Artículo de fecha 21-04-2017 de D. José Manuel Huidobro 

Caballero de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, Miembro de la Real Asociación de Hidalgos de España. Máster en Derecho Nobiliario, Heráldica y Genealogía (UNED). Autor de 57 libros y más de 1.000 artículos.

 

Luis de Borbón y Farnesio. El infante que pudo reinar

 Luis Antonio Jaime de Borbón, infante de España, cardenal y arzobispo de Toledo y Sevilla, XIII conde de Chinchón y protector de numerosos artistas.

Hermano menor del Rey Carlos III, es un exponente del Siglo de las Luces español. Personaje importante aunque poco conocido de la historia de España.

Retrato del cardenal-infante don Luis, por Mengs

Retrato del cardenal-infante don Luis, por Mengs

*Nació Luis Antonio el 25 de julio de 1727, en el palacio del Buen Retiro de Madrid, le pusieron de nombre Luis en honor a su hermano Luis I fallecido en 1724, siendo apadrinado por su hermano Fernando (entonces príncipe de Asturias). Era el menor de los hijos varones de Felipe V y de su segunda esposa Isabel de Farnesio; tuvo por hermanos a Fernando VI, Carlos III, María Ana (reina de Portugal), Felipe (duque de Parma), María Teresa (esposa del delfín de Francia) y María Antonia (reina de Cerdeña) y a los entonces ya fallecidos: Luis I, Felipe, Felipe Pedro y Francisco.

En 1728 su padre sintiéndose enfermo (perdía en ciertos momentos la cabeza) intentó dejar la Corona a su hijo Fernando (VI), cosa que logro impedir Isabel de Farnesio, que tuvo que retirarle al Rey la tinta y el papel para que no lo intentara de nuevo.

En 1729 se separaron de la familia su hermana María Ana Victoria casada con el heredero de la corona portuguesa José de Braganza y su hermanastro Fernando, al que Isabel casó el 19 de enero con Bárbara de Braganza, dos años mayor, enfermiza, voluminosa y con el rostro surcado por profundas cicatrices de viruela, dejándoles como residencia el vetusto Alcázar madrileño.

El 27 de enero de 1729 y con objeto de mejorar la depresión del Rey, la familia real se traslada a Sevilla, en donde poco a poco se fue reponiendo Felipe V. Desde allí partió a finales de 1731 su hermano Carlos a hacerse cargo de los ducados de Parma, Toscana y Plasencia. Entonces Luis Antonio contaba con cuatro años y no volvería a ver a su hermano hasta 28 años más tarde, ya como Carlos III.

A principios de 1733 estalla el conflicto por la sucesión al trono polaco y viendo la posibilidad de aprovechar tal guerra para recuperar los reinos de Nápoles y Sicilia, decidieron volver a Madrid, instalándose en mayo en el Real Sitio de Aranjuez. Allí pasó Luis Antonio el resto de su infancia, en compañía de su madre y de sus hermanos Felipe, María Teresa y María Antonia.

En 1734 en plena guerra europea su hermano Carlos conquisto los reinos de Nápoles y Sicilia, pero perdió los ducados italianos. El mismo año ardió el Alcázar de Madrid y Fernando (VI) y Bárbara hubieron de trasladarse al palacio del Buen Retiro. También se conoció en las cortes de España y Francia la imposibilidad física de engendrar por parte del príncipe Fernando (VI).

El infante don Luís, de niño, por Goya

El infante don Luís, de niño, por Goya

Luis Antonio había pasado sus primeros 7 años al cuidado de las mujeres, conforme marcaban las reales costumbres. Al cumplir los siete años se le puso cuarto aparte y paso a ser cuidado por los hombres de su cámara, siendo su ayo Aníbal Scotti. Durante esos años aprendió geografía, historia, religión, música, dibujo, francés, italiano, castellano y todo cuanto debía de saber un infante de la época.

El príncipe Fernando (VI) seria el futuro rey de España, el príncipe Carlos ya era rey de Nápoles, aún existían esperanzas de recuperar los ducados italianos de Parma y de Toscana para el príncipe Felipe (pues la reina era la heredera legal tanto de los Farnesio como de los Medicis) ¿Para Luis Antonio que quedaba? En 1734 murió el cardenal y arzobispo de Toledo Diego de Astorga y Céspedes y la Reina vio claro el futuro del menor de sus varones: seria la máxima autoridad eclesiástica en España, pues lo más parecido a una corona era una mitra.

Felipe V mostró al Papa su deseo de que el arzobispado pasara al infante. Clemente XII puso obstáculos, arguyendo la escasa edad del infante (y molesto con los Borbones por sus reclamaciones en Italia); no obstante, el 10 de noviembre de 1735 nombra a Luis Antonio administrador perpetuo en lo temporal de la diócesis de Toledo y el 9 de diciembre, le concede el capelo cardenalicio como cardenal-diácono de la Santa Romana Iglesia de Santa María de la Scala. Luis Antonio toma, oficialmente, posesión de la diócesis de Toledo, el 26 de noviembre del año siguiente, Clemente XII le otorga también la administración espiritual de la misma.

