Plaza Mayor n° 6, Soria, España

Archivos mensuales: septiembre 2015

21 09, 2015

Invitación de la Academia Portuguesa de Ex-Líbris, a actos con motivo de la Abertura do Ano Académico 2015-2016

Por |2020-11-13T03:41:30+01:00lunes, septiembre 21, 2015|

El Honorable Sr.D. Vitor Escudero de Campos, Caballero Honorario y Canciller del Capítulo de La Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria en Portugal, nos remite esta noticia que publicamos

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Academia Portuguesa de Ex-Líbris

 

HOMENAGEM AO GRUPO AMIGOS DE LISBOA

 EXPOSIÇÃO DE EX-LÍBRIS OLISIPONENSES

 CONFERÊNCIA DA DOUTORA ANA CRISTINA MARTINS

   O Presidente da Academia Portuguesa de Ex-Líbris Comandante Sérgio Avelar Duarte tem a Honra de Convidar Vossa Excelência, Sua Família e Amigos para a Abertura do Ano Académico 2015 – 2016 em cuja cerimónia terá lugar a Tomada de Posse de Novos Académicos, a Inauguração da Exposição de Ex-Líbris Olisiponenses Comemorativa dos 500 Anos da Torre de Belém, a Homenagem ao Grupo Amigos de Lisboa e a Conferência

 Cumplicidades patrimoniais: a Associação dos Arqueólogos Portugueses e a Torre de São Vicente de Belém

   proferida pela Senhora Doutora Ana Cristina Martins

(Pós-Doutoranda FCT / IHC-NOVA. Presidente das Secções de Arqueologia e de Estudos do Património da SGL)

   que se realizará com um Porto de Honra no Sábado, dia 26 de Setembro de 2015, pelas 15 horas, na Sede da Academia (Rua do Jasmim, nº 14 – 1º) ao Príncipe Real, em Lisboa.

21 09, 2015

Escudo de Armas de S.M. la Reina Juana I

Por |2020-11-13T03:41:30+01:00lunes, septiembre 21, 2015|

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Escudo de Armas de S.M. la Reina Juana I, soberana de las Españas, y viuda de S.M. el Rey Felipe I, Duque titular de Borgoña.

   Juana I de Castilla, llamada «la Loca» (Toledo, 6 de noviembre de 1479-Tordesillas, 12 de abril de 1555), fue reina de Castilla de 1504 a 1555, y de Aragón y Navarra, desde 1516 hasta 1555, si bien desde 1506 no ejerció ningún poder efectivo y a partir de 1509 vivió encerrada en Tordesillas, primero por orden de su padre Fernando el Católico y después por orden de su hijo el rey Carlos I.

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   Por nacimiento, fue infanta de Castilla y Aragón. Desde joven mostró signos de indiferencia religiosa que su madre trató de mantener en secreto. En 1496 contrajo matrimonio con Felipe el Hermoso, archiduque de Austria, duque de Borgoña y Brabante y conde de Flandes. Tuvo con él seis hijos. Por muerte de sus hermanos Juan e Isabel y de su sobrino Miguel de la Paz, se convirtió en heredera de las coronas de Castilla y de Aragón. A la muerte de su madre, Isabel la Católica, en 1504 fue proclamada reina de Castilla junto a su esposo; y a la de su padre, Fernando el Católico, en 1516 pasó a ser nominalmente reina de Navarra y soberana de la corona de Aragón. Por lo tanto, el 25 de enero de 1516, se convirtió teóricamente en la primera reina de las coronas que conformaron la actual España; sin embargo, desde 1506 su poder solo fue nominal, siendo su hijo Carlos el rey efectivo de Castilla y de Aragón. El levantamiento comunero de 1520 la sacó de su cárcel y le pidió encabezar la revuelta, pero ella se negó y cuando su hijo Carlos derrotó a los comuneros volvió a encerrarla. Más adelante Carlos ordenaría que la obligasen a tomar los sacramentos católicos aunque fuese mediante tortura.

   Fue apodada «la Loca» por una supuesta enfermedad mental alegada por su padre y por su hijo para apartarla del trono y mantenerla encerrada en Tordesillas de por vida. Se ha escrito que la enfermedad podría haber sido causada por los celos hacia su marido y por el dolor que sintió tras su muerte. Esta visión de su figura fue popularizada en el Romanticismo tanto en pintura como en literatura.

 

20 09, 2015

PATRIA Y CABALLERÍA; por D. José María de Montells y Galan

Por |2020-11-13T03:41:30+01:00domingo, septiembre 20, 2015|

D. José María Montells

D. José María Montells

Reflexiones sobre un pasado de tremenda actualidad, que nos deja en un magnífico artículo del Excmo. Sr. D. José María de Montells y Galan, Juez de Armas de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén y Vizconde de Portadei.

Ta y como él mismo expresa:

PATRIA Y CABALLERÍA

 

«Otra vez ante la ofensiva de un separatismo voraz e insaciable, vuelvo a rescatar un texto mío de 2006, que sirvió de introducción a un libro Registro de ordenes de Caballería del Reino de España que escribimos junto a mi dilecto Alfredo Escudero. Ya sé que no es políticamente correcto, pero creo necesario volver a publicarlo ante tanta memez y tanta zarandaja. Tan sólo sea por dejar tranquila mi conciencia.» 

Artículo que con gran placer reproducimos a continuación:

PATRIA Y CABALLERÍA

Armas de la Orden de San Lázaro de Jerusalén por Carlos Navarro

Armas de la Orden de San Lázaro de Jerusalén por Carlos Navarro

   De todos es sabido, aunque sea silenciado en nuestro tiempo, que el triunfo de la Revolución Francesa trajo aparejado, entre otros males, la negación absoluta del espíritu estamental, al propugnar, como paradigmática, la superioridad del principio político del individualismo sobre el corporativismo. Como desastrosa consecuencia, el hombre moderno quedó aislado frente a los poderosos, mientras se encendía la llama romántica de los nacionalismos y se cortaban los vínculos con el mundo aristocrático y cristiano. Sin Dios ni tradición, una nueva era de barbarie y fanatismo se adueñó de Europa. Así, la antigua caballería apareció ante los ojos de todos como una cáscara vacía e inútil. Sin embargo, precisamente la grosera y aplastante victoria de conceptos tan abstractos e indefinidos como el de libertad e igualdad, propició una vuelta a las antiguas tradiciones medievales y renacentistas.

   El hombre nuevo, creado por la diosa Razón buscó, como lo hicieran antes sus predecesores, su integración en corporaciones que mantenían casi clandestinamente el culto a un pasado más glorioso y más humano. Las órdenes de caballería se constituyen entonces en el medio más apropiado para que la persona realice en su proporción, determinados valores absolutos.

   El siglo XX asiste también a una formidable lucha de la Tradición contra la Revolución triunfante. Y si bien hay un combate denodado por el restablecimiento del orden natural de las cosas y por la defensa de la Fe, el ateísmo materialista impone finalmente su visión nihilista de la Historia. La resistencia popular a estos desmanes (con ejemplos heroicos en nuestra Patria) se ve ahora ensombrecida por la tergiversación interesada de la verdad que nos presenta el inmediato pasado como una época terrible y oscura, sin que nadie, salvo honrosas excepciones, denuncie los excesos revolucionarios particularmente crueles en nuestro suelo y la grave responsabilidad por lo acontecido después, de una mezquina e innoble clase política subyugada por los totalitarismos europeos de una u otra condición.

   La posguerra trajo consigo, tras el atroz paréntesis de terror y persecución religiosa de la guerra misma, un legítimo interés por aquellas instituciones que aseguraban la devoción por la fe, la patria, la dama ideal y la familia. Durante estos breves períodos de reencuentro con los orígenes, apenas una luz entre las mendaces sombras, las ordenes de caballería hallaron su acomodo en la realización de metas caritativas y hospitalarias que estaban en sus objetivos religiosos y asistenciales desde los primeros tiempos. También se propició, una vuelta a arquetipos humanos como el españolísimo Don Quijote que, maltrecho y combatido, no ceja en su idealismo y pureza caballeresca. Me malicio que Cervantes quiso ridiculizar en él, un mundo aristocrático que ya había entrado en crisis y a pesar de todo, el de la Triste Figura, logró salir airoso de la prueba y triunfar plenamente sobre la burla, con su generoso desvarío. Una locura contagiosa que hace a los hombres mejores. Hasta Sancho, se impregnó de ese espíritu de servicio a los desvalidos que animaba el exaltado corazón del hidalgo. Lo que se pretendió sátira, quedó en apología.

   Hoy, como ayer, se cuestiona igualmente la vigencia de las órdenes de caballería, en una sociedad enferma que no comprende ni su significado ni se interesa por su historia, desprovista como está, de asideros religiosos donde acogerse y entregada a la vulgar admiración del triunfo fácil en lo económico y en lo social. Los espesos modelos televisivos han impuesto una visión superficial, simplista y zafia de todo lo que nos rodea. Los jóvenes carecen de cualquier referencia ética o moral. Se procura borrar de las mentes cualquier noción de amor por el prójimo, de renuncia o sacrificio. Hay una negación filosófica del Mal, que es ya el Mal mismo. Una suerte de inversión de los valores y de las costumbres invita a los individuos a toda clase de barbaridades y dislates, con la cómplice aquiescencia de los poderes públicos, en aras de una pureza democrática mal entendida y peor interpretada.

Asistimos atónitos al intento de reinventar España desde ideologías contrarias a su mera existencia, creadoras de una historia legendaria e inexistente de confrontación y sometimiento, mientras se trata de adormecer el cuerpo sano de las Españas que se mantiene vivo pese a todo, frente a esa vaga definición tan repetida ahora de que España constituye una nación de naciones, un estado plurinacional.

   España, creo yo, es más que eso, mucho más que una nación de naciones, es una Patria. Una Patria es un sistema de complicidades históricas y de certezas íntimas, un conjunto de secretos conocidos colectivamente, una tupida red de emociones vividas en común. España posee unos rasgos propios, únicos, insustituibles que conforman su singularidad en la historia y en el mundo. España no es solamente el territorio donde hemos nacido. España es también una religión, una cultura, un idioma y una historia propia. España es una forma de ser cristiano, de ser católico, de ser religioso. No hay otra igual. Hay también una forma exclusiva de expresar las ideas, de comunicar los sentimientos, de describir los hechos.

 Hay asimismo una manera de ser histórica, permanente, casi, casi inmutable. Según nuestra recta doctrina tradicional, nuestra Patria es un conjunto de pueblos, de dentro y de más allá de la Península Ibérica, que rezan a un mismo Dios, hablan un mismo idioma y acatan a un mismo Rey.

