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Doce Linajes de Soria

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12 04, 2016

EL CONDE VON PALHEN; por D. José María Montells y Galán

Por |2020-11-13T03:39:50+01:00martes, abril 12, 2016|

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EL CONDE VON PALHEN

Hace ya algún tiempo, tuve yo una agria polémica en la red, sobre la identificación como caballero lazarista del general ruso Levashov, porque, en un retrato que se conserva en el Kremlin de Novgorod, portaba al cuello una cruz de ocho puntas verde, o sea, la cruz de los caballeros de justicia de la Orden de San Lázaro de Jerusalén. Mi académico adversario argumentó, para llevarme la contraria, que la cruz en cuestión era azul y correspondía a la Orden prusiana Pour le Merite. Sigo viéndola verde y no azul. Lo cierto es que pese al tiempo transcurrido, todavía no he logrado saber con todas las de la ley, si Levashov fue distinguido por Luis XVIII, Gran Maestre de San Lázaro, en su exilio de Mittau con la insignia de la Orden o no. Y si yo llevaba razón o quien la tenía era mi oponente.

EL GENERAL LEVASHOV

EL GENERAL LEVASHOV

Espero que el susodicho ahora convenga conmigo en la condición de lazarista del conde Pedro Alexeyevich von Palhen. En el retrato que aquí se publica, aparece claramente la insignia de la Orden, que lleva al cuello y la cruz de justicia, que ostenta en el pecho. Es, sin duda, uno de los agraciados de Mittau, como lo fue el propio zar Pablo I. Curiosa es la pertenencia al Hospital lazarista de ambos personajes, porque Palhen tuvo un gran protagonismo en el asesinato de su soberano.

EL CONDE VON PAHLEN

EL CONDE VON PAHLEN

El conde von Palhen era de noble origen alemán, con extensas propiedades en Lituania, Estonia y Suecia. Sus armas se pintan de oro, tres panelas de sinople. A todos los miembros de la rama sueca de su familia les fue reconocido el título de barón y en 1755, el título les fue registrado en el Imperio ruso. En 1799, el zar concedió a Palhen el título de conde. De 1798 a 1801 había desempeñado el cargo de Gobernador Militar de San Petersburgo. Más tarde fue nombrado Gobernador de las Provincias Bálticas y Gran Canciller de la Orden de Malta, de la que el zar era Gran Maestre. Sin embargo, perdió el favor de Pablo I y por ello, se unió a los conspiradores que deseaban suprimir el gobierno del zar, entregado a los ideales caballerescos. Según algunos autores, el zar deseaba despojar del Gran Maestrazgo de la Orden de San Lázaro a Luis XVIII y proclamarse Gran Maestre de las Ordenes unidas de San Juan y San Lázaro, para posteriormente declararlas sus herederas en el gobierno del Imperio, prescindiendo de su hijo Alejandro.

Así, se organizó un complot con el concurso de Nikita Petróvich Panin, el propio Palhen y un aventurero medio español, medio italiano, el Almirante Ribas. La muerte de Ribas retrasó la ejecución de la intriga. En la noche del 11 de marzo de 1801, Pablo fue asesinado en su dormitorio del Castillo de San Miguel por una banda de funcionarios despedidos encabezada por el General Bennigsen, un alemán al servicio de Rusia.

Según se dice, entraron en su dormitorio, y se encontraron a Pablo escondido tras unas cortinas. Los conspiradores trataron de obligarlo a firmar su abdicación. Pablo ofreció cierta resistencia, y uno de los asesinos le golpeó con una espada, siendo después estrangulado y pisoteado hasta la muerte. El estrangulamiento fue llevado a cabo con la cinta de la faja de su uniforme, la cual fue posteriormente conservada por la viuda y finalmente cedida a su hija, la Gran Duquesa Ana Pávlovna. Fue sucedido por su hijo, el emperador Alejandro I, que se encontraba en el palacio, y a quien el general Nikolái Zúbov, uno de los asesinos, anunció su ascensión al trono.

Todos estos terribles acontecimientos, se sucedieron con el conocimiento e indiferencia de Alejandro I, que no movió un dedo para salvar a su padre. Después del asesinato, la emperatriz María Feodorovna, que odiaba a Palhen, le impidió ocupar cualquier puesto importante bajo el reinado de Alejandro. El 1 de abril de 1801, fue dado de baja para el servicio activo y fue el propio zar quien le ordenó retirarse a sus fincas en Curlandia . Pahlen murió en Mitava, hoy Jelgava, el 13 de febrero 1826. Sobre la influencia, muy poco estudiada, que ejerció el Hospital lazarista en el emperador ruso y la creación de las encomiendas hereditarias en el seno de la Orden de Malta, dedicaré algún escrito en el futuro. Lo prometo.

 

10 04, 2016

Actos del Insigne Capítul de l´Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma

Por |2020-11-13T03:39:50+01:00domingo, abril 10, 2016|

Centenar

 

   Programa de Actos del Insigne Capítul de l´Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma, que se llevarán a cabo en la Ciudad de Valencia, el próximo día 15 de Abril de 2016.

   Este redactor será condecorado con la Cruz de Sant Jordi «Pro Meritis», por lo que agradece desde estas líneas tal honor y deferencia del honorable Insigne Capítul Valenciano.

Programa de Actos:

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NOMBRAMIENTO:
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9 04, 2016

El Capellán Mayor de Honor de esta Casa Troncal D. Gerardo Melgar, destinado como Obispo a Ciudad Real

Por |2020-11-13T03:39:50+01:00sábado, abril 9, 2016|

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D. Gerardo Melgar deja la Diócesis de Osma-Soria, siendo nombrado próximamente nuevo obispo de Ciudad Real

La toma de posesión tendrá lugar el próximo 21 de mayo en la catedral

El prelado de Osma-Soria confirma nombramiento hecho por el Papa Francisco. Accede a una sede episcopal que cuenta con 600.000 personas y confiesa “sentimientos encontrados” ante el nuevo destino pastoral que se le encomienda a partir de ahora.

Para la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria, supone una sensible pérdida ya que D. Gerardo Melgar además de ser  el  Reverendisimo e Ilmo. Obispo de Osma-Soria, ostenta la distinción de Capellán Mayor de Honor de esta Casa Troncal, además de tener  como distinción especial las «Llaves de Plata» de la Casa Troncal

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Aceptación de D. Gerardo como Capellán Mayor de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria

Aceptación de D. Gerardo como Capellán Mayor de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria

“Un obispo debe de estar al servicio de la Iglesia en todo momento”. Con estas palabras, Gerardo Melgar, que hasta este mismo viernes ha ejercido como cabeza de la Iglesia en Osma-Soria, ha abierto la rueda informativa en la que comunicaba su partida a la diócesis de Ciudad Real, toda vez que el Papa Francisco I rubricaba oficialmente esta designación. Se sentará en la aquella sede episcopal el próximo 21 de mayo.

D. Gerardo Melgar en varias instantáneas con miembros de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria.

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La Santa Sede ha hecho público este viernes que el papa Francisco ha nombrado al actual obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar Viciosa, obispo de la Diócesis de Ciudad Real, tras aceptar la renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis presentada por monseñor Antonio Ángel Algora, que continuará gobernando la Diócesis en calidad de administrador apostólico, hasta la toma de posesión de su sucesor, que se producirá el 21 de mayo.

Según ha comunicado la Nunciatura Apostólica a la Conferencia Episcopal Española en nota de prensa, el anuncio se ha producido a las 12.00 horas de este viernes. Algora ha renunciado conforme al canon 401, párrafo 1, del Código de Derecho Canónico, que ruega que al obispo que haya cumplido 75 años que presente su renuncia.

Melgar Viciosa, obispo de Osma-Soria desde 2008, nació en Cervatos de la Cueza (Palencia) el 24 de septiembre de 1948. Realizó su formación humanística, filosófica y teológica en los seminarios menor y mayor de Palencia. Obtuvo la Licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1974-1976). Recibió la ordenación sacerdotal el 20 de junio de 1973 en Palencia, sede en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Comenzó sus tareas pastorales como cura ecónomo de Polentinos, Vañes, San Felices, Celada y Herreruela y coadjutor de la parroquia San Lázaro de Palencia. En el seminario menor de Palencia fue formador (1977-1982) y rector (1982-1987).

Desempeñó también otros cargos pastorales como vicario parroquial, vicario episcopal de pastoral, párroco, confesor ordinario del seminario menor y delegado diocesano de pastoral familiar. En agosto de 2005 fue nombrado vicario general de la diócesis de Palencia. Desde el 21 de enero al 10 de septiembre de 2006 fue su administrador apostólico. El 1 de mayo de 2008 se hacía público su nombramiento como obispo de Osma-Soria. Recibió la ordenación el 6 de julio del mismo año.

En la CEE es miembro de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, dentro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, desde el año 2008.

Escudo de Armas de D. Gerardo Melgar, con la Venera de los Doce Linajes de Soria.

Escudo de Armas de D. Gerardo Melgar, con la Venera de los Doce Linajes de Soria.

Carta de D. Gerardo a los diocesanos de Osma-Soria con motivo de su traslado a la Sede de Ciudad Real

Queridos hermanos de Osma-Soria a los que durante ocho años os he presidido en la fe y en el amor:

Os comunico que el Santo Padre me ha nombrado Obispo de la Diócesis de Ciudad Real. El Sr. Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Renzo Fratini, me llamó el martes día 22 de marzo para comunicármelo y fijar la fecha de publicación del nombramiento, que sería hoy a las 12 de la mañana, y de la toma posesión de la nueva Diócesis que será, D. m., el día 21 de mayo.

