D. Daniel Jesús García Riol, Honorable Caballero de esta Casa Troncal de Los Doce Linajes de Soria y  Caballero de la Hermandad Nacional Monárquica de España (entre otras muchas distinciones), nos ofrece este magnífico ensayo sobre D. José María Pemán, publicado en su estupendo blog «SALÓN DEL TRONO» (que recomendamos) y que amablemente nos cede para su reproducción en esta su Casa Troncal.

El original (en su propio blog) consta de dos partes, que hemos unificado en una sola entrada en el blog de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria.

 Fuentes:

http://salondeltrono.blogspot.com.es/2016/03/galeria-de-monarquicos-espanoles-vi.htmlón del Trono

http://salondeltrono.blogspot.com.es/2016/03/galeria-de-monarquicos-espanoles-vi_19.html

Sin título

 

 GALERÍA DE MONÁRQUICOS ESPAÑOLES (VI): JOSÉ MARÍA PEMÁN (1ª y 2ª parte)

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José María Pemán y Pemartín, nació en Cádiz el 8 de mayo de 1897, en el seno de una familia de la alta sociedad. Su padre fue el abogado en ejercicio y diputado conservador gaditano Juan Gualberto Pemán y Maestre (1859-1922), y su madre María Pemartín y Carrera Laborde Aramburu, de entronque jerezano.

Placa conmemorativa en la casa natal de José María Pemán Foto: Acisclo

Placa conmemorativa en la casa natal de José María Pemán
Foto: Acisclo

De niño, José María recibió educación católica en el colegio del Oratorio de San Felipe Neri (marianistas), orden que venía huyendo de las leyes laicistas francesas y que se había asentado en Cádiz.

En su adolescencia, Pemán tuvo un contacto decisivo con los jesuitas de la Residencia de Cádiz a través de la congregación mariana de La Inmaculada y San Luis Gonzaga, conocida como Los Luises (organizada en Cádiz en 1906 por el P. Mariano Carlos S.J.).

La impronta que los hijos de San Ignacio dejaron en la conciencia del joven Pemán pervivió en su vida y en su obra literaria. Hizo el servicio militar en Cádiz, en el cuartel de artillería de La Bomba, junto al parque Genovés. A Sevilla irá a estudiar Derecho, carrera necesaria para todo joven con aspiraciones, doctorándose en Madrid con la tesis Ensayo sobre las ideas filosófico-jurídicas de La República de Platón (1921). 

Durante dos años trabajó como penalista pero como auténtico hidalgo, humanista y ciudadano libre.

Su inicio literario fueron las justas poéticas belle époque. Obtuvo el primer premio en su ciudad natal, cantando en su centenario al beato fray Diego José de Cádiz. En los Juegos Florales de Sanlúcar de Barrameda (agosto de 1922) en los que fue mantenedor el patriarca del periodismo José Ortega Munilla, obtuvo la «flor natural» con una composición titulada El Viático, que se hizo muy famosa y con lo que comenzaría su carrera de escritor. Por estos méritos, a los 23 años fue elegido académico de número de la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, en la que leyó un discurso de ingreso sobre La poesía hispano-americana. En 1924 comenzó a colaborar asiduamente en la Revista del Ateneo de Jerez de la Frontera. Escribió obras de tema costumbrista andaluz (De la vida sencilla, 1923; Nuevas poesías, 1925; A la rueda, rueda, 1929; El barrio de Santa Cruz, 1931, y otras muchas). Su estética pinturera a veces incidía en lo social.

Desde muy joven adquirió la costumbre de enviar ejemplares dedicados de sus libros recién publicados a personalidades que podían ayudarlo. De esta manera conoció a Ángel Herrera Oria, que le permitió escribir en El Debate. Por esta época Pemán no era aún conocido dentro del ambiente literario nacional. Su «ethos» le impedía aparecer en tertulias literarias más o menos irreverentes o colaborar en revistas de poesía relevantes. En 1926 fue obviado como uno de los suyos por sus compañeros de generación, en los actos de homenaje a Góngora que marcó a la llamada «Generación del 27».