   La defensa de la Patria está en los orígenes de todas las ordenes e instituciones caballerescas españolas como uno de sus primeros y más trascendentes ideales. Un pudor incomprensible, que solo puede atribuirse al alejamiento prudente y paulatino de todas las corporaciones del espacio de lo político, ha relegado este principio a su mero y genérico enunciado. Confiados en un futuro prometedor, integrados en una Europa aún por rescribir, nadie podía pensar que a comienzos del siglo XXI, la Patria (la misma del siglo XIII) estuviera en peligro. 

   No es hora de defender a la Patria con las armas en la mano, como antaño, pero conviene ir recuperando para las instituciones de la caballería el discurso de lo patriótico. En esto también, el Papa Juan Pablo II nos ha señalado el camino. Su amor a la historia de nuestra Patria, su defensa del papel histórico de España en el mundo, ha sido tan evidente que constituye toda una lección para los españoles olvidadizos de nuestro tiempo.

   La beatificación de los mártires de la Guerra Civil, perseguidos por el marxismo, es una contribución de primera magnitud para restablecer la Verdad de nuestro acontecer reciente.

   Fracasada la creación artificial del hombre nuevo, sin raíces y sin compromisos con el pasado, debemos insistir en que somos parte de una herencia a defender y transmitir intacta a las generaciones que nos sucederán. Las Patrias desaparecen. En la crónica de la humanidad, grandes patrias han sucumbido a la destrucción de su destino. España, como un todo, más que un recuerdo, es una meta, un destino, en palabras de Julián Marías.

   Las instituciones caballerescas, que han encontrado, en el ejercicio de la caridad, en la atención al desvalido y al enfermo, una razón de ser en el mundo de hoy, no deben olvidar tampoco que sus raíces primigenias están en la defensa de la Patria y que su contribución debe hacerse hoy con las ideas, ya que con ideas (viciadas, inventadas, falaces) se la ataca. Estamos ante una crisis sin precedentes, piénsese que se discuten todos los conceptos, los principios, los valores y las normas por las que nos hemos regido. Por ello, se hace necesario que las instituciones sociales (todas y las corporaciones caballerescas, con más razón) retomen los sueños, las esperanzas y los milagros que hicieron a España. Esa vibración del alma colectiva que hace a los pueblos grandes. Esa mística que no se ve de la que está hecha nuestra propia identidad como españoles. 

20 09, 2015

D. Francisco López de Gómara, escritor e historiador soriano del siglo XVI

Por |2020-11-13T03:41:31+01:00domingo, septiembre 20, 2015|

 D. Alfredo López Ares, colaborador de este blog de la Casa Troncal de Los Doce Linajes, nos remite estas interesantes portadas de libros del  escritor e historiador soriano del siglo XVI D. Francisco López de Gómara para su publicación.

López de Gómara, Francisco (1511-ca. 1562)

Francisco López de Gómara

Francisco López de Gómara

   Escritor e historiador español, nacido en Gómara (Soria) en 1511 y fallecido en el mismo lugar hacia 1562, que fue profesor de letras clásicas en Alcalá. Se ordenó sacerdote y viajó a Roma. Fue el secretario y capellán de Hernán Cortés. Su gran obra, redactada con datos suministrados por Cortés y otros exploradores, es La historia de las Indias y conquista de México (1552).

   La mayor parte de los llamados «cronistas de Indias» asocian el relato histórico propiamente dicho, la «historia moral» o descripción etnográfica y la historia natural, pero su interés desde el punto de vista de la ciencia es muy diverso. Hay un grupo muy numeroso que apenas incluye referencias a las cosas naturales. Pueden servir como ejemplos los libros de Bernal Díaz del Castillo, Juan Ginés de Sepúlveda e, incluso, la Historia de las Indias de Bartolomé de Las Casas que, como dice Esteve Barba, «relata fundamentalmente los sucesos, sin pararse demasiado a describir el escenario en que se desarrollan«. Un segundo grupo está integrado por textos también consagrados básicamente a la narración histórica, pero con una atención hacia la naturaleza considerable, aunque no llegue a la de auténticos naturalistas. Es el caso de la obra de personajes como Gonzalo Fernández de Oviedo y José de Acosta; y a dicho grupo pertenece también la Historia de las Indias (1552) de Francisco López de Gómara.

Grabado del libro "Historia General de las Indias" (1554) "Almagro en el Cuzco".

Grabado del libro «Historia General de las Indias» (1554) «Almagro en el Cuzco».

   La primera parte de la obra trata del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, excepto de México, hasta 1552. La segunda parte está dedicada a México y está escrita con un estilo sencillo. Frente a Las Casas, que continuaba empeñado en que América formaba parte de las Indias orientales, Gómara contrapone el Nuevo Mundo al viejo, formado por Europa, África y Asia. En la línea abierta por Cristóbal Colón, tiene una actitud admirativa ante su naturaleza y se esfuerza por subrayar las diferencias de un mundo que «también se puede llamar nuevo por ser todas sus cosas diferentísimas de las del nuestro«. Afirma, sin embargo, su unicidad básica, tanto en el aspecto físico -«los elementos (son) una misma cosa allá y acá«- como en el antropológico, ya que los indios «de otra manera, bestias y monstruos serían, y no vendrían, como vienen, de Adán«.

   Sobre la base, casi siempre, de noticias procedentes de Fernández de Oviedo o Pedro Mártir de Anglería, describe animales, vegetales y minerales. Al ocuparse de La Española, dedica un capítulo a dos insectos -el cocuyó (Pyrophorus noctilucus) y la nigua (Tunga penetrans)- y otro al manatí.

   Expone las demás tierras descubiertas de norte a sur, comenzando por el Labrador, donde «dicen que hay grifos y que los osos, con muchos otros animales y aves, son blancos«. Muchas veces se limita a ilusiones de este tipo. Otras, en cambio, ofrece una descripción con cierto detalle e incluso una figura, como las que dedica al «guayabo» y a la «vaca corcovada». El guayabo (Psidium guayaba) «es árbol pequeño, de buena sobra y madera; envejecer presto. Tiene la hoja laurel, pero más gorda y ancha. La flor parece algo de naranjo, y huele mejor que la de jazmín. Hay muchas diferencias de guayabos y, por consiguiente, de la fruta, que es como camuesa. Una son redondas, otras largas, mas todas verdes por fuera, con unas coronillas como níspolas. Dentro son blancas o rosadas y de cuatro cuartos, como nuez, con muchos granillos en cada uno. Sazonadas son buenas, aunque agrillas; verdes restriñen como servas; maduras pierden color y sabor y crían muchos gusanos«. Las «vacas corcovadas» o bisontes «tienen una gran jiba sobre la cruz y más pelo de medio adelante que de medio atrás, y es lana. Tienen como crines sobre el espinazo y mucho pelo y muy largo de las rodillas abajo. Cuélgales por la frente grandes guedejas, y parece que tienen barbas, según los muchos pelos del garguero y varillas. Tienen la cola muy larga los machos y con un fleco grande al cabo; así que algo tienen de león y algo de camello. Finalmente, es animal feo y fiero de rostro y cuerpo; huyen dellos los caballos por su mala catadura o por nunca los haber visto«.

   La obra se reimprimió en 1553 en Medina del Campo y en 1554 en Zaragoza y Amberes. Fue prohibida porque contenía críticas hacia algunas decisiones de Carlos V, y esto hizo que cayera en olvido hasta 1717, año en que fue impresa de nuevo en una edición de Andrés González Barcia. Hubo después otras ediciones posteriores y fue traducida al italiano (1560), al inglés (1578) y al francés (1606). López de Gómara escribió también unos Anales de Carlos V, obra inédita hasta 1912, y De los hechos de los Barbarrojas, sobre la conquista española de Argel.

Obras

Aunque tampoco viajó al Nuevo Mundo, escribió muchas obras que se refieren a su conquista:

  • Historia general de las Indias
  • Historia de la conquista de México
  • Crónica de los Barbarrojas
  • Anales de Carlos V
  • Vida de Hernán Cortés
Crónica de la Nueva España: con la conquista de Mexico, y otras cosas notables: hechas por el valeroso Hernando Cortes. 1554 Francisco López de Gómara, (Gómara, Soria 1511 - Gómara, Soria 1562)

Crónica de la Nueva España: con la conquista de Mexico, y otras cosas notables: hechas por el valeroso Hernando Cortes. 1554
Francisco López de Gómara,
(Gómara, Soria 1511 – Gómara, Soria 1562)

Primera y segunda parte de la historia general de las Indias. 1553 Francisco López de Gómara, (Gómara, Soria 1511 - Gómara, Soria 1562)

Primera y segunda parte de la historia general de las Indias.
1553
Francisco López de Gómara,
(Gómara, Soria 1511 – Gómara, Soria 1562)

La conquista de Mexico.1552 Francisco López de Gómara, (Gómara, Soria 1511 - Gómara, Soria 1562) https://archive.org/details/laconquistademex00lpez

La conquista de Mexico.1552
Francisco López de Gómara,
(Gómara, Soria 1511 – Gómara, Soria 1562)
https://archive.org/details/laconquistademex00lpez

La historia general de las Indias, con todos los descubrimientos, y cosas notables que han acaescido enellas, dende que se ganaron hasta agora. 1554 Francisco López de Gómara, (Gómara, Soria 1511 - Gómara, Soria 1562)

La historia general de las Indias, con todos los descubrimientos, y cosas notables que han acaescido enellas, dende que se ganaron hasta agora.
1554
Francisco López de Gómara,
(Gómara, Soria 1511 – Gómara, Soria 1562)

Bibliografía

Fuentes:

Historia General de las Indias… (Zaragoza: Agustín Millán, 1552).
Primera y Segunda parte de la historia general de las Indias… (Medina del Campo: Guillermo de Millis, 1553). Sobre las reediciones y traducciones, cf. el libro de J. M. López Piñero y M. L. López Terrada citado en el siguiente apartado.

Estudios

LÓPEZ PIÑERO, J. M. (et al.). Los impresos científicos españoles de los siglos XV y XVI. Inventario, bibliometría y thesaurus. (Valencia: Cátedra de Historia de la Medicina, 1982).
COLMEIRO, M. La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-lusitana. Estudios bibliográficos y biográficos. (Madrid: M. Rivadeneyra, 1858,

[p. 27]).

