Plaza Mayor n° 6, Soria, España

Doce Linajes de Soria

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19 07, 2017

La Sociedad Española de Vexilología, presenta el libro de D. Antonio Manzano: ’Las banderas del Ejército español a lo largo de la Historia. Siglos XVI a XXI’

Por |2020-11-13T03:36:48+01:00miércoles, julio 19, 2017|

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Sociedad Española de Vexilología (SEV)

 La Sociedad Española de Vexilología, presenta el libro de D. Antonio Manzano: ’Las banderas del Ejército español a lo largo de la Historia. Siglos XVI a XXI’ 

Tras amplias y minuciosas investigaciones llevadas a cabo a lo largo de más de 20 años, Antonio Manzano ha culminado la primera obra que presenta de manera ordenada y continuada cómo fueron las banderas del Ejército español a lo largo de sus más de 5 siglos de existencia.

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Sus páginas incluyen situaciones, curiosidades y anécdotas ocurridas con las banderas como protagonistas. Por ejemplo: cómo es que hubo gigantescas banderas de más de 3’5 metros de lado, cuándo y por qué se quemaban las banderas, por qué las Cortes quisieron suprimirlas en 1823, cuáles son los verdaderos orígenes de la bandera nacional, las dudas que había sobre la bandera de la II República, el aprovechamiento de banderas antiguas y otros muchos detalles interesantes y desconocidos.

’Las banderas del Ejército español a lo largo de la Historia. Siglos XVI a XXI’ es una obra única, novedosa, original y espectacularmente ilustrada. No se encontrará otra en las librerías españolas y extranjeras.

A largo de sus 240 páginas y 230 imágenes, se explican y describen las banderas que estuvieron presentes en todas las guerras, conflictos y situaciones en las que, a lo largo de 500 años, han intervenido soldados españoles: Europa, África, América y Asia.

El original planteamiento y el exquisito cuidado de sus ilustraciones hace que veamos las banderas tal como fueron siglos atrás y no en el estado en el que están ahora, pues muchas de ellas están deterioradas por el paso del tiempo y, por la delicadeza de su estado, no pueden salir de sus lugares de conservación, por lo que son grandes desconocidas.

Este libro interesará a los estudiosos y aficionados a la Vexilología, a la Historia, a los Ejércitos, a los museos y a las curiosidades.

El libro puede adquirirse al precio de 45 € solicitándolo a contacto@grupoateneasn.es

18 07, 2017

Sesión Solemne del cierre del Año Académico 2016-2017 de la ACADEMIA DE LETRAS Y ARTES (A.L.A.) de Portugal

Por |2020-11-13T03:36:48+01:00martes, julio 18, 2017|

El Honorable Sr. D. Vitor Escudero de CamposCaballero Honorario y Canciller del Capítulo de La Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria en Portugal, nos remite esta noticia e invitación a la Sesión Solemne del cierre del Año Académico 2016-2017 de la ACADEMIA DE LETRAS Y ARTES (A.L.A.) de Portugal el próximo 21 de Julio; que será presidido por S.A.R. D. Miguel de Braganza, Duque de Viseu e Infante de Portugal

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18 07, 2017

Próxima exhibición en septiembre de la CORONA Y CENTRO REAL DE LOS REYES DE ESPAÑA

Por |2020-11-13T03:36:48+01:00martes, julio 18, 2017|

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CORONA Y CENTRO REAL DE LOS REYES DE ESPAÑA

 La corona y el cetro pertenecientes a las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, procedentes de los reinados de Carlos II y Carlos III, se custodian en el Palacio Real de Madrid. Desde el reinado de Isabel II, se han utilizado en las ceremonias de proclamación de los Reyes de España y son los símbolos de la máxima representación de la Monarquía Española.

Durante el próximo mes de septiembre está prevista la apertura de una nueva sala en el Palacio Real de Madrid donde se exhibirán estas piezas con carácter permanente junto con otras especialmente representativas de la Monarquía Española.

 

LA CORONA REAL

El sencillo aro decorado con ramos encadenados soporta el cestillo formado por ocho espejos con emblemas heráldicos coronados por ramas de laurel. De ellos parten ocho imperiales con diseño de ramas entrelazadas. Sobre ellos se alza el orbe y una cruz de brazos iguales. Está marcado con el escudo coronado con osa y madroño/ 75; castillo 75; VE/LAS/CO (en uno de los espejos); escudo coronado con osa y madroño/ 88; castillo 88 (en uno de los imperiales).