Heredó una «finca de recreo» con viñedo en Jerez de la Frontera (el Cerro de Santiago) adonde se retiraba a escribir. A los veinticinco años contrajo matrimonio con María del Carmen Domecq Rivero Núñez de Villavicencio y González, de familia prócer jerezana.

De la Monarquía, admiraba la augusta quietud de la realeza y la substancialidad elitista de la nobleza española y, en particular, envidiaba su «poder social sobre el tiempo»; es decir, el poseer y dominar todo lo «antiguo», las cosas presentes que pertenecen al pasado: la Historia acumulada, atesorada, cristalizada, los refinados cultos religiosos, los títulos de nobleza y nombres nobles, castillos, residencias históricas, cuadros y colecciones, vinos añejos, las bibliotecas y muebles antiguos.

A la muerte de su padre el diputado Juan Gualberto Pemán y Maestre en 1922, la prensa se hizo eco inmediato del relevo natural, por lazo familiar, en su hijo José María, cuyas aptitudes para la práctica política en la oligarquía liberal vigente había venido preparando éste con todo cuidado. Pero un golpe de estado cambió abruptamente el destino de Pemán.

José María Pemán entró desde joven a formar parte de la  Asociación Católica Nacional de Propagandistas de Cádiz. En 1928 ya era presidente de ACNdeP en Cádiz. Su acendrado celo proselitista eclosionó vivamente y su militancia religiosa parecía superar en un principio a su interés político. Siempre decía que no se consideraba un político aunque realmente, aun expresándose como solía en el versátil «lenguaje del alma», se aprestase a un apoyo apasionado al regeneracionismo pretendido por la Dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1929) y a su régimen autoritario.

José María Pemán y su primo José Pemartín, estaban emparentados con el dictador y se constituyeron entre los principales propulsores de la doctrina oficial de la Dictadura.  Elaboraron todo un canon patriótico, católico ortodoxo y antiliberal que fue propagado con profusión a través de las páginas de «La Nación», el diario oficioso del régimen, Unión Patriótica, la revista quincenal del partido único creado por Primo de Rivera, y de sus propios libros apologéticos. Pemán creía que la Unión Patriótica (UP) era una fachada democrática necesaria para que la dictadura monárquica no se convirtiera en despotismo.

El 11 de octubre de 1927 fue elegido secretario de la Asamblea Nacional Consultiva primorriverista y, un poco antes, fue confirmado como Jefe Local de Unión Patriótica en Cádiz, con lo que se convirtió en uno de los principales poderes fácticos de la región. En este sentido recomendó a Ramón de Carranza y Fernández de la Reguera (marqués de Villapesadilla) para su designación como alcalde de Cádiz en 1927. Hacia el final de la Dictadura el asambleísta de UP era ya un personaje público consolidado que aparecía con mucha frecuencia en la prensa nacional.

La devoción que Pemán sentía por la Monarquía y Alfonso XIII se acrecentó aún más cuando Palacio tuvo la condescendencia de nombrarlo Gentilhombre de Cámara con ejercicio, a propuesta de la Real Academia Hispano Americana de Cádiz.

 Por la misma época, en atención a sus méritos y cumpliendo a satisfacción los requisitos exigidos, fue armado caballero y tomó el hábito de la Orden de Montesa en la iglesia madrileña de la Concepción Real de Calatrava por Real Decreto de 1 de agosto de 1927, concediéndosele Merced de Hábito de Caballero. Más tarde, envió al rey un libro suyo dedicado que despertó la curiosidad del monarca.

En su declive parece que el dictador Primo de Rivera le había ofrecido sucesivamente los cargos políticos de director general de lo Contencioso, de Bellas Artes y el Ministerio de Instrucción Pública. Ofertas estas a las que intuitivamente Pemán se mostró elusivo.

José María Pemán junto al compositor Manuel de Falla

José María Pemán junto al compositor Manuel de Falla

A la caída de Primo de Rivera, Pemán se mostró inquieto por su futuro político. Con la llegada de la República, y tras una primera desorientación de los que habían colaborado con la monarquía, vino su reagrupamiento en Unión Monárquica Nacional, bajo la jefatura del conde de Guadalhorce, en la que se integraron Ramiro de Maeztu, los ex-ministros José Calvo Sotelo y Antonio Goicoechea; José Antonio Primo de Rivera y José Mª Pemán entre otros.