En estos momentos albergo en mi corazón sentimientos encontrados. Por una parte, tengo muy claro que un Obispo debe estar siempre al servicio de la Iglesia y donde la Iglesia lo necesite, y quiero vivirlo así. De ahí que, desde el primer momento, mi razonamiento haya sido éste y así se lo expresé al Sr. Nuncio: yo estoy al servicio de la Iglesia y si la Iglesia me necesita en este momento en Ciudad Real, estoy plenamente disponible para lo que se me pide. Agradezco al Santo Padre la confianza depositada en

mi pobre persona para pastorear la Diócesis de Ciudad Real a la que me envía y le expreso mi más sincera comunión y obediencia a su persona y a sus decisiones.

Por otra parte, en este momento se acumulan en mi cabeza y en mi corazón todos los buenos momentos que he vivido en esta amada Diócesis de Osma-Soria durante los ocho años en que he ejercido el ministerio episcopal entre vosotros. Mi agradecimiento va particularmente hacia las personas con las que he trabajado codo con codo y muy a gusto con ellas; el día a día y los grandes o pequeños proyectos pastorales que hemos ido desarrollando hacen que sienta que algo se desgarra dentro de mi corazón al tener que abandonar esta Diócesis que me ha enseñado a ser Obispo y Pastor.

Os agradezco a todos los oxomenses-sorianos el cariño y la acogida que siempre me habéis dispensado en estos ocho años de servicio episcopal entre vosotros; lo mucho que he aprendido de vosotros y las respuestas tan cercanas, cariñosas y generosas, que he recibido de muchos de vosotros. Especialmente quiero agradecer el trabajo pastoral de los sacerdotes que durante estos años me habéis demostrado de lo que sois capaces.

Muchos de vosotros, muy mayores en edad pero jóvenes de corazón, me habéis dado un ejemplo de entrega y de generosidad atendiendo a las parroquias hasta que no habéis podido más. Gracias por vuestra entrega y que el Señor os lo premie.

Gracias también a los laicos que habéis participado de los planteamientos pastorales de la Diócesis y habéis estado presentes en todo momento en los grandes acontecimientos y celebraciones: los tres años de Misión diocesana, Semanas de la familia, el proyecto “Discípulos-misioneros” y un largo etcétera. Seguid siendo evangelizadores activos y comprometidos en las diversas tareas diocesanas.

Y gracias también a los religiosos y religiosas que desde la oración y la participación activa en la Diócesis habéis estado siempre muy cercanos al Obispo y a los planteamientos provenientes de la Iglesia diocesana.

Os pido perdón si en algunos aspectos no he sabido dar respuesta a lo que esperabais de mí como Pastor y Obispo, y si en alguna actuación mía no he sabido pastorearos como debía.

Por gusto personal seguiría entre vosotros pero no soy Obispo para seguir mi gusto sino para servir a la Iglesia donde me necesite, y ahora el Santo Padre me envía a la Diócesis de Ciudad Real donde seguro que voy a encontrar el apoyo, el cariño, la cercanía y la colaboración que siempre encontré entre vosotros.

Pedid desde ahora por mi nueva Diócesis y seguid pidiendo por mí como su Obispo para que en todo momento sepa dar lo mejor de mí mismo en favor de la evangelización misionera en este nuevo destino. Cuento con vuestra oración y vosotros siempre con la mía, con mi cercanía, mi recuerdo, mi amistad y mi cariño.

Un abrazo para todos y que Dios os bendiga.

… Gerardo Melgar Viciosa

Administrador Apostólico de Osma-Soria

D. Gerardo Melgar, con Su Santidad el papa Francisco

D. Gerardo Melgar, con Su Santidad el papa Francisco

Le echaremos de menos D. Gerardo.

Siempre tendrá en Soria y en la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria, su propia casa.

Que Dios le bendiga

Muchas gracias 12 linajes

 

9 04, 2016

 Escudo de Armas de la Ciudad de Buenos Aires, fundada por Juan de Garay; por D. José M. Huidobro

Por |2020-11-13T03:39:50+01:00sábado, abril 9, 2016|

Artículo de fecha 01-03-2016 de D. José Manuel Huidobro 

Caballero de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, Miembro de la Real Asociación de Hidalgos de España. Máster en Derecho Nobiliario, Heráldica y Genealogía (UNED). Autor de 55 libros y más de 700 artículos.

 Escudo de Armas de la Ciudad de Buenos Aires, fundada por Juan de Garay

 En los autos fechados el 20 de Octubre de 1580, proveídos por el hidalgo vizcaino Juan de Garay, fundador de la Ciudad de la Santísima Trinidad* (actual Buenos Aires), se hace referencia al orden que había que guardar en el repartimiento de tierras y estancias, la elección del patrono y las armas de la ciudad

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En estos autos, Juan de Garay, a las órdenes del adelantado del Rio de la Plata, Juan Torres de Vera y Aragón, señaló como armas de la ciudad un águila negra pintada al natural, con su corona en la cabeza, cuatro hijos debajo, demostrando que los cría. Una cruz colorada sangrienta saliendo de su mano derecha y subiendo más alta que la Corona, semejante a la Cruz de Calatrava, todo ello en campo blanco.

Primer escudo de Buenos Aires, elegido por Juan de Garay para representar a la  ciudad. El águila negra reproduce a las que aparecen en los escudos nobiliarios de los adelantados Ortiz de Zárate y Torres de Vera. Los aguiluchos son la representación gráfica de las cuatro ciudades que debía fundar Ortíz de Zárate. La cruz y la corona simbolizan el propósito de ensalzar la fe católica y servir a la corona de Castilla y León respectivamente.

Las razones alegadas por el mismo Garay sobre el significado de estos atributos son las siguientes: «haber venido a este puerto con el fin y propósito firme de ensalzar la fe católica y servir a la corona real de Castilla y León, dar ser y aumentar los pueblos de esta generación que a cuarenta años que está poblados y cerrados e iban en gran disminución…».

El sábado 11 de Junio de 1580, Juan de Garay fundó la Ciudad de la Santísima Trinidad, a la que denominó así por haber llegado el 29 de mayo, fecha coincidente con esa festividad religiosa. El puerto conservó el nombre de Santa María de Buenos Aires, que Don Pedro de Mendoza le dio en 1536, por un voto que había hecho a la Virgen del Buen Aire, venerada en Cágliari (Cerdeña), lugar en que había intervenido en campañas militares. También se relaciona la elección de la virgen, con dos mercedarios entre los miembros de la expedición de Garay.

Imagen de la Fundación de Buenos Aires (por José María Carbonero, 1910)

Imagen de la Fundación de Buenos Aires (por José María Carbonero, 1910)

Meses después, el 17 de octubre, Garay repartió los solares y chacras, y el 20 de ese mes reunió al Cabildo para elegir el Patrono de la Ciudad y determinar el escudo de Armas que debía tener. Los cabildantes expresaron en esa oportunidad a Garay la necesidad de que éste señalase las armas a la ciudad para que este crease su blasón (escudo) y el acta capitular de dicha sesión describe al águila con los aguiluchos, sosteniendo la cruz de Calatrava en su pata derecha, sobre un fondo blanco.

Como se ha comentado, las razones que alegó Garay para las figuras del escudo eran las siguientes:»… haber venido a este puerto con el fin y propósito firme de ensalzar la Santa Fe Católica (reflejado en la Cruz de Calatrava) y servir a la corona real de Castilla y León (la corona que sostiene el águila en su cabeza) y aumentar los pueblos de esta gobernación que a cuarenta años de estar poblados y cerrados, iban en gran disminución…». Según el historiador Enrique Peña, estos pueblos serían representados por los cuatro aguiluchos, y que aluden a las cuatro ciudades que debía fundar el tercer adelantado del Rio de la Plata Juan Ortiz de Zárate por los términos de la capitulación del 10 de julio de 1569 con Felipe II: Santa Fe (1573), Buenos Aires (1580) y, fundadas después de la muerte de Garay sucedida en 1583, Concepción de Nuestra Señora, en el río Bermejo (1585) y Vera ó San Juan de Vera de las Siete Corrientes (1587), por su sucesor Torres de Vera.

Así, en 1591, el Real Consejo de Indias, aceptó como armas las que dio Garay, permitiendo a la ciudad utilizarlas, pero hasta 1615 no vuelven a ser mencionadas en las actas capitulares, y ese año se describe un escudo con un pelícano y cinco hijos, ignorándose la razón del cambio del animal representado.

El 5 de noviembre de 1649 se propone un nuevo modeloEn él, el águila se transformó en una paloma radiante, volando de frente (que simboliza al Espíritu Santo que representa «la Trinidad»), (y se observan más tarde una carabela y un bergantín, que fueron las embarcaciones que trajo Juan de Garay); el ancla parcialmente sumergida, simboliza el carácter del puerto de Buenos Aires.

Escudo aprobado en 1649

Escudo aprobado en 1649

Nuevo escudo de Buenos Aires**

Nuevo escudo de Buenos Aires**

**La incorporación de las naves al escudo de Buenos Aires se realizó por primera vez en las medallas mandadas a acuñar en el Perú con motivo de las fiestas de proclamación del rey Fernando VI, que se realizaron en la ciudad en 1747.

En sucesivas modificaciones del escudo con los barcos navegando en direcciones contrarias a las del emblema adoptado finalmente el 3 de diciembre de 1923, o figurando un mar sin barcos, llegamos a 1852, fecha en la cual, se reorganiza el gobierno Municipal (los cabildos habían sido suprimidos por ley de 1821). En esta oportunidad, se encargó a una comisión de educación el proyecto de un emblema para el municipio, que propuso reutilizar el usado anteriormente, con dos navíos anclados en el mar, una paloma radiante volando en medio y sin ancla, que indicaba puerto. En 1856, según Enrique Peña, se sancionó la ordenanza correspondiente. El ancla fue impuesta por la costumbre y por los antecedentes considerados al sancionar la ordenanza.