Cardenal don Luís, en 1742

Cardenal don Luís, en 1742

Felipe V cayó en uno de sus peores momentos de depresión e Isabel de Farnesio, conociendo que solo el canto calmaba sus arrebatos, mando llamar a Farinelli. El 25 de agosto, recién llegado a la Granja, cantó Farinelli para Felipe produciéndose una milagrosa curación. Se ocupó también la reina de buscar esposas para sus hijos. Así, caso en 1738 a Carlos con María Amalia de Sajonia y en agosto de 1739 a Felipe con la primogénita de Luis XV de Francia. Fue una época muy feliz para Luis Antonio, el palacio de Aranjuez bullía en actividades cortesanas y culturales. 

Escudo del cardenal-infante en el palacio arzobispal de Alcalá de henares

Escudo del cardenal-infante en el palacio arzobispal de Alcalá de Henares

En octubre de 1739 muere el emperador austriaco y toda Europa vuelve a la guerra (por la sucesión). El 19 de noviembre de 1741 Luis Antonio es investido Arzobispo de Sevilla, administrador in temporalibus. En febrero de 1742 su hermano Felipe parte para Italia con objeto de conseguir los ducados reclamados por su madre, Luis no le volvería a ver nunca más.

Los días 12, 13 y 14 de febrero de 1743 se celebró en Madrid la concesión de capelo cardenalicio a Luis Antonio, con fuegos artificiales y gran solemnidad, tras la celebración es su hermana María Teresa la que parte para Francia, casada con el Delfín para asegurar el apoyo francés en la guerra italiana.

El estatus de Luis Antonio y el monto de sus bienes rayaban en lo más alto, para satisfacción de la reina. Durante su minoría de edad las dos sedes arzobispales estuvieron en manos de administradores. Continuando Luis residiendo en la corte y no mostrando inclinación alguna ni por la iglesia ni por la vida religiosa, no ordenándose nunca sacerdote y empezando a albergar serias dudas de conciencia.

Luis Antonio no era especialmente brillante, con una madre absorbente y posesiva y una educación que dejaba mucho que desear, salió irresponsable, callado y, por el momento, poco interesado por el mundo de las artes. Su interés fundamental era la caza a la que dedicaba casi todo su tiempo libre.

En 1746 muere su padre Felipe V y su madre Isabel de Farnesio es recluida (debido a su incurable propensión a la intriga y el entrometimiento) en el Real sitio de la Granja de San Ildefonso, por su hijastro el nuevo rey Fernando VI. Con ella permanecieron sus hijos Luis Antonio y María Antonia, así como la esposa de su hijo Felipe, Luisa Isabel.

A los 24 años Luis Antonio aún estaba bajo la tutela de su anciano ayo Aníbal Scotti, encontrándose su casa en el mayor desorden administrativo. El rey Fernando le tenía en gran estima y Luis solía frecuentar la corte de Madrid, con lo que podía mantener puntualmente informada a su madre de todo lo que acontecía en la Corte.

En 1748 finaliza la guerra y el tratado de Aquisgran concede a Felipe los ducados de Parma, Plasencia y Guastala y Luisa Isabel parte para reunirse con su esposo. En diciembre de 1749 María Antonia se casa con Víctor Amadeo, heredero al Trono sardo, afianzando los tronos de los infantes Felipe y Carlos.

En 1754, con 27 años de edad, prescindiendo de la opinión de su madre, consciente de su falta de vocación religiosa y de su fuerte inclinación por el sexo, decidió presentar a Fernando VI y a Benedicto XV su renuncia a todos los cargos eclesiásticos. El Papa acepto su renuncia el 18 de diciembre de 1754 y le concedió, como compensación, una pensión anual de 946.107 reales sobre las rentas del arzobispado de Toledo.

El 27 agosto de 1758 murió de un terrible cáncer de útero la reina Bárbara de Braganza y el rey, desolado, partió el mismo día, con Luis Antonio al palacio de Villaviciosa de Odón (Madrid). Allí hablando continuamente de su difunta esposa, preso de serios desequilibrios mentales y durmiendo en un jergón con terribles pesadillas, falleció el 10 de agosto de 1759, nombrando sucesor a su hermano Carlos.

Desde Villaviciosa partió Luis a Guadalajara, siguiendo las directrices maternas, a recibir a su hermano Carlos, que no llegaría hasta diciembre. Su madre en silla de ruedas y casi ciega, se siente triunfante y regenta el estado, con la ayuda de Luis Antonio, hasta la llegada de Carlos.

Al heredar Carlos la corona española, conforme al tratado de Aquisgrán, debería dejar el reino de Nápoles a su hermano Felipe y este debería devolver los ducados a Austria y Cerdeña. No obstante Carlos consiguió que estos (en guerra con Prusia e Inglaterra) aceptaran una indemnización y consintieran que cediese el trono de Nápoles a su hijo Fernando.