El prestigio de Pemán decayó en Cádiz. Durante la etapa anterior había sido designado presidente del Ateneo Gaditano desde 1927, pero en 1930 fue cesado como reacción antiprimorriverista. A principios de 1931 llegó a ser expulsado del salón por el público joven en una lectura poética de Rafael Alberti en el Ateneo de Cádiz. Desde el periódico gaditano La Información había defendido su paradigma ideológico antiliberal, construido sobre el tetralema «Familia, Patria, Religión y Monarquía». Posteriormente empezó a cultivar el periodismo político a mayor escala, escribiendo primero en El Debate y luego en el ABC.

La Ley de Defensa de la República, vigente desde el 21 de octubre de 1931 vigilaba y castigaba «la difusión de noticias que puedan quebrantar el crédito o perturbar la paz o el orden público; toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las Instituciones u organismos del Estado; y también la apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación». En su artículo “Cuando quemaron la República” publicado en La Información el día 12 de mayo de 1933 Pemán infringió esta ley y fue multado con 500 ptas. por el Gobernador Civil de Cádiz.

Pemán establece el paradigma de la España y la anti-España: la España hermosa, nacional, católica, una, social, espiritual, de un lado, y la anti-España fea, internacional, irreligiosa, secesionista, antisocial, materialista, de otro. Emerge así en la escena política como un decidido antirrepublicano, monárquico y contra-revolucionario.

En agosto de 1932 se produjo el fallido golpe de Estado conocido como la «Sanjurjada». A pesar de que la policía conocía su activismo «de afirmación derechista», la complicidad de Pemán no pudo probarse aunque, para evitar represalias, huyó a Gibraltar un tiempo.

Otro hito importante en la vida de Pemán fue su adscripción a la Sociedad Cultural y a la revista «Acción Española», inspiradas en su homónimo francés, fundadas ambas con el patrocinio de la aristocracia bajo la advocación de la Cruz de Santiago. La revista se definiría como «partidaria del mando único, de la tradición, de la autoridad, de la organización corporativa y enemiga del parlamentarismo demo-liberal». Uno de los primeros actos celebrados en los locales de Acción Española, fue una conferencia de Pemán sobre «La traición de los intelectuales», incidiendo en su idea de los falsos intelectuales. La República era contemplada por estos sectores aristocráticos como el resultado de la liberación vengativa de los resentimientos pequeño-burgueses de una clase media intelectual de vida oscura y pobre que, de pronto, se veía en lugar de los antiguos amos.

En enero de 1933 Pemán participa en la fundación de Renovación Española, un partido político defensor de la restauración de Alfonso XIII (del que serían líderes Antonio Goicoechea y José calvo Sotelo), con apoyos importantes entre la aristocracia y el caciquismo rural. Tanto sus pensadores como sus hombres de acción orientarían sus esfuerzos hacia un mismo objetivo: el derribo del régimen republicano y la construcción de un nuevo orden político católico y monárquico.

En un multitudinario banquete-homenaje que le tributaron sus amigos de Acción Española en el Hotel Ritz en febrero de 1933, Eugenio Vegas Latapie,  entre otros muchos elogios, expresó un sentir común: «la derecha esperaba mucho de Pemán».

El 8 de diciembre de 1934 Pemán firmaba su adhesión al Bloque Nacional de los partidos más a la derecha. 

A finales de 1935 aparecieron sus famosas «Cartas a un escéptico en materia de formas de gobierno» en las que reprobaba tanto a la monarquía liberal y parlamentaria como al accidentalismo que propugnaba la CEDA.

Se presentó a las elecciones generales de 1931 como candidato por Badajoz, y a las de 1933 por Cádiz, obteniendo escaño en esta segunda oportunidad, como monárquico independiente en la minoría de Acción Popular.

