Fuente: https://karldevitre.wordpress.com/2016/09/25/ciudad-rodrigo-y-la-orden-de-alcantara/

25/09/2016

Artículo de D. Carlos Vidriales García Bustamante, publicado en su blog Karldevitre y que amablemente nos cede para su publicación.

Ciudad Rodrigo y La Orden de Alcántara

Es asunto poco conocido entre nuestros paisanos la importancia que, para la creación de la Orden de Alcántara, desempeño la historia de Ciudad Rodrigo cuando esta era aún la última frontera del Reino de León.  Haciéndome humildemente vocero de Don Antonio Sánchez Cabañas traigo hoy aquí sus palabras, transcritas de su obra, amén de unos cuantos datos sobre la Orden de Alcántara y su historia hasta nuestros días.

 

ORIGEN Y PRINCIPIO DE LA ORDEN DE ALCÁNTARA.

Los últimos años del emperador don Alonso Ramón

[1], en la Era 1194, que corresponde al año de nuestro Redentor de 1156, dieron principio a la caballería de San Juan del Pereiro, llamada hoy de Alcántara, dos caballeros naturales de Salamanca.

Por este tiempo los moros infundían miedo de sus armas en todas las fronteras cristianas, particularmente en esta [2] por estar despoblada la ciudad y no haber quien quisiera hacer asiento en ella, lo cual visto por don Suero Fernández [3], caballero principal de Salamanca, resolvió con deseos de servir a Dios, en unión de otros que se le asociaron, venir a defender esta comarca.

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Armas de Barrientos – Incluye la atribución de los primeros Priores de la Orden de Alcántara a dos caballeros de este linaje. (Armorial de Córdoba)

Para ponerse más cerca de las tierras enemigas, se fueron a una ermita titulada de San Julián, donde hallaron un ermitaño que hacia vida solitaria, distando aquella como ocho leguas de Ciudad-Rodrigo en las riberas del río Coa y no lejos del castillo que fundó el conde Don Rodrigo, por quien se llamó y| llama hoy Castel-Rodrigo, dentro por supuesto del mismo Portugal.

El ermitaño, llamado Pedro, les aconsejó edificasen así una torre, y habiendo acudido mucha gente a tan santa obra, en breve fue concluida, dando principio desde ella estos caballeros soldados a sus conquistas, en las cuales salieron vencedores de los moros y con muchas riquezas.

Aconséjales también el ermitaño que a imitación de los caballeros de Santiago fundasen una hermandad. Pareció bien a todos la idea, y consultándolo con Ordoño, obispo de Salamanca, según refiere Gil González de Avila, libro 9, cap. 13, la aprobó, indicándoles que estableciesen la regla de San Benito, conforme al Orden del Cister que florecía en España.

Establecida esta Orden hicieron prior a don Suero Fernández, que pidió aprobación y confirmación al Papa Alejandro III, el cual la confirmó el año de 1167, según Rade, cronista de esta Orden. Los caballeros legos andaban con vestido seglar, pero honesto, y los clérigos con hábito clerical; unos y otros para diferenciarse de los demás caballeros y clérigos, traían en un principio unas chías de paño y un escapulario, mas después que fue aprobada la orden por la santa Sede, en lugar de chías se les dio una cruz verde.

Sucedió que en un encuentro que tuvieron con los moros, murió el prior don Suero Fernández, y encargóse de este oficio un hermano suyo llamado don Gómez, el cual tomó el título de maestre del Pereiro, como lo llama en la bula el Papa Lucio III, que volvió a aprobar esta Orden el año de 1183, mandándoles guardar la regla de San Benito, limitada y arreglada a sus estatutos, como convenía á su ejercicio militar. Este Pontífice hizo exenta esta Orden y que fuese “nullius diócesis”[4], por súplica de dicho maestre y de los prelados siguientes: arzobispo de Santiago, obispo de Ciudad-Rodrigo, en cuyo distrito estaba, los de Lamego, Salamanca, Coria y Viseo. En esta bula están especificados los bienes que la orden poseía al tiempo de su expedición, y son: San Julián del Pereiro con sus términos, las villas de Turpino, Herrera, Colmenar, Almendraseca y la Granja de Fonseca, a media legua de esta ciudad [5]; habiendo adquirido después los caballeros de esta Orden otros muchos bienes, villas y castillos que ganaron a los moros, o bien que les fueron donados y cedidos en los partidos de la Serena y Alcántara, en cuya ciudad se halla al presente la casa conventual de la Orden. (Cabañas, 1861, págs. 37,38,39)