La Ordenanza sancionada el 3 de diciembre de 1923, estableció el diseño del escudo de Buenos Aires ajustándose a las siguientes disposiciones:

  • Una elipse de una proporción de 5:6 entre su eje mayor y menor, encerrará los atributos del escudo.
  • En jefe una paloma radiante, vista de frente y con las alas extendidas.
  • En punta una áncora, medio sumergida con la parte de la caña y una uña fuera de la superficie de una marizada, que ocupará el cuartel inferior.
  • Un poco más abajo de la línea que determina el eje menor de la elipse, dos barcos, uno de ellos carabela, y el otro bergantín del siglo XVI, vistos ambos por el costado de babor, de igual o parecido tamaño, colocados en el mismo plano.
  • La carabela tendrá dos castillos, cuatro palos verticales y bauprés. Sobre el castillo de proa, el trinquete con dos vergas; en los tres palos restantes, las antenas correspondientes al aparejo latino.
  • El bergantín, con aparejo redondo o de cruz en el trinquete y latino en mástil de mesana.

En 1910, Peña había propuesto la sanción de una ordenanza que determinara la representación gráfica del escudo de armas de la ciudad, a fin de terminar las diferencias entre distintos escudos que podían advertirse en los documentos que a diario salían de las mismas oficinas municipales. En ese sentido, recomendó que no estando determinada la clase de barcos que figuraban en los escudos empleados, se usaran carabela y un bergantín, que fueron dos tipos de las embarcaciones que trajo Garay cuando vino a fundar la ciudad.

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Por otro lado, Peña acudió a los archivos de España, planos y documentos referidos a la historia edilicia de la ciudad encomendó al pintor D. Miguel Vela especialista en trabajos heráldico: ejecución del dibujo dado por Garay a Buenos Aires, facilitándole copias de actas del Cabildo y resolución del Consejo de Indias. La ilustración, tal como se la reproduce en la Bandera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sancionada en 1995, es la reproducción gráfica del escudo que Garay dio al fundar la ciudad en 1580.

Actual escudo de la ciudad de Buenos Aires

Actual escudo de la ciudad de Buenos Aires

En noviembre del 2012, la Legislatura porteña aprobó una ley que modificó yrestituyó el formato anterior del escudo. El nuevo símbolo consiste en una versión depurada del aprobado el 7 de julio de 1856 por el Concejo Municipal de Buenos Aires y que recibió sanción definitiva por Ordenanza del 3 de diciembre de 1923. Se trata de un óvalo con la imagen del Río de la Plata, dos naves que simbolizan las dos fundaciones de la Ciudad, y una paloma blanca, con sus alas abiertas sobre el cielo.

El nombre inicial de la ciudad fundada por Juan de Garay: «Ciudad de La Santísima Trinidad»… y «Puerto de Santa María del Buen Ayre». 

 

 Publicado en el blog «Hidalgos en la Historia» cuyo blogmaster es D. J. Manuel Huidobro

 http://hidalgosenlahistoria.blogspot.com.es/

8 04, 2016

Se ha celebrado entre los días 6 y 7 de Abril, el seminario «Símbolo, representación y poder en el mundo Hispánico» en la Real Asociación de Hidalgos de España.

Por |2020-11-13T03:39:51+01:00viernes, abril 8, 2016|

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Tal y como nos hacíamos eco en este Blog de la Casa Troncal, se ha celebrado entre los días 6 y 7 de Abril, el seminario «Símbolo, representación y poder en el mundo Hispánico» en la Real Asociación de Hidalgos de España.

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Sin duda, ha sido un seminario de primera categoría con magníficos ponentes, los cuales han expuesto temas de gran interés.

Damos cuenta a continuación de reportaje fotográfico de los mismos, así como de las ponencias impartidas (fotografías obtenidas del Facebook de la Real Asociación de Hidalgos de España). 

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SEMINARIO “SÍMBOLO, REPRESENTACIÓN Y PODER EN EL MUNDO HISPÁNICO”. Primera  jornada.

Ha comenzado esta mañana la celebración de este seminario dando la bienvenida a los asistentes el Vicepresidente de la Real Asociación de Hidalgos don Manuel Pardo de Vera, don Feliciano Barrios, Secretario de la Real Academia de la Historia y don Javier Alvarado, Catedrático de la UNED

Ha comenzado esta mañana la celebración de este seminario dando la bienvenida a los asistentes el Vicepresidente de la Real Asociación de Hidalgos don Manuel Pardo de Vera, don Feliciano Barrios, Secretario de la Real Academia de la Historia y don Javier Alvarado, Catedrático de la UNED

La conferencia inaugural, "Poder político y representación simbólica: el título largo y el escudo grande de la Monarquía como expresión de la politerritorialidad del Estado", ha sido pronunciada por don Fernando García-Mercadal, Académico de Número de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.

La conferencia inaugural, «Poder político y representación simbólica: el título largo y el escudo grande de la Monarquía como expresión de la politerritorialidad del Estado», ha sido pronunciada por don Fernando García-Mercadal, Académico de Número de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.

Asistentes al seminario

Asistentes al seminario

Asistentes al seminario

Asistentes al seminario

A continuación, ha expuesto su conferencia don Fernando Suárez Bilbao, Catedrático y Rector de la Universidad Rey Juan Carlos, "La seguridad y el orden público como expresión del poder: la Hermandad General".

A continuación, ha expuesto su conferencia don Fernando Suárez Bilbao, Catedrático y Rector de la Universidad Rey Juan Carlos, «La seguridad y el orden público como expresión del poder: la Hermandad General».

La última conferencia de la mañana ha estado a cargo de la Dra. Dª Mercedes Galán Lorda, Catedrática de la Universidad de Navarra: "Representación de los poderes del rey y del reino de Navarra: el alzamiento real y los doce ricoshombres"

La última conferencia de la mañana ha estado a cargo de la Dra. Dª Mercedes Galán Lorda, Catedrática de la Universidad de Navarra: «Representación de los poderes del rey y del reino de Navarra: el alzamiento real y los doce ricoshombres»

El ciclo ha continuado por la tarde con la conferencia “En el entierro del virrey: exequias y representación del poder”, por D. Juan Francisco Baltar, Catedrático de la Universidad de Zaragoza

El ciclo ha continuado por la tarde con la conferencia “En el entierro del virrey: exequias y representación del poder”, por D. Juan Francisco Baltar, Catedrático de la Universidad de Zaragoza

Después ha tomado la palabra el Dr. D. Juan Carlos Domínguez Nafría, quien ha disertado sobre “El poder militar como símbolo, representación poder en la Monarquía del Antiguo Régimen”

Después ha tomado la palabra el Dr. D. Juan Carlos Domínguez Nafría, quien ha disertado sobre “El poder militar como símbolo, representación poder en la Monarquía del Antiguo Régimen”

Terminó este primer día con la conferencia del Dr. D. David Hernández, Profesor Titular de la UNED, “Orfeo en el barroco español: mito y símbolo”.

Terminó este primer día con la conferencia del Dr. D. David Hernández, Profesor Titular de la UNED, “Orfeo en el barroco español: mito y símbolo”.

SEMINARIO “SÍMBOLO, REPRESENTACIÓN Y PODER EN EL MUNDO HISPÁNICO”.

Segunda jornada.

La primera conferencia, “La persistencia de un símbolo: la entrega de cartas credenciales al rey (de Alfonso XIII a Felipe VI)” ha sido pronunciada por el Dr. D. Francisco Marhuenda, Profesor Titular de la Universidad Rey Juan Carlos.

La primera conferencia, “La persistencia de un símbolo: la entrega de cartas credenciales al rey (de Alfonso XIII a Felipe VI)” ha sido pronunciada por el Dr. D. Francisco Marhuenda, Profesor Titular de la Universidad Rey Juan Carlos.

A continuación ha tomado la palabra el Dr. D. José María de Francisco Olmos, Profesor Titular de la Universidad Complutense, con la conferencia “Los símbolos nacionales durante el Sexenio Revolucionario”.

A continuación ha tomado la palabra el Dr. D. José María de Francisco Olmos, Profesor Titular de la Universidad Complutense, con la conferencia “Los símbolos nacionales durante el Sexenio Revolucionario”.

La Dra. Dª Raquel López Melero, Profesora Titular de la UNED, ha expuesto la conferencia “Iconografía monárquica en la España del siglo XVII”.

La Dra. Dª Raquel López Melero, Profesora Titular de la UNED, ha expuesto la conferencia “Iconografía monárquica en la España del siglo XVII”.

La última conferencia de la mañana ha estado a cargo del Dr. D. Eduardo Pardo de Guevara, Profesor de Investigación del CSIC y Director del Instituto de Estudios Gallegos “Padre Sarmiento”, con el título “Símbolo, representación… y picaresca. El curioso recorrido de una corona en las armerías gallegas”.

La última conferencia de la mañana ha estado a cargo del Dr. D. Eduardo Pardo de Guevara, Profesor de Investigación del CSIC y Director del Instituto de Estudios Gallegos “Padre Sarmiento”, con el título “Símbolo, representación… y picaresca. El curioso recorrido de una corona en las armerías gallegas”.

Ha abierto el ciclo de conferencias de esta tarde la Dra. Dª Carmen Losa Contreras, Profesora Titular de la Universidad Complutense, con “Ceremonial del Cabildo de la Ciudad de México”.

Ha abierto el ciclo de conferencias de esta tarde la Dra. Dª Carmen Losa Contreras, Profesora Titular de la Universidad Complutense, con “Ceremonial del Cabildo de la Ciudad de México”.

A continuación, ha expuesto su conferencia la Dra. Dª Beatriz Badorrey, Profesora Titular y Secretaria General de la UNED “Las fiestas de toros en el Mundo Hispánico: espectáculo de poder”.

A continuación, ha expuesto su conferencia la Dra. Dª Beatriz Badorrey, Profesora Titular y Secretaria General de la UNED “Las fiestas de toros en el Mundo Hispánico: espectáculo de poder”.