JOS, E. «El cronista de Indias Francisco López de Gómara. Aspectos biográficos», en Revista de Occidente, nº 18, 1927. (pp. 274-278).
ESTEVE BARBA, F. Cultura virreinal. (Barcelona: Salvat, 1965).
———————— Historiografía indiana. (Madrid, Gredos, 1964).
LÓPEZ PIÑERO, J. M. y LÓPEZ TERRADA, M. L. La influencia española en la introducción en Europa de las plantas americanas, 1493-1623. (Valencia: Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia, 1997).
PARDO TOMÁS, J. y LÓPEZ TERRADA, M. L. Las primeras noticias sobre las plantas americanas en las relaciones de viajes y crónicas de Indias (1493-1553). (Valencia: Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia, 1993).

Fuente: Texto extraído de http://www.mcnbiografias.com/

18 09, 2015

Bajo la presidencia de S.M. el Rey. La Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses, SECCIF, organiza su IV Seminario Internacional titulado “Investigación criminal, criminología global” los próximos días 12 y 13 de noviembre de 2015, en Valladolid.

Por |2020-11-13T03:41:31+01:00viernes, septiembre 18, 2015|

D.  José Carlos VILORIO DE LA FUENTE, nos remite esta interesante noticia

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La Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses, SECCIF,  organiza  su IV Seminario Internacional  titulado “Investigación criminal, criminología global” los próximos días 12 y 13 de noviembre de 2015, en Valladolid.

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   Al igual que en ediciones precedentes se ha solicitado de Casa Real la petición de que S.M. El Rey aceptase la Presidencia de Honor de dicho Seminario Internacional. Hasta la fecha el Rey Juan Carlos I había tenido a bien aceptar dicho nombramiento y, en esta ocasión, S.M. el Rey Felipe VI también ha aceptado dicha Presidencia de Honor.

rey juan carlos

 

rey felipe

 

   Como Caballero Comendador de la Hermandad Nacional Monárquica de España y, como miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses, me encuentro doblemente emocionado por tal distinción.

   Durante el curso al que acudirán profesionales del campo de la investigación policial y la criminología de más de quince nacionalidades se conocerán los últimos estudios sobre el comportamiento criminal basados en los análisis de la conducta humana, como las agresiones sexuales sistemáticas, la trata de seres humanos o el terrorismo, dichos estudios  comprenden un valiosísimo catálogo de herramientas en lo que conocemos como idea global de la ciencia contra el crimen.

   La Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses SECCIF pretende responder al cada vez mayor interés en estos campos; tanto de profesionales que trabajan en el ámbito criminológico (abogados, juristas, psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales, periodistas, miembros de las fuerzas de seguridad, etc.), como de aquellos estudiantes y profesionales que se sienten atraídos por esta ciencia, tanto para la adquisición como para la mejora de conocimientos en las diferentes áreas criminológicas.

   El IV Seminario Internacional de Investigación Criminal, en la misma línea que las ediciones anteriores, abre las puertas a los más modernos sistemas de investigación para los crímenes más complejos y que más alarma social provocan y, al mismo tiempo, conforman el amplio abanico de la criminalidad contemporánea a lo largo y ancho del planeta.

   Esta nueva edición; bajo la Presidencia de Honor de Su Majestad el Rey Felipe VI, analizará con los mejores expertos a nivel mundial los métodos más novedosos y eficaces en criminalística, criminología, medicina legal y psicología criminal destinados a la mejora de la calidad profesional de policías, médicos, detectives, psicólogos, profesores y estudiantes universitarios.

18 09, 2015

Así son los orígenes de la Casa de Alba, la familia más leal y poderosa de Castilla

Por |2020-11-13T03:41:31+01:00viernes, septiembre 18, 2015|

   D. Alfredo López Ares, colaborador de este blog de la Casa Troncal de Los Doce Linajes, nos remite este interesante artículo para su publicación.

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Así son los orígenes de la Casa de Alba, la familia más leal y poderosa de Castilla

CÉSAR CERVERA / MADRID

Día 20/11/2014 – 22.28h

   Su incondicional apoyo al Rey Juan II en su disputa contra la nobleza consiguió para la familia el Condado de Alba de Tormes (Salamanca). Con el segundo conde, el ambicioso García Álvarez de Toledo, el título se elevó a ducado en 1472

 

WIKIPEDIA Escultura en bronce de Fernando Álvarez de Toledo, III Duque de Alba

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Escultura en bronce de Fernando Álvarez de Toledo, III Duque de Alba

   María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva –comúnmente conocida como Cayetana de Alba– fue la cabeza durante gran parte del siglo XX y principios del XXI de una familia noble que remonta sus orígenes a la Edad Media. La historia de la familia Alba fue vertebrada durante trescientos años por los Álvarez de Toledo, que, aunque no obtuvo la consideración de casa nobiliaria hasta el siglo XIV, ya destacaba por su furor guerrero y su fidelidad a Castilla desde los años de la Reconquista.

   Como la mayor parte de la nobleza castellana, el ascenso de los Álvarez de Toledo se produjo tras la muerte de Pedro «el Cruel» en 1369. Este controvertido rey castellano es recordado por sus esfuerzos para someter a una nobleza que consideraba anárquica. Su sucesor,Enrique II de Trastámara, impulsó el ascenso de nuevas familias nobiliarias que sirvieran para consolidar su poder. Ese fue el caso deFernán Álvarez de Toledo, un adepto a Enrique II que falleció luchando bajo su bandera en un asedio a Lisboa.

Los Álvarez de Toledo no escatimaron nunca en fidelidad, ni regatearon en esfuerzos

   Cuando la familia ya se encontraba bien situada en la corte castellana, los hijos de Fernán Álvarez de Toledo, Gutierreobispo de Palencia, y Garcíaseñor de Oropesa y Valdecorneja, dieron una nueva muestra del compromiso familiar con el reino al apoyar a Juan II en sus luchas contra los infantes de Aragón. En un tiempo donde la disposición de la nobleza a ayudar al Rey dependía de las recompensas que pudieran obtener, los Álvarez de Toledo no escatimaron nunca en lealtad, ni regatearon en esfuerzos y recursos a la corona. En 1429, el obispo Gutierre recibió los ricos dominios de Alba de Tormes(Salamanca) como recompensa.

   Pero el verdadero auge político de la Casa Alba llegó en la década de 1430. En este periodo de confusión absoluta y luchas entre nobles, la casa castellana apoyó a don Álvaro de Luna, el privado del Rey Juan II, que combatió contra el ingobernable poder de la nobleza. Y aunque el privado del rey fue llevado finalmente a la horca, Juan II nunca olvidó quien le había ayudado en su momento más crítico. Gutierre fue trasladado a la influyente diócesis de Sevilla y acabó siendo Arzobispo de Toledo. Por su parte, el otro hermano, Fernando, se constituyó en el primer Conde de Alba de Tormes.

El ambicioso conde que quería ser duque

   Con el segundo Conde de Alba, García Álvarez de Toledo, lo que vino fue el esplendor económico, el poder y el título de ducado. El segundo conde de Alba fue un personaje extremadamente ambicioso que se aprovechó de las muchas debilidades de Enrique «el Impotente» para hacer y deshacer a su gusto. Sin justicia ni ley, la nobleza castellana levantó ejércitos privados para defenderse de los ataques de otros nobles y de las agresiones del propio monarca.

   En esta situación de anarquía, nadie se movió con mayor soltura que García de Toledo. Las posesiones de Alba de Tormes, que recorrían ambas vertientes de la Sierra de Gredos y el Norte de Extremadura, se extendieron hasta casi las puertas de Salamanca. Y si no tomó esta ciudad, ataque militar mediante, fue por el celo de sus habitantes.

WIKIPEDIA Torre de los duques en Alba de Tormes

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Torre de los duques en Alba de Tormes

   Ante el gran poder adquirido por el II Conde de Alba, la nobleza castellana, celosa, instó al Rey en 1472 a que le arrebatara las tierras del sur de la Sierra de Gredos. No en vano, la decisión de Enrique «el Impotente» fue ecuánime, posiblemente así evitó una guerra civil, y pidió a García Álvarez de Toledo que renunciara a esas tierras a cambio del rango de duque y de los derechos sobre Coria (en Cáceres).

   El I Duque de Alba falleció en 1488, no sin antes sacudirse parcialmente de su fama de hombre codicioso y solo interesado en agrandar su fortuna. García Álvarez de Toledo fue uno de los principales aliados de los Reyes Católicos en la Guerra de Sucesión castellana y prestó su talento militar en la batalla de Toro en 1476. Esta victoria sobre los «juanistas» permitió a los Reyes Católicos asegurar definitivamente el trono de Castilla y la unión dinástica con Aragón.

   Fadrique –segundo Duque de Alba– también apoyó sin la menor quiebra a los Reyes Católicos y fue uno de los amigos más cercanos deFernando «el Católico». Sus habilidades como general, sobre todo en lo que hoy podría llamarse contrainsurgencia, superaron incluso a las de su padre. El noble castellano participó del asedio a Granada y en 1514 se alzó como el conquistador de Navarra para el Rey Fernando. Cuando la mayoría de nobles se unieron a Felipe «el Hermoso» en su lucha por el trono, Fadrique fue de los pocos que se mantuvo fiel al monarca aragonés, y fue quien años después «cerró sus ojos muertos». No obstante, su fidelidad política jugó en contra de ampliar el patrimonio familiar y Fadrique solo pudo añadir el Ducado de Huéstar, cerca de Granada.

El Gran Duque de Alba: temido y respetado

   Con la llegada de Carlos I de España, Fadrique le presentó el respaldo de su familia, inicialmente en la Guerra de los Comuneros, y cedió el testigo de la casa a su nieto, el conocido como Gran Duque de Alba.Fernando Álvarez de Toledo, cuyo nombre era un homenaje a Fernando «el Católico», se convirtió en el III Duque de Alba a causa de la prematura muerte de su padre durante una campaña en África en 1510. Desde su juventud estuvo siempre al servicio de los monarcas españoles, bien de Carlos I en principio o bien de Felipe II después, tanto como soldado, cortesano, diplomático o gobernante. Así, su fama de general trascendió las fronteras españolas y le situó como el más prestigioso militar del siglo XVI.

   Con todo, su participación en la Guerra de Flandes (1568–1648) es el gran episodio histórico por el que es recordado el noble castellano. El Gran Duque de Alba reprimió con violencia la rebelión de los líderes calvinistas encabezados por Guillermo de Orange, y la propaganda holandesa le presentó como un señor de la guerra brutal, implacable y severo al extremo. Una fama de sanguinario que todavía hoy sigue viva en muchos países de Europa.

A la muerte sin descendencia de la última Álvarez de Toledo, el linaje pasó a los Fitz-James Stuart

   Pese a que la tradición histórica de «Grandeza de España» ya existía desde tiempos de la la monarquía visigoda, no fue hasta el reinado de Carlos I de España cuando comenzó a regularse y se estableció como la conocemos en la actualidad. En 1520, para reconocer a los que le habían apoyado en la Guerra de las Comunidades de Castilla, el Emperador Carlos V otorgó a una veintena de casas nobiliarias la categoría de «Grandeza de España», entre ellas la Casa de Álvarez de Toledo, en la figura del Gran Duque de Alba.