Fue realizada por Fernando Velasco, platero de cámara de la Real Casa desde 1748. Su marca personal aparece junto a las de los contrastes de Villa y Corte de Madrid, y a la marca cronológica de 1775. En una de las diademas figura también la fecha de 1788, lo que indica que pudo sufrir algún deterioro o ser modificada.

Se desconoce el motivo de este encargo; no obstante, sus proporciones demuestran que tuvo un carácter ceremonial y simbólico, reforzado en el cestillo por las armas de los reinos de Castilla, León, Granada, Parma, Tirol y las flores de lis de los Borbones.

La corona responde a un estilo puramente neoclásico. El programa iconográfico que presenta se relaciona abiertamente con la exaltación de la monarquía. Las coronas de laurel aluden a la abundancia, y el orbe y la cruz remiten al poder terrenal y divino. Utilizada como símbolo de la monarquía española, acompaña al cetro fabricado en el siglo XVII tanto en la proclamación y jura del nuevo monarca, como en las ceremonias fúnebres.

Datos de la Corona Real:

Autor: Fernando Velasco (1741-1787)

Fecha: 1775 y 1788

Materia: plata fundida, cincelada y dorada.

Dimensiones: 39 cm. alto; 18,5 cm. diámetro aro; 40 cm. diámetro máximo.

Nº inventario: 10012091

 

Bibliografía

– F. A. Martín: Catálogo de la plata del Patrimonio Nacional. Madrid, 1987, p. 26

– F. A. Martín: “Los atributos reales en las colecciones del Patrimonio Nacional, Reales Sitios, nº 97, Madrid, 1988, pp. 42-44

 

EL CETRO REAL

Bastón formado por tres cañones de plata dorada, recubiertos con una fina labor de filigrana y celdillas que aún conservan restos de esmalte azul, verde y turquesa. Los cañones se separan por medio de unos anillos engastados con granates embutidos en bocas cuadradas. Remata en una bola de cristal de roca tallado.

Tipológicamente responde a los modelos de bastones utilizados como elementos distintivos de la realeza y de la nobleza en Centroeuropa. Coincide con ellos en la longitud de su mango y en el remate esférico.

En 1701 se describe en el inventario realizado a la muerte de Carlos II pero se desconoce su origen: “Un Bastton Rebesttido de platta dorada blanca y esmaltada de Colores Con quattro ñudettes guarneçidos de granattes y Una bola de Christal Jaquelada por remate de tres quarttas de largo tasado en Veintte y Cinco ducados de platta que hazen quatroçienttos y doze reales y medio de Vellon”. Ha sido considerado como un trabajo centroeuropeo de autor desconocido por carecer de marcas.

Dotado de carácter simbólico, no aparece en ninguno de los retratos oficiales de los monarcas hasta el siglo XIX. La reina Isabel II lo sostiene en su mano, con valor de cetro, en varios retratos oficiales conservados en el Banco de España, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y en el Museo del Romanticismo de Madrid.

Junto con la corona realizada por el platero Fernando Velasco se utiliza en la proclamación y jura del nuevo monarca y en las ceremonias fúnebres.

Datos del Cetro Real

Fecha: mediados del siglo XVII

Autor: Anónimo

Materia: oro, plata, granates, esmalte y cristal de roca; fundido, cincelado, engastado, filigrana y tallado

Dimensiones: 68 cm.

Nº inventario: 10012089

Bibliografía del Cetro Real

– G. Fernández Baytón: Inventario Reales: Testamentaría de Carlos II, 1701-1703. Madrid, 1975, tomo I, p. 203

– F. A. Martín: Catálogo de la plata del Patrimonio Nacional. Madrid, 1987, p. 26

– F.A. Martín: “Los atributos reales en las colecciones del Patrimonio Nacional, Reales Sitios, nº 97, Madrid, 1988, pp. 42-44

– F. A. Martín: ficha del catálogo La joyería española de Felipe II a Alfonso XIII en los museos estatales. Madrid, 1998, p. 127

– F. Martín: Ficha del catálogo Liberalismo y romanticismo en tiempos de Isabel II. Madrid, Museo Arqueológico Nacional, abril-junio 2004, p. 354 nº 45