Por último, la conferencia de clausura la expondrá el Dr. Don Andrés Gambra, Profesor Titular y Secretario General de la Universidad Rey Juan Carlos, con el título “El ritual de la coronación de Alfonso VII en el concilio de León de 1135”

Por último, la conferencia de clausura la expuso el Dr. Don Andrés Gambra, Profesor Titular y Secretario General de la Universidad Rey Juan Carlos, con el título “El ritual de la coronación de Alfonso VII en el concilio de León de 1135”

 

7 04, 2016

TIERMES (Soria), «Recuerdos de un pasado»; por D. Rafael Portell Paasamonte

Por |2020-11-13T03:39:51+01:00jueves, abril 7, 2016|

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Artículo de D. Rafael Portell Pasamonte, Vicerrector de la Academia Alfonso XIII y que recientemente ha añadido a sus reconocimientos, su ingreso en la REAL ORDEN DE ISABEL LA CATOLICA.

Original  remitido amablemente por su autor, para su publicación en el Blog de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria.

TIERMES

Recuerdos de un pasado

Rafael Portell Pasamonte

Abril 2016

La primera vez que visite Tiermes fue en el verano del año 1979; la última hace poco más o menos 3 años y entre estas dos varias veces más. ¡¡¡ Que cambiado esta todo desde la primera a la última !!!. Hay un camino transitable en coche; hay un museo a la entrada del yacimiento; se han multiplicado las excavaciones, descubriendo habitaciones y almacenes antaño enterrados y no visibles, el castillo, antaño unos pocos ladrillos sueltos se ha desenterrado ofreciendo un magnifico aspecto. En fin casi no se parece en nada a lo que yo vi, hace ya más de 40 años.

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Tiermes, Termancia, Termes por todos esos nombres se conoce. También se la cita por Termantia y Termesum, denominaciones eruditas en latín. Está situada en la provincia de Soria cerca de los limites con la provincia de Guadalajara y perteneciente al termino municipal de Montejo de Tiermes, en la cabecera del valle del Duero y a una altitud superior a los 1200 metros. Hace tiempo que la vida humana huyó de este lugar, antaño floreciente población, ya citada por los historiadores Plinio, Tito Livio, Apiano y Ptolomeo entre otros. En el Diccionario geográfico de Madoz, tomo XIV, entrada Tiermes se dice: “Aquí la celebérrima Termes ó más bien Termantia…..”.

Sus orígenes son oscuros y nada puede afirmarse con autoridad, aunque los primeros datos parecen datar del Neolítico y que ya estaba completamente asentada  en el periodo celtibero.

Sus habitantes llamados “arévacos” descendían de los celtas, siendo una tribu de las más poderosas de los pueblos celtibéricos ulteriores que se extendían por la zona sur del rio Duero, es decir la parte más meridional de la actual provincia de Soria. Sus núcleos de población eran independientes unos de otros, se dedicaban a la agricultura cerealistica, a la ganadera lanar y a otras actividades de menor importancia. Era toscos, rústicos y valientes guerreros; para ellos era glorioso perecer en  combate, desdeñando la muerte accidental o por enfermedad. A los caídos en liza se les enterraba en cuevas labradas especialmente para sus cuerpos, siendo objetos veneración.

Cada núcleo de población estaba mandado por un jefe o “caudillo” auxiliado por una asamblea popular compuesta por los más adultos de la población.

La parte antigua o arévaca de la ciudad está situada en el extremo occidental de la colina y ofrece un aspecto de fortaleza inexpugnable, destacando un camino inclinado abierto en la roca que era el paso para la entrada y salida de la ciudad, la llamada “Puerta del Sol”. A su lado hay una serie de gradas excavadas en un enorme macizo de piedra arenisca, que le confieren un imponente aspecto; la longitud total de esta gradería es de unos 60 metros, con una altura media de 10 metros.

Por toda esta parte se encuentran una serie de cuevas o habitaciones labradas en la piedra, que servían de viviendas y de almacenes de víveres. En mi primera visita apenas se veían, completamente excavadas 4 ó 5, aunque un pastor cuyo nombre no recuerdo y que hacía las veces de guía, nos marcaba donde se encontraban cuevas completamente tapadas por la tierra. Curiosamente la forma del pastor de señalarnos la ubicación era tirar una piedra al lugar indicado y a fe que pocas veces fallaba. Lastima de no poder acordarme de su nombre.

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En esta misma parte occidental se encuentra una galería subterránea para la recogida de las aguas, estando provista de varios registros con salida a la superficie.

Tiermes ayudó a Numancia en su guerra contra los romanos, por lo que, en el año 141 a.C. fue sitiada por el cónsul Quinto Pompeyo, quien sufrió una gran derrota, por lo que este firmó un tratado con Tiermes, pero fue invalidado por el Senado romano, por existir clausulas desventajosas para Roma.

Poco después el cónsul Tito Didio, en el año 98 a.C. sentó su dominación sobre la ciudad arévaca mandando desalojar a los termesinos de sus antiguas viviendas y llevándolas a vivir a los llanos.

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El asentamiento romano fue casi exclusivamente militar y seguramente la primera obra que emprendieron debió ser el “Castrum”, dispersándose la nueva ciudad a sus pies. Su época de mayor esplendor debió de ser desde el Emperador Augusto hasta el Emperador Constantino, durante los cuales se levantaron los mayores y mejores edificios, entre ellos  dos foros, unas imponentes termas, un posible teatro, un acueducto y un desarrollo urbanístico adaptado a las características del emplazamiento de la ciudad sobre un farallón de arenisca rodeado de cortados, hoces fluviales y bosques.

Con el declinar del Imperio romano corrió, Tiermes, su misma suerte, languideciendo poco a poco. Sufrió los ataques de los invasores bárbaros,  y después la dominación árabe, a pesar de ello no dejó de existir pero cada vez con menos población y menos importancia.

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Aún en el siglo XV existía la parroquia de Tiermes, según queda atestiguado por unas actas de visitas  pastorales realizadas, que se encuentran en los archivos parroquiales de Manzanares.

Ya en el primer tercio del siglo XVI comenzó a despoblarse rápidamente y emigrar su población a cercanos pueblos. Ambrosio de Morales aseguró en una visita que hizo al lugar a finales del siglo XVI, que solo quedaban ruinas de que pueblo que quince siglos antes fue ciudad poderosa y de la cual  solo quedan unas ruinas de una de las termas y el castillo. Todos los demás fueron desapareciendo, saqueadas sus piedras por los habitantes de los pueblos cercanos.

Cada vez que visito Termancia no puedo menos que recordar los versos de Rodrigo Caro a las “Ruinas de Itálica

Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora

campos de soledad, mustio collado,

La Ermita de Santa María de Tiermes

Merece citación aparte la ermita que se encuentra en Tiermes.

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Está situada junto a los yacimientos. Es de estilo románico, con planta rectangular, de una sola nave, con ábside semicircular en su cabecera. Están fabricados sus muros en sillería.  Además tiene una galería porticada de cinco vanos, en donde se encuentra la puerta de entrada con arco de medio punto, cuyas bases se apoyan en columnas con capiteles tallados.

Su construcción data del siglo XII y fue destinada a iglesia parroquial.

Dentro de una hornacina, en la fachada sur y también en el interior del pórtico, se encuentran tres esculturas que portan cartelas con una inscripción en latín que dice:

“Dad y se os dará

 Domingo Martín me hizo

 Año de 1182”

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Todo el exterior del templo se encuentra rodeado de sarcófagos de la época visigoda y orientados de oeste a este; algunos de los cuales son antropomorfos.

El interior de la ermita está presidido por la imagen de la Virgen de Tiermes, emplazada actualmente en un altar barroco obra de Francisco Gonzalo, fechado en 1725.

A partir del siglo XVI y debido a la despoblación sufrida, la iglesia se transformó en ermita y puesta bajo la protección de Santa María de Tiermes. Dos veces al año se celebran romerias a esta ermita.

6 04, 2016

FASTOS DEL BICENTENARIO DE LA REAL Y AMERICANA ORDEN DE ISABEL LA CATÓLICA; por D. Manuel Mª Rodríguez de Maribona y Dávila

Por |2020-11-13T03:39:51+01:00miércoles, abril 6, 2016|

FASTOS DEL BICENTENARIO DE LA REAL Y AMERICANA ORDEN DE ISABEL LA CATÓLICA

Por D. Manuel Mª Rodríguez de Maribona y Dávila, de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía

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  Bien sabido es, porque se ha tratado de ello en recientes páginas de estos Cuadernos de Ayala, y porque es extensa la bibliografía atinente al asunto, que la Real y Americana Orden de Isabel la Católica fue creada por el Rey Don Fernando VII, mediante su Real Decreto de 24 de marzo de 1815, movido por el aprecio que sentía el monarca por los valientes que defendían la presencia española en Ultramar (sobre todo en América), y con el deseo de recompensar la acrisolada lealtad, el zelo y patriotismo, desprendimiento, valor y otras virtudes, que tanto los individuos de la milicia como los de todas las clases y gerarquías del Estado han mostrado y mostraren en adelante, en favor de la defensa y conservación de aquellos remotos países. Fue conservada tras la independencia de los dominios americanos, y ha sido mantenida durante los últimos doscientos años por los sucesivos regímenes políticos que ha tenido España desde entonces.

  Actualmente se rige por el reglamento aprobado mediante el Real Decreto 2395/1998, de 6 de noviembre (Boletín Oficial del Estado del 21 de noviembre), y tiene por objeto premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la Nación, o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la Nación española con el resto de la comunidad internacional.