   No en vano, la Casa de Alba y su «Grandeza de España» correspondió a la familia de los Álvarez de Toledo durante trescientos años hasta que a la muerte sin descendencia de María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, el linaje pasó a los Fitz-James Stuart, en la persona de Carlos Miguel Fitz-James Stuart y Silva, sobrino-bisnieto del XII duque Alba de Tormes. La Casa de Berwick (Fitz-James Stuart) es una rama ilegítima de la Casa de Estuardo del Reino de Escocia.

18 09, 2015

El Instituto Chileno-Georgiano de Investigación y Cultura, otorga el nombramiento de GRAN ACADÉMICO DE HONOR a D. José María Montells y Galán

Por |2020-11-13T03:41:31+01:00viernes, septiembre 18, 2015|

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Con Fecha 28 de Julio del 2015, el consejo del Instituto Chileno-Georgiano de Investigación y Cultura, se honra en otorgar el nombramiento como Gran Académico de Honor al Ilustre Don José María Montells Galán.

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  En testimonio de lo anterior se realizó la protocolarización, mediante la firma del diploma y decreto correspondiente, acompañando la medalla correspondiente a éste alto honor que dicho  instituto concede. 

   El Instituto Chileno-Georgiano de Investigación y Cultura,  cuya presidencia ocupa el Excmo. Sr. Don Rodrigo Faunes Correa; tiene como principal misión la difusión de ambas culturas, tanto en Chile como en Georgia, y ampliar el intercambio educacional entre entidades superiores, por medio de convenios de cooperación.

   El Instituto Chileno Georgiano de Investigación, es un pilar cultural y de gran prestigio, dedicado a promover en el campo de la investigación, utilizando los instrumentos más vanguardistas.

Medalla, Decreto y Diploma acreditativo de Gran Académico de Honor del Instituto Chileno-Georgiano de Investigación y Cultura a Don José María Montells y Galán.

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Website:  www.chileno-georgiano.cl
Facebook: http://www.facebook.com/chilenogeorgiano

17 09, 2015

Aclaraciones de D. Juan de la Torre y Merino de Tejada, sobre el Escudo del Solar de Tejada

Por |2020-11-13T03:41:32+01:00jueves, septiembre 17, 2015|

   Aclaraciones que amablemente (vía e-mail) nos realiza D. Juan de la Torre y Merino de Tejada, Sr. Divisero del Solar de Tejada y que con mucho gusto publicamos; sobre el Escudo del Solar de Tejada, que utilizó este redactor en el post publicado en el Blog de la Casa Troncal de Los Doce Linajes de Soria en fecha 13 de Septiembre de 2015, concretamente en el artículo «Celebración de los 555 años Real Carta de Confirmación de privilegios y armas dados a los Solares de Tejada y Valdeosera»

Este es el escudo que utilicé como cabecera en el post referido:

TEJADA

 

   E-mail recibido, de D. Juan de la Torre y Merino de Tejada, en el cual nos indica lo siguiente:

   Don Manel González,

DOCE LINAJES DE SORIA.

Mi apreciado amigo:

   Muchísimas gracias por publicar en el blog de los Doce Linajes la reseña sobre el 555 Aniversario de la concesión de los privilegios a Tejada junto a la copia literal de los privilegios. No se preocupe por la tardanza, todos los Santos tienen octava.

    Si tiene tiempo y paciencia para leer la Real Carta de Don Enrique IV en ella encontrará  la descripción de la composición del escudo de armas que dicho monarca nos concedió que es la que  le adjunto transcrita junto al dibujo del escudo diseñado por mí, conforme a la misma, que use de modelo para hacerme la insignia de solapa en Ánfora Esmaltes, de Madrid,

    Todo esto se lo comento porque ha encabezando la noticia del 555 Aniversario con un escudo del Solar de Tejada que tiene una serie de elementos heráldicos añadidos -el Solar lo usa a sabiendas que no es el ortodoxo y a conciencia como oficial- que no nos corresponden a los solariegos de Tejada inventados desde  mediados del siglo XX. Dicho elementos son:

 -Se ha cuartelado por una cruz paté, en vez por una cruz de la Orden de San Juan.

– Se ha timbrado con una corona ducal y sobre ella un yelmo, de oro, de frente propio de reyes, príncipes, infantes.

– Se ha surmontado sobre una cruz de Santiago, propio de los Caballeros de esta Orden y

-Se ha rodeado por la filacteria «Laudemos viros gloriosos et parentes nostros in generatione sua» que el Rey de Armas don Enrique Jerónimo de Mata en 1636 ideó para el escudo que en esa fecha le encargó el  Solar de Valdeosera.

 Todo lo que le comento y envío puede publicarlo con toda libertad en su blog por ser la realidad.

    Posiblemente yo pertenezca a los Doce Linajes de Soria ya que tengo unos antepasados Sánchez-Salvador, de Lumbreras. Ya lo estudiaremos.

    Reciba un cordial y afectuoso saludo con mi mayor agradecimiento.

 Juan de la Torre y Merino de Tejada.-

 

    D. Juan de la Torre y Merino de Tejada; nos aporta el siguiente texto y escudo, que reproducimos a continuación:

ESCUDO DE ARMAS DE LA CASA SOLAR DE TEJADA

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   Escudo diseñado por D. Juan de la Torre y Merino de Tejada. , conforme a la Real Carta de Don Enrique IV en la que consta la composición del escudo de armas del Solar de Tejada

  La descripción del escudo de armas de la ilustre familia y casa infanzona de nobles hidalgos de Tejada figura en la Real Carta ejecutoria de confirmación del privilegio y armas expedida, en Valladolid, por Don Enrique IV de Castilla y León el 10 de septiembre de 1460 y confirmada posterior y sucesivamente por el Don Calos I, en 1527; Don Fernando VI, en 1749; Don Carlos III, en 1760 ; Don Carlos IV, en 1789; Don Fernado VII, en 1814; Gobierno Provisional de la Nación, en 1869; Don Alfonso XII, en 1878; Don Alfonso XIII, en 1903; Francisco Franco, en 1957 y, por último, S. M. el Rey Don Juan Carlos I, en 1981, sin que se haya alterado su redacción original, por ninguno de estos monarcas y jefes de estado, desde 1460.

   «Compónese el escudo de cuatro cuarteles, los que divide una Cruz de oro, de la forma que lo es, de la orden de San Juan (Malta),

   En el primer campo a la mano derecha dos castillos en campo de verde de piedra natural, que significan los dos fuertes de Viguera y Clavijo; en cada castillo sobre la torre del homenaje una bandera de plata con una cruz roja llana en cada bandera,

   En el segundo campo que es el alto a la siniestra color azul, están dos medias lunas de plata, con trece estrellas alrededor de las medias lunas, las que significan el padre, y la madre, y por las trece estrellas, que todas son de oro, los trece hijos;

   En el tercer campo, que es el bajo a la mano derecha, que es de plata, está un león de sangre rampante, del cual solo usaba dicho general antes de estos progresos, en que se denota descendencia de la Casa Real de León; tiene el león la lengua, uñas, e corona de oro;

   En el cuarto campo que es también plateado, está un árbol que se llama tejo, y en él está atado un oso, con una cadena a una rama del árbol cortada, que significa la que cortó Sancho de Tejada cuando se le quebró la lanza;

   Todo el escudo está cercado de una orla de oro con trece veneras azules sobre la orla, y en cada venera un hábito de Santiago, y alrededor de la orla, trece banderas, y en cada bandera una media luna de plata, con las puntas hacia abajo

   Y por timbre sobre la celada, que es de oro, un león rojo, corona, lengua y uñas de oro, de medio cuerpo descubierto a la mano derecha sobre la celada y encima de la celada haciendo medio globo el curso de la Epístola Canónica del mismo Santiago, que dice: Ecce beatificamus eos  que sustinuerunt. (Bendecimos a los que resistieron)»

17 09, 2015

El porqué Soria es Cabeza de Estremadura. Ensayo del investigador y escritor Soriano D. Ángel Almazán

Por |2020-11-13T03:41:32+01:00jueves, septiembre 17, 2015|

    Magnífico y amplio ensayo del investigador y escritor soriano D. Ángel Almazán de Gracia, para explicar por qué Soria es “Pura Cabeza de Estremadura”…una explicación que, por otro lado, la gente sencilla, ya intuía en cierto modo, pero que los historiadores habían dejado a un lado a excepción de unos pocos…Sintámonos orgullosos sorianos y sorianas de ser Cabeza de Estremadura, título que sólo otra población española ostenta (y en el ensayo se explica por qué).

http://elige.soria.es/el-porque-soria-es-cabeza-de-estremadura/

Apartados del ensayo:

– Soria es fundadora de la Mesta
– Extremaduras como fronteras y extremos del Duero
– De estremos, pastizales e invernaderos o Estremaduras
– Estremaduras mesteñas en Vicente Paredes y Guilén
– Soria como Cabeza de Estremadura en Paredes Guillén
– La tesis pastoril en la revista soriana Celtiberia
– Alcaraz, la otra Cabeza de Estremadura
– Conclusiones
– Bibliografía a tener en cuenta
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SORIA EN LA HISTORIA

El porqué Soria es Cabeza de Estremadura

By aalmazan | 13/09/2015

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   En diversos artículos publicados en Elige Soria se han aportado diversos datos en torno a la importancia de Soria en la trashumancia y en el Real Concejo de la Mesta, el acceso al poder oligárquico del concejo de Soria en el siglo XVI de grandes ganaderos mesteños (destacando los Río), y el lema del escudo de armas de la ciudad (Soria Pura Cabeza de Estremadura) cuyo testimonio más antiguo conocido es una campana que subsiste en la iglesia de La Mayor fechada en el primer tercio del siglo XVI precisamente. Asimismo hemos entrevistado al mayor experto de la trashumancia soriana y el papel desempeñado por Soria en la Mesta, Máximo Diago Hernando, del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Ahora, con este artículo, concluimos esta serie de investigaciones en Elige Soria.

 

SORIA ES FUNDADORA DE LA MESTA

 La preeminencia de los ganaderos de la Cabaña o Partido de Soria (y en primer lugar de la ciudad de Soria y su Tierra) en la Mesta es innegable.