FUENTE: http://www.patrimonionacional.es

17 07, 2017

El Excmo. Sr. D. Antonio de Castro García de Tejada recibe la Cruz de Carlos III en el Palacio del Senado

Por |2020-11-13T03:36:48+01:00lunes, julio 17, 2017|

El Excmo. Sr. D. Antonio de Castro García de Tejada recibe la Cruz de Carlos III en el Palacio del Senado

Cruz de la orden de Carlos III

Cruz de la orden de Carlos III

En nombre de S.M. el Rey, que se encontraba de visita de estado en el Reino Unido, el vicepresidente primero del Senado Excmo. Sr. D. Pedro Sanz Alonso, impuso la cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III al Excmo. Sr. D. Antonio de Castro García de Tejada. En el despacho del vicepresidente presidido por un retrato del monarca fundador de la orden, se celebró la ceremonia de imposición que resultó sencilla y emotiva, pero con una gran carga institucional para todos los asistentes.

En la ceremonia, el condecorado, se vio acompañado por dos caballeros de la Orden de Carlos III, el caballero comendador, coronel de Caballería D. Ignacio de Inza Muñoz, antiguo Ayudante de Campo de S.M. el Rey Juan Carlos, y el caballero cruz, Vizconde de Ayala.

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Armas del Excmo. Sr. D. Antonio de Castro García de Tejada luciendo el manto de la orden de Carlos III

El vicepresidente del Senado dio comienzo a la ceremonia dando la bienvenida a los presentes y solicitando de la senadora Mendiola leyera el decreto de concesión firmado por el Rey y el Presidente del Gobierno. Tras su lectura, el Vicepresidente, hizo una semblanza de don Antonio de Castro resaltando del mismo sus muchos años de dedicación altruista a promover la cultura española realizando labores de índole social, cultural y diplomática, algunas de carácter reservado, que han redundado en beneficio de la Nación.

El Presidente del Gobierno de la Rioja, Excmo. Sr. D. José Ignacio Ceniceros, quien promovió acertadamente el expediente de solicitud, resaltaba en el mismo “si los servicios eminentes y extraordinarios prestados a la Nación hubieran significado un gran esfuerzo para cualquier funcionario de la Administración, más lo ha sido para este ciudadano benemérito que ha implicado su tiempo, conocimientos, relaciones, y recursos privados, para recuperar parte de lo más singular de nuestra Historia y promover  relaciones internacionales que han redundado en beneficio de la sociedad española”.

El presidente don Pedro Sanz, vicepresidente primero del Senado impone la condecoración en nombre de S.M. el Rey

El presidente don Pedro Sanz, vicepresidente primero del Senado impone la condecoración en nombre de S.M. el Rey

Tras las palabras del Presidente Sanz, el vizconde de Ayala leyó una carta enviada por la Casa Real que remitía, en el día de la imposición, un cálido y afectuoso saludo para el condecorado.

Tras su lectura, D. Antonio de Castro ofreció unas emotivas palabras agradeciendo a todos los implicados en la concesión, su eficaz esfuerzo. También agradeció la compañía de las autoridades presentes, presidente Sanz Alonso, senadora Mendiola, general Menchén, presidente de la Sala Quinta del Tribunal Supremo, el Embajador Cardona, así como al general Molinero, General Intendente de la Armada.

En la ceremonia estuvieron representadas, además de su familia, el Excmo. Sr. D. Francisco del Cueto, especialmente llegado de la ciudad de Méjico, en representación   de la orden pontificia de San Gregorio Magno. La Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, representada por el  Ilmo.Sr. D.José Miguel Lópe de Melgar. Por deseo expreso de S.A.R. el duque de Calabria, Gran Maestre de la Orden Constantiniana de San Jorge, asistió el Excmo. Sr. D. Manuel Rodríguez de Maribona, caballero gran cruz de la misma. El Sr. D. Javier Alfonso de Somalo de Tejada y Mendiola, en representación del señorío del Solar de Tejada. El Ilmo. Sr. D. Manel González López en representación de los Doce Linajes de Soria, corporación de origen medieval que rigió la milenaria ciudad castellana agrupando a los hidalgos pertenecientes a la misma. El Ilmo Sr.D. José María Ruiz de Ojeda García-Escudero, conde de Vallfogona, presidente de la Maestranza de Caballería de San Fernando. El Real Gremio de Halconeros estuvo representado por su consejo de gobernadores, Excmo. Sr.D. Antonio Sánchez de León Cotoner, Ilmo. Sr. D. Ricardo Aguirre García de Rozas y el Sr. D. Juan Infante Calafat. El Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias estuvo representado por los Ilmos. Srs. D. Alfredo de Leonard, D. Carlos Franco y D. Felipe de Grado.

