribí, incluso y también sin éxito, al Secretario de la Sagrada Congregación de ritos, al Vaticano. Así mismo escribí, no recuerdo por sugerencia de quién, a Julio Porres Martín-Cleto, uno de los mayores eruditos de Toledo, no hace mucho fallecido, que me contestó muy amablemente e iniciamos una correspondencia y fructífera amistad de muchos años. También conté mas tarde con la colaboración del sacerdote y gran historiador toledano Don José Carlos Gómez Menor. De toda esta correspondencia, la transcrita y otras muchas cartas originales y copias de las mías en papel cebolla, que entonces se usaba, están en la parte del Archivo de la Hermandad, que hace años envié a Toledo, aunque hice foto-copia de lo que me pareció mas importante, fotocopias que conservo frente a extravíos, pérdidas u olvidos.
Renace la Hermandad.
Previamente, en 15 de Enero de 1966, los dos Párrocos Mozárabes y la referida Comisión, suscribimos un escrito dirigido al Emmº y Rvdsmº Sr. Csrdenal-Arzobispo, Dr. Don Enrique Plá y Deniel, exponiéndole que habiéndose extinguido prácticamente la Ilustre y Antiquísima Esclavitud de Nª Sª de la Esperanza que se veneraba en el antiguo templo Parroquial mozárabe de San Lucas, terminábamos, después de algunas otras consideraciones, suplicándole su reestablecimiento, erigiéndola ex novo canónicamente como ILUSTRE Y ANTIQUÍSIMA HERMANDAD DE CABALLEROS MOZÁRABESS DE Nª Sª DE LA ESPERANZA y aprobando para su régimen y gobierno, las adjuntas Constituciones. Con los Párrocos firmamos diez mozárabes, encabezados por Don Julio Pascual Martín. Ambos Párrocos de mutuo acuerdo, designaron los miembros del Cabildo y de la Junta de Gobierno del Brazo de Damas, limitándome yo a sugerir nombramientos para algunos de mis familiares de Toledo. Ante el no excesivo entusiasmo de muchos mozárabes toledanos y la falta de recursos, siendo grandes los gastos que se preveían, se incluyó en los Estatutos, la calidad de Hermanos Honorarios, para aquellos que sin ser mozárabes de linaje lo deseasen y que acreditaran cristiandad y legitimidad hasta los bisabuelos inclusive y que además tuvieran especiales méritos y podían o no acreditar Nobleza, pasando entonces, si lo hacían, a ser considerados: Hermanos Honorarios Nobles, con especial cuota de ingreso gracias a las cuales pudimos ir cubriendo gastos. Y para los Capellanes Mozárabes y las autoridades toledanas, Alcalde, Concejales y miembros de la Diputación, se creó la condición de Hermanos Natos, sin cuota de ingreso, todo lo cual vincularía con la Hermandad a notables personalidades, de Toledo y de otros lugares de España y de fuera de nuestro país, de la nobleza y del mérito.
Cruz de la Hermandad.
(Imagen incluida en el artículo por Blog Doce Linajes).
Entretanto, rehabilité mi calidad y parroquialidad mozárabe, acreditando desde el 18 de marzo de 1966, documentalmente, lo que entonces se exigía y pasé a ser, desde entonces, feligrés por derecho familiar o de linaje, de la Mozárabe de San Marcos, luego de Santa Eulalia y San Marcos, a la que sigo perteneciendo, de modo cumulativo con la parroquia latina de mi domicilio, la madrileña de San Juan de Rivera, Santo Arzobispo valenciano.
Yo continué investigando sobre esta Comunidad, foto-copiando documentos y recogiendo información, con lo cual y gran parte de lo preparado para mi referida Tesina, redacté un nuevo trabajo: LA NOBLEZA E HIDALGUÍA DE LAS FAMILIAS MOZÁRABES DE TOLEDO, que se publicó en el nº 75, de marzo a abril de 1966, de HIDALGUIA, Revista de Genealogía Nobleza y Armas (pags. 257 y sig.), y que como era de justicia dediqué a mi tía Esperanza, memoria viva y archivo de las tradiciones familiares. La revista imprimó además, una edición de separatas de dicho trabajo, que se distribuyeron entre organismos culturales, entidades nobiliarias y familias mozárabes. Días después se hizo eco de esta publicación el diario ABC, de Madrid, del 26 de mayo de 1966, con una crítica muy favorable, firmada por J.G.M. que motivó que me escribieran diversas personas interesadas en esta tradición. También, partiendo de la referida Nota del ABC, publicó un reportaje en LA VANGUARDIA, Barcelona, el 27 de septiembre de 1955, sobre este tema, el gran periodista toledano Luis Moreno Nieto, desde entones gran amigo de nuestra Comunidad y personal de quien esto escribe.
Pocesionando.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Finalmente por Decreto del Obispo Auxiliar y Vicario Diocesano, Don Anastasio Granados, se aprobó en 15 de junio de 1966, la constitución de la Hermandad y los Estatutos presentados, publicándolo en el BOLETÍN ECLESIASTICO DEL ARZOBISPADO DE TOLEDO, de 30 de agosto de 1966, Año CCXXII, nº 8, tomando posesión ese mismo día el Cabildo de la restaurada Hermandad, con Don Julio Pascual Martín, de Decano-Hermano Mayor y el que suscribe, de Canciller, de hecho fac totum, a través de mi despacho profesional en Madrid y del personal que entonces tenía. Cargo y tarea en la que me mantuve hasta enero de 1980, aunque después continué muchos años como Vocal del Cabildo y con mucha menos dedicación. El primer acto significativo de la renacida Hermandad, fue la audiencia que a petición del Cabildo para agradecerle la restauración de la Hermandad y hacerle entrega de un ejemplar de los Estatutos aprobados, nos concedió el Sr. Cardenal Arzobispo Primado, en el salón del Trono del Palacio Arzobispal, el día 21 de diciembre de ese año, publicando el ABC el 28 del mismo mes y año, la crónica del acto, con una destacada fotografía. También había merecido un amplío reportaje de la TVE, en la mañana del 23 de diciembre. En ese acto se ostentó por vez primera nuestro distintivo propio, la Cruz de Alfonso VI, en metal dorado, esmaltada en blanco, pendiendo del Escudo de Toledo, acuñada por CASA NAVAS, de Madrid, la que también preparó los collares del arzobispo, del Hermano Mayor y del Alcalde, que le correspondía en representación del Ayuntamiento, por haberse incluido a este en los Estatutos, como Hermano Mayor Honorario de la Hermandad, en memoria de la protección que dispensaba el Consistorio a la antigua Cofradía-Esclavitud. 