El Quaderno de Leyes y Privilegios del Honrado Concejo de la Mesta escrito por su fiscal Andrés Díez Navarro, en 1731, deja bien patente la preeminencia soriana en cuanto a la jerarquía y protocolo. En su “Índice y Concordantes” queda resumida de la forma siguiente:

“- Es una de las quatro Quadrillas principales de que se compone el Concejo, y la primera en orden.

– La Quadrilla de Soria, quando se separan para hacer las elecciones se queda con el señor Presidente, y las demás salen de la Sala.

– El que preside por la Quadrilla de Soria, cede su asiento al Diputado del Reino, que va a asistir al Concejo, protestando no pare perjuicio a la Quadrilla, y el Diputado entra sin espada, protestando también no le perjudique”.

En la Ley V de la segunda parte del Quaderno… de Andrés Díaz, se especifica que “en la Quadrilla de Soria, para el lugar de la mano derecha del Señor presidente, prefiera el Cavallero que fuere de la dicha Ciudad, o tierra de Soria al que no lo fuere”.

Asimismo hay que reseñar el hecho de que la Cuadrilla-Partido de Soria iniciaba los diversos ciclos de elección de lugares donde se celebraban las juntas de los concejos, y consta que cuando se crea el oficio nuevo de “relator del Concejo” en 1576 el primero fue Francisco de Soria.

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  Máximo Diago Hernando nos recuerda la preeminencia que la cuadrilla o partido mesteño de Soria (la primera de las cuatro existentes) tenía en el Real Concejo de la Mesta: “… en el seno de esta institución de le reconoció una posición preeminente frente a los otros tres 

[partidos de Segovia, León y Cuenca] en cuestiones de protocolo y precedencia, tan del gusto de las sociedades del Antiguo Régimen. Y dicha posición se ha explicado como consecuencia de que los sorianos habían sido pioneros en la práctica de la trashumancia de largo recorrido en Castilla, y habían asumido por ello un papel protagonista de creación de la Mesta”.

   Y en la conclusión de ese mismo ensayo (El desarrollo de la trashumancia y los orígenes de la cuadrilla mesteña soriana), dice: “En función de cuanto llevamos dicho consideramos justificado concluir, por tanto, que las tierras sorianas se contaron entre las comarcas del reino de Castilla pioneras en la práctica de la trashumancia de largo recorrido, y que los ganaderos allí asentados debieron desempeñar un papel de primera fila en la puesta en funcionamiento de la institución mesteña… Y este protagonismo inicial es el que explicaría los privilegios relativos al orden de precedencia que los miembros del partido soriano tuvieron reconocidos en el seno de la Mesta hasta su disolución”.

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   La tradición oral, reflejada por Manuel del Río por escrito en 1828 así lo testimonia.“¿Qué parte de verdad y qué parte de amor a la patria chica podía haber en las afirmaciones de Manuel del Río, cuando escribía que los sorianos eran los más antiguos trashumantes del reino, razón por la cual ‘un ganadero de Soria tenía el privilegio de sentarse a la derecha del Señor Presidente de las Juntas del Honrado Concejo de la Mesta’ ?”, se pregunta a su vez Enrique Díez Sanz.

   Y prosigue: “Cuando menos la ‘razon’ con que justifica la antigüedad de los ganaderos sorianos sí que era cierta, porque ha podido ser comprobada documentalmente. Respecto a la antigüedad, no podemos afirmarlo, aunque según el ‘pastor-escritor’, fueron ganaderos sorianos los primeros que acudieron con sus ganados a las dehesas de Extremadura”.

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  En el citado ensayo “El desarrollo de la trashumancia…“, Máximo Diago aporta datos sobre los indicios de la temprana participación soriana en la trashumancia. Además de lo ya citado, escribe: “El papel de primera fila que la región soriana ocupó en la Mesta durante la primera mitad del siglo XIV es por otra parte también sugerido por algunos otros documentos que dan fe de cómo fue entonces el escenario preferido para las asambleas que esta institución celebraba cada año en torno a la fiesta de Santiago, en las que se procedía a la designación de sus procuradores, que desempeñaban el cargo por el período de un año. Así, sabemos que la del año 1326 tuvo lugar en la propia ciudad de Soria, y en la cercana villa de Berlanga de Duero se celebraron las de 1344 y 1357”.

   Algunos apuntes históricos “mesteños-sorianos”: Durante siglos se celebraron juntas mesteñas de la zona de las Sierras en Berlanga y Burgo de Osma, como se evidencia igualmente en el listado pormenorizado que nos aporta, desde el año 1500, la mesteñaColección de Leyes, Reales decretos y órdenes, acuerdos y circulares, en donde igualmente vemos que hubo alguna junta en Morón de Almazán y en la villa de Almazán. Asimismo sabemos que Sancho III confirmó en la ciudad de Soria, el 13 de febrero de 1284, todos los privilegios concedidos por su padre Alfonso X al Honrado Concejo de la Mesta, que él había fundado en 1273. A su vez, Juan I en las Cortes del 10 de septiembre de 1380 celebradas en la ciudad de Soria confirmó los Privilegios que sus antecesores habían otorgado a la Mesta.

 

 EXTREMADURAS COMO FRONTERAS Y EXTREMOS DEL DUERO

    En lo que respecta al término “Extremadura” muchos historiadores sólo parecen conocer la exposición realizada por Gonzalo Martínez Díez en su libro sobre las Comunidades de Villa y Tierra o en sus ensayos específicos sobre el origen y formación de las dos provincias de la actual comunidad autónoma de Extremadura (Cáceres y Badajoz).

   La tesis central de Gonzalo Martínez es que es “un abstracto derivado de ‘extremo’, del mismo modo que raspadura, matadura. Andadura y demás vocablos formados con el sufijo ‘dura’ derivan de sus respectivas raíces” y que “extremo”designaba las tierras fronterizas o límites del reino de Castilla desde el siglo X, o sea, que es un sinónimo de frontera, la cual obviamente fue modificándose continuamente durante la Reconquista. Había –dice Martínez Díez- una Extremadura o Extremaduras de Castilla (constituyéndose su territorio en 42 Comunidades Villas y Tierras), y otra Extremadura Leonesa que, con los siglos y modificaciones territoriales, es la única que finalmente ha conservado dicho nombre.

   Cabe observar que, en la práctica totalidad de los documentos consultados por Martínez Díez, el vocablo es latino, con “x”, y no son “s”, mientras que en romance aparece con“s”, facilitando así una homonimia que todavía subsiste.

   Gonzalo Martínez rechaza la etimología vinculada al Duero (Extremadura como Extrema Dorii o Extremos del Duero) pese a que el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, que fue una de las personas más cultas de la cristiandad medieval hispana y de las más involucradas en la “Reconquista” durante el reinado de Alfonso VIII, habla de los Extremos del Duero al menos diez veces (en tres ocasiones contraponiéndola a Castilla), por lo que estimamos que no se puede rechazar tal semántica arguyendo, como hizo este catedrático, que es “un artificioso cultismo de finales del siglo XII”. Además Gonzalo Díez parece desconocer otras propuestas etimológicas, especialmente la agropecuaria, dado que ni las cita siquiera. Y tal ausencia ha motivado que muchos historiadores que le han leído y estudiado, ignoren que los vocablos “Estremadura-Estremos / Extremadura-Extremos”, han tenido otros significados, diferentes al “canonizado” por Gonzalo Díez, a quien algunos achacan“confusión entre denotación y connotación de la palabra ‘extremum’…”. Así mismo, durante la Edad Media se usaban otras palabras distintas a “extremo” y “extremadura” para designar específicamente a los territorios fronterizos. Y por ello su argumentación ha sido criticada por diversos investigadores, como puede constatarse leyendo, por ejemplo, el blog palabraextremadura, a donde remitimos a cualquier internauta interesado en esta cuestión; blog que recoge una serie de ensayos de Antonio Mateos Martín que nos sirve, en cierta medida, de fuente documental e informativa.

   Conviene, por otro lado, tener bien presente que hasta el propio Gonzalo Díez reconoce que sus “Extremaduras históricas” como entidades administrativas desaparecen en el gobierno central castellano durante el siglo XV en Castilla mientras que la“desaparición y olvido de la Extremadura leonesa será todavía más rápida” puesto que después de 1230 no es citada entre las titulaciones regias. Asimismo, en lo que atañe a Castilla reconoce que “el concepto geográfico de Extremadura castellana para designar a las tierras del sur del Duero, a un lado y otro de la Cordillera Central, entre Castilla y el reino de Toledo, muy vivo y generalizado durante los siglos XII, XIII y XIV… todavía alcanzará hasta los dinteles del siglo XV”. Y concluye: “Con la desaparición administrativa la Extremadura castellana va a extinguirse también como denominación geográfica en la conciencia y en el lenguaje de las gentes, y así apenas se encontrarán ya menciones de la misma en el siglo XV, y mucho menos en el XVI”.

   Pero no es así, ni mucho menos, puesto que desde 1272 hasta la extinción de la Mesta a comienzos del siglo XIX, se sigue hablando en los documentos mesteños de “Estremos” y “Estremaduras” como polo opuesto y/o complementario a las “Sierras” en el conjunto global agropecuario de la trashumancia, fundamentalmente del ganado que calificamos actualmente como merino (“estremeño” en los textos mesteños) , como puede constatarse en el siguiente anexo documental en el que hemos recopilado una selección de tales documentos que nos evitará el ponerlos en el texto de este post aunque sí haremos referencia breve de varios de ellos.   Anexo de 6 megas en pdf: Soria Cabeza de Estremadura, significado ganadero de las Extremaduras

 

DE ESTREMOS, PASTIZALES E INVERNADEROS O ESTREMADURAS

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   Nada menos que Antonio de Nebrija, en el  segundo diccionario lexicográfico castellano, afirma en 1493 que el vocablo castellano Estremadura (con s”) significa “invernadero de ovejas”. El concepto es muy anterior a este diccionario de Nebrija y existe siglos antes puesto que en la Enciclopedia Espasa y Calpe (1958), se dice: “Prescindiendo de una porción de etimologías erróneas, la palabra Extremadura vino a indicar durante la Reconquista las tierras de los ‘extremos’, denominación que se daba a las llanuras donde invernaban los ganados. Así se deduce de los privilegios que Alfonso el Sabio otorgó al Concejo de la Mesta en 1273, en el que se distinguen las ‘sierras’ o terrenos útiles para pastos de verano y los ‘extremos’ o terrenos de pastos de invierno”.