     Hoy en dia, bajo el maestrazgo de S.M. el Rey Don Felipe VI, la Real Orden de Isabel la Católica es un valioso medio de fomento de la amistad y la cooperación entre naciones, pueblos y personas, que cuenta desde antiguo con el aprecio y el reconocimiento de todos los países del mundo hispánico, y del ámbito europeo e internacional.

   Como digo, el 24 de marzo de 2015 se ha cumplido el segundo centenario de la creación de la Real y Americana Orden de Isabel la Católica. Y el hecho de que una institución premial, creada en un contexto histórico e ideológico tan lejano al actual -e incluso aparentemente contrario a los paradigmas que impone por doquier el pensamiento de la izquierda contemporánea-, haya sabido evolucionar y adaptarse a cada época y a cada régimen político hispano, hasta alcanzar estos tiempos con plena vigencia, es sin duda un hecho que bien merecía conmemorarse dignamente.

    Y así ha sido, en una afortunada cooperación entre varios organismos oficiales- el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado, la Real Casa de la Moneda-Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-, y varios ciudadanos particulares, agrupados en la Asociación Nacional de Condecorados de la Real y Americana Orden de Isabel la Católica.

   Fue precisamente esta última la que en los últimos meses de 2014, presentó al Ministerio un programa distribuido en una decena de actividades conmemorativas: una solemne Misa de acción de gracias el 24 de marzo en la Real Basílica de San Francisco el Grande, sede de la asamblea y del capítulo de la Orden desde 1818; redacción y publicación de una monografía sobre la bicentenaria historia de la Orden; redacción y publicación del folleto divulgativo sobre la Orden, el mismo que se viene entregando desde mediados del siglo XIX a todos los condecorados, junto a su diploma -cuya revisión y adaptación era y es oportuna-; organización de una exposición conmemorativa, abierta al público; acuñación de una medalla conmemorativa; emisión de una moneda de valor nominal, tal y como se ha hecho en otras semejantes ocasiones; emisión de un sello postal dedicado a la Orden y a su Bicentenario, tal y como se ha hecho en otras semejantes ocasiones; convocatoria de un corto ciclo de Conferencias sobre la bicentenaria historia institucional y premial de la Orden, a cargo de prestigiosos estudiosos de la Orden y de la España constitucional; y recuperación y rediseño del primitivo modelo de los diplomas de la Orden, adoptado en los días fundacionales, cuya calidad artística y cuyo valor histórico son muy superiores a los que tiene el modelo actual, usado desde la última posguerra y muy necesitado de amejoramiento.

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   Y así, llegado el momento el 24 de marzo de 2015, las conmemoraciones se han iniciado con la celebración de la solemne Misa de acción de gracias en la madrileña real basílica de San Francisco el Grande, cuyo altar mayor fue adornado de flores de los colores de España y de la Orden. A ella fueron convocados todos los caballeros y damas de la Orden, y estuvo presidida por el Excmo. Señor D. Juan José Lucas Giménez, vicepresidente primero del Senado y caballero gran cruz, antiguo ministro de la Presidencia y antiguo presidente de la Junta de Castilla y León, y por el presidente de la Asociación Nacional de Condecorados. Asistieron representaciones de los Ministerios de la Presidencia, de Asuntos Exteriores y Cooperación, y de Hacienda, y también del Cuerpo Diplomático acreditado en España.

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  La segunda de las actividades conmemorativas proyectadas, la publicación del estudio histórico monográfico, ha sido más ardua. El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, y el Boletín Oficial del Estado, encomendaron ese estudio a uno de los primeros especialistas en la materia de las Órdenes y condecoraciones españolas: el profesor Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala. Quien, auxiliado por un gran equipo de colaboradores -los doctores D. Félix Martínez Llorente, Dª Dolores Palmero Pérez, D. Fernando de Artacho y Pérez-Blázquez, D. Luis de Cevallos-Escalera Gila, D. Fabio Cassani Pironti, D. Vitor Escudero de Campos y D. Lorenzo Correia de Matos, a más de D. Carlos Navarro, D. Rafael Portell Pasamonte y Dª Adriana Mª Pérez Vanegas-, han logrado la publicación en los términos apetecidos. De su contenido y mérito se da cuenta en Cuadernos de Ayala. Una gran publicación, hemos de decir, tanto por su contenido como por su lujoso formato, que ya ha cosechado unánimes felicitaciones y parabienes, empezando por los de S.M. el Rey -Quien ha ordenado que ese libro sea en adelante su regalo institucional con preferencia-.

4y 5

  Mientras tanto, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda, y Correos, han llevado a efecto las dos actividades de sus respectivas competencias: la acuñación de una moneda conmemorativas, y la emisión de un sello postal. La moneda, diseñada por los doctores D. Rafael Feria Pérez y el Vizconde de Ayala, es una pieza de 60 mm, en cuyo anverso luce la placa y el lema de la Orden, y el reverso la cifra del Rey Don Fernando VII y leyenda alusiva al bicentenario. De esta medalla se han acuñado tan solo 200 ejemplares numerados, más otros diez en plata, destinados a SS.MM. y altas autoridades del reino.

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   Del sello postal emitido con valor facial de 1’30 euros, que muestra la placa de la gran cruz de la Orden junto a una efigie de la Reina Isabel I de Castilla, se han puesto en circulación 220.000 ejemplares.

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     Seguidamente, el 19 de enero de 2016 se inauguraba por el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, otras altas autoridades de los Ministerios de la Presidencia y de Hacienda, y numerosos embajadores extranjeros, en un solemnísimo acto en el Palacio de Santa Cruz, la exposición A la lealtad acrisolada, comisariada por los mismos doctores D. Rafael Feria Pérez y el Vizconde de Ayala. En uno de los patios barrocos de dicho Palacio -antigua Cárcel de Corte, construido entre 1629 y 1636-, y con un montaje atractivo y vistoso, dispuesto por la Real Casa de la Moneda, se han expuesto al público un centenar largo de piezas, procedentes de las colecciones del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Museo del Ejército, Museo Naval, Museo de la Real Casa de la Moneda, Archivo Histórico Nacional, Archivo General Militar, y diversas colecciones particulares. La muestra ha tenido un gran éxito de público y de crítica.

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   Y también podemos decir que los dos proyectos aludidos, o sea editar un texto actualizado del folleto informativo que el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación difunde entre los condecorados, y recuperar el primer y bellísimo modelo de diploma de la Orden, o bien modernizarlo, están en estos momentos en curso, y se esperan buenos sucesos respectivos.

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    Al cumplirse hoy el año del bicentenario de la Orden, creemos que la conmemoración de su segundo centenario ha sido no solo muy digna, sino incluso muy superior a lo que cabría esperar del momento político por el que España atraviesa. Por ello hemos de felicitarnos todos los ciudadanos españoles, que vemos así respetado y salvaguardado un elemento relevante de nuestro patrimonio histórico inmaterial, y también todos los ciudadanos iberoamericanos y filipinos, que en su mayor parte tuvieron a esta bicentenaria Orden como la primera y propia de sus nacientes patrias. Vaya también nuestra entusiasta felicitación a quienes lo han hecho posible.

5 04, 2016

LOS SEÑORÍOS DE TEJADA y VALDEOSERA (I), MÁS ALLÁ DE LA LEYENDA; por D.Antonio de Castro García de Tejada

Por |2020-11-13T03:39:51+01:00martes, abril 5, 2016|

   Publicamos con mucho gusto, este interesantísimo y documentado artículo, que nos remite como autor del mismo, D. Antonio de Castro y García de Tejada, sobre el «Los Señoríos de Tejada y Valdeosera».

LOS SEÑORÍOS DE TEJADA y VALDEOSERA, MÁS ALLÁ DE LA LEYENDA (I)

 por Antonio de Castro García de Tejada

Señor del Solar de Tejada

Escudo del Solar de Tejada

Escudo del Solar de Tejada

 

  El sistema colectivo de explotación y aprovechamiento de la tierra resultó práctica habitual en la España medieval.  Los bienes comunales que pertenecían en la Alta Edad Media -si bien con límites difusos- a los vecinos de las aldeas, sufrieron con el paso del tiempo, la fijación y amojonamiento de sus límites  así como la señorialización de sus términos y habitantes, no sólo por parte de magnates y ricoshombres sino también por grupos de hidalgos y caballeros que por presura, compra, usurpación o herencia impusieron colectivamente sobre tierras y vasallos su poder señorial que, en la mayoría de los casos,  con el correr de los años y llegando a la Baja Edad Media, evolucionaron hasta alcanzar, también, la jurisdicción sobre los mismos.

  Tras el inicio de la reconquista los vecinos de las poblaciones -herederas algunas de los antiguos términos castrales- explotaban las tierras que circundaban el núcleo urbano, apropiándose de las que sus vecinos podían aprovechar. El avance de la misma y el aumento de la estabilidad en los territorios, propició el aumento de la población y esto supuso la necesidad de labrar o utilizar un mayor número de tierras de cultivo y pastos, configurándose, poco a poco, el contorno de las aldeas hasta que su zona de influencia llegaba hasta  las de las aldeas vecinas. De esta forma se fueron delimitando los términos concejiles. Aun así,  los despoblados y baldíos abundaron en la geografía castellana, generando continuos pleitos y conflictos entre concejos limítrofes.

   En las zonas montañosas de la España septentrional, el aprovechamiento común de los montes fue regla general y una de las principales riquezas de sus vecinos que los utilizaban para obtener leña, frutos y alimentar el ganado con el que se practicaba una trashumancia trasterminante, de corto recorrido.  Las largas trashumancias se encontraban reservadas para los grandes propietarios. Los ciclos económicos que afectaron al desarrollo de villas y lugares  influyeron grandemente en la demografía. De forma que en los momentos de crisis, el número de vecinos descendía y por ello la explotación, aprovechamiento y uso de montes y dehesas disminuía, así como quedaban incultas tierras otrora explotadas por los miembros de la comunidad aldeana. Muchas de estas superficies, al carecer de una titularidad laica, concejil o eclesiástica fueron consideradas realengas. En esos momentos de crisis el poder político y señorial también disminuía. Perdía eficacia. En ocasiones se producía un verdadero vacío de poder. Circunstancia que en muchos casos era aprovechada por los grupos emergentes o intermedios para mejorar su posición usurpando tierras y derechos.