Cruz pendiendo del águila.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
También se encargó a CASA NAVAS la confección del banderín o estandarte de la mozarabía, según la forma de los antiguos guiones medievales, llevando en un lado el escudo de la Comunidad, sobre fondo carmesí y en el otro la Cruz Mozárabes y el nombre de la Hermandad, con los antiguos emblemas de la original Cofradía-Esclavitud mariana, sobre paño azul. Para todo esto nos otorgó ese establecimiento de efectos militares un generoso crédito, que fue satisfecho hasta el último céntimo, aunque seguimos debiéndoles agradecimiento por lo que nos ayudaron. Y en uno y en otro caso, los encargos se llevaron a efecto según enteros y completos diseños de quien esto escribe. En los Estatutos, que fue lo primero que se imprimió ya en 21 de noviembre de 1966, precedía una breve introducción mía explicativa, reproduciendo también las inspiradas estrofas dedicados a esa advocación de la Virgen Santísima, que se conservaban en San Lucas, sobre azulejos del ceramista Pedraza, que se dañaron y no sé si se han repuesto debidamente, como sería de justicia.
Estandarte de la Mozarabía.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Seguidamente lo más urgente era reincorporar a su Parroquia de origen a mozárabes desvinculados de ella, lo que ya habían iniciado años atrás y con gran entusiasmo uno y otro Párroco. Para esto era preciso llevar adelante detallados estudios genealógicos, y en mi caso, por tal motivo, me puse en comunicación con un pariente lejano, El Excmº Sr. Don Antonio García y Rodríguez-Acosta, Fiscal del Tribunal Supremo y entonces subsecretario de Información y Turismo, descendiente de antepasados mozárabes, comunes, de Mocejón. Rehabilitó su calidad y parroquialidad mozárabe y gracias a él se nos otorgó en abril de 1967, una subvención de 80.000 pts. (de las de entonces), con la que se encargó y pagó el mobiliario para la Sala de Juntas y oficina, en los bajos de la Casa Parroquial de San Marcos, en Callejón de Menores 12, que puso a nuestra disposición desinteresadamente su párroco, Don Jaime Colomina. En señal de agradecimiento se le otorgó a ese ilustre mozárabe, el título de Hermano Mayor Honorario de la Hermandad. También convenía recopilar documentación y confeccionar un PADRÓN, a lo que me puse, para lo cual pasé dos veranos, 1968 y 1969 veraneando en Toledo, gracias a la hospitalidad de mi tía Fernanda y de la encantadora y cristiana paciencia de mi mujer, allí con los cuatro niños pasando un calor de espanto, algo tolerable gracias a la pequeña Piscina que tenía el Cigarral. Remití numerosas Notas de prensa divulgando la confección del Padrón Mozárabe, y fotocopié matrículas, pleitos, memorias, todo lo que pude, gracias a la carta blanca, de los Párrocos y del inolvidable Don Ignacio, Archivero del Arzobispado. Para el Padrón, fiché a todos los que se suponía mozárabes bautizados en una y otra Parroquia desde el año 1900 y casados en las mismas desde 1930, así como a todos los que aparecían en las Matrículas Parroquiales de los últimos años. En esta tarea tuve la ayuda inestimable no solo de los Párrocos, sino también de algunos mozárabes, destacando el ya citado Don Francisco de Sales Córdoba y Sánchez-Bretaño, representante de una de las mas antiguas y destacadas familias de feligreses de la Mozárabe de Santa Eulalia y San Marcos, desgraciadamente ya fallecido. El resultado, años después, como PADRÓN PROVISIONAL, lo pasé a Clichés de Ciclostyl, mecanografiados personalmente por mí, editando de ese modo en 1971, unos 200 ejemplares.
Fueron haciéndose eco de este resurgimiento diversos medios de comunicación, destacando los artículos aparecidos en el Boletín del Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica, nº 244, año XII. de noviembre-diciembre de 1966, así como en la revista de turismo, ORO VERDE, con texto en español y en ingles, de diciembre de 1966, Año VI, nº 46. Y ya en 1967, en el diario ABC de 7 de enero; en El Alcazar, de 25 de Enero; en Canarias Gráfica, de Febrero; en La Gacetilla del Estado de Hidalgos, de marzo; en Mundo Hispánico, nº 231, de junio; y muchos mas a lo largo de este y siguientes años, de modo que la existencia de esta Comunidad, desconocida fuera de Toledo y no incluida ni considerada hasta entonces en trabajos y estudios genealógicos-Nobiliarios, pasó a ser perfectamente conocida y estudiada en estos ambientes y especialistas en Nobiliaria, generalizándose su dictado tradicional de Ilustre Comunidad Mozárabe de Toledo. Además, por su origen, siempre se destacaron sus valores de tolerancia y ecumenismo, redactando el que esto escribe la ORACIÓN ECUMÉNICA de esta Ilustre Comunidad, una especie de mosaico de textos bíblicos, que mereció el Imprimatur en 1973, del Cardenal Arzobispo Primado, Don Marcelo Gonzáles Martín, oración que suele recitarse en actos inter-confesionales y ecuménicos. Es de desatacar que además de sus otros importantes valores, éste de la tolerancia y del ecumenismo, es el más significativo para las instituciones eclesiásticas y culturales, así como para el público en general.