Ahora bien, inicialmente “estremos” significaba “terreno de pastos”, indistintamente a si eran “agostaderos” o “invernaderos”, como se referencia en el Fuero de Béjar, Fuero del Ganado de Cáceres, Fuero de Sepúlveda, Fuero de Plasencia, Fuero de Salamanca… Así, en el Diccionario de Covarrubias (1610), se define dehesa como “campo de yerba donde se apacienta el ganado..,’pascua’ llaman en latín a la dehesa e estremo do pacen, y defendida, hasta cierto tiempo que admiten el ganado, se llamo defesa, y corrompido el vocablo dehesa”. Por nuestra parte hemos encontrado en algún diccionario de la Real Academia de la Lengua de los siglos XVIII y XIX tal acepción general de extremo como pastizal, y en otros la especificación de pastos de invernadero.

   En cuanto a la literatura medieval igualmente podemos leer que los “estremos” son las zonas de pasto (como reitera Juan Ruiz, Arcipreste de Hita) o, más concretamente, invernaderos.

   Leamos a Alfonso X en su glosa bíblica de Génesis, IV,20, donde nos cuenta que Iabel, hijo de Lamech, era pastor y para hacer frente a las inclemencias del tiempo inventó las chozas o cabañas pastoriles: “…donde fue el primero que fallo para los pastores maneras de tiendas en que morassen enlos estremos, e partir los ganados en greyes de sennas maneras, como lo fazen au nagora los pastores de nuestro tiempo”. A lo que Manuel Alvar, explicando esta amplificación literaria realizada por Alfonso X al verso del Génesis nos dice que “no han sido sólo palabras las que ha puesto en su texto, sino un cuadro de los que sus ojos han sorprendido mil veces al cruzar las tierras de sus reinos: el ganado dividido en regaños para que los pastores vigilen atentamente y las tiendas levantadas en los invernaderos de la trashumancia y en los pastos invernizos, que no otra cosas son los extremos”.

   Recitemos la primera estrofa de la Égloga-Farsa de la Natividad escrita por el soriano, maestro y sacerdote, Hernán López de Yanguas (c. 1470-1540), a quien se le considera como padre literario de los Autos Sacramentales:

Yo pienso que vienen a ver los estremos:
Pastores, ovejas, cabañas y hatos;
Los pastos costosos hacerlos baratos
A su propia costa, según veremos.

   De la Enciclopedia Espasa Calpe que se encuentra en la Biblioteca Pública de Soria, entre otras significaciones del verbo extremar (que añadido al sufijo –dura, nos da “Extremadura”), resaltamos estas tres: “Llevar una cosa al extremo… Separar, apartar una cosa de otra; hoy conserva uso entre ganaderos cuando apartan los corderos de las madres… Entre ganaderos dícese de los ganados trashumantes que van a pasar el invierno en los territorios o parajes templados de Extremadura”. Y por “extremo” define como una de sus connotaciones: “Invernadero de los ganados trashumantes y los pastos que sirven para apacentarlos en el invierno”.

   Consultemos los privilegios regios otorgados a la Mesta junto a su ordenamiento interno y nos cansaremos de leer que el ganado va de las Sierras a los Estremos e inversamente y que en ambos sitios han de pagar su parte correspondiente del diezmo eclesiástico, fuente importante de ingresos que regulan, por ejemplo, las Constituciones Sinodales de las diócesis de Andalucía sobre todo en lo que respecta al ganado denominado estremeño, que es el trashumante y no otro.

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   En los protocolos notariales que custodia el Archivo Histórico Provincial de Soria analizados por Máximo Diago Hernando y Enrique Díez Sanz se constata que, efectivamente, es al ovino trashumante merinero al que se le califica de ganado estremeño, y que la lana estremeña es la más cotizada, diferenciándose notablemente del precio de venta de la churra (estante o trasterminante) e incluso de la de aquellas merinas que, por las razones que fuesen, habían permanecido estantes una temporada en los pastos sorianos (lana que, por tal circunstancia, dejaba de ser considerada como lana estremeña). 

   “En la Tierra de Soria –aclara Díez Sanz- se distinguía entre ganado churro, generalmente estante, y ganado estremeño, que realizaba la trashumancia a estremos, es decir, a Andalucía y Extremadura, fundamentalmente”,donde iban a “herbajar”. Y Máximo Diago, a su vez, nos señala que “la denominada lana estremeña era la obtenida del esquileo de los ganados trashumantes”.

   Juan de la Encina, en su Cancionero, se muestra bucólico en este cantar que viene al caso citar:

Vosotras fuentes limosas
yerba más muelle que sueño
arboledas muy umbrosas
quitad siestas calurosas
a mi ganado estremeño:
que ya vienen a más andar
el estío muy tostado
las parras con gasajado…

   Así que no es de extrañar que algunos investigadores hallan vinculado directamente el origen del topónimo territorial de Extremadura (primero provincia, después región y ahora Comunidad Autónoma), con la trashumancia, y ciertamente de todas las “Estremaduras” a ninguna le conviene mejor tal denominación puesto que a Cáceres y Badajoz acudían a estremarse mayoritariamente los ganados merineros, según leemos en la web del MAGRAMA : “Sierras y Estremos se presentan como unidades geográficas complementarias para el pastoreo trashumante y vinculadas por una intensa y estrecha relación… Extremadura recibía hasta el siglo XVIII el mayor contingente de ganado trashumante, aproximadamente las tres cuartas partes de los rebaños de la Mesta”.

   De 1548 es el libro de Pedro de Medina en el que escribe: “Esta provincia se llama Extremadura, porque viene a ella a estremo muy gran parte de los ganados de Castilla, por las grandes, y fértiles dehesas, y campos muy abundantes y por la templanza que la tierra tienen en el tiempo del invierno sin hacer tanto frío como en Castilla, porque el ganado ovejuno mayormente esto merino es de flaca calidad. Por tanto en todo el mes de Octubre viene el ganado de Castilla a invernar a Extremadura donde es tan grande el número de lo que viene que no se puede decir, especialmente ovejas, carneros, y otros muchos ganados, aquí en Extremadura las ovejas paren y se estreman sus corderos”. Párrafo que, con escasos cambios, repite Diego Pérez de Mesa en 1595.

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ESTREMADURAS MESTEÑAS EN VICENTE PAREDES Y GUILÉN

   Hay historiadores que postulan que la Reconquista tuvo como motivo fundamental el disponer de grandes dehesas de pastos para el ganado trashumante, esencialmente durante el invierno. Esther Pascua Echegaray sintetiza esta visión así: “… el siglo XII fue un momento de vertebración de los intereses ganaderos en torno a los privilegios de pastos recibidos por los grandes centros eclesiásticos y los concejos. Hasta tal punto que se ha llegado a explicar la expansión militar de la Reconquista en función de las fases de ampliación de los circuitos de trashumancia: uno primero en torno a las dos vertientes de las sierras del Sistema Central; otro después, lo que se conoce como una ‘trashumancia inversa’, que iba desde los concejos serranos hasta los pastos de la depresión bética”, como apunta C.J. Bishko.

   Pues bien, a finales del siglo XIX esta tesis tuvo como defensor pionero al extremeño Vicente Paredes Guillén: “Investigando el origen del nombre de Extremadura hemos continuado la historia de los trashumantes por la Edad Media y Moderna, y visto la importancia que tuvo, y como originó y contribuyó a la reconquista la necesidad de la trashumación de los ganados”, resume. La palabra Extremadura, nos advierte, “no viene de la dureza de encuentros, ni de extrema hora, ni de los extremos del clima, ni de la dureza del terreno, ni de lo extremo de lo conquistado, ni de los extremos del Duero”(y Fernando Sánchez Dragó tomará tales datos del autor extremeño y los repetirá en Gárgoris y Habidis, así como su concepto agropecuario de Extremadura).

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  Así mismo, Paredes Guillén, sin conocer las definiciones dadas por Nebrija y Covarrubias a los vocablos Estremadura y estremos como “invernadero de ovejas” y “dehesa”, es el gran defensor, en sus dos libros (publicados en 1886 y 1888), de tales significados partiendo fundamentalmente de la lectura del corpus legislativo y normativo del Real Concejo de la Mesta recopilado por su fiscal Andrés Díez Navarro, en 1731, al que hemos consultado igualmente y del que hemos seleccionado algunos párrafos en el dossier adjunto. También coincide con tal posicionamiento “el Nicolás Rabal extremeño”, Nicolás Díaz y Pérez en 1887.

   Los Estremos, Estremaduras o Tierras Llanas son las zonas de pastos de inviernos y las Sierras son los territorios de agostaderos, así de claro lo expresa reiteradamente elQuaderno de Leyes y Privilegios del Honrado Concejo de la Mesta. Curiosamente al territorio soriano más serrano y secularmente más merinero y donde más tiempo persistió la trashumancia se le llama Tierras Altas, clara antítesis de las Tierras Llanas o invernaderos mesteños.

   Paredes Guillén, además, resalta de la normativa interna de la Mesta tres acuerdos especiales en los que se especifica claramente que territorios son considerados a la sazón Estremaduras y Sierras, zonificación que va modificándose en el transcurso del tiempo (como sucede igualmente con las “Extremaduras” defendidas por Gonzalo Martínez) y en conformidad a lo que se aprueba en algunos concejos, los cuales duraban 20 días: “Sea vno en las Eftremaduras, que ha de empezar à 20 de Febrero y otro en las Sierras en 20 de Agofto”.

   “Hemos visto que Extremaduras viene de Extremos –concluye Paredes Guillén tras su larga disertación-, que no viene del nombre del río Duero, que esta voz vale tanto como invernadero, y que se llamaban Extremaduras las comarcas que comprendían los estremos de los viajes que hacían los rebaños desde los agostadoeros a los invernaderos, y por esta causa debemos suponer fundamental que las Extremaduras, desde el principio de la Reconquista hasta el año 1073, eran las Tierras Llanas comprendidas entre el Duero, Aranda, Castrogeriz, Carrión, Sahagún, Astorga y Puebla de Sanabria. En 1074, lo dicho, Castilla la Vieja y na parte de Castilla la Nueva hasta Toledo. En 1123 llegaba hasta el Tajo por el lado de Coria; y siguieron estos límites hasta 1248, que lo fueron las fronteras del Reino de Granada, extendiéndose y comprendiendo este Reino cuando se tomó en 1492…”.

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   El 6 de marzo de 1595 el concejo reunido en Puebla de Montalbán (Toledo) señala los pueblos, villas y ciudades en los que han de estar los alcaldes de Cuadrilla de las Tierras Llanas, que son los territorios que no era Sierras, o sea, estremos: “invernaderos o puntos a que iban a pasar los ganados el invierno, ya fueran de Extremadura, de Castilla o Andalucía”, aclara Andrés Díez. Es por ello que, en ese año incluso Aranda de Duero y Roa (Burgos) se incluyen dentro de las Tierras Llanas, lo que explica el refrán que dice:“Anda niño, anda de Burgos a Aranda, que de Aranda a Extremadura yo te llevaré en mi mula” puesto que solo un puente separaba Aranda de esta Extremadura castellana, “entre Aranda y los límites de la provincia de Segovia y Soria, que es de cuatro leguas de ancho” (sirva de dato adicional que, en 1555, el concejo de las Sierras tuvo lugar en Aranda de Duero, y el del año siguiente en la segoviana Riaza).