Finalizado el acto se sirvió un vino español, donde se brindó por el rey Felipe con la fórmula acostumbrada por los cazadores del Real Gremio de Halconeros: Aquí y allá: Por España ¡Viva el rey! Posteriormente, los invitados participaron en un almuerzo en honor del nuevo caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.

Un grupo de amigos asistentes a la ceremonia

Un grupo de amigos asistentes a la ceremonia

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO PRONUNCIADAS EN EL PALACIO DEL SENADO POR EL EXCMO SR. DON ANTONIO DE CASTRO GARCÍA DE TEJADA

Excmo. Sr. Presidente, Vicepresidente Primero del Senado. Excma. Sra. Senadora, Excmos. e Ilmos. señores, autoridades y representantes de las corporaciones y órdenes tradicionales. Amigos, querida familia:

Gracias a todos por distraer vuestras actividades y venir a este espacio único, el Palacio del Senado, antigua Cámara de Próceres para compartir este momento tan importante conmigo.

Quiero agradecer muy especialmente a todos los que tan amablemente han promovido la concesión de esta distinguida condecoración, la más antigua y preeminente entre las órdenes de mérito nacionales.

Al actual presidente de la Comunidad de la Rioja, don José Ignacio Ceniceros, quien substanció el expediente y solicitó al presidente del gobierno de España, que propusiera a S.M. el Rey la concesión de la cruz.

Al propio presidente del Gobierno, Sr. Rajoy, quien me honró aceptando la solicitud, proponiendo a S.M. la concesión.

A la senadora Mendiola, quien con habilidad y eficacia se movió en el complejo y hermético mundo de la Cancillería de la orden, para realizar un seguimiento acertado del expediente.

Al vicepresidente primero del Senado, Excmo. Sr. D. Pedro Sanz Alonso, anterior Presidente de la Comunidad de la Rioja, con quien todos los riojanos de mi generación dimos el salto al futuro y con quien la Rioja alcanzó las más altas cotas de prosperidad y desarrollo, quien tan amablemente propuso, al conocer la concesión, este importantísimo espacio institucional para la ceremonia de imposición que añade -si cabe- mayor dignidad a la misma.

Quiero agradecer también la presencia en este acto de dos distinguidos caballeros de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III que hacen hoy de padrinos: el coronel Inza, tan antigua y estrechamente vinculado a S.M. el Rey Juan Carlos, y al vizconde de Ayala, prócer con quien me une una cálida y estrecha amistad de más de treinta años.

Al Excmo. Sr. General D. Francisco Menchén Herreros, Presidente de la Sala 5ª de lo Militar del Tribunal Supremo.

Al Excmo. Sr. General D. Carlos Molinero Gamio, General Intendente de la Armada, representante de la Armada, con la que tantas ilusiones y proyectos hemos compartido y con la que tan estrechamente estoy unido, tanto en el orden familiar, como profesional.

Al Excmo. Sr. D. Melitón Cardona Torres, antiguo Embajador de España en Dinamarca, que con el mismo afecto y eficacia me promovió, hace ya años, para concesión de la Gran Cruz del Mérito Civil.

Agradezco también, de corazón, al Excmo. Sr. Lugarteniente la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén que haya enviado en su representación al Ilmo.Sr. D.José Miguel López  y de Melgar

A S.A.R don Pedro de Borbón, duque de Calabria, Gran Maestre de la Orden Constantiniana de San Jorge que ha enviado en representación de la misma al decano de mis amigos, cuarenta años de fructífera amistad, el Excmo. Sr. D. Manuel Rodríguez de Maribona. Al Ilmo.Sr. D. Javier Alfonso de Somalo de Tejada y Mendiola, en representación del Señorío del Solar de Tejada. Al Ilmo. Sr. Manel González López, que representa a los Doce Linajes de Soria. Al Ilmo Sr.D. José María Ruiz de Ojeda García-Escudero, conde de Vallfogona, Presidente de la Maestranza de Caballería de San Fernando.