  El siglo XIV, en Castilla, como en Europa, resultó un siglo crítico. Peste, guerras y hambrunas desolaron el reino. Las tierras quedaron incultas. Los montes abandonados. La quiebra demográfica resultó dramática. Resultó un momento perfecto para  iniciar un proceso de relevo social en el que los grupos mejor situados comenzaron su carrera ascendente. Con la paulatina recuperación en el siglo posterior, las tierras volvieron a ocuparse. Se pasó del abandono a la necesidad de espacios para ser explotados y alimentar a una población y a una cabaña ganadera que iba en aumento. Fue entonces cuando los conflictos se generalizan. Cuando los poderosos, tanto a nivel comarcal como local, intentaron ejercer todo tipo de presiones para acaparar villas y lugares, cultivos y pastos y apropiarse de ellos colocándolos bajo su  propiedad y señorío con objeto de aumentar su renta y su influencia como grupo dominante. Las redes clientelares y los oficiales de los concejos fueron piezas fundamentales en la multitud de apropiaciones de terrenos comunales y baldíos que  llevaron a cabo magnates, hidalgos y caballeros. En muchas ocasiones estas apropiaciones, no autorizadas por las corona y vigiladas por los jueces de términos, se realizaron de forma violenta y fueron denunciadas. En otras, resultó un proceso que duró generaciones y en los que se utilizaron, si no la violencia, sí la influencia y la presión realizada por las elites locales, generalmente compuesta por pequeña y mediana nobleza de ámbito local, comarcal o regional que formaron poderosas redes clientelares. En ocasiones, en un primer estadio, ni los concejos, ni los vecinos protestaron tales acciones. Como ya he descrito ut supra, los términos no siempre  tuvieron unas delimitaciones precisas, más aún cuando en ocasiones tales ocupaciones se efectuaban sobre las conocidas  como tierras vacantes1, que eran aquellas que no alcanzaba a explotar la población. Particular que dificultó o impidió su defensa. Incluso, algún concejo, no protestó tales apropiaciones, cuando eran ejecutadas por sus elites locales, pues no se sentían despojados, al no tener una conciencia clara de quienes eran los verdaderos titulares de tales predios que nadie aprovechaba. Muchas de estas ocupaciones o presuras tardías, terminaron resultando verdaderas usurpaciones que fueron legitimadas por el Ordenamiento de Alcalá, al legalizar la posesión de la jurisdicción señorial para quienes llevaran en su ejercicio efectivo durante más de cuarenta años2. Tal disposición permitió a muchos caballeros e hidalgos -incluso a miembros de la incipiente burguesía que habían adquirido o usurpado derechos sobre divisas, montes, o dehesas- dar un salto y subir un peldaño en la sociedad estamental que fundamentó el feudalismo y el régimen señorial castellano3. Todos estos terrenos comunales, alejados de las villas, incultos y con tierras de mala calidad, generalmente dedicados al pastoreo, fueron objeto de usurpaciones por diversas causas de toda índole4.

D. Enrique IV de Castilla

D. Enrique IV de Castilla

   Si resultó habitual en la Castilla medieval  la ocupación de espacios por las élites también lo fue la existencia de señoríos en condominio o por mejor expresarlo mixtos. En los que la titularidad  de los mismos era compartida entre monasterios, miembros de la nobleza laica, la corona y en los que también podía encontrarse la behetría como titular de porciones de tales señoríos mixtos. Las indicadas especies de señoríos podían mezclarse y al tiempo solaparse en cualquier población castellana, especialmente al norte del Duero. Tales condominios o señoríos mixtos, se encuentran acreditados por el Fuero viejo, el ordenamiento de Alcalá y el Libro Becerro de las Behetrías del que, entre otros datos, se desprende que la aldea de Comesa, en la merindad de Aguilar de Campo, era behetría y abadengo. Moranzos, mitad behetría, y mitad solariego. Gamballe, solariego y realengo. Requezo, abandengo, solariego y behetría. Y Riano, del obispado de Burgos, realengo, abadengo, behetría y solariego5.Los señoríos de cualquier especie también convivieron con propiedades libres, conocidas por alodios, que pertenecían a sus dueños en pleno dominio6 y sobre los que no recibían, ni podían imponer derecho señorial alguno -cuanto menos jurisdiccional-. Modificar el estatuto jurídico de esos alodios para convertirlos en señoríos resultó la evolución y tendencia común de estas propiedades.

 También resultó común, la particularización y amojonamiento de los diferentes solares -junto con las heredades que les correspondían y que  conformaban los términos de aquellos señoríos mixtos- en donde convivieron en condominio diferentes actores o clases señoriales. Los continuos conflictos entre la nobleza laica y los señoríos de abadengo que compartían derechos en villas y lugares con behetría propiciaron la división y privatización legal de términos, solares y divisas.

 Llegados al siglo XXI, hora es ya que constatemos sin remilgos que la concesión por parte del rey Ramiro I de Valdeosera y los montes Cadines, conocidos hoy como Tejada, a Sancho de Tejada y sus trece hijos es historia fabulada, propia de un tiempo en la que la sociedad gustaba de estas leyendas que la Corona y las familias utilizaba como propaganda de sus intereses. El estar adornado y justificado el origen de los señoríos de Tejada y Valdeosera7 por fábulas y leyendas, aceptadas comúnmente a lo largo de la historia por la Corona y los poderes públicos, lejos de restar valor a estos señoríos  lo dobla. Pues los hace depositarios de una historia legendaria imbricada en la historia de España, que forma parte de sus más ancestrales tradiciones culturales y, al tiempo, de una verdadera historia que está aún por escribir pero que se intuye mucho más compleja e interesante de la que nos enseñaron aquellos que como Larios8, Maldonado9 u otros aficionados a lo gentilicio y heráldico nos mostraron. Estos presentaron el señorío del Solar de Tejada como una institución apalancada desde sus orígenes. Constreñido por privilegios reales que justificaban su existencia en la leyenda de todos conocida. Pero la realidad es que los privilegios de los Trastámara, aún confirmado el de los Reyes Católicos como  auténtico en su formalidad y realización por expertos en ciencias historiográficas10, no sólo están rodeados de misterios insondables sino que no son necesarios para acreditar la existencia del señorío, ni su antigüedad, ni la hidalguía que gozaban los que pertenecían a la casa y solar de Tejada. Pues tales calidades se acreditan por documentación custodiada en los archivos de Valladolid, Simancas, Granada y el propio del señorío, entre otros. A este respecto conviene señalar a manera dejemplo, las ejecutorias de hidalguía de Martín de Librán, vecino de Nalda, o la de  Antón  Fernández Aguado, originario  de Pinillos. La primera custodiada en Valladolid y la segunda en Granada. Ambas se remontan a mediados del siglo XV y ambas se ganan por ser los postulantes descendientes del solar de Tejada, término situado junto a Pinillos y Laguna, que era tenido por solar de hidalgos.

Los Cameros Viejos

Los Cameros Viejos

  Últimamente Sáenz Matienzo11publicó una  obra realmente notable, que si bien ha representado una novedad y un esfuerzo importante de investigación sufre, a mi entender, de una erróneo interpretación de las fuentes. Especialmente cuando pretende demostrar un enfrentamiento directo y endémico entre los señores de los Cameros y los  propietarios del señorío de Tejada. Enfrentamiento que yo no he podido constatar como algo general  y definitorio de una situación en la que Sáenz Matienzo define a los Arellano como los feudales. Olvidando que, a pesar de las diferencias, ambos se encontraban en el mismo bando. El descubrimiento que pude realizar de la verdadera filiación de Sancho de Librán12, del que he encontrado nuevos e interesantes datos, acredita que este investigador no acierta al interpretar la historia de la particularización de las cuatro divisas que sufrió Tejada a principios del siglo XVI. Aunque Sáenz Matienzo conoce la descendencia de Sancho de Librán13, no conocía su ascendencia y por tanto que el mencionado, aunque pudo forzar ciertas compras, lo principal de Tejada lo adquirió por herencia. Más tarde su hija María14 se casó con un hijo bastardo del señor de los Cameros. Al apellidarse Arellano los nietos de Librán, se creó la confusión entre los aficionados al estudio del solar, de que Arellano había usurpado una importante parte del señorío de Tejada. No fue así. La verdadera dueña de esas divisas, así como del señorío de San Llorente fue María de Librán, no Juan de Arellano. Por otra parte este autor insiste en considerar a Tejada como una behetría. Particular que, aunque no niego, precisa de mayor investigación. Pues si bien en  Tejada se dan algunos de los aspectos que las distinguía del resto de los señoríos. Carece  de otros, y muy significativos, como la falta de vasallos y por tanto, de la peculiar fiscalidad que se aplicaba en las mismas15. Tengo también para mí que Sáenz Matienzo realiza un ejercicio de ensoñación -habitual entre los aficionados al estudio del señorío- cuando pretende entroncar las casas de Tejada y Valdeosera con grupos gentilicios de las poblaciones nativas anteriores al siglo VIII. Pues si bien pudieron derivar de ellos en el orden biológico, dicho esto con todas las reservas, no está de ninguna manera probado que lo fueran en el orden jurídico u organizativo. En mi opinión, otro de los errores comúnmente aceptados y repetidos, es considerar a Tejada como un reducto señorial de los López de Haro.  A este respecto considero que todavía no se encuentra suficientemente definido cuál fue el término limítrofe del que Tejada se disgrega. Pues en el proceso de mis investigaciones he encontrado indicios de que Tejada pudiera haber formado parte del señorío de Laguna, perteneciente principalmente al monasterio de Albelda. Pero también a la aldea de Pinillos, a  la que relacionan, con términos ciertamente confusos, los testigos que prueban la nobleza de Juan de Umbría, casado con Juana Fernández. Este tuvo consideración de hidalgo notorio de solar conocido,… Tenía parte en un término e dehesa, que estaba situada a media  legua de Pinillos que llamavan Tejada y dezían que hera solar de Pinillos e tenían casas e bibían allí unos labradores que tenían a renta el dicho término que habían oydo decir que todos los dueños que tenían parte en el dicho lugar de Pinillos e término de Tejada eran hijosdalgo notorios de solar conosçido16.