S.A.R. el Conde de Barcelona.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Dada la tradición de nuestra Comunidad y los privilegios regios otorgados en el pasado, pareció que antes de seguir adelante, deberíamos presentar nuestros respectos e informarles de la tarea emprendida, remitiendo al efecto los correspondientes Oficios, al augusto Señor Conde de Barcelona, a su hijo S.A.R. Don Juan Carlos de Borbón, -hoy Don Juan Carlos I, Rey de España, felizmente reinante, que Dios guarde-, así como a su primo S.A.R.Don Alfonso de Borbón Dampierre.
S.M. El Rey de España, D. Juan Carlos I.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Acusaron recibo y agradecieron la consideración los representantes áulicos de Don Juan y de su hijo, pero Don Alfonso contestó personalmente, de su puño y letra, lo que me dio pié para ofrecerle ingresar en la Hermandad como Hermano Honorario Noble y Protector Egregio, que aceptó. Y así cuando en la mañana del día 29 de marzo de 1967 y en el Salón de Concilios, del Palacio Arzobispal, oficiando el Obispo Auxiliar, se celebró el primer Acto Solemne de Juramento e Imposición de Distintivos, juró y recibió nuestros distintivos Don Alfonso, e ingresaron en la Hermandad las primeras autoridades toledanas, juntamente con feligreses mozárabes de uno u otro Brazo (Caballeros y Damas) y destacados miembros de la Nobleza. Pero hasta conocerse la noticia de que acudiría Don Alfonso de Borbón, pasaba el acto sin pena ni gloria. Pero una vez divulgada la noticia, se garantizó el éxito, ya que hasta entonces aún no se sabía quien de estirpe regia, sucedería, a título de Rey, al entonces Jefe del Estado.
S.A.R. El Duque de Cádiz, D.Alfonso de Borbón Dampierre.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Consecuentemente todas las primeras autoridades aseguraron su asistencia. El Gobernador Civil, Don Enrique Thomas de Carranza, gran amigo de nuestra Hermandad desde entonces, organizó un banquete en el Gobierno Civil en honor de los asistentes al Salón de Concilios y fue el acto Noticia de Prensa. El ritual utilizado fue aportación del gran liturgista y 1º prior de la Hermandad, Párroco de la Mozárabe de Santas Justa y Rufina, M.I. Sr.Don Balbino Gómez-Chacón, actualizando el que se usaba al entregar la Iglesia solemnemente un Lignum Crucis al monarca visigodo, cuando éste partía a una expedición guerrera. La presencia de Don Alfonso, -que nos salvó el referido acto-, y la de las autoridades toledanas y la de notables aristócratas, sirvió de fuerte impulso para ir venciendo la natural modestia y sencillez de muchos mozárabes toledanos, que no acababan de sentirse a gusto en estas solemnidades y ceremonias. Dedicó, como era de esperar, a dicho acto un interesante reportaje, el Boletín de Información Municipal, TOLEDO, de mayo-junio de 1967, resaltando el ingreso del Alcalde de la Ciudad Imperial Don Ángel Vivar Gómez, que siempre nos ayudó y apoyó, siendo el primer Alcalde que posteriormente ostentó el Collar de Hermano Mayor Honorario Mozárabe, que se convertiría, años después, en uno de los distintivos de esta dignidad Municipal, luciéndolo por vez primera, con ocasión de le entrada en Toledo del Arzobispo Don Enrique Vicente y Tarancón, al recibirle en la Puerta de Bisagra. También algún tiempo después de este primer acto, la Hermandad peregrinó a Santiago de Compostela en el primer Año Santo que siguió a su reestablecimiento, llevando de obsequio al Apóstol, una arquita metálica, de damasquino, con la Cruz Mozárabe y una inscripción alusiva, llena de monedas de 100 pts., de plata de las que entonces se acuñaron.
Con el conocido sistema de pegar y cortar e inspirándome en un diploma de la Orden de Carlos III, de mi bisabuelo Antonio María Dávila, preparé el de la Hermandad, utilizando en él la vieja y venerable escritura visigótica, conservada hasta el siglo XV por los mozárabes antiguos para sus manuscritos litúrgicos, si bien la imagen de la Nª Sª de la Esperanza, de San Lucas, que encabeza y corona el Diploma, la dibujó un miembro honorario de la Hermandad, mas tarde ilustre historiador, el toledano Don Fernando González-Doria, que también dibujó la Cruz Mozárabe, dentro del estilo y formato de una miniatura del Codex Vigilano, utilizada como felicitación de Navidad algunos años y portada de folletos divulgativos. Preparé igualmente la carpetilla Instancia-expediente, para poder solicitar el ingreso en la Hermandad y no sé cuantas cosas más.
Solicitud de Confirmación de los antiguos Privilegios.