   La ley XI (“Quales Obispados y Pueblos fe comprehendan en el nombre de Sierras”), título 5º (“De los Alcaldes de Quadrillas”), folio 61, comienza así: “Y para que no aya duda quales fon Sierras, y quales Tierras Llanas; fe declara, que ayan de fer, y fean Sierras, adonde los dichos Alcalde de Quadrilla han de vfar fus Oficios en todos los cafos que fe les ofrecieren, conforme à fus titulos, y Leyes del dicho Concejo de la Mefta, fon las siguientes…”, y se incluye, entre otros, a los obispados de Osma, Sigüenza, Tarazona y Calahorra, o sea, a toda la actual provincia de Soria.

   A su vez, en 1609 se reduce el territorio considerado como Extremaduras: “Eftremos y Sierras los diftingue la ley X, tit. 14, lib. 3 de la Recopilación, con motivo de afignar los Concejos, reduciéndofe a llamar Esftremos los pastos de Invierno, desde los Puertos azia la Eftremadura, Mancha y Andalucia”, resume el fiscal mesteño Andrés Díez Navarro. Una reducción anterior se había aprobado en 1561 nada menos que en Burgo de Osma.

   “A que perdieran el nombre de Exremaduras las Tierras Llanas, Estremos o Invernaderos, que hay de la Cordillera Carpetovetónica arriba, contribuyó eficazmente la Ley 1ª, título 14, libro 3 de la recopilación hecha de los privilegios en 1609, y además el acuerdo del Concejo celebrado en el Burgo de Osma el año 1561”, constata Paredes Guillén. Y es que aquel 25 de agosto, en Burgo de Osma, dispusieron respecto a la concurrencia de los Alcaldes de Tierras Llanas o Estremos que “los Alcaldes de el dicho Concejo, que eftuvieren de Ciudad Real abaxo, y de Toledo, y de Talavera, y Plafenciam fean obligados ir en cada vn año al Concejo, que fe haze en las Eftremaduras: y los otros que eftan debaxo à efta parte al Concejo, que fe haze en las Sierras”.

 

SORIA COMO CABEZA DE ESTREMADURA EN PAREDES GUILLÉN

    Las investigaciones y propuestas toponímicas del extremeño Vicente Paredes Guillén igualmente incluyen la explicación del lema del escudo de la ciudad de Soria. Leámosle:

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   “Otra duda puede resolverse fácilmente al encontrar el verdadero origen del nombre Extremadura, la cual se refiere a la leyenda del escudo o armas de la ciudad de Soria, que ha dado bastante que pensar, y originado en parte el que se creyera que Extremadura venía de los ‘extremos del Duero’. En dicho escucho se ostentaba una inscripción en que se leía: ‘Soria pura cabeza de Extremadura’, pero Soria se titulaba cabeza de Extremadura, porque de las cuatro cuadrillas, la de Soria era la que presidía los concejos de las Extremaduras y los de Sierras, y hacía cabeza de las cuatro por ser sucesora de Numancia, que en todos los tiempos fue la principal cabeza de Celtiberia, por lo tanto de la trashumancia, como su nombre lo indica, según el Diccionario de Cortes ‘Numancia, nombre céltico de los celtas nomades, de aquí Nomadia, Nomantia y Numancia (Tomo 3º, página 229).

   Por análoga razón dijo Orosio que Numancia era cabeza de Galicia, no porque la denominada Galicia llegase a Soria, sino porque Galicia, Numancia y trashumancia son lo mismo que viajar, o emigrar los ganados; y Galláico y Extremeño significan los pastores que los conducen a los extremos de los caminos que tienen que recorrer de los agostaderos a los invernaderos; y si no temiéramos la oposición de tantos textos autorizados de vivos y muertos, diríamos que Celtíberos significa lo mismo, esto es, los hombres que habitan unas veces en las montañas y otras en los llanos, donde trashuman sus ganados.

   Dado este significado a la palabra celtíbero, no tendríamos que atribuir errores a los que en los tiempos del uso de esta denominación llamaron celtíberos a habitantes de fuera de lo que hoy se cree fuera la Celtiberia, así como también calificaron de celtíbera a muchas ciudades exteriores al terreno que suponemos fuera la Celtiberia; viniendo de este modo a la conclusión de que se llamaron celtíberos a los antiguos pastores trashumantes, y Celtiberia a las Sierras o agostaderos de sus ganados”.

Y seguidamente cita algunos textos de Plinio y Estrabón como argumento.

 

LA TESIS PASTORIL EN LA REVISTA SORIANA CELTIBERIA

    Cuando estábamos a punto de publicar este artículo nos ha llegado a las manos dos ensayos de la revista Celtiberia donde se habla de la tesis pastoril de “Soria Pura Cabeza de Estremadura”.

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   Rafael Caffarena Robles en su ensayo “En torno al escudo de Soria” (Celtiberia, nº 16) aboga por una interpretación de “Cabeza Pastoril” en el comienzo o nacimiento del Duero, de lo que “posteriormente hubiera de llamarse Cabeza de Mesta”, ya que estima que tal lema es anterior al Honrado Concejo de la Mesta. Caffarena considera que, dado que “extremo-estremo” significa tanto el comienzo como el final, en el caso del lema de Soria significa “comienzo”, por lo que “podemos leer en el escudo: Cabeza Pastoril del Comienzo del Duero”. La leyenda del escudo refleja, para Caffarena, “lo inveterado pastoril que posteriormente recibiera la protección legal en los privilegios del Honorable Concejo de la Mesta”. Por tanto Caffarena insiste en la interpretación “exclusivamente pastoril” del vocablo “cabeza” en el escudo de Soria: “Cabeza de Mesta o Pastoril en el Comienzo del Duero, en la Estrema-dura que con propiedad de nombre señalara frontera del Califato”.

   Caffarena, sin citar nominalmente a Clemente Sáenz García señala su explicación toponímica de que Estremadura deriva de la denominación islámica de Estrema-dorig, pero considera que, pasado el tiempo, lo que se impuso fue la acepción ganadera: “Si con significado primitivo ‘cabeza’ pudo ser cierto tiempo ‘capital o ciudad más relevante’ de la zona de frontera cuando las intermitentes luchas intestinas y de la Reconquista no permitían largas expediciones pastoriles, sin embargo, posteriormente, muchas generaciones debieron atribuir a la leyenda del escudo el sentido que indicamos”.

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   Por su parte Francisco Palacios Madrid, también en la revista Celtiberia (nº19) inicia su artículo “Soria Pura Cabeza de Extremadura” transcribiendo la referencia documental de 1135 en el Cartulario de San Pedro de Arlanza a la existencia de la Extremadura de Yuso y la Extremadura de Suso en relación a la antigua Tierra de Lara. Recurre igualmente a otros dos documentos del siglo X y de 1135 para concluir que“desde el río Lobos, a partir de la fuente del Rey, toda la parte de la provincia de Soria correspondiente a la cuenta alta del Duero, era denominada en Castilla la ‘Extremadura de Arriba’ tal vez coincidiendo con la ‘Extrema-Dorig’ del Califato…”

   Seguidamente Palacios Madris se enfoca en el calificativo de “Cabeza” del lema que nos ocupa: “La palabra ‘Cabeza’ de la vieja leyenda puesta en el escudo de Soria, debe entenderse en el sentido natural y ordinario de la palabra, porque rápidamente Soria se impuso a las ciudades de ascendencia romana, de rica gesta histórica, pasando a ser, con el noble impulso de sus Doce Linajes, la ciudad más importante, más relevante, la representativa, es decir, la capital de todas las tierra de la ya demarcada ‘Extremadura de Suso’…”

  Ahora bien, recogiendo la interpretación dada por Caffarena, Francisco Palacios termina por manifestar : “Esto no obsta, para que, posteriormente haya podido adquirir la significación de ‘Cabeza pastoril’, cuando al correr de los siglos, surge una nueva ‘Extremadura’, impropiamente tal -por no ser extremo del Duero-, sino más bien por ser, tal vez, el lugar principal, donde iba a ‘extremar’ el ganado trashumante de Soria, Logroño, León, Segovia, etc. Dicha significación, a partir de una fecha imprecisa, parece más obvia, más clara, dada la importancia que adquirió el desarrollo de la riqueza ovina soriana, de la alta cuenca del Duero. Opinión, que acertadamente expone D. Rafael Caffarena, y que yo recojo con todo respeto”.

 

ALCARAZ, LA OTRA CABEZA DE ESTREMADURA

   Como acontece con Soria, Alcaraz (Albacete) es “Muy Noble y Leal Ciudad” y también aparece en el lema de su escudo el calificativo de “Cabeza de Estremadura – Extremadura”, o mejor dicho, “CLAVIS HISPANIAE ET CAPVT TOTIVS EXTREMATVRAE“, esto es “Llave de de España y Cabeza de Toda Extremadura”.

   Por nuestra parte creemos que Alcaraz es cabeza de toda Estremadura-Extremadura por una sencilla razón: porque el primer documento regio otorgado por Alfonso X aprobando las reuniones de mestas correspondió, precisamente, a Alcaraz. Lo firmó en Sevilla en el año 1266. Alcaraz fue el “inicio-comienzo-principio” y, por tanto“cabeza” (“está a la cabeza”) de la reglamentación mesteña de Alfonso X que constituyó institucionalmente el Real Concejo de la Mesta en 1272. Alcaraz había sido conquistada por Alfonso VIII de Castilla a finales de mayo de 1213.

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   Y al igual que acontece con Soria, el testimonio más antiguo que se conserva de este lema estremeño de Alcaraz se fecha en el siglo XVI. Se encuentra en unos escudos de armas, labrados en piedra y colocados en algunos edificios.

  Igualmente coincide que, en esta centuria, el emperador Carlos V, o sea, el rey Carlos I, otorga en señorío Alcaraz y Soria a su esposa, Isabel de Portugal, al casarse en 1526 (ella falleció en 1539).

 

CONCLUSIONES

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  En este artículo hemos tratado de exponer y argumentar nuestra interpretación –que creemos acertada- de que Soria es “Pura Cabeza de Extremadura” por ser el comienzo del “estremar” mesteño, el inicio del eje mesteño que concluye en las Estremaduras y por ser fundadora de la Mesta castellana, por lo que le fueron reconocidas preeminencias en el Real Concejo de la Mesta.