A todos los halconeros Gobernadores que con su generosidad y patrocinio me ayudaron hace ya más de quince años a recuperar el histórico gremio de halconeros de la Real caza de Volatería, joya olvidada de la Corona de España. Volviendo la vista a tras cuantos acontecimientos históricos hemos recuperado, cuántas actividades hemos realizado y qué bonitas y distinguidas todas, y con España, siempre presente en nuestros propósitos, siempre presentes en nuestro afán.

Al Cuerpo de la Nobleza de Asturias representado hoy por tan distinguidos caballeros Ilmos. Sres. Don Alfredo Leonard, don Carlos Franco, y don Felipe de Grado.

Mencionadas las últimas, pero las primeras en mi corazón quiero agradecer a mi prima Carmen, que siempre está a mi lado en todos mis proyectos e inquietudes y a su hija, mi sobrina Cristina, su presencia aquí en el Senado, en representación de mi familia que tengo en julio prófuga del calor repartida por Europa… Gracias por estar aquí.

 Termino con un aspecto singular, y una sencilla reflexión:

A decir de los conocedores de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, en l actualidad sólo hay dos caballeros de la Orden que no son altos funcionarios del Estado. Uno es el vizconde de Ayala y el otro yo. ¡Qué casualidad! o no, que los dos descendamos del histórico señorío del Solar de Tejada. Único señorío colectivo de origen medieval que ha sobrevivido hasta nuestros días con la legitimidad que le da la historia y el reconocimiento de la Corona y los Poderes Públicos. Declarado recientemente por el Gobierno de La Rioja como Bien de Interés Cultural y publicado como tal en el índice que el Ministerio de Cultura publica al efecto.

Acabo con la reflexión: hace mucho tiempo escuché a mi padre afirmar que patriota no era quien creía que su país era el mejor, sino el que se esforzaba y trabajaba para mejorarlo. Y en eso -estoy seguro- nos empeñamos todos los que hoy estamos aquí.

Muchas gracias

 

 

17 07, 2017

Visita del Cuerpo Nobleza Ppdo de Asturias a la exposición «Tesoros de la Hispanic Society».

Por |2020-11-13T03:36:49+01:00lunes, julio 17, 2017|

Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias

Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias

Visita del Cuerpo Nobleza Ppdo de Asturias a la exposición «Tesoros de la Hispanic Society».

El pasado 14 de julio una delegación del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, encabezada por los Duques de Sevilla, fue invitada por el Director del Museo Nacional de Prado, D. Miguel Falomir, a visitar la interesante exposición «Tesoros de la Hispanic Society» que actualmente acoge el mencionado Museo.

La Hispanic Society posee la más importante colección de arte hispano fuera de nuestro país, con más de 18.000 piezas que abarcan del Paleolítico al siglo XX, y una biblioteca extraordinaria con más de 250.000 manuscritos y 35.000 libros raros, entre los que se incluyen 250 incunables. Ninguna otra institución en el mundo, incluyendo España, permite por sí sola un recorrido tan completo por nuestra historia, arte y cultura.

Piezas arqueológicas, escultura romana, cerámicas, vidrios, muebles, tejidos, metalistería, arte islámico y medieval, obras del Siglo de Oro, arte colonial y del siglo XIX latinoamericano y pintura hispana de los siglos XIX y XX se muestran en un recorrido cronológico y temático donde la pintura española, con obras tan relevantes como la Duquesa de Alba de Goya o Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares de Velázquez, entabla un fascinante diálogo con las colecciones del Prado.

Por parte del Consejo de Nobles acudieron el Conde de Carrión de Calatrava, D. Manuel Rodríguez de Maribona, D. Felipe de Grado, y D. Alfredo Leonard, Consejero de Relaciones Institucionales de la citada Corporación.

A tan interesante visita acudieron, entre otras personalidades, los Sres. van Bonzel, Embajadores del Reino de los Países Bajos, Dña. Anamaría Almasán, Ministro Consejero de la Embajada de Rumanía y Presidenta de la Asociación de Diplomáticos Extranjeros.

Tras la visita a la exposición, estupendamente guiada por Dña. Gloria Amaya y Cacho, los asistentes posaron para una fotografía de grupo, en recuerdo de la inolvidable visita a tan prestigiosa y recomendable exposición.