Por escrito de 8 de marzo de ese año de 1967, presentado diez días después en el Ministerio de Justicia, se pidió al entonces Jefe del Estado la confirmación de los antiguos y regios Privilegios otorgados a los Mozárabes toledanos, y mas en particular del Nomen Honoris, de CABALLERO ó DAMA MOZÁRABE DE TOLEDO y en consecuencia, de su distintivo, la Cruz Mozárabe ó de Alfonso VI. Se inició la tramitación del correspondiente expediente, recibiéndose informes favorables del Arzobispado y de la Diputación permanente de la Nobleza y Grandeza de España, tal vez gracias a la buena mistad que me unía con su asesor jurídico, Don Eduardo Cobian. Y en este momento me jugó una mala pasada mi maldito afán perfeccionista y totalizante. Me pareció que debía aportarse al Expediente, para completarlo, el PADRÓN MOZÁRABE, que se estaba preparando, sin darme cuenta que iba a ser tarea para muchos años y que todo Padrón no es nunca estático, sino dinámico por su propia naturaleza, en continuo cambio y perfeccionamiento. Y con esta finalidad pedimos la paralización del Expediente y hasta hoy. Se perdió tontamente una ocasión única e irrepetible. En diciembre de 1957 el Jefe del Estado, Don Francisco Franco Bahamonde, había confirmado los Privilegios del Solar de Tejada, que ratificó Don Juan Carlos I, en 1981. Contábamos a nuestro favor, con los buenos oficios del político y entusiasta mozárabe Antonio García y Rodríguez-Acosta, así como con el apoyo de Don Alfonso de Borbón y Dampierre, que algún tiempo después, por su matrimonio, se convertiría en nieto político del Caudillo. Había sido cordial amigo y Jefe de su Casa Civil, un feligrés mozárabe, el Teniente General Don Emilio Esteban-Infantes y Martín, ya fallecido, cuyo hermano, Don Julio, era a la sazón Decano y Hermano Mayor Mozárabe y primer firmante de la petición. No me queda más que manifestar mi profundo arrepentimiento, dado que un reciente Informe del Consejo de Estado, dictamina que el Rey no tiene constitucionalmente facultades en estas materias de la antigua tradición, con la única excepción de la concesión, rehabilitación y sucesión de los tradicionales Títulos de Nobleza, de acuerdo con las Leyes. Volviendo a ese año, de 1967, por vez primera salió una no muy numerosa representación de la Hermandad, revestidos con Manto Capitular, en la Procesión del Corpus Christi, según se nos autorizó por Decreto del Sr. Cardenal, de 24 de mayo de 1967. Esto fue posible gracias al entusiasmo y generosidad de una familia mozárabe, sastres de Toledo, Don Jesús y Don Antonio Moreno Ramos. Que se vieron obligados a adquirir un elevado número de metros de la tela azul de lanilla, elegida, dado que no se les facilitaba menor cantidad, sin saber si iban a poder despacharla íntegramente o no. Afortunadamente los miembros de la Hermandad respondieron positivamente y hubo precisión de mayor pedido, incrementándose cada año el número de miembros de la Hermandad que acuden a la procesión eucarística, adhiriéndose últimamente a la procesión, las Damas, de negro y tocadas de peineta y mantilla.
Ya siguió imparable el crecimiento de la Hermandad y la positiva revitalización de la Comunidad, integrada hoy por cerca de 2.000 familiares, gracias a los estudios realizados, especialmente genealógicos, lo que gradualmente pasó a ser una tarea de todos, especialmente de los miembros del Cabildo y de la Junta de Gobierno del Brazo de Damas. No obstante se ha de resaltar la aparición de un Boletín de Información de la Hermandad, proyectado y diseñado por mí, dedicado a toda la Comunidad, desde el 1º trimestre de 1968, CRÓNICA MOZÁRABE, para cuya publicación se recibió una nueva subvención del Ministerio de Información y Turismo, gracias al cariño que por esta Comunidad tuvo hasta su fallecimiento, el entonces Subsecretario del Ministerio, Don Antonio García y Rodríguez-Acosta, por su linaje Caballero Mozárabe de Toledo, de la Parroquia de su rito de Santa Eulalia y San Marcos, La denominación del Boletín fue lúcida sugerencia de mi buen amigo, miembro honorario de la Hermandad, Don Roberto de Galán y de Bordallo. Bajo mi dirección e impulso, aparecieron los 5 o 6 primeros números, con bastantes textos míos, hasta enero de 1982, poco mas o menos, reanudando su publicación y dirigiéndola finalmente, con gran acierto y notable constancia, el ya citado Iltmº Sr. Don Mario Arellano García. Continuaron diversas publicaciones interesándose por la mozarabía toledana, por lo que en el Suplemento Extraordinario del Corpus Christi, de 1969, del periódico NUEVO DIARIO, apareció un artículo mío, NOTICIA GENEALÓGICA DE UNA FAMILIA MOZÁRABE, de Mocejón. Y en 1975, preparé, con ese fin, un texto divulgativo LOS CABALLEROS MOZÁRABES DE TOLEDO, en castellano, francés, inglés y árabe que se ha repartido profusamente. También se hizo presente nuestra Comunidad en los Congresos Islamo-Cristianos, de Córdoba, a los que acudimos una representación mozárabe.
Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes.
Finalmente.