   Alfonso X en Las Partidas nos dice que cabeza es lo mismo que “comenzamiento” y que el rey es “la cabeza” del reino (y testa coronada hay, por cierto, en el escudo de armas de la ciudad de Soria que era territorio realengo, luego merecidamente ostenta la cabeza regia). Y como a Soria secularmente se la consideró fundadora, creadora comienzo, inicio y principal en la Mesta, por eso, el lema de su escudo la distingue como Cabeza de Extremadura.

   Es así de sencillo, de simple; una acepción ganadera ancestral, cabal y “pura” (vocablo equiparable a la palabra latina “mera” como ya lo sanciona el primer Diccionario de la Lengua conocido del castellano (Universal vocabulario en latín y en romance), publicado en 1490 por el cronista e historiador, lexicógrafo y humanista, Alonso Fernández de Palencia (soriano pues nació en Osma en 1423). Y curioso es que algunos historiadores consideren que el vocablo “merina” deriva etimológicamente de “merus-mera-merum”.

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  ¿Desde cuándo consta documentalmente el lema de“Soria Pura Cabeza de Extremadura”. La referencia más antigua conocida es el sello concejil representado en una campana del primer tercio del siglo XVI en la torre de lo que fue parroquia de San Ginés, hoy parroquia de La Mayor, como hemos señalado en diversos artículos.

   En ese primer tercio del XVI acontece en Soria que se instalan en la ciudad la familia yangüesa de los Río, así como otros grandes ganaderos que serán, a lo largo de esta centuria, los “mandamases” de la oligarquía que gobierna el concejo de esta vieja Comunidad de Soria y su Tierra (Francisco López del Río y Salcedo hasta llega a ser alférez mayor vitalicio, con derecho a portar el pendón, preeminencias que ostentaron después sus familiares sucesores hasta la extinción del Antiguo Régimen en el s. XIX).

   Se instalan estos grandes ganaderos en la ciudad de Soria en el primer cuarto del s. XVI y resurge con gran ímpetu en el concejo las peticiones al rey para que solicite al Papa que se divida el obispado de Osma y se cree uno nuevo con catedral en San Pedro, en Soria. Y ante la negativa regia se solicita que sea concatedral y se intenta que el cabildo se instale permanentemente en San Ginés-La Mayor. ¿Instigaron los Río y otros ricos ganaderos mesteños en ambas cuestiones..?

   Quizás hasta la susodicha campana del sello concejil fuese un regalo ofrecido por los Río a la Colegiata de San Pedro (de la que si hicieron parroquianos privilegiados concertando en 1519 un acuerdo muy ventajoso en el pago del medio diezmo) y trasladada a San Ginés cuando se derrumbó el campanario de la colegiata de San Pedro hacia 1547.

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   Sabemos bien que cuando un nuevo poder político-económico-social se instala y controla los órganos de gobierno en las instituciones se readaptan los “símbolos” o “emblemas”, en consonancia a la “imagen” que desean inculcar en el “imaginario colectivo”. Y eso, pensamos, hicieron estos nuevos oligarcas ganaderos que irrumpieron con todo su poderío económico –“poderoso caballero es don dinero”- en la sociedad soriana y en sus órganos políticos, sociales, económicos y religiosos (uno de los Río, Pedro González de Río, hasta fue prior de la colegial de San Pedro en la segunda mitad del s. XVI). Eran ricos ganaderos, con mucha hacienda y cabaña trashumante y, de un modo u otro, lograron añadir al escudo de armas y al sello concejiles de la ciudad una leyenda o lema que estaba en consonancia con su estatus ganadero, mesteño: “Soria, Pura Cabeza de Extremadura”. Tenían a su favor, igualmente, que Soria ya era Cabeza de su Comunidad de Villa (Ciudad) y Tierra, así como Cabeza de Provincia (esta segunda circunstancia era uno de los argumentos esgrimidos durante esa centuria del XVI en las Cortes castellanas en la demanda de obispado propio o concatedralidad, o ante el obispo de Osma cuando ya sólo pedían un vicario general).

   Podríamos ser más comedidos o contemporizadores en nuestra hipótesis y aceptar que dicho lema ya existía con anterioridad a esa campana de San Ginés, pero igualmente la Mesta llevaba existiendo institucionalmente desde 1272, y hasta el propio Cabildo de la colegiata de San Pedro figura entre los grandes propietarios de ovejas trashumantes en el siglo XIV.

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   Abogamos, por tanto, por la acepción pastoril, mesteña, ganadera, de Pura Cabeza de Estremadura en el lema del sello y escudo de armas concejiles de Soria. El concepto guerrero, de frontera territorial durante la Reconquista, ya no tenía sentido alguno para el actual territorio provincial de Soria tras la victoria cristiana en las Navas de Tolosa (1212). Y hasta el mismísimo Gonzalo Martínez Díez ha destacado que“con la desaparición administrativa la Extremadura castellana va a extinguirse también como denominación geográfica en la conciencia y en el lenguaje de las gentes, y así apenas se encontrarán ya menciones de la misma en el siglo XV, y mucho menos en el XVI”. Así que no nos cabe la menor duda de que la inmensa mayoría de para la inmensa mayoría de la gente la acepción mesteña, la pastoril, era la más conocida, la más popular, la más comprensible y aceptada.

   Y terminamos con estas palabras de Máximo Diago Hernando que pronuncia en la entrevista que hemos enlazado más arriba: “Desde el punto de vista de los ganaderos mesteños las Estremaduras eran las tierras de pastos de invernadero, adonde se llevabanlos ganados en invierno, y esto explica el que, por ejemplo, aquí en Soria, en los protocolos notariales a la lana del ganado trashumante se le llama lana estremeña; a la lana fina del ganado trashumante se le llama estremeña por eso, porque era la del ganado que pastaban en los estremos, que era, evidentemente, la actual Extremadura,  Ciudad Real, el norte de Andalucía e incluso Portugal porque también se llegaron a llevar allí. Entonces esta es otra acepción de Estremadura sí que es cierta y, desde el punto de vista mesteño, es la que prevaleció”.

 

BIBLIOGRAFÍA A TENER EN CUENTA

– Almazán de Gracia, Ángel:

Alvar, Manuel: “Didactismo e integración en la General Estoria. Estudio del Génesis”,La lengua y la literatura en los tiempos de Alfonso X, Universidad de Murcia, 1985.

Brieva, Matías: Colección de Leyes, reales decretos y órdenes, acuerdos y circulares pertenecientes al ramo de Mesta desde el año 1729 al de 1827, Madrid, 1828.

Caffarena Robles, Rafael: “En torno al escudo de Soria”, Celtiberia, nº 16.

Diago Hernando, Máximo:

  • “El mercado lanero en la región soriana durante los siglos XVI y XVII”,Celtiberia, nº 96, 2002.
  • El desarrollo de la trashumancia y los orígenes medievales de la cuadrilla mesteña soriana“, Hispania: Revista española de historia, Vol. 64, nº 218, 2004.
  • “Estrategias de ascenso social en la Castilla del siglo XVI: la familia Río en Soria”,  Historia social, nº49, 2004, págs. 3-28.
  • “Una explotación trashumante en la Castilla moderna: la cabaña de los Río de Soria”Historia agraria: Revista de Agricultura e Historia Rural nº 48, 2009.

Díaz y Pérez, Nicolás: Extremadura, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia, Badajoz, 1887.

Díez Navarro, Andrés: Quaderno de Leyes y Privilegios del Honrado Concejo de la Mesta…, Madrid, 1731.

Díez Sanz, Enrique: La Tierra de Soria. Un universo campesino en la Castilla oriental del siglo XVI, Siglo Veintiuno, Madrid, 1995.

González Salgado, José Antonio: “Orígenes y clasificación de la toponimia mayor extremeña”, Actas del VI Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, Universidad Complutense de Madrid, 2003.

Martín de Marco, José Antonio: “El escudo de la ciudad de Soria. Diferentes interpretaciones”, Celtiberia, nº 93, 1999.

Martínez Díez, Gonzalo: Las comunidades de villa y tierra de la Extremadura castellana: estudio histórico-geográfico, Editora Nacional, Madrid, 1983.

Martínez Díez, Gonzalo: “Extremadura: Origen del nombre y formación de las dos provincias”, Anuario de la Facultad de Derecho de Cáceres, nº 2, 1983.

Mateos Martín, Antonio… BLOG La palabra Extremadura.

Medina, Pedro de: Libro de Grandezas y cosas memorables de España, Madrid, 1548.

Palacios Madrid, Francisco: “Soria Pura Cabeza de Extremadura“, Celtiberia, nº 19, 1960.

Paredes y Guillén , Vicente: Origen del nombre de Extremadura…, Plasencia, 1886.

Paredes Guillén, Vicente: Historia de los framontanos celtíberos desde los más remotos tiempos hasta nuestros días.., Plasencia, 1888.

Pérez de Mesa, Diego: Primera y segunda parte de las Grandezas y cosas notables de España.., Alcalá de Henares, 1595.

VV.AA.: Voces “Extremadura”, “Extremar” y “Extremos” en Enciclopedia Universal Ilustrada, Tomo XXII, Espasa-Calpe, Madrid 1958.  Y otros diccionarios de la Real Academia de la Lengua citados en el anexo documental, de los siglos XVIII y XIX.

17 09, 2015

La Guardia Real desarrollará varias actividades en Oviedo, Gijón, Avilés, Ribadesella y Mieres

Por |2020-11-13T03:41:32+01:00jueves, septiembre 17, 2015|

La Guardia Real aterriza en Asturias

Desarrollará varias actividades en Oviedo, Gijón, Avilés, Ribadesella y Mieres

La Unidad Militar que se encarga de velar por la seguridad del jefe de Estado visita Asturias esta semana. La Guardia Real recorrerá varios puntos del Principado desde hoy hasta el 18 de septiembre, ofreciendo un programa de diversas actividades. 

La Guardia Real

   En su periplo por varias ciudades asturianas, la Guardia Real visitará Oviedo, Gijón y Avilés. La capital del Principado acogerá desde hoy hasta el viernes una exposición de uniformes y material de esta Unidad en el Auditorio Príncipe de Asturias.

   Además, el último día también se celebrará en el Auditorio Príncipe de Asturias de Oviedo un concierto de la Unidad de la Música.

  Ribadesella y Mieres también acogerán algunas actividades desarrolladas por la Unidad Militar durante los próximos días. Mañana, miembros de la sección de motos de la Guardia Real ofrecerán una exhibición estática con sus vehículos. La sección de perros también hará una demostración de obediencia y adiestramiento táctico, ataque y búsqueda de explosivos, entre otras actividades.

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