Desde el inicio de la Guerra Civil, Pemán fue consecuente con sus ideas y se comprometió apasionadamente con el levantamiento militar, como tantos otros autores reconocidos. En su faceta de propagandista, se cree que Pemán inspiró dos expresiones del bando sublevado: «Cruzada» y «Movimiento Nacional». Desde un principio Pemán adquirió el sobrenombre de «Poeta alférez, que siente, canta y vive la nueva Epopeya Nacional».

Pemán sirviendo como alférez en el ejército de Franco

Pemán sirviendo como alférez en el ejército de Franco

 Provisto de un considerable capital simbólico (prestigio, reputación) adquirido durante sus años mozos, Pemán se convirtió enseguida en el bardo del «Alzamiento Nacional», en su respetado legitimador y en el fomentador de entusiasmos a través de su encendido verbo.

Pemán participaba en actos de exaltación religiosa y patriótica con arengas y discursos, recorriendo aquí y allá las zonas tomadas por los sublevados; debido a la precariedad logística de éstos se desplazó en ocasiones por su cuenta en el «Rolls» de su pariente, el jerezano José Domecq de la Riva, un enamorado de la velocidad que lo acompañaba gustoso como chófer. Desde el comienzo de la guerra acompañó como orador habitual al general Queipo de Llano en sus rondas por la Andalucía liberada. Tras el acto religioso, el general y sus amigos solían enardecer a las gentes de la población con sendas alocuciones patrióticas cívico-militares.

Como ejemplo sorprendente de su plasticidad literaria, citamos el Romancero carlista (serie de poemas que Pemán publicó en un álbum con el título de Por Dios, por la patria y el rey, con ilustraciones de Carlos Sáenz de Tejada, a pesar de su proclamada militancia monárquica alfonsina.

Pemán fue un entusiasta reportero de guerra destacando junto a El Tebib Arrumi (Víctor Ruiz Albéniz) y al que después fuera famoso locutor de radio, el chileno Bobby Deglané. En el culmen de su carisma, fue elegido por Franco para la misión de anunciar a las Españas la inminente conquista de Madrid. Por orden del Generalísimo iba en el mismo coche del coronel Eduardo Losas Camaña, el primer jefe que se aventuró a entrar en la capital de España el 28 de marzo de 1939. Tras la entrega se dirigió una vez más por Unión Radio a los madrileños tras los coroneles Losas Camaña (que se había convertido en alcalde) y Joaquín Ríos Capapé.

Su encendida narración de la entrada en Madrid de las fuerzas franquistas la recogió en tres artículos que se publicaron en una cadena de diarios de España y América y fueron luego reunidos en un folleto titulado Historia de tres días.

Con categoría de ministro, dependiente de Nicolás Franco, fue nombrado presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junjta Técnica del Estado con sede en Burgos.

Allí, Pemán desempeñó un papel destacado en la definición y eliminación de lo que consideraron la «Anti-España». Se empezó por la depuración del personal funcionarial docente, estableciéndose los cimientos del sistema educativo nacional-católico.

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Pemán fue también responsable, durante cuatro meses, de la Oficina de Prensa y Propaganda. Los libros en general fueron clasificados como buenos o malos y éstos expurgados. La enseñanza de la Historia como vía de transmisión de valores fue uno de los pilares de la escuela del franquismo. En 1942 Pemán fue presidente del tribunal de oposiciones a catedráticos del Instituto de Historia de España.

Junto a Joaquín Arrarás,  José María Pemán se encargó de la publicación de la «Historia de la Cruzada Española», con la dirección artística del dibujante y pintor carlista Carlos Sáenz de Tejada. 

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 Fusionadas por Franco todas las fuerzas políticas favorables al alzamiento en una sólo, los componentes de Renovación Española se reagruparon en un influyente grupo «Acción Española» cuyo líder era Pemán como último presidente que fue de la revista, y quien al parecer dio su conformidad al Generalísimo a la hora de aceptar el Decreto de Unificación de abril de 1937. Pemán se integró con su grupo en FET de las JONS y, así, valiosos contingentes monárquicos alfonsinos y otros de la CEDA, que no habían tenido milicias y que habían quedado dispersos por la guerra, ingresaron colectivamente en el Movimiento.