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16 07, 2017

El Blog de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria, supera los OCHO MILLONES QUINIENTAS MIL visitas

Por |2020-11-13T03:36:49+01:00domingo, julio 16, 2017|

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Como administrador-redactor del mismo, comunico con gran satisfacción que hemos superado a fecha de hoy  los OCHO MILLONES Y MEDIO de visitas  en el blog de La Casa Troncal de los Caballeros y Damas Hijosdalgos de Los Doce Linajes de Soria

   Concretamente estamos en estas cifras en nuestro contador de visitas del blog a las 19:50 horas del día 16 de Julio de 2017.

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Es decir:

OCHO MILLONES QUINIENTAS ONCE MIL 

CUATROCIENTAS TREINTA Y SEIS  visitas

Teniendo en cuenta que el último comunicado estadístico, lo fue en el mes de Abril de 2017, donde se computaban ocho millones de visitas, da un resultado de unas 190.000 visitas mensuales.

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Recordamos a nuestros lectores, que a los efectos de desear que se publique cualquier artículo versado en las temáticas del blog, pueden dirigirse a su redactor en el siguiente e-mail:

blog@docelinajes.org

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16 07, 2017

Cuadernos AYALA: “VIDA Y MUERTE DE FERNANDO IGNACIO DE ARANGO QUEIPO», de D. Manuel Luis Ruíz de Bucesta Álvarez y Juan José Escudero Martínez

Por |2020-11-13T03:36:49+01:00domingo, julio 16, 2017|

Artículo que reproducimos de la prestigiosa revista «CUADERNOS DE AYALA», en esta ocasión “VIDA Y MUERTE DE FERNANDO IGNACIO DE ARANGO QUEIPO», de D. Manuel Luis Ruíz de Bucesta Álvarez y Juan José Escudero Martínezrecensión realizada por D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila; Marqués de la Floresta y Vizconde de Ayala.

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15 07, 2017

Las armerías en España. Su función y percepción social; por D. José M. Huidobro

Por |2020-11-13T03:36:50+01:00sábado, julio 15, 2017|

Artículo de fecha 21-03-2017 de D. José Manuel Huidobro 

Caballero de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, Miembro de la Real Asociación de Hidalgos de España. Máster en Derecho Nobiliario, Heráldica y Genealogía (UNED). Autor de 57 libros y más de 1.000 artículos.

Las armerías en España. Su función y percepción social

 Los estudios heráldicos, pese a su renovación y revitalización en las últimas décadas, adolecen aún de varias carencias y desequilibrios. Uno de estos últimos, señalado por Pastoreau, es el producido entre los dedicados a la heráldica medieval, que ha sido y sigue siendo la gran mimada, y los que atienden a la Edad Moderna, menores en número y en calidad.

Hace unos días tuve la oportunidad de leer la revista digital de la Universidad de Córdoba: Historia y Genealogía y, entre todos sus magníficos artículos, llamó especialmente mi atención el titulado: 

Historia Genealogía

LA HERÁLDICA ESPAÑOLA DE LA EDAD MODERNA Y SU PERCEPCIÓN EN LA NOVELA PICARESCA (1554-1668) de José Manuel Valle Porras (Universidad de Córdoba). Publicación: Historia y Genealogía Nº 6 (2016) | Págs. 251-299

del cual me permito extractar parte del texto, muy en relación con la temática de este blog, recomendado a todos la lectura completa del mismo, para que no pierdan detalle y lo sitúen en su contexto.

Grandes etapas que se pueden distinguir en la evolución de las armerías

I. Aparición de los escudos de armas (1135-1225):

A mediados del siglo XII surgen las armas de los monarcas de León, Aragón y Navarra. Tras dos décadas de escasa respuesta a esta innovación, hacia 1170-1175 hay un nuevo tipo sigilar que puede considerarse indicativo de que las armerías son finalmente aceptadas en España, extendiéndose rápidamente a los estratos sociales que hacen uso del sello para autenticar documentos.

II. Desarrollo de la heráldica (1225-1330):

En esta fase se produce una rápida difusión de los escudos de armas. Estos van a gozar de un gran auge en Castilla, donde se desarrolla su uso ornamental y surgen interesantes innovaciones, destacando la del cuartelado.