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Desde sus comienzos, como ya se ha dicho, a mediados del Siglo XII y hasta finales del Siglo XV, la Orden estuvo dirigida por treinta y nueve Maestres, tras los que la dignidad fue transferida a la Corona. En 1492 Fernando II de Aragón consiguió del Papa Alejandro VI la concesión del título de Gran Maestre de la Orden con carácter vitalicio. Por aquel entonces, los territorios de la Orden abarcaban parte de la actual provincia de Cáceres en su límite con Portugal, las estribaciones de la Sierra de Gata y la comarca de La Serena al oeste de la actual provincia de Badajoz, junto a algunas posesiones aisladas en Andalucía y Castilla (Alcantarilla y Morón).

En 1522, Adriano VI concedió a su antiguo pupilo y ahora Emperador, Carlos I de España y V de Alemania, el título de Gran Maestre de la Orden, junto con el de las otras tres órdenes militares de España, con carácter hereditario. Los Caballeros de Alcántara fueron liberados del voto de celibato por la Santa Sede en 1540.

Por el Concordato de 1851 se permitió a las cuatro Ordenes Militares la jurisdicción eclesiástica sobre sus territorios, quedando como titular de la jurisdicción el titular de la Corona de España, en el momento de la concesión, la Reina Isabel II.

La Primera República Española dispuso la abolición de todas las órdenes militares. El Papa Pío IX, considerando la jurisdicción eclesiástica de las órdenes abolidas, transfirió la administración de sus beneficios a las diócesis más cercanas, mediante la bula “quo graviu” el 14 de julio de 1873. El Presidente de la República, Francisco Pi y Margall, viendo esto como una concesión del Papa, restableció las órdenes militares y su órgano rector, el Tribunal.

Alfonso XIII obtuvo de facto la aprobación del título de Gran Maestre y Administrador Perpetuo cuando la Santa Sede confirmó ciertas regulaciones en 1916. Con la caída de la Monarquía, tras los resultados obtenidos en las elecciones municipales en las principales ciudades y a pesar de no haber ganado las elecciones los partidos republicanos, se proclamó la Segunda República, esta pretendió suprimir las órdenes con un decreto de 29 de abril de 1931, apenas dos semanas después de la proclamación, y disolver el Tribunal, pero no mencionaron el Consejo de las Órdenes Militares, dejando a la situación jurídica de este cuerpo intacto. La represión ejercida contra los sectores católicos provocó una protesta inmediata por parte del Cardenal primado ya que el carácter religioso de estas órdenes fue reglamentado por el Concordato que la República tenia firmado con la Santa Sede. En una modificación del acto anterior, el Ministerio de Guerra, por decreto del 5 de agosto de 1931, declaró las cuatro órdenes sujetas a la ley española de asociaciones y nombró una “Junta o Comisión Provisional”, a la que dio personalidad jurídica en lugar del Consejo.

Terminada la Guerra Civil con la caída de la república y tras el periodo del Régimen del General Francisco Franco e instaurada la Democracia tras la transición política, el hijo menor de Don Alfonso XIII, Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, padre de Don Juan Carlos I, fue nombrado oficialmente por su hijo “Deán Presidente del Real Consejo de las Órdenes de Caballería de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa” en 1978. Después de su muerte, el Gran Comendador de la Orden de Alcántara, el Infante Don Carlos, duque de Calabria, fue nombrado su sucesor y a este le sucedería el 28 de abril de 2014 Don Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, Duque de Noto, quien actualmente desempeña la presidencia. (Ignacio José Ortega y Cotes, 1759)

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SM Felipe VI con Hábito de la Orden de Alcántara, interpretación libre en Photoshop de D.  Manel González López

Bibliografía

Cabañas, A. S. (1861). Historia de la muy Noble y muy Leal ciudad de Ciudad Rodrigo. Ciudad Rodrigo: Imprenta nueva de Doña Carmen de Verdi.

Ignacio Jose Ortega y Cotes, J. F. (1759). Bullarium Ordinis Militiae de Alcántara. Madrid: Tipografía Marín. Madrid: Tipografía Marín.

Notas

[1] Alfonso VII de León

[2] Ciudad Rodrigo

[3] de Barrientos

[4] Nullius Diócesis – Independiente de la sede Diocesana

[5] Ciudad Rodrigo