En octubre de 1937 Franco creó el Consejo nacional de FET y de las JONS, integrando en él como consejero a José María Pemán.

Considerado por todos como «el ingenio del Régimen», en toda la zona nacional proliferaron asociaciones pemanistas, cuyos miembros acudían a sus estrenos.

Nombrado Alférez provisional Honorífico, recorrió los frentes y pronunciaba discursos, cumplimentaba a los generales en sus puestos de mando, daba conferencias y visitaba en los hospitales a los heridos.

En mayo de 1938 viajó a Roma junto a Millán Astray. A su vuelta, en el barco escribió un artículo titulado «Esto os traigo de la Fuente misma…».

En palabras de Carmen, su mujer, durante la guerra, en un año, y en repetidas permanencias, sólo estuvo dos meses en casa. Según él mismo declarará más tarde en su «Confesión General»: «…y yo creí entender cuál tenía que ser mi parte de esclavitud y de responsabilidad. Había pasado la hora de las crónicas ligeras y de los romances cortos. Yo creí entender que había llegado la hora de intentar un poema épico…».

En 1938 y en la revista Jerarquía, dirigida por el Padre Fermín Yzurdiaga, publicó su monumental Poema de la Bestia y el Ángel. La redacción de este largo poema, lleno de alegorías, le llevó un año entero. El Poema de la Bestia y el Ángel llegó a ser considerado como el paradigma épico de la Nueva España y de la Cruzada. Pemán se elevó a la literatura apocalíptica y al providencialismo histórico.

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Pemán habla y escribe de todo. Es un torrente de productividad. Colabora también con los departamentos de propaganda de Falange en cuantas ocasiones fue requerida su pluma.

Aunque no destacó como orador parlamentario, Pemán pronunció centenares de brillantes discursos políticos, académicos, panegíricos y de circunstancias. 

Logró que el genial músico gaditano Manuel de Falla adaptara el «Canto de los Almogávares», de  Felipe Pedrell a su «Poema de la Guerra» como un Himno Marcial (para voz, piano y tambor) dedicado al ejército del generalísimo Franco.

Terminada la guerra, Pemán se entregó a la serenidad. Momento era llegado de homenajes. Compuso un «Soneto a José Antonio» en una corona junto a otros poetas significados en un volumen primoroso.

Él mismo recibió un homenaje literario por su liderazgo poético de guerra en el libro Antología Poética del Alzamiento (1936-39), que le fue dedicado.

El 17 de julio de 1939 la ciudad de Cádiz y la Sociedad Gaditana de Fomento, con su Ayuntamiento al frente, le tributaron un homenaje clamoroso como uno de sus hijos más preclaros. Inmortalizados quedaron en el bronce del escultor Vassallo la cabeza las manos y el lugar del nacimiento del vate. Por la tarde en el Gran Teatro Falla, fue el homenaje nacional; cuarenta jóvenes hermosas procedentes de todas las provincias de España le hicieron entrega cada una de un artístico pergamino dedicado.

En 1940 abrió casa en Madrid en una calle cercana a la Real Academia, que usaba intermitentemente en sus labores literarias. Pero nunca mudó el hogar familiar de Cádiz/Jerez de la Frontera, probablemente por la influencia femenina de su esposa y de sus siete hijas.

En 1943 José María Pemán decidió donar una nueva imagen de la Virgen a la Hermandad del Nazareno de Santa María de Cádiz que había quedado destruida en 1936. Pemán, muy vinculado a la Cofradía (de la que fue su Prioste desde 1931 a 1981), encargó al también gaditano escultor Juan Luis Vassallo  la hechura de la nueva Dolorosa, que se conserva hasta nuestros días. 

En sus obras dejó clara su afición al carnaval gaditano («Las viejas ricas», «La Viudita Naviera»), la forja de tópicos como el de Lola la Piconera («Cuando las Cortes de Cádiz») o «Señorita del mar» (1934), su mito como Gloria de las letras, y su apego a las tradiciones de Cádiz le convirtieron en un héroe local. El pueblo gaditano lo adoraba, y siempre tuvo en su bonhomía un claro valimiento cerca de las alturas del poder.