III. Llegada de la influencia extranjera (1330-1450):

Según Faustino Menéndez Pidal, el límite final de esta etapa es algo impreciso y, de hecho, en algunas clasificaciones esta y la siguiente se funden en una sola3. Son dos hechos los que destacan en el siglo XIV: de un lado, el desarrollo de una fuerte influencia del área heráldica anglo-francesa; y, del otro, el logro de la máxima difusión social de las armerías, cuyo momento culminante parece corresponder a los años 1360-1385. Sin embargo, poco después el uso de las armerías disminuye con rapidez, al extenderse el hábito de firmar, que reemplaza al sello.

IV. Restricción social en el uso de la heráldica (1450-1550):

La fuerte disminución del empleo del sello –a menudo casi el único soporte de las armerías de las capas sociales inferiores– desde finales del siglo XIV, junto con una nueva opinión que ve en los escudos de armas “marcas de honor”, explican la reacción nobiliaria que quiere convertirlos en privilegio de este grupo social.

V. Edad Moderna (1550-1830):

La heráldica de este período se caracteriza por la continuidad de las transformaciones ocurridas en los siglos XIV y XV, entre las cuales una de las más importantes es la amplia aceptación de la mencionada asociación entre escudos de armas y nobleza. Dentro de esta etapa se pueden distinguir dos fases: los siglos XVI y XVII, que son de “gran arraigo del sistema heráldico”; y el siglo XVIII, en el que, junto con continuidades, encontramos el despertar del sentido crítico y hasta rechazo a las armerías.

VI. Edad Contemporánea (1830-):

Los tiempos contemporáneos han sido una etapa de creciente debilitamiento de la tradición heráldica, e incluso de consumación del abandono de los rasgos estilísticos tradicionales.

Rey de armas, Ballestero, Culebrinero y Escopetero (Siglo XV)

Rey de armas, Ballestero, Culebrinero y Escopetero (Siglo XV)

Espacios de uso de las armerías

Moreno de Vargas, en sus Discursos de la nobleza de España (1622), dedica un capítulo a los lugares en los que se solían situar las armerías (blasones). Siguiendo a este conocido tratadista, podemos establecer las siguientes categorías:

En primer lugar los espacios de carácter militar: de un lado los “paveses, rodelas y escudos”, en los que “fue costumbre” –ya entonces hacía tiempo caída en desuso– representar las armerías; y, del otro, los “estandartes, vexillos, o banderas”, lugares estos últimos en los que todavía se continuaban pintando.

A continuación encontramos las “sepulturas, lucillos, capillas y entierros”.

Escudo sepulcro

Sepulcro de la reina consorte María de Molina (Valladolid)

Pero el espacio privilegiado son “las portadas y entradas de las casas, solares y palacios”, por la identificación de estos edificios con el propio linaje noble, hasta el punto de que, según este autor, “no hay cosa que más conserve y perpetúe las noblezas, que la conservación y memoria de las casas y solares”.

Escudo casa

Por último son mencionadas las armerías en distintos objetos, de los que el autor destaca los “anillos y sellos”, añadiendo que también “se ponen y han puesto las armas en otras muchas partes, y al arbitrio bueno de los nobles, como es en los reposteros”. Otro de los espacios donde, con mayor frecuencia, los españoles de la época encontraban representaciones heráldicas era el reverso de las monedas; éstas, lógicamente, contenían únicamente las armas de los soberanos.

Sello ecuestre

Pero, en la España de la Edad Moderna, el espacio de representación heráldico más importante son las portadas de las viviendas nobiliarias. Esto obedece, en primer lugar, a la intensa identificación entre las familias nobles y sus “casas principales”, las cuales presentan “un valor icónico en relación con el origen, la antigüedad y la calidad nobiliaria” de dichas familias. Dentro de este contexto, las portadas asumen la función de manifestar públicamente el estatus y el poder de sus propietarios.

El exterior de los edificios hace patente ante todo el mundo la identidad y poder de quien los habita, y representan la sede del linaje. También la portada de los edificios públicos –iglesias, conventos, ayuntamientos, tribunales, etc.– se acompaña con el escudo de la autoridad de la que dependen o que los patrocina.