Desde entonces continué trabajando y esforzándome por la mozarabía toledana, etapa que por ser mas conocida, no merece la pena una pormenorizada relación. Me nombró Don Jaime Colomina, su Director, miembro numerario del Instituto de Estudios Visigótico Mozárabes y por supuesto colaboré, en este tiempo, en los Congresos y Simposios internacionales de Estudios Mozárabes, feliz y acertada iniciativa de Mario Arellano García, que garantizaba su éxito con su trabajo, entusiasmo y buen hacer. Como antes he escrito en Enero de 1980 cesé de Canciller en el Cabildo, aunque he estado muchos años de Vocal. En marzo del año 2001, impulsé y colaboré en la conmemoración del IX Centenario de la concesión por Alfonso VI del Fuero de los Mozárabes, o Charta firmitatis. Pero ha disminuido gradualmente mi colaboración, sobre todo desde el fallecimiento de mi mujer en el 2003, y por mi edad, ahora de 85 años, y mis dificultades de desplazamiento, A lo largo de estos años se han sucedido en la Hermandad, cinco excelentes Hermanos Mayores, habiendo tenido el actual, el Iltmº Sr. Don Antonio Muñoz Perea y su Cabildo, la delicadeza de celebrar un homenaje a los promotores iniciales, los Párrocos Mozárabes de entonces, y yo mismo, si bien ya había fallecido Don Balbino. En la actualidad colaboro en lo que se me indica e inaccesible al desaliento, estoy suscrito a una Alerta de Google. Mozárabe, pasando a Toledo la información interesante que recibo. Y después de dejar constancia de mi agradecimiento a todos los que me ayudaron inicialmente y a todos los que han contribuido a esta tarea que en los párrafos precedentes queda reflejada y mas en particular a los integrantes del primer Cabildo, recordando con especial afecto a Gonzalo-Rafael Morante Martín, tantos años tesorero de la Hermandad, no hace mucho fallecido; querría, si Dios me da vida e inteligencia suficiente, terminar mi HISTORIA DE LOS MOZÁRABES DE TOLEDO DESDE EL SIGLO XI AL SIGLO XXI, que inicié hace ya tiempo y de la que tengo hecho el Índice, aun provisional, y terminados varios capítulos. Finalmente, en otro orden de cosas, procuro estar presente, como Delegado de Ecumenismo de la Comunidad, en todos los actos que conozco y nos invitan, inter-confesionales e inter-religiosos y ecuménicos que impulsen la tolerancia, la caridad, la comprensión y la armonía entre todos los creyentes en el mismo y único Dios, el Dios de Abraham, padre común en la fe de judíos, musulmanes y cristianos, y siempre en la esperanza y en la fe en su único Hijo, Nuestro Señor Jesús de Nazaret y Redentor Jesucristo.
Madrid, para Toledo, a 8 de marzo de 2012.
Festividad de San Julián, Arzobispo de Toledo.
José Antonio Dávila García-Miranda, Abogado. Caballero Mozárabe de Toledo,de la Parroquia de su rito de Santa Eulalia y San Marcos.
11 03, 2012

DE CÓMO ME DEJÉ SEDUCIR POR TOLEDO Y POR LA MOZARABÍA (I).

Por |2020-11-13T03:46:57+01:00domingo, marzo 11, 2012|

Queremos dedicar la entrada de hoy a dar a conocer, a todos nuestros lectores y amigos, la primera parte de un magnífico artículo del eminente Abogado y Caballero Mozárabe de Toledo D. José Antonio Dávila y García-Miranda.
Por su extensión, y debido al formato blog, hemos repartido el artículo en dos entradas, cuya segunda parte publicaremos mañana.
PRIMERA PARTE.
Introducción.
Toledo fascina al recién llegado que acaba marcado para siempre. Algunos se domicilian en la Ciudad y otros muchos, le dedican su vida y su trabajo. Si comparásemos la historia personal de los Académicos de Número (y no digamos de los “Correspondientes”), de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, nos encontraríamos con que un gran número de ellos no son toledanos ni nacidos en su Provincia, comenzando por su fundador, Don Rafael Ramírez de Arellano y Díaz de Morales.
Real Academia de Bellas Artes y Ciéncias Históricas de Toledo.
(Imagen de la web http://www.realacademiatoledo.es/, incluida por blog Doce Linajes).
¿Es que a los toledanos, podríamos decir “de pura cepa”, les es igual y no estiman ni consideran los méritos y grandes valores de su ciudad?. No; lo que sucede es que su cotidianeidad les impide destacarlos y casi les pasan desapercibidos todos o alguno uno de ellos. Están ahí, los consideran suyos y cuando es preciso, lucharán y se esforzarán por conservarlos y acrecentarlos. Pero esa especie de indiferencia, que pudiera deberse mas en particular a que sientan cierto sonrojo al valorar y promocionar, ante sus conciudadanos, lo que creen y saben obvio y evidente, que pertenecen a todos, lo que no nos sucede a los llegados de afuera, que sin estos prejuicios nos dejamos devorar por Toledo y nos volcamos en las cosas y temas de la Ciudad Imperial.
Raíces y circunstancias.
Y así, viniendo al caso de quien esto escribe, ¿Cómo fue que un zamorano, años después radicado un tiempo significativo en Zaragoza, ya con mas de 39 años cumplidos, acabara dedicando gran parte del resto de su vida, de sus medios y de su trabajo a Toledo y a su mozarabía?. Ciertamente sus raíces maternas, eran toledanas Mi madre, Margarita García-Miranda y Esteban-Infantes, Colegiala del de Doncellas Nobles, nació en Toledo el 18 de julio de 1895, hija de padre asturiano, militar y de madre toledana y de ascendencia y calidad mozárabe, por su línea materna, en la Parroquia de este rito de Santa Eulalia, -luego de San Marcos y ahora llamada de Santa Eulalia y San Marcos-, oriundos del lugar de Mocejón, en esta Provincia. Al haber vivido el autor de estas líneas su niñez y primera adolescencia siempre en Zamora y ser educado por la famita paterna, -ya que su madre falleció siendo muy pequeño el autor-, desconocía de Toledo casi todo y todo en absoluto de esta milenaria Comunidad Histórico-Litúrgica, por derecho de sangre. Por otro lado, su afición a la genealogía le venía de lejos, tal vez al tratar de explicarse los diferentes parentescos y ser tíos abuelos sus referencias próximas, que remontaban su nacimiento a la segunda mitad del siglo XIX e incluso algo antes. Además, una tía abuela materna suya, toledana, Doña Esperanza Esteban-Infantes Martín, entonces ya viuda de un mi tío abuelo paterno, el Coronel de Infantería, Don Rodrigo Peñalosa Merchán, zamorano, pasaba algunos veranos en Zamora, en la “josa”, (como se llaman allí a las fincas de recreo, mansión y jardín, fuera de las antiguas murallas), de su cuñada, también tía abuela paterna del que esto escribe, Doña Benita Peñalosa Merchán, viuda del sociólogo católico y tradicionalista zamorano, Don Luis Chaves Arias, impulsor del cooperativismo y de las Cajas Rurales, la que años atrás se había hecho cargo de su sobrino nieto.