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 En diciembre de 1939 leyó Pemán su discurso de admisión y tomó posesión del sillón «i» como nuevo Académico de la Lengua. Pocos días después, en la sesión de 6 de enero de 1940, tomó posesión de su cargo de director de la misma. En esta su primera etapa se editó la 16.ª edición del Diccionario de la ya Real Academia de la Lengua Española.

El monarquismo alfonsino al que pertenecía Pemán, iba tomando distancias del excesivo protagonismo falangista. Los monárquicos parecían hechos de otra pasta. El 13 de julio de 1940, en la última de una serie de conferencias sobre José Calvo Sotelo, en un acto solemne celebrado con asistencia de Ramón Serrano Súñer en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Pemán pronunció un intencionado discurso jaleado por los asistentes monárquicos. Explicó a su manera que el auténtico artífice del Nuevo Estado español había sido José Calvo Sotelo y que José Antonio Primo de Rivera habría aportado simplemente los gestos, los símbolos y la retórica. Suscitó una reacción airada entre los dirigentes del Régimen y la indignación de Miguel Primo de Rivera (cuarto marqués de Estella), hermano de José Antonio, que dirigió una carta muy injuriosa al director de la Real Academia Española acusándolo de «desafección al régimen». Inopinadamente, Pemán le contestó retándole a duelo. Los padrinos serían Camilo Alonso Vega y Ricardo Rada por Pemán y Manuel Mora-Figueroa y Manuel Halcón (marqués de Villar de Tajo) por Miguel Primo. Los padrinos no podrían solicitar la presencia de un sacerdote, dado que todas las iglesias condenaban el duelo con firmeza. Ante el escándalo que suponía para el Régimen, todo se arregló y no hubo nada. Pero el nombre de Pemán fue apeado del III Consejo Nacional de FET y de las J.O.N.S.

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Lo que más le dolió, fue que José Ibáñez Martín (conde de Marín), a la sazón Ministro de Educación Nacional, por Orden publicada en el Boletín Oficial de 24 de julio de 1940 le cesara del cargo de director de la Real Academia. Por si fuera poco, se le prohibió escribir en ABC durante dos años. Pemán sufrió un colapso. Tras este baldón, comprendió y, se prometió subordinar sus ambiciones políticas a sus ambiciones literarias.

En 1941 recorre Argentina, Chile, Perú, etc. pronunciando conferencias sobre espiritualidad histórica hispanoamericana (una sola fe en una sola lengua). Sus viajes americanos siempre tuvieron como razón de ser una conferencia o una embajada política, lo que condicionó el tono de sus intervenciones públicas, que se pueden resumir en títulos como «Mensaje a la América española≫ (3 de junio de 1941) o en afirmaciones como que él sólo respondía a «mi Fe, mi Patria y mi Arte». A la muerte de Rodríguez Marín, Pemán es nombrado de nuevo director de la Real Academia aunque en diciembre de 1947 debe renunciar a la reelección para que le fuera devuelto en justicia el cargo a Ramón Menéndez Pidal (desplazado por Pemán en 1939 como director legítimo que había sido durante la República) y que había regresado de su breve exilio.

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En tal que nuevo director de la Real Academia, durante algunos años de la posguerra Pemán fue Procurador en Cortes y estuvo obligado a escribir, presidir y hablar en numerosos actos oficiales de propaganda del Régimen, esta vez con una oratoria escarmentada «de orfebrería fina». 

Fue presidente de la Asamblea Cervantina de la Lengua Española (1947-1948). 

En 1948, fue elegido miembro de la Academia Argentina de Letras. Su periplo en Buenos Aires se inició con un ciclo de conferencias pronunciadas en el Teatro Cómico, donde los periodistas argentinos admiraron su retórica y oratoria.

Los títulos de las conferencias: «Panorama de España y del mundo», «Hacia una nueva cristiandad», «Pensamiento y poesía de San Juan de la Cruz», «La cuarta salida de Don Quijote» y «La mujer y la familia en el mundo español». Aprovechó para estrenar allí tres de sus obras de teatro tituladas «La Casa», «El Río se entró en Sevilla» y «Toda la Verdad». En un tercer viaje por Centroamérica fue agasajado por Trujillo y Perú le concedió la Gran Cruz de la Orden del Sol.