 

Las armas como instrumento de ascenso social

Como Pardo de Guevara y Valdés ha demostrado, el empleo fraudulento de las armerías, como medio para la propia promoción social, es algo que se ha dado en España desde la Edad Media. Sin embargo, cabe suponer que en la Edad Moderna este uso se hace más intenso, pues, desde que los escudos de armas quedan sociológicamente unidos a la condición noble, y ostentar uno equivale a defender la propia condición nobiliaria. En cualquier caso, el empleo de las armerías como instrumento de ascenso fue, sin duda, uno de los usos primordiales que se les dio durante la Edad Moderna. En la Edad Media se consideraba que cualquiera podía, en el momento que deseara, empezar a llevar armas, o incluso cambiar unas por otras; pero en la Edad Moderna se impone la idea de que sólo los nobles pueden usar escudo de armas; por tanto, lo que antes era visto con normalidad, ahora es considerado por todos –por el que lo observa, pero también, por el que lo hace– una forma fraudulenta de equipararse a la nobleza, sin pertenecer realmente a ella.

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Junto al uso de los emblemas del reino –Castillos y Leones– como primera opción, la segunda para obtener armas y, de hecho, la que parece haberse empleado más en los siglos XVII y XVIII, ha sido la simple y llana usurpación de armas ajenas, que se realizaba, las menos veces, entre personas lejanamente emparentadas, y las más entre otras sin lazos de sangre, y siempre, claro, usurpando las de una familia de mayor estatus social.

Rey de Castilla armas

Se trata de un mecanismo que, con sus variantes geográficas y cronológicas, se había dado ya desde la Edad Media. Para entender su funcionamiento durante la Edad Moderna hemos de recordar que se partía de una idea equivocada: la existencia de armas del apellido. Este concepto –que sigue siendo aceptado hoy entre los profanos–supone que las armerías iban unidas y se transmitían junto con el apellido, de forma que a todos los individuos que hubiesen heredado el mismo les correspondían idénticas armas. Semejante idea, que contradice la realidad de la heráldica –en la que las armas se vinculan a un linaje, independientemente de la coincidencia o no de apellidos–, podría haber tenido su origen en la manipulación (fraude) de algunos reyes de armas al asociar apellido y linaje.

Los reyes de armas

La instrumentalización de la heráldica al servicio de la promoción social no puede entenderse plenamente sin el concurso de los reyes de armas. Estos eran la escala superior de un cuerpo integrado también por los heraldos y, en su peldaño inferior, los persevantes. Se trataba de oficios que habían surgido en la Edad Media, vinculados a la identificación de los estandartes y las armerías enemigas en los combates y torneos, y al envío de mensajes entre caballeros y soberanos. Sirvieron a las distintas cortes europeas, aunque en las hispanas aparecieron con mayor retraso: al parecer en la segunda mitad del siglo XIV.

Rey de ArmasDalmática

En España su número acabó disminuyendo y, desde Felipe II, quedaron reducidos a cuatro reyes de armas, número que se mantendrá hasta Alfonso XIII, no existiendo en la actualidad. Vicente de Cadenas fue el último cronista rey de Armas del Reino de España, dignidad que quedó vacante desde su fallecimiento en el año 2005.

Desde Felipe II desaparecen en España las categorías de heraldos –o farautes– y persevantes, si bien se mantendrán en otros reinos y territorios europeos, como es el caso de Flandes. Pero en España, aunque conserven su carácter de funcionarios reales y sigan percibiendo unos determinados emolumentos por ello, lo que durante la Edad Moderna se va a convertir en la clave del papel de los cuatro oficios de reyes de armas son los ingresos que, desde el siglo XVI, van a percibir de los particulares a cambio de la expedición de certificaciones de armas, pues entre sus funciones estaba la de certificar qué armerías correspondían a las distintas familias e individuos.

Heraldo Imperial Germano

Sin embargo, este papel de los reyes de armas como certificadores de las armas auténticas fue de gran utilidad a las familias ascendentes, en una época en la que usar escudo de armas equivalía a ser noble. Así, su servicio se corrompió, y se expidieron certificaciones de nobleza y armas a favor de familias de origen plebeyo que nunca habían usado blasón. A grandes rasgos, el procedimiento consistió en vincular a estas familias nuevas con episodios heroicos y personajes nobles del pasado. Para ello se recurrió a “simular que todos los que portan un mismo apellido pertenecen a un idéntico linaje”.

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 Publicado en el blog «Hidalgos en la Historia» cuyo blogmaster es D. J. Manuel Huidobro

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