  Pero también resulta digno de interés el hecho de que en el privilegio de confirmación de los RR.CC. que aunque misterioso no deja puntada sin hilo, señala, hízole señor de los montes Cadines

[que son hoy los de Tejada]. Buscando  estos no menos  misteriosos montes en la toponimia de Tejada y sus alrededores, encontré el sugestivo barranco nombrado Caredín, que divide un monte en el término de Cabezón contiguo a Tejada. No hace falta mucho esfuerzo, conociendo la normal degradación fonética del paso del latín al castellano medieval, en el que el metaplasmo conocido como síncopa hace desaparecer la vocal átona, para considerar que este toponímico tiene todas las posibilidades de ser el nombrado Cardín, y Cardines los montes por él divididos y que por tanto, también debe contemplarse la posibilidad de que Tejada hubiera formado parte de la aldea de Cabezón. Más aún, cuando complementa este indicio el hecho de que la pequeña iglesia construida en el término de Tejada fue advocada a San Román.  Santo titular de la parroquia  de esta limítrofe aldea que parte términos con Tejada.

  La evolución del ser humano y del espacio físico y político que habita se ha caracterizado por un continuo enfrentamiento de intereses. De nivelación de fuerzas e influencias. La mayoría de las veces de forma violenta. Otras pacífica, pero nunca exenta de tensiones. Tejada no ha sido una excepción y su verdadero origen, aunque puede que no lo conozcamos nunca, está más cerca de  tener que ver con la organización del espacio ganadero,  la forma de ejercer el poder y las necesidades de las elites locales medievales, que con batallas legendarias, intervenciones regias o apariciones de santos. Tejada y Valdeosera no fueron una concesión regia. La confirmación del privilegio de Enrique IV por parte de los Reyes Católicos (1491)17 dando cuenta de como, tras la batalla de Clavijo, el rey Ramiro I de Asturias y León concedió a Sancho de Tejada y a sus trece hijos, junto con ciertos desconocidos caballeros galicianos los montes de Valdeosera y los Cadines, es un documento como mínimo misterioso, cuando no sospechoso, por cuanto coetáneamente resultó ser absolutamente desconocido por el común, tanto de los principales señores de Tejada, como de Valdeosera.  Avala este desconocimiento el hecho de que, hasta la fecha, el privilegio no se ha encontrado registrado en el Registro General del Sello, donde este tipo de mercedes y confirmaciones se asentaban. Para mayor abundamiento,  no ha aparecido ni una sola ejecutoria de hidalguía, de las ganadas desde finales del S. XV y el XVI por descendencia del solar de Tejada o Valdeosera, en la que se vuelque tan declarativo documento. Cuando era costumbre en todas las ejecutorias de hidalguía, insertar los privilegios y confirmaciones reales de nobleza en el caso de que existieran. En 1481, cuando los señores de Valdeosera consiguen librarse del poder jurisdiccional que pretende imponer sobre la villa el señor de los Cameros, no acreditan concesión real alguna sino poseer el lugar desde tiempo inmemorial. Al respecto conviene  recordar que tal periodo temporal  no es más, en la terminología de la época, que el tiempo que va más allá de la memoria de los más ancianos. A principios del siglo XVII, cuando Mateo Fernández de Heredia, alcalde mayor del Solar y Villa de Valdeosera, hace relación de su origen, no sólo demuestra no tener muy claro algunos aspectos de la fabulosa leyenda, sino que acredita sin ambages que la hidalguía de Valdeosera no se encuentra confirmada por privilegio real alguno también manifiesta como que a lo largo de su historia,… es así que no todas las devisas están llenas de señores…por razón de haber comprado y heredado las rentas de las dhas devisas y así aber abido con esto algún descuido. Es decir que en Valdeosera se asentaron personas ajenas al linaje habiendo adquirido parte de sus rentas quedando sus herederos como diviseros.18Mantener la prístina pureza genealógica de la que siempre presumió Valdeosera pareció tarea imposible en los siglos XVI y XVII y XVIII. Luis Miguel Enciso Recio, académico numerario de la Real Academia de la Historia, en su obra Tensiones y conflictos inquisitoriales en los inicios del siglo XVIII. El caso de Heredia y Tejada, relata con todo lujo de detalles y pruebas documentales como el mencionado Heredia a la sazón señor de Valdeosera y encargado de su archivo, era tenido por especialista en que… qualquiera que tenía necesidad de suponer algun instrumento se balía de él por tener grande avilidad para imitar letras y borrar de un pliego escrito la parte que le convenía, sin que quedasse señal, y añadirlo de la letra correspondiente a la que tenía. Dos delos interrogados en el proceso inquisitorial agregabanque, siendo Juan de Heredia, padre del dicho don Juan Manuel, escribano de la casa solar de Valdosera, y éste y su hijo dueños de los libros de dicho solar, eran tantas las falsedades que en ellos se alIaron sobre todo, poner en la casa y solar de Valdosera por hidalgos a los que, por interés, le apetecía. Que obligó a los señores de ella a acudir a la Real Chancillería y pedir se llebasen originales y se rubricassen por el secretario de la Cámara para que, en adelante, no se cometiese lo que asta entonces se venía executando.

  A principios del siglo XVI, ciertos señores viejos del solar de Tejada, que habían salido fiadores de D. Sancho de Librán -principal señor del lugar que había arrendado el término entero al resto de los señores- intentan evadirse del pago de siete fanegas de trigo que supuestamente debían a ciertos vecinos de Laguna19, a  quienes algunos señores les habían vendido ciertas rentas en el término, conculcando inmemoriales costumbres y estatutos, y se vieron en la obligación  de acreditar la existencia de tales estatutos, que limitaban la venta de porciones de divisas exclusivamente a los hidalgos descendientes de la casa de Tejada, utilizaron para la probanza de sus intereses pruebas testificales y sentencias. Pero en los casi treinta años que dura el proceso, hasta 1536, no sólo en ningún momento presentan como prueba las confirmaciones reales a las que nos referimos. Sino que tampoco mencionan a lo largo del mismo que la propiedad  del señorío sobre Tejada les viniera por concesión real alguna.

  Existe además otra circunstancia que a mi parecer resulta sorprendente y que avala la tesis que expongo y es que, siendo tanto Tejada como Valdeosera  depositarias de una tradición que tan profunda huella dejó en España e Hispanoamérica, ninguna de los dos solares  advocaran las iglesias construidas en el término de sus señoríos al santo apóstol Santiago quien se apareció en la batalla de Clavijo, supuesto origen de ambas concesiones. Batalla en la que, según la leyenda, el aguerrido comportamiento de Sancho de Tejada  le devino en la concesión por parte del Rey Ramiro I de ambos territorios. Resultando que en Valdeosera se venera a la Virgen de la Asunción y en Tejada como ya tengo mencionado  a San Román, santo titular de la iglesia parroquial del vecino término de Cabezón. Si sólo se hubiera dado alguna de las circunstancias señaladas anteriormente pudieran carecer de relevancia. Todas, resultan más que un indicio: tanto Tejada como Valdeosera parecen no deber su existencia a los hechos legendarios a los que se atribuyen sus orígenes. Tampoco a una regia concesión. Tejada y Valdeosera son las herederas de un pasado ancestral de origen incierto, cuyas principales características son las paradigmáticas de la formación y evolución del sistema feudal y señorial castellano. Que hayan sobrevivido hasta el siglo XXI, gracias al esfuerzo y el interés de sus naturales y herederos, representa un hecho excepcional. La historia acumulada en estos dos ilustres solares fundamenta un tesoro que debe preservarse y estudiarse. Los hechos legendarios que justifican su origen forman parte también de la riqueza cristalizada por la tradición pero no deben nublar ni impedir que nos esforcemos en conocer su verdad historia, que seguro resulta más interesante y poliédrica de lo que siempre nos contaron.

   Para terminar, quiero manifestar, que últimamente he barajado la posibilidad de que la regia confirmación de los Reyes Católicos no fuera conocida  por haber estado  en manos de una parte reducida de la familia antigua, que en algún momento  la compartió con el común de los señores y diviseros. La historia reciente del solar puede ofrecer ejemplos al respecto20. No obstante, tras haber planteado tal posibilidad la considero realmente extravagante, aunque no imposible. No era en la época un privilegio de hidalguía, un documento para ser guardado en un cajón. Todo lo contrario, se aireaban, se presentaban en audiencias, concejos y corregimientos  y se utilizaba como prueba, más aun cuando fue precisamente en esa época -finales del XV y principios del XVI- cuando los señores de Tejada y Valdeosera realmente los necesitaron para acreditar la  posesión de sus señoríos y probar  otros intereses.