Elegido miembro de la Real Academia de Jurisprudencia, el 16 de enero de 1967,  leyó su discurso de ingreso titulado: La idea de justicia en las letras clásicas españolas.

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Se comprometió siempre, en sus actos y en sus escritos, en la sucesión de Franco por una monarquía restauracionista sustentada en el pretendiente natural al trono de España, exilado en Estoril (Portugal), don Juan de Borbón y Battemberg, conde de Barcelona. 

Como Procurador en Cortes que era, en junio de 1943 Pemán no se había adherido, al parecer, al grupo de 27 procuradores que presentó al Jefe del Estado una petición formal conocida como el Manifiesto de los Veintisiete en favor de una rápida restauración monárquica. Hizo la finta de dimitir de la presidencia de la Academia con lo que perdía momentáneamente su calidad de procurador. Si bien algunos monárquicos se exiliaron (Pedro Saínz Rodríguez, Vegas Latapie, Quintanar y otros) Pemán, Juan Ignacio Luca de Tena (marqués de Luca de Tena), Alfredo Escobar Ramírez (marqués de Valdeiglesias) y otros formaron una corriente monárquica contemporizadora. Consistía en estar a bien con el Movimiento y con Estoril hasta que el general Franco declinase. 

Proponían una monarquía sobria cuyos titulares mostrasen una «popular españolidad» en punto a protocolo, énfasis, pompa o séquitos. Les gustaba aquel régimen católico, sin partidos y sin revolucionarios, pero todo aquello tenía que estar regido por el rey don Juan III, a lo que Franco se oponía sistemáticamente.

Presidió el Consejo Privado del Conde de Barcelona entre 1960 y 1964. Se consultaban, emitían comunicados y manifiestos y todos los años se reunían a almorzar en Villa Giralda. Pemán fue desactivado de sus funciones de forma poco clara.

A pesar de ello, seguiría dedicando sus esfuerzos a la causa monárquica procurando, mediante un prudente colaboracionismo con el franquismo, el acercamiento a modelos políticos occidentales.

La causa juanista fracasó en julio de 1969 al ser instaurado por Franco el príncipe Juan Carlos como futuro rey. El Consejo privado y el Secretariado político fueron disueltos. Para Pemán aquello no fue más que una mutación.

A los dos días de fallecer Franco, las Cortes procedieron a la solemne jura de Juan Carlos I. Pemán, a sus 78 años, estaba presente en el acto, alegre.

Los años pasaban y quien tanto gustó del lustre de la nobleza y la grandeza de España no obtenía título nobiliario ni pontificio, ni de Franco ni de la dinastía, a los que sirvió con lealtad.

La queja fue oída. Dos meses antes de su muerte, S.M. el rey Juan Carlos I, decidió concederle el Toisón de Oro.. El acto de imposición se celebró en el palacio de la Zarzuela, con asistencia de la familia real y familiares del escritor. Un muy quebrantado Pemán, fotografiado sostenido por Juan Carlos y su augusto padre, declaró recibir el premio sin mucha emoción («A mi edad, es difícil emocionarse»), aunque con agradecimiento al Rey y al conde de Barcelona.

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El anciano venerable, con un libro en la mano, cortés, alto y de pelo blanco; todo un mito cuya elegante figura quedó plasmada en el imaginario colectivo popular tal como lo estilizó en 1982 el retratista gaditano Hernán Cortés Moreno para la Casa Pemán: vestido de oscuro, sentado en un sillón de oficina, con su Toisón sobre el pecho, sobre un equívoco suelo ajedrezado que parecía alejarlo hasta el infinito… Existe otro retrato mayestático de Pemán en hábito de Montesa, realizado por el pintor vallisoletano Francisco Prieto Santos, depositado en la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz.