Además, Rodrigo Dávila Peñalosa, mi padre, estudió en la Academia de Infantería, en Toledo, al amparo de su tío Rodrigo y en esta ciudad conoció a mi madre, una sobrina carnal de sus tíos, casándose el 6 de marzo de 1919 (Parroquia de la jurisdicción Castrense) y de este modo mi parentesco con los familiares de Toledo, es doble, por Peñalosa y por Esteban-Infantes.
Armas de la Academia de Infantería de Toledo.
(imagen blog Doce Linajes).
Y en aquellos años, entre antigüedades y obras de arte de la mansión de mi tía y otras particulares, así como en los estudios que yo frecuentaba, de pintores y escultores zamoranos, pues yo había comenzado estudios artísticos, en concreto de escultura, que cultivé varios años, se me fue depurando el gusto y por otro lado, también coleccionaba monedas antiguas, algunas verdaderas y delicadas obras de arte. Frecuentaba por ello, el modesto museo de Bellas Artes de Zamora, situado en la c/ de Santa Clara, en lo que había sido iglesia de las Religiosas Marinas, obra de Ventura Rodríguez, siendo el Convento la sede del Gobierno Civil desde la desamortización. Años después un alcalde franquista, con total impunidad, derribo ese conjunto para hacer apartamentos, sin salvar una columna, ni un angelote del templo, nada que mantuviera el recuerdo de su vandalismo.
Iglesia de San Pedro de la Nave.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Pues bien, entre los heterogéneos objetos que allí había, se conservaban los vaciados en yeso que se hicieron de los relieves y esculturas de la iglesia Visigótica de San Pedro de la Nave, del s. VII, cuando se la trasladó piedra por piedra para evitar que fuese anegada por el Pantano del Esla, en construcción. Y en uno de esos vaciados se apreciaba un relieve donde campea una Cruz Tricúspide, relieve que fotografiado apareció publicado en una Guía de la Semana Santa Zamorana, de 1943. Pudimos ver el original in situ, hace algunos años, en un viaje colectivo de nuestra Hermandad Mozárabe a Zamora y a esa Iglesia. Curiosamente esa cruz me llamó entonces especialmente la atención, a pesar de que su origen, por la época de construcción del tempo, bien pudiera ser arriano.
Iglesia de San Predro de la Nave: faja decorativa con cruz y discos solares.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Primera información Mozárabe y primer viaje a Toledo.
Pues bien, un verano, de 1942 o de 1943, tía Esperanza, que estaba en Zamora, en la casa de tía Benita, teniendo yo 15 o 16 años, al responder a mis preguntas, sobre sus recuerdos y ascendientes familiares en Toledo, me explicó que éramos feligreses Mozárabes de Toledo y me contó lo poco que ella sabía, y concretándome que yo tenía derecho a esta tradición, por haber sido mi madre y mi abuela materna, hijas primogénitas, ya que aún no se había extendido este derecho a todos los hijos e hijas, limitándolo, por una interpretación errónea y restrictiva de los fundamento jurídicos, a los hijos varones y a la hija primogénita. Y así quedó la cosa, pero esto no lo olvidé nunca. En diciembre de 1943 y por el fallecimiento de mi tía y tutora, me trasladé, en Enero de 1944, a Zaragoza, a la casa de mi nuevo tutor, mi tío José, hermano de mi padre. Y ya allí, estudiando en su Facultad de Derecho, compré a un compañero de carrera, un lote de monedas para mi colección y entre ellas, un ponderal monetario mozárabe, de bronce, del siglo XIII, del reinado de Alfonso VIII, “el de las Navas”, en el que campea, en su 1ª área, una Cruz tricúspide, igual a la de San Pedro de la Nave, Cruz que hemos dado en llamar “de Alfonso VI”, símbolo hoy mozárabe por excelencia.
La monumental Toledo, entre la niebla, parece una ciudad de cuento.
(Imagen procedente de http://www.toledo-turismo.com/, incluida en el artículo por Blog Doce Linajes).
En Enero de 1949 fui por vez primera a Toledo, regresando de un Albergue de Esquí y curso de Instructores de Formación Política, del Frente de Juventudes, en Riofrío, en el Guadarrama, al que según un escueto diario que entonces yo llevaba, me incorporé desde Zaragoza, el día 27 de diciembre, hasta la mañana del día 5 de enero. Creo que en esa Organización juvenil adquirí el desinteresado espíritu de servicio y sacrificio y afán de proselitismo, que nos inculcaban, que yo volqué mas tarde en mis andanzas toledanas y que mas de una vez me ha permitido cargarme de paciencia. En resumen, por la tarde del día 5 me vine a Toledo, que no conocía, Esa noche, se celebraba una estupenda y muy alegre Cena de Reyes en casa de mis tíos Ángel Conde Alonso y Matilde Peñalosa Esteban-Infantes, a la que me invitaron. Cenamos un montón. Tío Julio Esteban-Infantes Martín, muy aficionado a la cocina, había horneado un magnífico roscón de Reyes, con sorpresas para todos, muy divertidas, Cenas de Reyes que de este modo se repitieron muchos años y a las que asistí casi siempre.  En los días siguientes mi familia toledana, se desvivió por enseñarme la ciudad.
Toledo mágico, desafiando a los sentidos.
(Imagen procedente de http://www.toledo-turismo.com/, incluida en el artículo por Blog Doce Linajes).