El 19 de julio de 1759 Carlos III fue investido rey y su hijo Carlos (IV) de once años, fue reconocido como príncipe de Asturias. No obstante el propio Carlos III sabía que ninguno de sus hijos tenía derecho a ser su heredero, por haber nacido y sido educados fuera de España, conforme a la Ley de Sucesión dictada por Felipe V y su subordinación a la ley de Toro. El infante Luis Antonio era él legítimo sucesor de Carlos III. Los dos hermanos se alegraron del reencuentro y compartieron, desde entonces, cacerías y entretenimientos, más aún cuando en 1760 murió la reina María Amalia. Pero, a pesar del afecto, Luis Antonio pronto comenzó a verse forzado al celibato, pues su hermano Carlos le cerraba el paso a cualquier proyecto de matrimonio con princesas extranjeras, para evitarse problemas sucesorios.

Luis Antonio no contaba con bienes propios que poder dejar a sus descendientes, pero recibía importantes rentas de muchísimas encomiendas militares, que le suponían el control de extensísimas propiedades rurales por toda la mitad sur de la península, pues había sido investido, ya desde pequeño, con los hábitos de las cuatro ordenes militares. Procedió pues ha hacerse con un patrimonio propio.

En 1761 Luis Antonio compró el señorío de Boadilla a la señora de Mirabel, por 1.200.000 reales que aumento con compras a los concejos de Boadilla y Pozuelo de Alarcón, a los premonstratenses de San Joaquín de Madrid, y a las monjas de Santa Clara de Boadilla y el mismo año compro a su hermano Felipe (por catorce millones de maravedís) el extenso condado de Chinchón, que se encontraban próximos al señorío de Boadilla y a la corte de Madrid.

En 1766, tras el motín de Esquilache, Carlos III se retira a Aranjuez, donde muere su madre Isabel. Luis Antonio heredó de su madre, entre otros objetos de valor, una extensa y valiosa colección de pintura que deposito en su palacio de Boadilla. Pero la muerte de su madre hizo más obvia su falta de familia propia y ello le llevó a reflexionar de forma decidida sobre la posibilidad de contraer matrimonio. Pero seguía Carlos III empecinado en que se mantuviese célibe para evitar problemas sucesorios. Con lo cual, tuvo don Luis que buscar amor y sexo lejos de la corte y en las mujeres del pueblo llano que no pusiesen en peligro su alta posición.

El rey se vio finalmente en la obligación moral de permitir el matrimonio a su hermano, aunque sin dejar de proteger los intereses de sus herederos. Le propuso así matrimonio con su propia hija María Josefa, que no se llegó a realizar.

En 1776, y ante la urgencia de su hermano, Carlos III accedió por fin a su boda pero como no quería dejar el menor resquicio, que a su muerte, pudiese aprovechar su hermano Luis Antonio (o sus hijos) para reclamar el trono, dicto una pragmática mediante la cual se apartaba del trono a todo infante que se casara con persona que no fuera de sangre real o cuyo matrimonio no fuere consentido por el rey. Y en el caso de que tal matrimonio se produjera, los hijos del infante no heredarían ni el apellido ni las armas de los Borbones.

Luis Antonio no estaba enamorado de dama alguna y la tan deseada esposa fue buscada entre las más idóneas. Inmediatamente florecieron las propuestas de jóvenes damas (una hija del duque de Parque, una sobrina del marqués de Campo Real, etc.) y la elección recayó finalmente, en una modesta sobrina del marqués de San Leonardo, que vivía recogida en la casa de este en La Granja, siendo su tía la marquesa quien velando por los intereses de la joven, había aireado su candidatura.

María Teresa de Vallabriga y Rozas había nacido en Zaragoza el 6 de noviembre de 1759 (era 32 años más joven que el infante) y solo se habían visto de forma esquiva en los jardines de la Granja. La boda se celebró en la capilla del palacio de los duques de Fernandina en Olías del Rey, el 27 de junio de 1776.

Palacio del Infante don Luis, en Boadilla del Monte (Madrid)

Palacio del Infante don Luis, en Boadilla del Monte (Madrid)

En 1783 se trasladaron al nuevo palacio, aún en construcción, bajo la dirección de Ventura Rodríguez. Al palacio se le doto de jardines, escalinata, torreones, oratorio, etc. El infante pasaba sus horas entre la caza y una gran dedicación a sus libros, sus colecciones y aficiones artísticas y científicas. Don Luís siguió acudiendo a la corte donde no podían ser recibidos ni su esposa ni sus hijos. La muerte le vino el 7 de agosto de 1785 en arenas de San Pedro (Ávila) y, en 1800, su cuerpo fue trasladado al panteón de El Escorial.

*Información extractada de: http://www.boadilla.com/pages/luis.htm

Para saber más

55

 Publicado en el blog «Hidalgos en la Historia» cuyo blogmaster es D. J. Manuel Huidobro

 http://hidalgosenlahistoria.blogspot.com.es/