  No obstante lo misterioso de la existencia de estas primitivas confirmaciones, resulta trascendente señalar que siglos después, la corona y los diferentes y sucesivos gobiernos de la monarquía las reconocieron como  originales documentos acreditativos de la personalidad y los privilegios que beneficiaban a sus propietarios. Tanto es así que desde los Reyes Católicos diez monarcas y jefes de estado, incluido el rey Juan Carlos, confirmaron sus privilegios. Resultando probado, en infinidad de procesos de toda índole, que de tales confirmaciones se derivaron consecuencias jurídicas que avalaron la hidalguía de sus descendientes, así como la propiedad de sus señoríos. Este particular demuestra que en Tejada y Valdeosera conviven y se entrelazan hechos legendarios con circunstancias históricas que por muy contradictorias que puedan parecer devinieron en obtener con el paso de los siglos y la tenacidad de sus caballeros y damas hijosdalgo,  la trascendencia jurídica necesaria para acreditar legalmente su pasado y su peculiar presente. Pues resulta realmente una singularidad jurídica la confirmación del privilegio del uso de escudo de armas a la junta de caballeros y damas hijosdalgo del solar de Tejada. Única confirmación de uso de escudo de armas gentilicias confirmada por la corona y ratificada en la actualidad. Resulta también excepcional en el campo de la nobiliaria contemporánea el hecho de que la regia confirmación constate también la personalidad  de caballeros hijosdalgo del colectivo que compone su junta, así como también la supervivencia del  señorío territorial y solariego de Tejada por cuanto sobrevivió a las leyes de abolición, perdiendo sus atribuciones jurisdiccionales, pero manteniendo la propiedad territorial en lo patrimonial y el título propio del señorío en lo honorífico21

Sellos viejos del Solar

Sellos viejos del Solar

 1 REVISTA JURÍDICADE CASTILLA Y LEÓN. Nº. 32, año 2014. La imprescriptibilidad de los bienes comunales: Su trascendencia para la conservación de la propiedad forestal pública. El origen medieval de los bienes comunales. Reconquista y colonización, p,4/37.

 2 Pero centrándonos en el caso de los señoríos de origen plenomedieval, en los que inicialmente no estaban bien definidas las atribuciones jurisdiccionales de los titulares, nos encontramos con que el Ordenamiento de Alcalá de 1348 trató de ofrecer solución al problema que planteaban estableciendo que los titulares de señoríos territoriales a quienes no se les hubiese concedido de forma expresa la jurisdicción, pero que de hecho la habían venido ejerciendo de modo efectivo por espacio de 40 años, adquiriesen las facultades jurisdiccionales sobre sus dominios. MÁXIMO DIAGO HERNANDO, Los señoríos monásticos en la Rioja bajomedieval (Introducción a su estudio), Biblioteca Gonzalo de Berceo. Berceo 131,1996. Nota 31,vid C.MERCHÁN FERNÁNDEZ, Sobre los orígenes del régimen señorial en Castilla. El abadengo de Aguilar de Campoo (1020-1369), Málaga, 1982, p. 165.

 3JARA FUENTE, J. A., “Que memoria de onbre non es en contrario” Usurpación de tierras y manipulación del pasado en la Castilla urbana del siglo XV”. Studia Historica. Historia Medieval, 2002-2003, vol. 20-21, pp. 73-104.

 4 MARÍA ANTONIA CARMONA RUIZ, Usurpaciones de tierras y derechos comunales en Sevilla y su tierra en el siglo XV. Serie Estudios, Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación  (1995,) p,14.

 5 JUAN SAMPERE Y GUARINOS, Historia de los Vínculos y Mayorazgos,p,73.

 6 LUIS MARTÍNEZ GARCÍA, Los señoríos de abadengo en Castilla. Consideraciones sobre su formación y  desarrollo (ss. XI-XIV) Edad Madia, Revista de Historia,8 (2007),p,259

 7 Comunmente  se viene aceptando por los poderes públicos y por la tradición, tanto oral como escrita, que los señoríos de Tejada y Valdeosera, resultaron regias donaciones por parte del rey Ramiro I de Asturias y León al legendario caballero Sancho de Tejada y sus trece hijos que, junto a doce caballeros galicianos, le ayudaron a imponerse sobre la morisma, en la no menos legendaria batalla de Clavijo, donde se apareció el apóstol Santiago sobre un brioso corcel ayudando a las tropas cristianas a alcanzar la victoria. Los Reyes Católicos y el  rey Carlos I, confirmaron esta concesión y desde Fernando VI, todos los monarcas hasta el rey Juan Carlos I, quien lo hizo en el año 1981. Merece la pena resaltar que la leyenda de Tejada y la batalla de Clavijo dejó tan honda huella en la historia de España, que incluso, el gobierno  Provisional de la república, confirmó a los caballeros hijosdalgo del Solar de Tejada el derecho a usar el escudo de armas y otras mercedes concedidas a sus antepasados (nota del autor).

  8 JESÚS LARIOS MARTÍN, El solar de Tejada. Instituto Diego de Colmenares. Patronato José María Cuadrado (C.S.C.I.C.).

  9 RAMÓN JOSÉ MALDONADO Y COCAT, El Solar de Tejada. Ciudad Real 1980.

10 JUAN CARLOS GALENDE DÍAZ, JOSÉ MARÍA DE FRANCISCO OLMOS, Carta de privilegio y confirmación de los Reyes Católicos al linaje de Tejada (1491). Aspectos diplomáticos. Publicado en la Revista Hidalguía nº 356 enero-febrero 2013, Instituto Español de Estudios Nobiliarios, Madrid).

11 ROMUALDO SÁENZ MATIENZO, Antropología histórica de los señores de Tejada y Valdeosera (Las familias más viejas de Europa).Editorial Dunken. Buenos Aires,2010.

12 ANTONIO DE CASTRO GARCÍA DE TEJADA, Señorío del Solar de Tejada. Nuevos descubrimientos documentales para alumbrar su historia. Boletín A.R.G.H., ISSN-e 1889-3503, Nº. 7, 2015, pp, 189-198.

13 Op. Cit.

14 Op. Cit.

15 CARLOS ESTEPA DÍEZ,  Las behetrías castellanas, Valladolid, Junta de Castilla y León,

2003, 2 vols. Vol. I, 441 pp. y Vol. II, 531 pp.

16 Archivo de la Real Chancillería de Granada/01RACH/04504-040. Real provisión ejecutoria de nobleza.20 de diciembre de 1536

17 TOMÁS RUBIO DE TEJADA FERNÁNDEZ, Solar de Tejada, Asientos y elecciones 1569 2008,Logroño 2008,pp,26-34.

18  PEDRO LUIS BELTRÁN ONOFRE, Devisas y Deviseros del Solar y Villa de Valdeosera,pp,419-425.

19 ARCHIVO DEL SEÑORÍO DEL SOLAR DE TEJADA, Serie I,doc,6. Real provisión del emperador Don Carlos y la Reina Doña Juana, su madre, sobre arrendamientos, pastos y cobro de rentas.

Valladolid, 5 de agosto de 1536.

20 El privilegio original de confirmación por parte de S.M. el rey Juan Carlos I, no se encuentra en la actualidad en el archivo de la casa. Hallándose en paradero desconocido. Todo parece apuntar a que quien lo recogió en nombre de los caballeros y señores de Tejada, no lo entregó al común de los hidalgos. Por suerte, tal confirmación se encuentra registrada  y publicada en el Boletín Oficial del Estado (nota del autor).

21 La Audiencia Provincial de Madrid dictó sentencia el 15 de febrero de 1988, que obtuvo firmeza al no ser recurrida, en la que se acredita que los señoríos no han desaparecido y se encuentran regulados por las leyes de Partida y de Toro en todo lo que se refiera a prerrogativas de honor. El Real decreto de 27 de mayo de 1912, art.16, establece  que subsistirán los actuales títulos de Señor con el carácter que hoy tienen, sujetos a los iguales preceptos que las restantes distinciones. Según la doctrina y la historia jurídico-nobiliaria el título honorífico de señor es una prerrogativa de honor que corresponde a los titulares de los señoríos históricos ya fueran solariegos o jurisdiccionales. Sobre el término de Tejada se terminó constituyendo un señorío colectivo, reconocido legalmente, que sobrevive en la actualidad como señorío territorial en el que se solapan y complementan la propiedad privada en condominio proindiviso, con el uso de la prerrogativa de honor  del dictado de señor del Solar de Tejada que corresponde a cada caballero y dama hijodalgo asentados en sus centenarios libros de becerro. La confirmación del uso del escudo de armas es el instrumento del que se valen los señores de Tejada para acreditar su personalidad pues no debemos olvidar que el señorío de Tejada por su especial configuración no ha quedado vacante nunca (nota del autor).

 

4 04, 2016

Conferencia sobre el Cister, impartida por Fray Enrique Trigueros o.c.s.o y organizada por la Orden de San Clemente y San Fernando

Por |2020-11-13T03:39:52+01:00lunes, abril 4, 2016|

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Conferencia sobre el Cister, impartida por Fray Enrique Trigueros o.c.s.o y organizada por la Orden de San Clemente y San Fernando

Con mucho gusto, publicamos en el Blog de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria, la información  relativa a la visita a Sevilla del P. Fray Enrique Trigueros  o.c.s., que fue Abad de la Abadía de San Isidro de Dueñas, nombrado actualmente por Roma Asistente de la Federación de Monjas Jerónimas, en la que aprovechó para tener un encuentro y conferencia con la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando que versó sobre la Orden del Císter y su espiritualidad propia.

 Fray Enrique Trigueros o.c.s.o, impartió en el pasado mes de marzo, ante una gran afluencia de asistentes, una charla sobre El Cister y la vida comtemplativa en un acto organizado por la Orden  de San Clemente y San Fernando.

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En la imagen, en el centro Fray Enrique Trigueros, que fue Abad de la Abadía de S. Isidoro de Dueñas, donde reposan hoy los restos de San Rafael Arnáiz. Es en la actualidad Asistente de la Federación de Monjas Jerónimas.

A su derecha Antonio Mª González-Pacheco y Vázquez Presidente-Regidor de la Orden y a izquierda el Doctor D. Jorge Manuel Vázquez Monchul, Vicepresidente. 

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