El día 6, me llevó tía Esperanza a oír misa en la Catedral y pude luego visitarla y por la tarde, con tío Ángel Conde, tía Matilde y su hija Carmen, entonces una niña, hicimos un recorrido por Toledo y entramos en casa y estudio del gran maestro de la Forja y académico, Don Julio Pascual Martín, que años mas tarde, considerado como el Decano de la Comunidad, sería el Primer Hermano Mayor de la Hermandad Mozárabe, al restaurarse esta en junio de 1966, estableciéndose así la continuidad entre una y otra etapa. El domingo día 6, oí Misa Mozárabe en la Capilla de la Catedral y conocí al que era entonces uno de los Párrocos Mozárabes en Toledo, Don Amado Sáez de Ibarra, al que visité por la tarde en su Casa Parroquial y pude ver los Libros Parroquiales Mozárabes y en ellos, la partida de bautismo de mi abuela materna, Elvira y algunos otros asientos sacramentales de la familia. Durante algún tiempo mantuve correspondencia con Don Amado, primero a Toledo y luego a Sevilla, a donde pasó de Canónigo de la Catedral.
Ya en Madrid. Inicio estudios de Genealogía.
Me vine a vivir a Madrid, desde Zaragoza, en 1959, casándome en la Capital de España, al año siguiente, con Mari Carmen Buitrón de Vega, también zamorana y me colegié en ese mismo año de 1960 en el Ilustre Colegio de Abogados de la Capital. Tuvimos cuatro hijos, el último, José Antonio, nació en marzo de 1966. Estaba yo entonces vinculado, como colaborador, a la revista Hidalguía y era miembro de la Asociación de Hidalgos a Fuero de España, de lo que luego me aparté, como se sabe, desde mediado el año 1968, ante los injustos y desconsiderados ataques a nuestra Comunidad, de su promotor Don Vicente de Cadenas y Vicént. Antes de esto, al cursar desde 1962, los tres años de la Diplomatura de Genealogía, Heráldica y Derecho Nobiliario, por el Instituto “Luis de Salazar y Castro” del C.S.I.C. y tener, al terminar estos estudios, que presentar en junio de 1965, una Tesina, fue de pura lógica que con esos antecedentes me decidiera por la historia y tradición Mozárabe de Toledo, de lo que sólo tenía la somera explicación que años antes me había dado tía Esperanza Esteban Infantes, Vdª de Peñalosa y una osada ignorancia sobre las fuentes y documentación que debería estudiar. 

Cruz de la Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes de Ntra. Señora de la Esperanza, de la Imperial Ciudad de Toledo.
(Imagen incluida en el artículo por Blog de Doce Linajes).

Mi primera decisión fue escribir el 17 de febrero de ese año a mi tía Esperanza que me contestó a los pocos días, me repitió lo que yo ya sabía, pero entregó mi carta al entonces Párroco Mozárabe de San Marcos, Don Jaime Colomina, del que me decía mi tía es un curita muy joven y que se está ocupando mucho de estas cosas. Efectivamente, antes de que terminase el mes, me escribió Don Jaime, y me aclaró a la existencia de otra parroquia Mozárabe, la de Santas Justa y Rufina, y me dio la buena noticia de que se habían salvado en la Guerra los archivos de estas Parroquias y que podría verlos cuando me pareciera oportuno. Entre tanto yo había escrito al que se le consideraba el Decano de la Ilustre Comunidad Mozárabe, Don Julio Pascual Martín, al que yo recordaba de mi primer viaje a Toledo. El me contestó enseguida y me envió una nota mecanografiada de la situación legal existente entonces, para la conservación y transmisión de la calidad y parroquialidad personal mozárabe, por ius sánguinis y me añadió que podía pedir el folleto LOS MOZÁRABES DE TOLEDO, publicado no hacia mucho, a Don Jaime Colomina, al que escribí, solicitándole además algunos otros datos, y le explicaba que para mi curso de Diplomado en Nobiliaria en el “Salazar y Castro”, preciso preparar un pequeño trabajo para junio y había pensado hacerlo sobre la jurisdicción mozárabe. Le pedí también algunas Partidas sacramentales de mi familia, que me envió. Eran entonces los dos Párrocos Mozárabes los MMII. Srs. Don Jaime Colomina Torner (Parroquia de San Marcos, hoy Parroquia de Santa Eulalia y San Marcos) y Don Balbino Gómez-Chacón y Díaz-Alejo (Parroquia de Santas Justa y Rufina), Me comunique con ambos y me informaron de lo que ellos sabían, lo mismo que Don Amado Sáez de Ibarra, al que también escribí. Se ha de tener en cuanta que en 1936 fueron martirizados, por odio a la fe, los Párrocos Mozárabes, Capellanes de la capilla de este rito de la Catedral, además de otros muchos sacerdotes y seglares católicos de la Archidiócesis, con lo que se había perdido la tradición oral y los usos y costumbres vigentes hasta entonces, en la Capilla y en las Parroquias.  