Pemán se especializó en periodismo de gabinete: «el artículo de fondo». Convertido en cronista político del tardofranquismo, instalado definitivamente en la importante tercera página sepia de ABC, devino en amable creador de opinión y en orientador de espíritus turbados por la posguerra, a través de una importante masa de artículos periodísticos, didácticos, simpáticos, bien construidos, salpicados de anécdotas pretendidamente crípticas, en los que hablaba poco de su pasado y donde raramente se arrepintió de algún error. En ocasiones los artículos de Pemán parecían surrealistas, tanto por la elección del tema como por su desarrollo sintáctico al vaciar de su genuino contenido los vocablos para esterilizar la potencia subversiva de lo que quería decir.

En sus relaciones con el extranjero aplicó sabiamente la máxima «Conviene ser políglota para saber callar en siete idiomas».

En muchas ciudades y pueblos de España hay calles con su nombre. Tiene una calle con el nombre matizado por una placa anexa explicativa de «Escritor José Mª Pemán» en la ciudad de Sevilla, nominada por el Ayuntamiento democrático en 1995 «por ayudar a restaurar la Monarquía en España».

La Universidad de Sevilla lo nombró en 1974 doctor honoris causa de la Facultad de Filosofía en Cádiz. Pemán amaba el simbolismo y el ceremonial de la tradición. El Rector procedió a la toma de juramento haciéndole entrega de un bonete laureado, un libro de la ciencia, un anillo (usado antiguamente para sellar documentos), una medalla (símbolo del corazón) y unos guantes blancos (símbolo de la pureza) y terminando con el simbólico abrazo.

Desde 1952 presidió el Consejo de la Real y Benemérita Institución de los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista de Cádiz. Sus últimos años los pasó muy quebrantado por una enfermedad neurodegenerativa que limitó grandemente su actividad. 

Murió cristianamente en su casa de Cádiz el 19 de julio de 1981, con un crucifijo entre las manos. Sus últimos gestos fueron para pedir que se leyera su poema «Al Cristo de la buena muerte».

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Enterrado inicialmente junto a su esposa en el cementerio de Cádiz, en la actualidad sus restos reposan en la cripta de la Catedral de dicha ciudad, junto a los de Manuel de Falla, en una tumba reservada para él desde muchos años antes. En su último domicilio, «Casa Pemán» hay una Fundación que alberga su legado y que incluye más de 16.000 volúmenes de los siglos XVII al XX, así como manuscritos, revistas y correspondencia del escritor gaditano.  Para honrar su memoria la Fundación Unicaja de Málaga instituyó el Premio anual Pemán de artículos periodísticos (actualmente denominado simplemente Premio Unicaja de Periodismo).

En el parque Genovés de Cádiz hay un teatro al aire libre (actualmente derruido) con el nombre de «Teatro de Verano José María Pemán». En el mismo lugar existe un monumento mandado erigir por suscripción popular con un busto de Pemán realizado por Juan de Ávalos (1967). 

Nombrado Hijo Adoptivo de Jerez de la Frontera, tenía un busto erigido en el Paseo de la Rosaleda del parque González Hontoria. Trece años después el busto de Pemán ha desaparecido del parque. El monumento se desmontó y el busto fue colocado, con alguna controversia, en el teatro Villamarta. En 2015 fue retirado.

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La ignorancia y el odio de los conglomerados populistas que actualmente han alcanzado algunas alcaldías españolas, han hecho de la figura y de la memoria de don José María Pemán, blanco de sus dislates. Dios les perdone.

Y a nosotros nos siga bendiciendo con el recuerdo y relectura de «El Divino Impaciente» y de tantos bellos artículos y obras literarias con que nos regaló en su prolífica vida, este señero autor español.

     ORACIÓN A LA LUZ

Señor: yo sé que en la mañana pura

de este mundo, tu diestra generosa
hizo la luz antes que toda cosa
porque todo tuviera su figura.

Yo sé que te refleja la segura
línea inmortal del lirio y de la rosa
mejor que la embriagada y temerosa
música de los vientos en la altura.

Por eso te celebro yo en el frío
pensar exacto a la verdad sujeto
y en la ribera sin temblor del río:

por eso yo te adoro, mudo y quieto:
y por eso, Señor, el dolor mío
por llegar a Ti se hizo soneto.

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