Me envió también Don Jaime el referido folleto, de pequeño formato, que habían preparado en octubre de 1955, los entonces Párrocos Mozárabes, Don Anastasio Granados, Párroco de San Marcos (años después Obispo Auxiliar de Toledo y luego, Obispo de Palencia) y Don José María Mansilla, párroco de Santas Justa y Rufina No obtuve de esta correspondencia mucha mas información, si bien recogí algunos recortes de prensa con escuetas pero valiosas noticias sobre nuestra Comunidad, siendo de destacar el publicado en marzo de 1960 en la revista de turismo, Piel de España, nº 37, pags. 37 y 38, por Luis de Morenés, Marqués de Basecourt, bajo el título TOLEDO Y SUS MOZÁRABES, y posteriormente, por el mismo, en el nº 24, de Correspondencia Diplomática, en mayo de 1964, bajo el título EL CAMINO DE SANTIAGO Y LOS MOZÁRABES. Fue importante que por indicación de Doña Fernanda Borja y Aramburu, Vdª de José Esteban-Infantes, tio Pepe, y de su hijo Manolo, me pusiera en comunicación con al M.I.Sr. Don Francisco Rivera Recio, Canónigo Archivero de la Catedral y la máxima autoridad sobre la Historia de la Iglesia Toledana, al que escribí el 25 de marzo de ese año de 1965. El me contestó a los pocos días, el 31 de ese mes y me encaminó a la clásica y conocida obra de González Palencia, “Los Mozárabes de Toledo, en los siglos XII y XIII”, de la que no tenía la menor noticia, como tampoco la tenía de las conocidas y clásicas obras de Simonet, de Isidoro de Las Cagígas y ni tan siquiera de la Historia de Toledo de Martín Gamero, lo que resalta significativamente mi irresponsable atrevimiento de entonces. Comencé a viajar con frecuencia a Toledo y con mas frecuencia me cartee con los Párrocos, con Don Balbino desde el mes de agosto siguiente, aunque siempre le pedí a Don Jaime que le informara de todo lo tratado y proyectado, como efectivamente hizo. Recuerdo que en el Palacio Arzobispal, avanzado el año 1965, un ilustre sacerdote, Don Antonio Sainz Pardo, mas tarde canónigo de la Catedral y entusiasta Capellán de nuestra Hermandad, me llegó a decir que la pervivencia de esas Parroquias era una antigualla y que poco a poco se iría extinguiéndose su feligresía y desaparecerían. Lo cierto tristemente es que esta era entonces la tónica general en Toledo, considerándose un triunfo el que se lograra en mas de un caso, transferir una familia de la jurisdicción y rito mozárabe a la jurisdicción y rito latino, a pesar del esfuerzo y entusiasmo de ambos Párrocos Mozárabes, que iban reconstruyendo las Matriculas de sus feligreses, siendo la mas numerosa la de San Marcos, con un total, según su MATRÍCULA de 18 de febrero de 1958, de 126 familias, si bien un número significativo de ellas se desconocía el domicilio y otros tantos estaban del todo desvinculados de su Parroquia personal. Así, según uno de los artículos, el aparecido en el diario “El Alcazar”, el 9 de septiembre de 1965, sin firma, bajo el título LOS CRISTIANOS VIEJOS DE TOLEDO. TAMBIEN LOS MOZÁRABES PEREGRINARON A SANTIAGO, solo quedaban 550 mozárabes, al parecer entre ambas Parroquias, que el mismo diario en 18 de diciembre del mismo año de 1965, en artículo del Corresponsal de Pyresa, Fernando Espejo, elevaba a 200 familias y a 600 personas, resaltando que su Decano, es el octogenario Julio Pascual, nuestro gran rejero y artífice. Entre los años de 1950 y 1965, son numerosas las comunicaciones y circulares de una y otra Parroquia remitidas a sus parroquianos, teniendo al día sus Libros Sacramentales, celebrándose bautismos y matrimonios e inscribiéndose muchas defunciones, desde siempre e incluso después de finalizada la Guerra Civil, una vez reestablecido el culto.

Portada del libro «Noticia Históricocronológica de los Privilegios de las Nobles Familias los Mozárabes de la Imperial Ciudad de Toledo » de la autoría de D. Pedro Camino y Velasco.
(Imagen incluida en el artículo por blog Doce Linajes).
Volviendo a la carta de Don Francisco Rivera, pedí la obra recomendada en la Biblioteca Nacional, y en el Volumen Preliminar, Estudio e índices, de la magnífica obra, en varios tomos, de Ángel Gonzáles Palencia, en una nota, la 2ª, de pié de página, de la pag. 118, se hacía referencia a la obra de Don Pedro Camino y Velasco, capellán mozárabe, publicada en Toledo, en 1740, NOTICIA HISTÓRICOCRONOLÓGICA DE (LOS PRIVILEGIOS DE) LAS NOBLES FAMILIAS DE LOS MOZÁRABES DE LA IMPERIAL CIUDAD DE TOLEDO. Y esta publicación , de la que nadie me había hablado en Toledo y de la que años después logré adquirir un ejemplar en una subasta de “Durán”, me dejó deslumbrado. No había grupo humano hispano que tuviera a su favor tantos Privilegios, Cédulas y Cartas Reales y que pudiera documentar su origen hasta el siglo XI, con tan fecunda historia y fondos documentales tan importantes. Resaltaba esa obra que en su día La Congregación de Curas y Beneficiados Mozárabes y desde Cisneros, el Canónigo Capellán Mayor de Mozárabes y los demás capellanes de la fundación cisneriana, se consideraban legitimados procesalmente, como Partes formales decían, para defender los derechos y privilegios de los mozárabes toledanos, que por el pago de sus diezmos, repercutían en sus Parroquias y Capilla. Si bien estos habían quedado sin efecto hacía más de un siglo, al ser abolidos los diezmos parroquiales en 1841; perdiendo, en consecuencia, interés económico, la parroquialidad. Y me pareció un crimen histórico-cultural además de espiritual y religioso, que pudiera concluir y acabar esa milenaria tradición toledana.
10 03, 2012

ANDRIOPOULOS y ARÉVALO: Heráldica de nuestros Caballeros y Damas.

Por |2014-07-27T19:11:05+01:00sábado, marzo 10, 2012|

Escudo: De azur, una cruz  llana cargada de cuatro cruces potenzadas de gules; en el centro, un óvalo de gules cargado de un águila de oro.
Escudo: De sínople, un águila de oro, armada, picada y linguada de gules, coronada con corona de oro.
Lema: Quién Señor y Rey quiera ser, a los Arévalo y Orbe de su parte ha de tener.

 

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